La Psicoletter de los Viernes (1.3.2019)

Aquí estoy un viernes más para contarte en qué ando metida. Recuerda que puedes comentar y contar qué estás haciendo tú.

Así ha ido febrero: lo malo

Febrero ha sido, como diría la yo de siete años, «una mierda pinchada en un palo». Acabé enero muy contenta e inspirada, pensando que esto de la vida con un bebé era cuestión de organizarse y dispuesta a comerme el mundo. Este mes han pasado dos cosas que me han amargado la existencia:

  1. El resfriado que pillé hace ya más de tres semanas se ha convertido en una bronquitis. Llevo tosiendo violentamente todo este tiempo y hoy mi médico me ha mandado antibióticos y un inhalador. No me encanta tomar antibióticos, pero al menos ahora veo luz al final del túnel.
  2. Alana ha decidido que lo de levantarse a comer a las seis y luego dormirse sin problema hasta las nueve es de bebés, que ella ya tiene cuatro meses y que ahora lo que mola es despertarse a las seis y luego QUEDARSE JUGANDO CON MAMI QUÉ DIVERTIDO MAMI POR FAVOR. También ha decidido que las siestas de más de 45 minutos son de débiles.

La bronquitis me ha fastidiado el sueño y el deporte, lo que a su vez me ha fastidiado la energía; el cambio de ritmo de Alana me ha quitado tres o cuatro preciosas horas del día que me servían un montón para trabajar, escribir, hacer yoga, etc. etc.

De mis buenos hábitos de enero, solo han sobrevivido escribir (parte de) un libro todos los días, que es mi hábito nº1 de 2019; y organizarme (más o menos) los días con el Bullet Journal. El resto (yoga, levantarme temprano, movimiento, deporte, orden, etc.) ha caído en el abismo de los hábitos que no tienes automatizados aún.

Así ha ido febrero: lo bueno

No todo ha sido malo este mes. Alana, aulladora y todo, está que te la comes. Tiene los ojos azules, el pelo rubio y los mofletes rosita: como dice la madre de Pablo, parece un bebé de cuento. Se ríe mucho, le encanta que le cantemos, le encanta sentarse al piano conmigo, está empezando a manipular objetos y lo mira todo con curiosidad extrema. Me da mucha alegría y es mi fuente secreta de ternura instantánea.

Como estaba harta de que mi vida fuera un erial de tos y autocompasión, me he apuntado a un mini-taller de caligrafía con pluma y he buscado a un profe de piano con el que empiezo la semana que viene. También vamos a ir con Alana a una sesión semanal de estimulación musical para bebés. No tengo ningún interés en convertirla en un prodigio de nada; lo de la música es, sobre todo, por hacer algo distinto que disfrutemos los tres juntos.

¡Estoy feliz con Patreon! Como ya sabes, escribo allí a diario de lunes a viernes sobre de todo un poco, y lo puedes disfrutar a partir de un euro al mes. Escribir otra vez un blog personal me hace bien porque me fijo más en lo que hay a mi alrededor. Me encanta, además, la sensación de comunidad buenrollante con mis 67 adorables mecenas. Gracias a todos los que ayudáis a que sea posible.

[Si te interesa pero no lo tienes claro, puedes leer los posts públicos y decidir a partir de ahí.]

He empezado dentro de Patreon una sección de Pifias Comunicacionales en la que analizaré las formas en que nuestra comunicación diaria podría ser más eficaz. Puedes leer el primer post (es público) aquí -> Pifias Comunicacionales, 1: «el yoga es hiperpresivo». Me encanta este tema y me motiva estar pensando en ello.

Gracias a mantener, aunque sea churriceramente (algunos días escribo literalmente una sola frase) mi hábito de escribir un libro a diario, mis libros avanzan despacito. La novela va lenta pero va, y ya estoy revisando el borrador del primero sobre psicología, que va a ir de cómo pasar a la acción más a menudo y que creo que podré publicar en breve.

Me he mantenido moderadamente paciente y ecuánime con la tos. Dios aprieta, pero no ahoga, y aunque he tosido no he tenido fiebre ni me encuentro mal. Mi mantra de este año es paciencia activa, que es algo así como: ve todo lo despacio que quieras, Marina, pero sigue avanzando.

Así ha ido febrero: conclusiones

Mi lección-de-febrero-que-me-da-coraje-seguir-aprendiendo-una-y-otra-vez-porque-parezco-nueva es: cuando tiras de fuerza de voluntad para empezar quinientos hábitos a la vez, se te cae uno y se caen todos. A la vez: cuando solo te concentras en una cosa, esa cosa avanza y se hace fuerte como una pandemia distópica.

Para marzo, voy a concentrarme en dos cosas:

  • Mejorar mi actitud. No quiero que mi felicidad dependa de lo que logro por fuera. Quiero estar satisfecha aunque tenga bronquitis y no consiga nada mensurable y la ropa de Alana esté desperdigada por la casa porque me da pereza guardarla. Una de las formas en que lo haré será practicar la recompensa interna.
  • Centrarme en un solo hábito relacionado con mi energía. Como tendré que estar diez días más sin ir al gimnasio por la bronquitis, voy a enfocarme en la comida: hacer muchas comidas pequeñas al día, que es lo que me funciona mejor.

Cita que me ha hecho pensar:

Peace occurs when you don’t turn your observations into problems

[La paz sucede cuando no conviertes tus observaciones en problemas]

James Clear, Atomic Habits

PD: Recuerda que puedes comentar y contar en qué andas tú.

2 Responses to La Psicoletter de los Viernes (1.3.2019)

  1. Gina Woof marzo 1, 2019 at 10:02 pm #

    Puf, estamos en un barco parecido. Nuestra churumbel dejó de dormir siestas a los 2 meses, a los 4 decidió que lo suyo era dormirlas si y sólo si está paseando en el carro y ahora dice que”para tu tía “(tiene 6 meses).
    Lleva un mes acatarrada y con mocos que no le dejan dormir ni mamar como es debido y nos contagió, y estoy como tú, viviendo la tos y de baja.
    Y como nunca ha dormido del tirón, no veo la luz al final del túnel (además está de lactancia materna a demanda).
    Yo también tenía planes para sus horas de siesta después de recuperarme el primer mes pero ha sido imposible. Y parece que seguirá siéndolo. Ahora, de baja, tengo las horas que está en la guarde y las paso tosiendo, con dolor de cabeza y sin voz y lamentándome por no rendir más (la enfermedad es lo que tiene, que no se rinde pero parece que mi yo ansioso por aprovechar el tiempo no quiere aceptarlo.)

    Y dicen que así hasta mayo.

    Después de pasar 6 meses de embarazo, tosiendo y sin dormir y sin que me diesen la baja, esto está resultando un casi déjà vu muy chungo en el que lo poco que había recuperado el suelo pélvico se está yendo al garete.

    Así que desde este mar de tos y mocos, brindo con mi infusión de tomillo por nuestra recuperación y que las peques nos den un respiro, POR FAVOR.

    Quedo a la espera impaciente por tus libros. ¡Ánimo!
    Y clases de piano = <3. Qué envidia sana . ?

    PD: igual tendría que haberlo resumido en un "no estás sola". v.vU

    • Marina marzo 4, 2019 at 12:19 pm #

      Gracias por compartir tu experiencia, Gina. Te ha mandado un mail, que te había empezado a contestar por aquí y me ha quedado ultra largo. Abrazos!

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