La Psicoletter de los Viernes (8.3.2019)

Aquí estoy un viernes más para contarte en qué ando metida. Recuerda que puedes comentar en este post y contar qué estás haciendo tú.

Lo que más me está costando esta semana

He vuelto a los malos hábitos online: sobre todo, al enganche a whatsapp y a mirar el mail a todas horas. Además, estoy medio alterada con el trabajo y tomando muchas decisiones de cara al futuro. El resultado es que me voy a dormir alteradísima y no descanso.

Sueño despierta con dormir, que parece un verso de soneto romántico:

Con dormir sueño despierta
Y con vuestros besos sueño
Y es por ello que suspiro
por vos, mi hermoso mancebo.

Me he hecho un poco de lío: no sé si en el pasado romántico se hablaban de tú, de vos o de vuesa merced. La cuestión es que sueño con dormir y dormir y dormir profundamente, horas y horas sin despertarme a hacer pis, a tomarme una tila o a alimentar/cambiar pañales/hacer una INC (Inserción Ninja de Chupete, que es una maniobra en la que enchufas el chupete en la boca del Pequeño Ser sin establecer contacto visual y desapareces cruzando los dedos para que se duerma otra vez).

Lo que debería hacer, según mi libro anti-insomnio, es practicar técnicas de relajación, pero ODIO las técnicas de relajación. Me ponen tensa. Me dan frío. Me medio duermo y me levanto atontada y enfadada con el mundo.

No sé muy bien cuál es el siguiente paso en esta mi lucha contra el insomnio. Estoy pensando en probar el invento que me recomendó un lector. Ya te contaré

Lo que estoy leyendo

He terminado de releer The Power of Full Engagement, de Jim Loehr y Tony Schwartz. La tesis del libro es que lo que de verdad tenemos que aprender a gestionar no es el tiempo, sino la energía: da igual el tiempo del que dispongas si te falta la energía para aprovecharlo. El libro da un modelo de cuatro niveles de energía: físico, mental, emocional y espiritual, y ofrece ideas para recargarse con lo que llama rituales. Es original y está lleno de buenas ideas, aunque quizá se pasan un poco con los ejemplos, de los que incluyen 834572, aprox.

Por cierto, hace un par de semanas olvidé contarte que me he vuelto a dar al placer culpable que es leer dramones románticos juveniles creyéndome que tengo quince años. El elegido fue El único recuerdo de Flora Banks, de Emily Barr. Lo mejor es que lo saqué de la biblioteca porque estaba en la sección de adultos, y aunque yo sabía perfectamente que es juvenil porque ya lo había visto antes en las librerías, me fui brincando entre las estanterías y cantando para mis adentros «estoy leyendo literatura de adultos y nadie puede decirme nada». Ridículo. En fin: que no me fascinó, pero me entretuvo, entre otras cosas porque soy fan de los libros con premisas difíciles (la protagonista de este pierde la memoria cada dos o tres horas).

Madre tigresa, hija mofletuda

El sábado fuimos con Alana a una clase de estimulación musical para bebés. Fue divertido, aunque es como llevar a una alcachofa a que la estimulen musicalmente, porque la pobre aún no hace mucho más que mirarlo todo con los ojos muy abiertos y eres tú quien se tiene que imaginar cómo cambian las sinapsis de su cerebro sin que tú lo veas.

Como febrero al parecer fue el mes del flamenco, he dedicado la semana en casa a aprender los distintos ritmos. La idea era estimular a Alana, pero resulta que tocar las palmas de según qué palos (soleá, te estoy mirando a ti) es como hacerse un máster en ingeniería aeronáutica, así que no sé si estoy estimulándola o confundiéndola.

Por cierto, si tienes la tarde tonta, puedes ponerte este vídeo de dos niñas enseñando a tocar palmas por bulerías y recuperar tu fe en la raza humana.

Además, el lunes decidí buscar una canción de buenos días para ponérsela a la niña cada mañana y la cosa escaló muy rápido: de canción pasé a canción con gestos, de gestos a lengua de signos y de ahí a «voy a comprarme un curso de lengua de signos para bebés». Así que ahora me pregunto si seré una de esas madres tigres que hacen llorar a sus hijas en clase de violín. No creo, porque yo todas estas cosas las hago para no aburrirme yo, así que lo más probable es que en cuanto Alana no me necesite tanto la deje tranquila y me ponga a aprender yo la siguiente cosa rara que se me pase por la cabeza.

Cita que me ha hecho pensar:

When you find yourself hating something, someone is making money or winning elections or getting more famous and powerful. Unless a leader is actually teaching you something you didn’t know or expanding your worldview and moral outlook, you are being used.

[Cada vez que odias algo, alguien está ganando dinero o ganando elecciones o volviéndose más famoso y poderoso. A no ser que un líder esté realmente enseñándote algo que no sabías o expandiendo tu perspectiva moral, te están utilizando.]

Arthur C. Brooks

(Otra traducción creativa. «Cuando te encuentres odiando algo» me sonaba muy mal.)

Un fuerte abrazo y hasta el viernes que viene,

PD: Si te ha gustado la Psicoletter, conviértete en mecenas y multiplica tu chute de absurdo cotidiano.

PD2: Recuerda que puedes comentar y contar en qué andas tú.

4 Responses to La Psicoletter de los Viernes (8.3.2019)

  1. Elena marzo 8, 2019 at 6:58 pm #

    Me encanta el video de la buleria! Bailo flamenco y siempre he tenido dificultad para distinguir los palos y seguirlos con las palmas. Cuando sigo a alguien no, pero yo solita no sé diferenciarlos. Me encanta como lo explican, superfacil!

  2. Pili marzo 9, 2019 at 9:34 am #

    ¡Hola Marina! Yo también estoy on fire con lo del lenguaje de signos para bebés, tengo una bebé de 3 meses y no veo el momento de explicarle la ecuación de Schrödinger por señas. Cuando he visto que ponías un enlace he empezado a salivar, pero este enlazaba otra vez a esos dos seres adorables por bulerías…¡Pásame el enlace porfaplis! Gracias mil.

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