El año más inútil de tu vida

Uno de enero de 2014. Estoy con Pablo en Ca Calbet, una casa rural de Margalef, en Tarragona. Anoche nos fuimos a dormir poco después de tomar las uvas. Hoy, nuestra rutina se parece mucho a la de estos días anteriores: nos levantamos antes de las ocho, desayunamos croissants calentitos y café con leche en el comedor, hacemos las mochilas y nos vamos a escalar. En cuanto empieza a oscurecer y aprieta el frío, volvemos a la casa, nos metemos en la habitación calentita y nos dedicamos a la lectura, los mimos o los dibujos a dos en el iPad con Paper.

Mierda, pienso yo. Es uno de enero. Y yo tengo un blog. Un blog de desarrollo personal, autoayuda digna, psicología de andar por casa o llámalo X. Si algo tienen estas fechas es que todo el mundo anda por ahí escribiendo listas de propósitos, recopilaciones y balances. ¿Y yo? ¿Qué estoy haciendo yo? Estoy tirada en la cama, intentando dibujar con mi stylus una sirena en la extraña obra pictórica que compongo con Pablo.

paper pablorina

Soy un desastre, me digo. Debería marcarme objetivos, metas y horarios. Debería publicar como un reloj cuando digo que voy a publicar, revisar mis métricas (visitantes únicos al día, seguidores en Twitter, suscriptores en la lista de correo) y crecer, crecer, crecer. Así nunca llegaré a ser la Jorge Bucay pequeñita y rubia de mi generación.

Sin embargo, respiro hondo, me resigno a ser yo misma y sigo dibujando.

Unos días después, volvemos a Cádiz. Ponemos diez millones de lavadoras. Contestamos los mails pendientes, vamos al supermercado, yo atiendo niños en el curro y Pablo mantiene reuniones con el otro lado del Atlántico. El miércoles salimos a cenar a un japonés cercano para celebrar nuestros ocho meses juntos (ohh). A mitad de la cena, Pablo me pregunta qué voy a escribir esta semana en el blog. Yo me quedo pensando, mordisqueo un poco la punta de mi palillo y luego contesto: “algo sobre un 2014 sin objetivos. Sobre tener el año más inútil de tu vida. Sobre no hacer”.

Después matizo. No se trata de pasar el año hechos un ovillo en el sofá, viendo la televisión, comiendo palomitas con queso y dejando que los días se deslicen sin hacer nada. Se trata de reivindicar, en una blogosfera llena de buenos propósitos y exhuberantes trucos de productividad, el sagrado derecho a no hacer nada de vez en cuando. A ser un poco inútil. A hibernar para recuperar fuerzas, a retirar la savia al interior de nuestros troncos vitales, a reflexionar.

No suena bien, lo confieso. No conseguiré con este artículo la tan ansiada viralidad. El mundo va en la dirección contraria. Sé productivo, actúa, ábrete. Aprende, conoce gente nueva, lee, procesa, crea nuevos hábitos positivos. Muévete, supera tus miedos, viaja. Crece, crece, crece. La quietud y el silencio no venden. Las tardes de viernes o las noches de sábado sentados en casa, leyendo un libro o escribiendo en tu diario no quedan bien en el perfil de Facebook.

Sin embargo, la vida es cíclica. Lo dice Michael Mahoney en su magnífico libro de Psicoterapia Constructiva. Somos sistemas que se organizan buscando el equilibrio y, lógicamente, la búsqueda de ese equilibrio necesita de apertura y de cierre, de contracción y de expansión. Nos cuesta cambiar porque nos protegemos para no trastocar bruscamente nuestro sistema. Entramos en el caos y la desorganización para salir por el otro lado adquiriendo conceptos y significados nuevos.

Basta mirar a la naturaleza para darnos cuenta. Los osos se meten en sus cuevas y los árboles pierden las hojas. Ni las tierras de cultivo pueden producir eternamente; es necesario el barbecho para que se recuperen los minerales y los nutrientes. Necesitamos dormir por la noche y reposar después de comer o de hacer mucho ejercicio.

¿Y esto de qué te sirve a ti, oh, jipi? ¿Es sólo una forma de excusarme por mi vagancia del Nuevo Año? ¡No! Ahora es cuando nos ponemos prácticos y utilizamos subtítulos en negrita para saber cuál es la utilidad de esto de los ciclos.

Reconocer y aceptar

Después de empezar a escalar, pasé dos años un poco locos. Como arrastrada a una segunda adolescencia, salía a la montaña todos los fines de semana, conocí gente, me compré una furgo, me teñí el pelo y hasta me hice un piercing. Viajé por ahí con couchsurfing y quedé con lectores. Hacía deporte (natación o rocódromo) todos los días.

De un tiempo a esta parte, sin embargo, me apetece menos todo eso. Me quedo a menudo en casa, duermo más siestas, voy a un ritmo más lento. Pasé un tiempo preguntándome: ¿qué me pasa? ¿Me he vuelto vaga o improductiva? ¿Voy a acabar mis días durmiendo en la calle y arrojando gatos a los desconocidos? Ahora pienso que se trata sólo de la otra parte del ciclo. Después de vivir durante dos años como si no hubiera un mañana, mi sistema nervioso necesita descansar, regenerarse y disfrutar de los frutos recogidos. No pasa nada. Sigo moviéndome en la dirección de lo que me importa.

La primera utilidad de los ciclos, por tanto, es reconocer dónde estamos y aceptarlo. De nada sirve empeñarse en vivir todo el rato en modo sprint. Si no queremos quemarnos y agotarnos, está bien respetar la forma que tiene el cuerpo de decir basta. Ninguna parte del ciclo es mejor que otra. Como dice Mahoney, sería como pensar que inspirar es mejor que espirar.

Darnos lo que necesitamos

Si descubrimos dónde estamos, será más fácil también identificar nuestras necesidades. Un momento de cierre y contracción puede beneficiarse de bajar el ritmo, procesar emociones, buscar consuelo. Puede ser el momento de abrir el corazón a la gente que tenemos cerca, escribir, leer sobre experiencias parecidas. Quizá nos apetezca descansar más a menudo y dormir más; quizá, para regularnos un poco y buscar ese equilibrio del que hablamos, sea mejor levantar pesas en el gimnasio que hacer tai-chi.

Si estamos en un momento de expansión y apertura, ha llegado la hora de proponernos desafíos, experiencias y metas. Es el momento de los Proyectos Grandes y Locos, de superar nuestros límites y aumentar la zona de confort. También podemos buscar la regulación ejercitándonos en el yoga, la natación o el senderismo.

El año más inútil de tu vida

Por eso, querido jipi, te animo a que te plantees qué pasaría si 2014 fuera, al final, el año más inútil de tu vida. En mi caso, ¿qué pasaría si no consigo ningún suscriptor o cliente nuevos? ¿Si no aumento el número de lectores? ¿Si no logro escalar más duro, terminar mi novela, ser más ordenada o comerme una ensalada al día?

Quizá 2014 sea el año más inútil de mi vida. Quizá llegue a diciembre, dentro de un año, y descubra que mis mayores logros han sido algo como esto:

– Batir el récord de siestas de la provincia de Cádiz.

– Ganar a Pablo al futbolín (éste, de hecho, sería un gran logro; Pablo es muy bueno)

– Aprender a distinguir entre el chocolate de Ecuador y el de Guinea.

– Perfeccionar mi capacidad para trenzar mi propio pelo.

– Ver el rayo verde desde nuestra terraza.

¿Qué pasará entonces? ¿Me mesaré mis cabellos, perfectamente trenzados, temiendo a mi negro futuro? Quién sabe. Aquí viene la última lección en negrita y tamaño de título 3 que podemos aprender acerca de los ciclos:

Confía en tus valores

Ya hemos hablado de los valores en otras ocasiones: son la brújula que orienta lo que queremos seguir haciendo. Es lo que nos importa más que ninguna otra cosa en el mundo. Si tienes clara la dirección en la que caminas y lo que es importante para ti, la felicidad siempre estará ahí, a la vuelta de la esquina. Incluso en momentos de extrema flojera vacacional, yo me muevo hacia mis valores: escalo, descanso, contacto con la naturaleza, me vinculo con la gente que me importa. Recojo experiencias que poder compartir aquí.

Si te da miedo no tener o no cumplir objetivos, recuerda tus valores. Ve moviéndote poquito a poco en la dirección que señalan. Disfruta del proceso. La vida no es una larga lista en la que ir chequeando cuadraditos vacíos. Está hecha de muchos momentos inútiles y algunos detalles molestos, como poner la lavadora o cortarse las uñas. Es su naturaleza. No la conviertas en una máquina de hacer felicidad. Sé que cuesta creerlo, pero ser como eres hoy, aquí y ahora, ya es mucho más que suficiente.

¿Y tú, jipi? ¿En qué momento de tu ciclo estás? Y no, el menstrual no me vale. ¡Compártelo en los comentarios!

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29 Responses to El año más inútil de tu vida

  1. Caro chan enero 13, 2014 at 10:04 pm #

    Menos mal!!!Un solo objetivo más este año y me tiro de un puente. Veo a la gente tan organizadita, con sus folios y sus bolis de colores y se me abren las carnes!! Queréis dejar que todo fluya? leñe! jajajajaja

    Lo comentaba el otro día en el blog de Ángel, tanta preparación, a mi me gusta que los objetivos me soprendan un día en mitad de la noche, saltar de la cama y ponerme a ello! Ya está!

    Me noto un poco como tú, que de pasar a a hiperactividad mi cuerpo ya me pide siestas, tardes de manta y sofá y un buen libro.

    Me encanta ver lo feliz que estás y los buenos consejos que das.

    Gracias pequeña y rubia nueva bucay!

    Chu!

    • Marina enero 13, 2014 at 10:27 pm #

      Según un libro que leí hace poco sobre “hiperactividad” y “déficit de atención”, si se deja a los niños que aprendan a su ritmo tienden a avanzar más en grandes “bloques de interés”. Por ejemplo: se dedican intensamente un tiempo a la lectura, después lo dejan durante otro tiempo y luego vuelven por propia voluntad, habiendo conseguido grandes avances en ese intervalo de pausa. Así que quién sabe: quizá la sorpresa de tus objetivos en mitad de la noche no sea mala idea.

      Un abrazo, guapa!

    • Cigi enero 14, 2014 at 12:18 am #

      Qué razón Caro, tener que apuntarte en una lista que vas a planificar 2 actividades especiales en el año con tu hermano, me parece una pasada. Me encantó tu comentario por cierto, coincido mucho más con tu punto de vista del “fluir”.

  2. Cigi enero 14, 2014 at 12:26 am #

    Me encanta el dibujo Marina! Yo creo que ya sólo por eso, habría merecido la pena un 2014 supuestamente inútil.
    Creo que a la humanidad se nos va la pinza, sobre todo cuando tenemos las necesidades básicas cubiertas y demasiado tiempo para darle al coco.
    ¡Feliz y perezoso año nuevo!

    • Marina enero 14, 2014 at 6:36 am #

      Jijij, ¿a que es un dibujo genial? No sabes lo que nos reímos con las técnicas pictóricas de Pablo y mis ideas absurdas. Lo pasamos muy bien. Un feliz y perezoso año nuevo a ti también :*

  3. Gina Woof enero 14, 2014 at 1:17 am #

    Nunca he tenido propósitos de año nuevo. De hecho, cuando empecé a leer blogs me di cuenta de que la gente hacía propósitos de año nuevo.

    Bueno, lo más que me proponía era seguir avanzando, pero así en general. A mi esos ciclos de los que hablas me llegan solos sin programar. ¿No es así como le llegan a todo el mundo?
    En fin, que sigas con tu avance del tipo que sea pero muy a gusto. Y te diría “actualiza másss que te echamos de menoooosss” pero, ya sabes, lo que te apetezca. 😉
    Un abrazo,

    Gina

    • Marina enero 14, 2014 at 6:38 am #

      Llegarte te llegan; el problema es cuando te empeñas en ignorarlos. Entonces aparecen las ansiedades, las depresiones y, como dicen en Cádiz, las fatiguitas xD Pero llegar, llegan.

      Voy a intentar actualizar una vez por semana para no dejar de lado los demás proyectos. A ver qué tal va con eso 🙂 Un abrazo grande.

  4. Gina Woof enero 14, 2014 at 1:17 am #

    PD: Pedazo dibujo achuchable. :’)

    • Marina enero 14, 2014 at 6:38 am #

      ¡Gracias!

  5. Jon enero 14, 2014 at 8:44 am #

    Yo defiendo tu postura. He comenzado un año sin objetivos. De hecho, la pregunta es “¿que objetivo tiene el 2014 para mí?”, y las respuestas sorprenden 🙂

    • Marina enero 14, 2014 at 8:50 am #

      Me encanta esa frase, Jon. Estoy segura de que 2014 tiene objetivos alucinantes para todos nosotros. Muchos besitos.

      PD: Pablo se ha comprado una licuadora, y cada vez que la utiliza me acuerdo de ti.

    • Juan Carlos enero 14, 2014 at 11:20 am #

      Bonita frase Jon

  6. Abuja62 enero 14, 2014 at 9:14 am #

    Hola:
    Aquí estoy porque estoy de vacances, que si no…….
    Con respecto a no plantearse nada en concreto en momentos puntuales de la vida, a mi me parece hasta un punto de supervivencia. Creo que hace tiempo entendí que no puedo estar siempre bien y con unos objetivos superestupendos. Es más, creo que sería demasiado estresante.
    Hace tiempo que dejo que la vida pase, si surge algo bueno intento aprovecharlo lo más posible y punto, no pido más. Será que estoy en fase invernación desde hace años. Jejejejeje.
    Lo que siempre digo, es que lo mejor es hacer lo que tu quieras en tus ratos de ocio y desconectar de toda obligación es imprescindible para poder recargar pilas (y eso es algo que no se consigue a menudo).
    Aunque siempre es importante tener una meta, aunque sea pequeña, para poder crecer; incluso trabajar dentro de ti es un trabajo duro, yo diría que incluso más que muchos objetivos externos.
    Lo único importante es que hagas lo que hagas, estés seguro de que es el momento de hacerlo.
    Un beso grande y feliz “no se sabe que haré este 2014”.

    • Marina enero 14, 2014 at 10:51 am #

      Por supuesto que tener pequeñas metas y objetivos nos ayuda a salir adelante… la clave de los ciclos es, precisamente, que nuestra tendencia a buscar el equilibrio y la activación cuando estamos demasiado “panchos”, además de las necesidades razonables de supervivencia del individuo, harán inevitable que esas metas aparezcan, tarde o temprano.

      Un abrazo y descansa, que te lo has ganao!

  7. Juan Carlos enero 14, 2014 at 11:17 am #

    Feliz año Marina (y resto de feligreses) !!!!

    – Batir el récord de siestas de la provincia de Cádiz. (ME ENCANTAAAAA jajajajaja)

    Eso de los ciclos que comentas, ufff, ciertamente es asi, lo has explicado genial…lo malo es cuando me mortifico por querer reemprender el ciclo (caminar todos los dias, ser mas activo) y no hacerlo.

    Que mejor objetivo para 2014 que no tener objetivo…vamos a verlo venir dia a dia 😉

    • Marina enero 14, 2014 at 10:34 pm #

      ¡Feliz año a ti también!

      Lo lógico es que tu cuerpo y mente vayan tendiendo a la autorregulación, y que después de una época más tranquila te pidan caña. El hecho de querer cumplir metas y objetivos ya implica un cambio de tendencia; ahí lo que nos hace falta es la capacidad para implementar, no la motivación. De todas formas, como siempre digo, los problemas generalmente no se resuelven de una vez y para siempre: más bien establecemos una relación dinámica con ellos en el ensayo y error de soluciones, que en mi opinión es la que hace la vida más entretenida.

      Un abrazo.

  8. R. enero 14, 2014 at 11:50 am #

    Me encanta cómo llevas la contraria a todo el mundo. ¡Nada de propósitos! Así me gusta. Ya no me los marqué en septiembre y tampoco me los he marcado en enero, porque ¿para qué? Si me apetece salir a correr salgo a correr (llevo dos semanas saliendo una mañana a la semana 30 minutos de carrera suave). No voy a presionarme, que fluya… ¡qué me gusta esa palabra!

    En cuanto a tu ciclo… a ti lo que te pasa es que estás enamorada, jajaja. Yo creo que he encontrado cierto equilibro entre salir/hibernar. No me fuerzo a salir si no me apetece, ni me contengo si me apetece. Volvemos a lo de fluir. Al final es lo mejor, me da en la nariz.

    PD. Me han entrado ganas de comprar un iPad para hacer esos dibujitos, pero no, no y no. ¡¡Ahí sí que me voy a contener!!

    • Marina enero 14, 2014 at 10:36 pm #

      Jajaja gracias por el comentario y por tu “diagnóstico”. Estoy de acuerdo en que el amor puede haber influido en mis cambios de tendencia: nada como Pablo, una mantita y una tarde de invierno.

      El Paper es divertido, pero conténte, que el iPad engancha. ¡Ánimo!

      Besitos :*

  9. Rosa Maria Vargas enero 14, 2014 at 4:07 pm #

    Genial, magnífico, fluyendo con la vida y con los momentos. El tan importante NO HACER.
    Me ha encantado tu entrada Marina.

    Palabras de ángel

    • Marina enero 14, 2014 at 10:36 pm #

      ¡Gracias a ti! Muaks.

  10. Fernando enero 14, 2014 at 4:22 pm #

    Un día planifiqué mi futuro… ah no! quizás lo leí en algún blog

    • Marina enero 14, 2014 at 10:37 pm #

      😀 Leer y hacer, ciertamente, a veces se confunden. Saludos!

  11. Monica enero 14, 2014 at 9:27 pm #

    Pues yo este año ha sido el primero (de 34) que he plasmado mis objetivos en papel.
    Otros años también tenía (siempre tengo) algún objetivo o algún reto que superar, pero era como algo muy general, poco concreto y que a veces conseguía y otras no….
    Este año, después de varios “fluyendo” me he encontrado con muchas ganas y mucha motivación para fijar objetivos concretos y, por si se me olvidan dentro de dos semanas, los he puesto en la puerta de la nevera, en un sitio bien visible.

    Si no los alcanzo todos, no pasará nada, porque lo que me importa es que voy a intentarlo. De todos modos, creo que la mayoría de ellos será posible alcanzarlos con unas pocas de ganas y de voluntad. Además, algunos objetivos son a corto plazo, por lo que cuando los consiga, me servirán de motivación para seguir avanzando hacia otros objetivos más a largo plazo.

    Un saludo y ánimo en tu ciclo de calma y reflexión.

    • Marina enero 14, 2014 at 10:37 pm #

      Perfecto, Mónica. Señal de que has dado un viraje y tienes que aprovechar el viento inflando tus velas. Ábrete y aprende todo lo que esta etapa te traiga. Mucha suerte y un abrazo.

  12. Vanesa enero 15, 2014 at 10:13 am #

    Hace tiempo que yo no me marco objetivos para año nuevo, ya está todo el año para eso y también me gusta empezar un día entre semana pq los Lunes parecen gafados! Yo creo que el año más inútil para mi ha sido el que hemos dejado atrás, cuánta desidia junta! xD pero bueno mañana empiezo un curso en el paro y voy a mirar de que ahora la cosa vaya más para arriba que para abajo

    Saludos!

  13. Ricky enero 18, 2014 at 8:57 am #

    Hola, he llegado a tu página por recomendación de una amiga, me gusta lo que escribes y como lo escribes, tus textos están llenos de verdad pero de verdad de la cotidiana, de la buena, de la simple, deseo que tengas un improvisado 2014.
    Si algún día tienes un ratito pásate por aquí, es el blog que hacemos mi hijo y yo http://losprendas.wordpress.com
    Saludos

  14. turismo rural rioja marzo 28, 2014 at 7:05 am #

    Esto es realmente interesante, eres un blogger muy profesional. Me he unido a tu RSS y deseo leer más cosas en este gran blog. Además, !he compartido tu sitio en mis redes sociales!

    Saludos

  15. Francisco julio 31, 2014 at 10:03 am #

    Hola Mónica. Me encanta como escribes!!!! Llegue a tu blog de casualidad, leyendo a Angel (viviralmaximo). Suelo rebuscar en la red intentando encontrar caminos para mis hijos…27 – 23 – 19 no es un acertijo! Es la edad que tienen. Reconozco que hay gente que sabe mas que yo, que ha explorado otros caminos, así que les reenvio las cosas útiles que leo. Muchas felicidades!!!! Por cierto, soy matrón, si quieres podemos hacer un estudio que se me ha ocurrido…puedes ponerte en contacto conmigo. No hay prisa…te va a interesar…seguro!

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