La Psicoletter de los Viernes (5.12.2018)

Aquí estoy un viernes más para contarte en qué ando metida.

Recuerda que puedes comentar en este post y contar qué estás leyendo, reflexionando, viendo, haciendo o pensando tú.

¡He publicado un post nuevo!

Ya hace un año que dejé Facebook y en el post de esta semana te cuento cómo me ha ido. Si lo leíste ayer e intentaste comentar, es probable que no pudieras porque el servidor estaba lleno. Yo me di cuenta por la mañana, pero en lugar de decírselo a Pablo, que es el que se encarga de esas cosas, me fui a la ducha porque llevaba dos días con vómito de bebé en el pelo. Salí con el pelo mojado y mi alborbata (la bata que utilizo como albornoz), me tumbé en la cama y dije “voy a cerrar los ojos un momentito”. Cuando me desperté, todo recuerdo de problema con el servidor se había ido de mi mente y no volví a pensar en ello hasta por la noche. Lo peor es que estaba súper triste porque el post solo tenía dos comentarios, pero mi cerebro maternal era incapaz de conectar el hecho A (no se puede comentar) con el hecho B (solo hay dos comentarios).

Resumiendo: que ya se puede comentar y que me encantaría leer tus experiencias con o sin redes sociales. Lee el post y dime qué opinas.

El documental siniestro que no puedes perderte

Mis posts sobre Facebook no ahondan demasiado en el tema de la privacidad y la manipulación porque mientras use Google tanto como lo hago, no tengo autoridad para hablar sobre el tema. Además, como la mayoría de la gente, vivo en negación pensando “bah, no es para tanto, la privacidad está sobrevalorada y, total: no tengo nada que ocultar”. ¡Eso es un error! Como muestra el reciente documental The Creepy Line, Google no solo puede manipular qué marca de zapatos te compras, sino a qué candidato votas cuando no lo tienes del todo claro. También puede impedir que todos los navegadores accedan a tu web o bloquear tus canales de Youtube y tu cuenta de gmail sin explicación. Es preocupante y me ha hecho replantearme mi (cómoda) postura en el tema.

¿Cumplí mis propuestas? Regular

La semana pasada me propuse ir al gimnasio y encontrar a un profesor de piano, y a medida que lo escribía, pensaba: “es un error. Nunca, NUNCA debes proponerte dos cosas a la vez: elige una y céntrate en esa”. Pero ignoré mi propia vocecita sensata y, como pensaba, solo he (medio) cumplido una: no fui al gimnasio, pero hice una tabla de ejercicios para posparturientas en mi casa y después subí andando a la parte alta del Albaicín.

Esta semana he decidido que en lugar de renovar mi propósito del piano, voy a dejar eso para después de navidad y a seguir proponiéndome hacer ejercicio, que es más urgente. No solo por la lorza pos-embarazo que vive alrededor de mi ombligo, sino porque me encuentro anquilosada como una señora mayor. Así que esta semana me propongo subir otra vez al Albaicín.

Ah, ¡y el miércoles ?me arrastré por la rocaescalé!

Pero, Marina, ¿escalar? ¿Y tu bebé?

¡Alana se vino con nosotros! No es tan loco: ella no se mueve y duerme muchísimas horas al día, así que llevamos el capazo, lo pusimos cerca del pie de vía y allí que se pasó toda la tarde la mar de tranquilita.

La tarde nos dejó bonitos momentos, como el cambio de pañal en una roca:

El único incidente fue el paso de un rebaño de cabras a pocos metros de donde estábamos, pero me moví para protegerla mientras aseguraba a Pablo, y Alana pareció encontrar los cencerros la mar de interesantes.

¿Va mi hija a pillar una enfermedad mortal transmitida por cabras? ¿Conseguirá, en cambio, el sistema inmune más poderoso de su generación? ¡Tendrás que seguir leyendo la Psicoletter para enterarte!

Cita que me ha hecho pensar

Here’s the key: You need to spend time on the future even when there are more important things to do in the present and even when there is no immediately apparent return to your efforts. In other words — and this is the hard part — if you want to be productive, you need to spend time doing things that feel ridiculously unproductive.

[He aquí la clave: necesitas pasar tiempo en el futuro incluso cuando hay cosas más importantes que hacer en el presente e incluso cuando no hay una respuesta aparente a tus esfuerzos inmediatamente. En otras palabras (y esta es la parte difícil), si quieres ser productivo, tienes que pasar tiempo haciendo cosas que parecen ridículamente improductivas.]

– Ryan Holiday?

¡Hasta el viernes que viene!

Un fuerte abrazo,

PD: Recuerda que puedes comentar este post y contar en qué andas tú.

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