La Psicoletter de los Viernes (8.2.2019)

Aquí estoy un viernes más para contarte en qué ando metida. Recuerda que puedes comentar y contar qué estás haciendo tú.

Quiero escribir todos los días, así que he hecho algo raro:

He creado un Patreon.

Patreon es una página en la que pides apoyo a tus seguidores en forma de una pequeña contribución mensual. Mi idea es escribir (casi) todos los días textos breves parecidos a esta Psicoletter: a menudo personales, un poco aleatorios, que te saquen una sonrisa o te hagan pensar.

Había planeado usar la carta de “si te ha aportado valor lo que he escrito estos años en Psicosupervivencia, ahora puedes demostrarlo”, pero paso. Contribuye solo si quieres leer más de lo que escribo. Si resulta que mañana me despierto y hay cero mecenas, tendré que mejorar como escritora y pedírtelo de nuevo dentro de un tiempo.

Si te mola la idea, esta es mi página: contribuye con un mínimo de un dólar al mes y léeme (casi) cada mañana con el café del desayuno o (casi) cada noche con la tila de antes de dormir.

Lo del (casi) vendrá a significar un mínimo de seis posts por semana; voy a dejarme un día de margen, que nunca se sabe cuándo se nos puede caer el cielo sobre las cabezas.

Ya hay un primer post: La triste suerte del señor Hipo.

¡Ah! Si llego a cien mecenas, empezaré un podcast mensual de preguntas y respuestas (sobre psicología o sobre lo que te interese y yo pueda contestar).

¡Estoy leyendo ficción! #verparacreer

A paso de tortuga terminé esta semana Un matrimonio americano, de Tayari Jones. Por una parte, está muy bien escrito y muy bien traducido: es un gustazo para los sentidos verbales, si existe tal cosa. Por otra, el argumento y los personajes se quedan flojetes. No empaticé con dos de los tres personajes principales, la historia me importaba un pimiento y, en fin: que me pareció un hermoso envoltorio con poca chicha para morder. Tiene muy buenas críticas en Goodreads, por otra parte, así que si tienes más tolerancia al intimismo sin argumento que yo es posible que te guste.

Ahora estoy con Pequeños fuegos por todas partes, de Celeste Ng (en serio. Ng) y me está encantando. ¡ENCANTANDO! Pertenece al género al que yo llamo Mujeres Desesperadas, igual que mi adorada Liane Moriarty, la autora de Pequeñas Mentiras. Hay misterios, hay gente rica pero infeliz, hay complejidades familiares, hay un barniz siniestro que lo impregna todo y hay ganas mortales de leer sin sentir que estás pudriendo tu cerebro con un best-seller de aeropuerto. Pequeños fuegos por todas partes está, además, muy bien escrito (o muy bien traducido: nunca se sabe). Estoy pendiente de que el final no me decepcione, pero la experiencia de lectura está siendo lo bastante buena como para recomendártelo sin haberlo terminado.

Objetos, ¡objetos!

Me decía Narcís en los comentarios de hace un par de Psicoletters que hace tiempo que no hablo de compras. La razón es que trato de no comprar mucho ni animar a la gente a que compre lo que no necesita. Dicho esto, hoy voy a hablarte de dos objetos (o tres, según se mire), que me están gustando últimamente.

1) Las UGGs waterproof. Lo mío con las UGGs ha sido mera exposición: al principio me parecían horrorosas, poco a poco me fui acostumbrando y ahora me gustan. Lo que pasa es que las UGGs normales no son resistentes al agua: pueden aguantar un poco de lluvia, pero no están pensadas para eso. Yo tengo dos pares de zapatos de invierno: los Botines Elegantes (negros, monos, pegan con todo) y las Botas de Diario (marrones, monas, pegan con todo), y ninguno de ellos es a prueba de agua ni calentito, así que quería un tercer par que fuera muy calentito, bien impermeable y, por supuesto, que pegase con todo (en mi caso, pegar con todo = pegar con vaqueros).

Ahí entraron las UGG waterproof. Las miraba y las miraba en la web, pensando: esto es lo que yo necesito. Esto tiene una pinta de calentito que flipas. Se las pedí a mi madre por Navidad o, más bien, le pedí el dinero y me las compré en rebajas porque austeridad ante todo.

¿El resultado?

Son calentitas.

Muy calentitas.

Demasiado calentitas.

Cuando vi que en una reseña una compradora decía que eran buenas botas para el invierno canadiense, pensé: pues igual estoy calentando mis pies por encima de mis posibilidades.

Así que, bueno, tengo lo que quería: botas para la lluvia y el frío extremo. Solo para la lluvia y el frío extremo. Si vives en Canadá, igual te van bien.

2) La pulsera de actividad MiBand 2. Todo empezó porque quería un reloj para no tener que mirar la hora en el móvil, así que me vine arriba y pensé: pues me pillo una pulsera de actividad, que me cuenta los pasos y a mí todo lo que sea registrar cosas me motiva

Me he comprado la 2 porque me parecía que la 3 no tenía ninguna diferencia que me mereciera la pena, y estoy muy contenta con ella. Me mide los pasos, me despierta con vibración y no molesta a Pablo ni a Alana, y registra mi sueño por la noche. No sé cómo de fiable es el registro de sueño profundo vs ligero, pero sí que capta muy bien cuándo te acuestas, cuándo te levantas y si te despiertas a media noche a comer jamón de la nevera, y eso me sirve para ver cómo evoluciona mi insomnio del alma (spoiler alert: mal, pero no me apetece hablar hoy de mi insomnio que me desmoralizo).

Casi todos los días hago los 8000 pasos que me he marcado de meta, entre otras cosas porque la pulsera me cuenta como pasos cuando boto sobre mi pelota de pilates con Alana para calmarla. Antes me la quitaba, pero ahora paso: al menos que mi pulsera refuerce positivamente mi maternidad.

Cita que me ha hecho pensar:

Men desire novelty to such an extent that those who are doing well wish for a change as much as those who are doing badly.

[Los hombres desean novedad hasta tal punto que aquellos a quienes les va bien desean un cambio tanto como aquellos a los que les va mal.]

Niccolò Machiavello

Un fuerte abrazo,

PD: Si te ha gustado la Psicoletter, conviértete en mecenas y multiplica tu chute de absurdo cotidiano.

PD2: Recuerda que puedes comentar y contar en qué andas tú.

6 Responses to La Psicoletter de los Viernes (8.2.2019)

  1. Kari febrero 8, 2019 at 9:09 pm #

    Me encantan tus psicoletters. Debo decir que me animan en los momentos de crisis. Leer tu cotidianedad me re afirma que todos somos humanos. Me gustan mucho tus consejos aunque debo confesar que me cuesta seguir varios de ellos. Gracias hoy mi diminuto break de 15 minutos en mi laaaargaaaaa jornada laboral fue mucho mejor por leerte : ) me pasaré por tu Paternon

    • Marina febrero 9, 2019 at 5:29 am #

      Me encanta estar en tu mini break, Karina. Millones de gracias.

  2. Ro febrero 8, 2019 at 11:06 pm #

    Pues si que te apoyare en tu Patreon, creo que eres capaz de tenerme pensando en las historias que cuentas muchos dias, y lo mas gracioso es que todas ellas vienen del dia a dia como si cada anecdota se pudiera convertir en una historia universal, en fin, que me alegro de que des el paso adelante y te retes a escribir mas si eso es lo aue te llena

    • Marina febrero 9, 2019 at 5:29 am #

      Qué comentario más, MÁS bonito, Ro. Muchas gracias. Te mando un abrazo enorme.

  3. Jose febrero 11, 2019 at 9:30 am #

    Hola

    Quizá te ayude este artefacto con el tema del sueño:

    https://www.mydodow.com/dodow/es-es/inicio

    Saludos

    Jose

    • Marina febrero 11, 2019 at 11:51 am #

      ¡Gracias! Me gusta mucho la idea, Jose. Le acabo de pasar el enlace a Pablo, que San Valentín se acerca e igual cuela. Abrazos.

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