Agradecimientos

[A continuación tienes la versión original de esta página, que escribí cuando la empecé en 2013 y retoqué algún tiempo después. Puedes ir al final de la página para leer las actualizaciones]

Es siete de enero de 2013 y son las dos y cuarto de la madrugada. Yo llevo sin parar desde las siete de la mañana y voy hasta arriba de cafeína. Mañana me mudo a Madrid para hacer parte de mi especialidad, y por si no fuera poco con hacer una mudanza yo sola, se me ocurre poner el día de mi marcha como fecha de lanzamiento para este blog.

Estas vacaciones de navidad no se han parecido a unas vacaciones ni de lejos. Apenas me he levantado ningún día después de las ocho. He estado encerrada en casa escribiendo y peleándome con WordPress. Le he dado vueltas a la cabeza, he buscado logos, probado plantillas, redactado textos, preguntado a amigos. Le he dicho a todo el que quisiera oírme que iba a abrir una página web y he visto sus enarcamientos escépticos de cejas. Pero aquí estoy. Sin duda faltan millones de cosas por pulir, sobre todo en el tema del diseño. Pero la página va a lanzarse cuando dije que lo haría, y estoy muy orgullosa de ello.

Lo último que quiero hacer hoy antes de meterme en la cama a comer techo dormir es escribir una lista de agradecimientos. Igual que en los libros, hay personas a las que quiero agradecer que yo hoy pueda estar aquí escribiendo esto.

Toda la gente a la que he conocido me ha hecho ser quien soy. Sin ser quien soy no podría haber empezado esto. Así que, quien más, quien menos, todo el que ha pasado por mi vida se puede sentir aludido.

No obstante, tengo favoritismos 🙂

Así que gracias a…

  • Pablo, porque cree en mí más que yo, si cabe, y porque pese a mis robos de comida, horrible gusto musical, sueñofilia y maldad intrínseca, viene a dormir conmigo cada noche y dice que le gusta. Cada día que pasa doy gracias por haberte conocido.
  • Mi familia, porque son el único lugar que está, como decía Ambrose Bierce, abierto toda la noche. A mi madre, por enseñarme la bondad. A mi padre, por los libros, la cocina y el amor incondicional. A mi hermano Juanmi, por ser el que mejor entiende lo que es tener este código genético.
  • Mis amigas-de-toda-la-vida: Aran, PK, Elsa, Metemari, Ro, Caro, María… por enseñarme sobre la alegría, la lealtad y la importancia de cuidar a la gente.
  • Todos los amigos de mi vida que no hayan sido incluidos en otro apartado: los que han llegado hace poco, los que se fueron para no volver, los que no están pero están. La amistad es de lo más bonito de este chungo planeta, así que gracias por vivirla conmigo.
  • José Antonio Rodríguez, “Funes”, por demostrarle al mundo que se puede y se debe seguir siendo amiga de tu ex.
  • J., por enseñarme lo poderoso que es el amor y punto, así en bruto, y por atreverse a renunciar a él conmigo.
  • Los psiquiatras y psicólogos con los que he tenido la suerte de trabajar y compartir experiencias: Jesús, Nacho, Luna, Javi, María, Isa, Laotraisa, Pilar, Prado, Nazaret, Carmen, Rocío, Cristina, Diego, Elena,  Myriam, Alba: porque son grandes profesionales y porque no es fácil dedicarse a esto. Gracias muy especialmente a José Luis, mi proveedor oficial de abrazos y sensatez, y a Anxo, que llena las consultas de color y que me ha vuelto terapéuticamente desatada, “como un gitano en una boda”.
  • Mis pacientes presentes, pasados y futuros, porque nunca jamás podré devolverles lo que me dan.
  • Los rupícolas de la Bahía de Cádiz: Irene, Pablo, Juanjo, Fer, Guille Cabesa, Pequeña Pony, Guille Boludo,  Araceli, Eva, Ara, Luiti, Josep, Sergi, Jesús…  por escalar conmigo y por esa alegría sin fisuras. Por ser la mano al otro lado de la cuerda y la voz que anima cuando las fuerzas fallan. Por construir el roco más estupendo de la provincia y parte del Campo de Gibraltar.
  • Los residentes huelguistas del Hospital Puerta del Mar, alias los Patos: Paula, Sámer, Juanma, Vero, Miguel, Jose Mari, Manu, Rocío, Amalia, Miguel Ángel, Elvira, María(s), Isa, Laura, Mabe, Lauri, Belén… por enseñarme la importancia de la lucha y por vuestro gran corazón solidario.
  • La gente de couchsurfing que me ha hospedado y ha escalado conmigo: Jorge, Carlos, Joaco, Marta, Arkaitz, Maica, Bea, Mark, John, Saeed, Jeremy… porque vuestra generosidad me transforma. Muy especialmente, gracias a Pablo y Jenna, que me dejaron un huequito en Boulder, Colorado, y sin quererlo me cambiaron la vida.
  • Mis lectores, porque son amor y por el apoyo que me han prestado a lo largo del proceso de relanzamiento de este blog. Los que se han atrevido a dar el paso a la vida real: Laura, Babette, Carmen, Marta, Raúl, Elena, Arturo, Ezequiel, Mario, Rocío, Javier… Muy especialmente, gracias a los jipis que a día de hoy reciben la newsletter en su bandeja de entrada, y que me aguantan todo tipo de neuras a tiempo real.
  • Ángel Alegre, por el soporte técnico, el coaching emprendedor y por creer en esto todo el rato.
  • Adri, por enseñarme a perdonar.
  • Álex, por enseñarme a dejar marchar.
  • Jose Kpot, porque un día decidió organizar cursos de escalada y me cambió la vida.
  • Todos los escritores que se han tomado la molestia de volcar sus cerebros en un libro o un blog, por dejar que me aproveche de su esfuerzo. Me levanto siempre sobre los hombros de otros.

En general, como dijo Marguerite Yourcenar, todo ser que haya vivido la aventura humana vive en mí. Así que gracias a todos por intentar sobrevivir conmigo.

Actualización: 24 de febrero de 2017

  • Gracias a los chicos del Life Lab: Jon, Fran, Diana y Álvaro, que se reúnen conmigo nada más y nada menos que los lunes a las siete de la mañana. Es un privilegio y un alivio saber que puedo contar con vosotros.
  • A Warren Talbot por su apoyo y sabiduría.
  • A Vane y Simón por su cariño, sus cenas junto a la estufa y todas las risas que hemos compartido.
  • A Oli. Por ser Oli. Por los robots y Port Aventura y Coraline y “sois unos PSICÓPATAS” y el pochoclo y las pelis y las risas.
  • A mi sobrimo (sobrino-primo) Lucas, porque es perfecto, y punto.
  • A César Requeséns, de Taller de Escritores, por darme la oportunidad de trabajar con su equipo y montar talleres de escritura terapéutica en Granada.
  • A María Fornet por hacerme de coach literaria (aunque esta no sea mi web de literatura).
  • A Helena Colodro, por los paseos de los martes y por recomendarme el máster que estoy haciendo ahora.
  • A Carmen Luciano y todos los creadores e investigadores de ACT (Terapia de Aceptación y Compromiso), porque su terapia me salvó la vida y la profesión. Al equipo de MICPSY, por el gran trabajo académico y formativo que están haciendo en general y, espero, conmigo.
  • A mis gatas, Kalimera y Minerva, por darme motivos diarios para sonreír y dejarse abrazar con una frecuencia aceptable.

 

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