Come cuando tengas hambre

Hungry

Este post pertenece a la serie psicobikini (primera parte, segunda parte).

[En capítulos anteriores…

… las dietas son caca. Si has identificado que tienes un problema con la comida, necesitas un Lavado de Cerebro Antidietético. Apunta en una libreta lo que comes y por qué lo haces durante una semana, y después vuelve al post.]

 

Muy bien, jipi. Así que has hecho la tarea. Te has comprado una Fabulosa Libreta Nueva (FLN), la llevas contigo a todas partes y escribes lo que comes, cuándo lo haces y por qué lo haces. ¿Cuáles son los resultados? ¿Te sorprenden? ¿Te preocupan? ¿Qué puedes hacer ahora con ellos?

Quizá el simple hecho de apuntarlo te ha hecho comer menos, o de manera distinta. Se sabe que el mero hecho de registrar una conducta produce cambios en ella, aunque estos cambios suelen ser temporales. En cualquier caso, ahí está: tu realidad. Tu relación con la comida en blanco y negro.

El siguiente paso para el LCA o Lavado de Cerebro Antidietético es muy sencillo:

COME CUANDO TENGAS HAMBRE.

Quiero decir:

COME SOLAMENTE CUANDO TENGAS HAMBRE.

Para comer solamente cuando tienes hambre, es necesario que desarrolles dos habilidades. La primera es distinguir el hambre de todas las demás emociones; la segunda, pensar en qué vas a hacer con todas esas emociones cuando no las cambies por comida.

1. ¿Qué es el hambre? (me dices, mientras clavas en mí tu sanguinario tenedor de postre)

El hambre es como los orgasmos: si no estás seguro, es que no tienes (tuitea esto).

El año pasado, cuando estaba tratando a pacientes con problemas de obesidad, una chica me dijo que ella nunca tenía hambre. “Qué raro – contesté yo, poniendo cara de sorpresa -. Vamos a hacer una cosa, entonces: pasa sin comer tanto tiempo como te haga falta para tener hambre. Cinco horas, diez horas, dos días. Si realmente nunca te entra hambre, a lo mejor tienes algún problema”. Puse mucha cara de preocupación. La paciente también. En la siguiente cita me dijo que sí, que le entraba hambre, y que menos mal que parecía que no tenía ningún problema con eso.

Te recomiendo lo mismo: si no sabes si tienes hambre, espera el tiempo suficiente, o fíjate en algún momento en el que seguro que tienes hambre: después de pasar toda la mañana en el trabajo sin poder parar para comer, o antes del desayuno, o después de hacer deporte. En ese momento, examina tus sensaciones y tus pensamientos.

Sensaciones: puede que sientas un vacío en el estómago, retortijones, incluso dolor. Puede que estés mareado, irritable, débil. Quizá notes cansancio o adormecimiento. Observa las sensaciones en tu boca, tu garganta, tu pecho, tu tripa e incluso tus pies y manos. Anótalo todo en tu Fabulosa Libreta Nueva.

Pensamientos: probablemente estás pensando qué podrías comer, dónde conseguir comida o qué hay en tu nevera. Puede que pienses en matar a tu novio vegano, que lleva tres horas hirviendo un cocimiento de legumbres y quinoa mientras tú aguantas las ganas de lanzarte sobre tu tortilla. Apunta también estos pensamientos, imágenes y fantasías en tu FLN.

El hambre puede cambiar, dependiendo del momento. En mi caso, por ejemplo, el hambre que tengo al mediodía es lo que mi madre definiría como “desatentá”: me comería el brazo de Pablo si no fuera porque me mola la simetría como atributo físico. El hambre que puedo sentir después de un día de escalada, o de entrenar en el roco o en la piscina, también es de ese tipo. Los días que no hago deporte, sin embargo, el hambre nocturna llega de forma mucho más inofensiva y lenta: en esos momentos debo prestar mucha atención para no confundirme y atacar la nevera antes de tiempo.

Otra manera útil de saber cómo es tu hambre es saber cómo NO es tu hambre. Aquí puedes volver al registro en tu FLN y observar qué otras razones te hacen comer. Después, date cuenta de la forma que tienen esas otras emociones y estados de ánimo en ti y cómo se diferencian al hambre.

Algunos estados mentales que resulta útil analizar: la tristeza, la alegría, la soledad, el aburrimiento, el deseo de estimulación o recompensa…

Lo más probable es que estos estados mentales se parezcan al hambre o se superpongan a alguna de sus características. Por ejemplo: es fácil obsesionarse con comida sin tener hambre, especialmente si uno está a dieta o si se trata de comida que hemos etiquetado como “prohibida”. ¿Nunca te has pasado una comida fantaseando con el postre? ¿O has sentido como un alimento hipercalórico te “cantaba” desde la nevera, aunque te acabaras de terminar tu pechuguita a la plancha? En ese caso, es probable que los pensamientos sobre comida sean un efecto secundario de la restricción alimentaria, como explicamos en este post.

2. ¿Qué hago con lo que no es hambre?

Como buen jipi psicosuperviviente, es importante que prepares tu kit de herramientas. Algunas sirven para atacar el problema en el sitio, de forma inmediata; otras tendrán que trabajarse a largo plazo.

Por ejemplo: si lo que uno siente en lugar de hambre es soledad, a corto plazo puede servirnos llamar a un amigo, chatear con alguien o salir a la calle e interactuar con los tenderos (al menos en Cádiz). A medio-largo plazo quizá quieras conocer gente nueva o crear vínculos más profundos, como una pareja o amigos íntimos. Si te aburres, a corto plazo pueden funcionar los sudokus; a largo plazo, será necesario crear en tu vida más fuentes de estímulo y satisfacción que no tengan que ver con la comida.

Hace un año y pico, algunos compañeros del roco y yo nos fuimos de viaje de escalada a Marruecos, al Talambote. En un invierno de sol abrasador, esa semana llovió casi todos los días, y apenas pudimos escalar dos jornadas. Cuando no podíamos escalar, nuestro día giraba en torno a la comida: desayunos de tres platos en la plaza de Chaouen, bocatas gigantescos al mediodía, cuscús por la noche y pastelitos árabes a diez céntimos la unidad. En cuanto salió el sol, nuestro interés por la comida descendió bruscamente: como la mayoría de los días de escalada, lo que queríamos era tomar algo rápido y seguir trepando.

Resumiendo, jipi: en esta semana que entra come sólo cuando tengas hambre. Céntrate en eso: en crear hambre a partir de tiempo. Qué, cuándo y dónde comer no son problemas centrales ahora mismo; cada vez que comas con hambre, apúntate una carita sonriente en tu FLN.

Cuando no tengas hambre y, aun así, sientas ganas de comer, intenta una solución alternativa. Da un paseo. Busca belleza. Últimamente, Pablo y yo nos hemos aficionado a las puestas de sol: es una forma estupenda de estar en contacto con el exterior y sentir que, a pesar de nuestras estupideces cotidianas, el vasto mundo sigue girando. Así que entérate de a qué hora se pone el sol en tu ciudad, ponte una alarma y ve a verla. Acércate a la librería y disfruta del conocimiento a tu alcance. Da un paseo en bici. Métete en el cine. O simplemente siéntate en silencio y escucha a tu cuerpo: ¿Qué le pasa? ¿Qué quiere en este momento, que no es comida? ¿Cómo podrías dárselo? Y, si no puedes dárselo, ¿merece la pena conformarte con comida?

¡Ojo! Cuando no tengas hambre y quieras comer, todas las soluciones anteriores te parecerán una puta mierda. Con perdón. ¿Quién quiere puestas de sol? Yo quiero ESE BROWNIE DE CHOCOLATE, y lo quiero AHORA. Vale, OK. Claro que no te apetece nada que no sea comida, pero recuerda esto: en algún momento tendrás hambre, y cuando tengas hambre, podrás volver a comer. Ese mismo brownie de chocolate, si quieres. Y te sabrá mucho más rico. Así que sal a la calle, ahora, y pon en práctica alguna de las soluciones alternativas, aunque lo hagas sin ninguna fe.

Si te das cuenta de que no tienes hambre y decides comer, ten en cuenta que es una DECISIÓN y que, como toda decisión, tiene sus pros y sus contras. Observa cómo te sabe la comida: ¿la disfrutas igual que cuando tienes hambre? ¿Te da energía? ¿Te hace sentir pesada? ¿Cómo te sientes inmediatamente después de haber terminado? ¿Y media hora después? ¿Y dos horas después? No te castigues. Estás aprendiendo. Estás observando y siendo consciente de tus actos para que, en algún momento, seas capaz de elegir entre sentirte bien AHORAMISMOYÁ y sentirte bien ahora, dentro de un rato y el resto del día. Poco a poco podrás ir haciendo esas elecciones. Paciencia.

De acuerdo, jipi. Esto es lo que hay, de momento. Sé que no suena demasiado brillante: comer cuando tengas hambre. Es mejor comer cuando lo dice Michel Montignac, o la Cosmopolitan, o tu endocrinólogo. Toda esa gente sabe más de lo que tu cuerpo necesita que el delicado sistema compuesto por tu sistema digestivo y tu cerebro. ¿Comer en respuesta al hambre? ¡Qué locura!

Ya en serio, jipi: pruébalo. ¿Qué puedes perder? Prueba una semana. En una semana no te vas a poner gordo como un zollo, ni explotará la estratosfera, ni te perderás todas las cosas ricas del mundo sólo porque no tenías hambre cuando te las sirvieron. Date ese tiempo, inténtalo y cuéntanos qué tal en los comentarios.

[Imagen: Torbein Rønning]

Este post y el ejercicio están inspirados en Breaking Free from Emotional Eating, de Geneen Roth.

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10 Responses to Come cuando tengas hambre

  1. srta desconodica septiembre 30, 2013 at 8:27 pm #

    Conste que llevo a dieta de uno u otro modo cosa de dos o tres años, subiendo, bajando, recuperando, y con ello mi autoestima oscilando (sí, un poquito, sí..).

    Tengo mi FLN con su portadita de puesta de sol en Berlin city.. a ver que tal!!!

  2. Cigi septiembre 30, 2013 at 9:36 pm #

    Jo Marina, me has estropeado la cena! Ya había descongelado una deliciosa y nutritiva crema de calabaza :-(. Pero es que no tengo hambre (todavía).
    Es broma.
    He estado apuntando esta semana lo que comía tomando unas breves notas (en mi cutre cuaderno) sobre el motivo para comer y las emociones que sentía y he llegado a la conclusión que era más interesante el porqué que el qué. Nunca ha sido por hambre. Muchas veces por ansiedad y aburrimeinto, pero otras muchas porque “era la hora”, por costumbre. Me pregunto cuanto tiempo podría aguantar sin comer.
    Como consecuencia de auto observarme, curiosamente he llegado a un punto en el que me he dejado de pensar en la comida todo el rato y estoy comiendo menos. Como tu dices, un efecto temporal.
    En todo caso, mentalmente, sigo en modo “dieta”: alimentos prohibidos, sensación de autocontrol, fantasias de delgada feliz.
    Seguiré con el experimento.

  3. Fer septiembre 30, 2013 at 10:23 pm #

    Hay que comer sólo cuando tienes hambre, bien, ahora ve y se lo explicas a mi abuela, mi madre y sus platazos de comida.

  4. enrique carmona ibañez septiembre 30, 2013 at 11:59 pm #

    Muy interesante Marina !! Intentaré ponerlo en práctica . Besos !

  5. fle octubre 1, 2013 at 7:42 am #

    Que fan soy.
    Mi libreta, mi ansiedad y yo te damos las gracias. Seguimos en el intento de comer con hambre y diferenciar lo que es hambre de lo que no (es lo que más me cuesta).
    Es difícil adaptar el comer cuando tienes hambre con los horarios laborales y el entorno social (en mi oficina vamos a comer a la una y media y no hay más narices), pero lo haremos lo mejor posible.

    gracias por todos estos posts, son geniales. 🙂

  6. Caro chan octubre 1, 2013 at 10:30 am #

    Bien!Ese es mi lema actualmente, y gracias a la libretita me he dado cuenta de que necesito comer más por la mañana y que si lo hago por la tarde es por aburrimiento, asi que decidí(yo solita!mira mami que mayor!!jajajaja) que no comería a no ser que tuviera hambre.

    Yo ni me peso ni nada, pero me voy sintiendo muy bien conmigo misma asi que supongo que estoy en el buen camino!!

    Gracias guapisima!!

    Chu!!

  7. Pedro octubre 1, 2013 at 6:27 pm #

    Gracias Marina! Muy interesantes estos post sobre nuestra relación con la comida.

    A raíz del anterior post reflexioné sobre las posblibles razones por las que comía y lo que comía, a parte del hambre. Me sorprendí al darme cuenta de que selecciono ciertos platos porque echo de menos la comida de casa y a mi madre. También simplemente por acompañar a alguien, por celebrar algo o porque no sé cuanto tardaré en volver a probar el suculento plato que tengo delante.

    Saludos!

  8. Binha octubre 2, 2013 at 3:02 pm #

    Me gustaría decir muuuchas cosas, pero estoy escribiendo desde el móvil y es medio incómodo,así que intentaré resumirlo. Me acabo de leer todos los post de un tirón. Es un tema que realmente me interesa. Tengo 23 años y pasado más tiempo pensando en la comida como buena/mala, permitida/prohibida, porlaquemerecelapenaengordar/porlaqueno… que comiendo sin preocuparme, creo que desde que tengo usode razón cuento calorías y funciono con la lógica de exceso – compensación. Mi relación con la comida se volvió especialmente problemática desde que a los 15 años empezaron mis problemas de tiroides. He pasado por casi todos los estados por los que dices haber pasado tú y también el de anotar todo lo que comía en una libreta, aunque solo con la intención de reducir las cantidades y calorías cada vez más. Me he dado atracones, he ayunado,he probado dietas de todo tipo y he leído mucho sobre Nutrición. Aún siendo consciente de todo esto, me he asustado al sentirme identificada en demasiados puntos de tu lista.. A pesar de que mi novio lleva siglos diciendo qua me lo haga mirar esto ha sido como un grito de “reacciona “. Así que voy a intentarlo con la libreta,espero que no me haga obsesionarme más. Aunque ya sé de antemano que no como por hambre casi nunca, que cuando no estoy en casa ni pienso en comida y que muchas veces lo que me apetece es cocinar y termino comiendo un montón solo porque lo he hecho y me tienta… Porque sí, para agravar las cosas, amo cocinar y tengo un blog de cocina. La parte buena es que me alimento de manera bastante saludable y disfruto el deporte como placer y no como medio para comer más. De hecho,cuando vuelvo de correr suelo cenar muy ligero.
    Seguiremos informando. Un beso!

  9. maria mayo 13, 2014 at 12:44 am #

    Intenta hacer este test!

    Intenta hacer este test!

    1. Escribe el nombre de una persona del sexo opuesto

    2. Cual es tu color favorito entre rojo, negro, azul, verde y amarillo?

    3. La letra inicial de tu nombre

    4. El mes que naciste

    5. Qué color te agrada más, el blanco o negro?

    6. Nombre de una persona de tu mismo sexo

    7. Tu número favorito

    8. Que te gusta más, california o florida?

    9. Te gusta más los Lagos o el Océano?

    10. Escribe un deseo (uno realista)

    CUANDO TERMINES BAJA LA BARRA DESPLAZADORA, pero no mires antess!!!

    NO HAGAS TRAMPA!!)

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    LAS RESPUESTAS

    1. Estás totalmente enamorado de esta persona

    2. Si escogiste:

    Rojo Estás a la alerta de las situaciones y tu vida está llena de amor

    Negro Eres conservador y agresivo

    Verde Tu alma es relajada y das un poco la espalda

    Azul Eres espontáneo y amas los besos y el afecto de aquellos que amas

    Amarillo -Eres una persona muy alegre y das buen ejemplo para aquellos que se sienten mal

    3. Si tu inicial es:

    A-K: Tienes muchisimo amor y amistades en tu vida

    L-R: Intentas disfrutar tu vida al máximo y tu vida amorosa florece en temporadas

    S-Z: Te gusta ayudar a los demás y tu futura vida amorosa pinta de maravilla

    4. Si naciste en:

    Enero-Marzo: El año irá muy bien para ti y descubrirás que te enamorarás de alguien totalmente inesperado.

    Abril-Junio: Tendrás una fuerte relación amorosa que no durará tanto como esperabas pero los recuerdos lo harán para siempre.

    Julio-Septiembre: Tendrás un año asombroso y experimentarás el mayor cambio de tu vida para bien

    Oct-Dic: Tu vida amorosa no será del todo genial, pero de vez en cuando encontrarás tu alma gemela

    5. Si escogiste

    Negro: Tu vida tornará en una dirección diferente, parecerá dificil a la
    vez pero sucederán las mejores cosas para ti, y estarás feliz por el
    cambio.

    Blanco: Tendrás un amigo al cual siempre confiar y que haría lo que sea por ti, pero quizás no te des cuenta de ello

    6. Esta persona es tu mejor amigo

    7. Estos son cuantos verdaderos amigos tendrás en tu vida

    8. Si escogiste:

    California: Te gusta la aventura

    Florida: Eres una persona que a veces le das la espalda a los demás

    9. Si escogiste:

    Lago: Eres leal a tus amigos y a tus amores. Eres un poco reservado

    Océano: Eres espontáneo y te gusta ayudar a los demas

    10. Este deseo se hará realidad solamente si REENVIAS ESTA COSA en un
    foro diferente después de la siguiente hora, y sé hará realidad antes
    de tu siguiente cumpleaños

  10. Starlin Lebrón noviembre 3, 2016 at 9:32 pm #

    Desde ahora prometo comer solo con
    hombre lo demás es gula.

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