22. Sobre ser radical

Pozo Blanco I

El jueves le leí a Pablo el artículo sobre el alcohol antes de publicarlo. Era tarde y estaba hecha polvo, así que leía en voz bajita y agotada. “Me gusta…”, dijo él. “Pero…” aventuré yo. “No sé – sonrió, sentado frente a mí sobre la cama -. En el primer tercio tenía la sensación de que el texto contenía una gran energía. He pensado: qué bien, este post puede hacer que mucha gente que bebe se sienta inspirada y tome la decisión de dejar de beber. Pero después esa sensación ha desaparecido. No sé por qué”. Asentí. Yo también podía percibirlo: una falta de energía en el escrito cuya causa no podía comprender muy bien. Decidí publicarlo, aun así, y reflexionar más tarde sobre el tema.

Hoy creo que se trata de la pasión. Creo que no supe transmitir con pasión hasta qué punto dejar del todo el alcohol puede transformarte. Algunos lectores comentan que todo es bueno con moderación, y yo discrepo. No todo es bueno con moderación. Si dijera que tomarme un trankimazin cada dos o tres días es bueno porque, total, me relaja y me hace ver la vida de otra manera, mucha gente se echaría las manos a la cabeza. El mecanismo neuroquímico del alcohol es bastante similar al de las benzodiacepinas. Es una cuestión de aceptación social y de la historia que nos contamos a nosotros mismos para seguir haciendo algo que nos gusta. Lo que es humano y normal, por supuesto, pero no tiene nada que ver con las virtudes de la moderación.

Lo que me enseña no beber alcohol en absoluto y los beneficios que me proporciona no tiene nada que ver con lo que me enseñaría o me beneficiaría beber algo de alcohol de vez en cuando. Es otro concepto y tiene otras consecuencias diferentes. Pero no me considero moralmente superior, ni se trata de dejar el alcohol en sí, como única decisión buena que puedas tomar. Ha sido buena para mí, en este momento de mi vida, y para mí sí es una cuestión de todo o nada, y para mí no hay ningún aspecto positivo ahora mismo que justifique ninguna cantidad de alcohol, por pequeña que sea.

Para mí.

PARA MÍ.

No hay nada malo en ser radical respecto a lo que tú crees que es importante. Todos somos radicales acerca de algo. Acerca de no matar, o de exigir fidelidad a nuestra pareja, o de no faltar al trabajo, o de poner el bienestar de nuestros hijos por delante del propio. Y una vez que uno ha constatado que algo es bueno para él y para los que le rodean, está bien ser radical. Ser firme sin perder la ternura. Porque la sabiduría es como agua bajo la superficie de la tierra. Está ahí todo el rato, disponible para todos, pero hay que estar preparado para cavar hondo. Y si uno cava medio metro aquí, otro medio metro un poquito más lejos y otro medio metro un poco más allá, no va a llegar al agua nunca. Es necesario escoger un punto y hacer un agujero bien profundo. Es necesario experimentar las cosas con plenitud.

En mayo, cuando estuve viajando por Estados Unidos, pude tomar un café con Peggy Emch, la autora de The Primal Parent. Peggy tenía muchos problemas de salud en el pasado que ha solucionado poco a poco a fuerza de tunear su dieta. Y cuando digo tunear, quiero decir tunear de verdad. Probó con una dieta paleo estándar y después, cansada de no ver cambios significativos, empezó a experimentar. Comía pescado crudo y carne cruda. Dejó las verduras. Dejó los carbohidratos. Volvió a los carbohidratos. Se pasaba meses y meses probando las distintas dietas sin desviarse un milímetro. Para mucha gente, quizá sea una locura. Ella ahora se siente sana, lleva un blog sobre el tema, ha escrito un libro y en persona emana una energía vibrante que impresiona.

Cada persona tiene su camino. A mí la disciplina alimentaria se me da fatal. Me sobrepasa en mi vida actual, llena de estímulos, y viajes de escalada, y novio semi-vegano e información confusa. Quizá pueda intentarlo en otra época de mi vida, o quizá nunca. Pero soy consciente. Soy consciente de que mis elecciones tienen consecuencias, y de que quizá estoy perdiendo parte de la experiencia que podría aportarme ser radical respecto a eso. Podría aprender sobre mí y mi capacidad de ser disciplinada, o sobre las consecuencias que determinadas comidas tienen en mi cuerpo, o sobre el efecto de llevar una dieta determinada sobre la gente que te rodea. Sobre cómo reacciono a la privación (mal). No sería el camino; sería un camino. Pero hay que seguir un camino para que te lleve a alguna parte.

Mi amigo Funes me contó hace unos días que está pensando asistir a un curso de Vipassana de 20 días este septiembre. Eso es GRANDE. Los requisitos para hacer un curso largo son bastante estrictos; entre otras cosas, uno tiene que meditar un mínimo de dos horas al día durante al menos dos años. Que él haya sido capaz de hacer eso me asombra y me impresiona. Es radical meditar dos horas al día durante dos años. Te priva de otras cosas, de otros momentos; en determinadas circunstancias, puede hacerte sentir como un tarado. Y sin embargo, ahí está él: cavando su pozo de sabiduría con toda la energía que tienen sus largas manos.

Con esto quiero decir que probablemente no debas dejar el alcohol si no le ves sentido a lo que escribí el último día, y seguramente tampoco te cambie la vida si empiezas a alimentarte únicamente de arroz y pescado. No irás a un curso de meditación si no resuena contigo, ni te prepararás un Ironman, ni te propondrás escribir todos los días durante un mes. Si algo voy aprendiendo es que lo que es, es, y que uno va haciendo aquello de lo que es capaz, y que lo importante para mí no es escribir tibiamente para complacer a todo el mundo, sino escribir todo lo que pueda acerca de mi verdad por si resuena también con alguien. Porque así he aprendido yo. Por resonancia, como los instrumentos musicales, y le estoy muy agradecida a toda la gente que ha compartido sin miedo su pasión por el cambio y su radicalidad existencial.

Así que bueno, no beber alcohol puede transformarte, y no tiene nada que ver con la privación ni con ser demasiado rígido. La mayoría de las cosas pueden transformarte, de hecho, si pones el empeño suficiente. Pero es importante cavar el pozo, es importante el compromiso y es importante ser radical, siempre y cuando conservemos el respeto hacia los otros y recordemos que, al fin y al cabo, radical tiene como primer significado perteneciente o conectado a la raíz de algo. Y las raíces son lo que te sustenta en los momentos difíciles, así que ni tan mal.

[Imagen: Víctor Martín]

PD: Acabo de terminar de escribir el post y de darme cuenta de que hoy era día de chequeo. Lo interpreto como una señal de que los chequeos me importan un carajal, así que de momento creo que voy a dejar de hacerlos 😉 Lo siento por los perjudicados.

PD2: Aunque ya comenté que la salud física no es mi prioridad a la hora de beber alcohol, aquí tenéis algunos artículos interesantes de Juan Revenga acerca del tema. Gracias a Centinel por el contacto tuitero.

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11 Responses to 22. Sobre ser radical

  1. Marta (Galicia) julio 8, 2013 at 10:31 pm #

    Sonrío con el último párrafo, porque justo estaba pensando en escribir que es conmovedor ser capaz de comprometerte con algo que es importante para ti. A mí me parece muy bonito. Y bueno, mi experiencia con el alcohol creo que ya la conté en otro post, otro día que habías hablado de esto, y en general opino bastante parecido a ti. A mí no me gusta beber; pero bueno, tampoco me sale natural, así que no creo que yo tenga ningún mérito. Whatever works, como dice una peli de Woody Allen. Un besote, se te echaba de menos :*

  2. angeles RB julio 9, 2013 at 12:10 am #

    Se pasan toda nuestra vida uniformizándonos: educándonos para que hagamos el mismo tipo de letra, nos guste el fútbol, sigamos las tendencias de la moda y coticemos muchos muchos años con sacrificio para poder disfrutar cuando estemos jubilados (glups, que agobio!!).
    De repente aparece alguien que tiene clarísimo algo que no cuadra con lo que se nos ha dicho que “debe ser” y te conviertes es en el tío raro que toca la tuba, no bebe alcohol o se lía la manta a la cabeza y se larga a Sydney a vender pulseras de cuero a los surfistas.

    Es complicado ser un@ mism@ y mantener nuestros ramalazos mas outsiders. Pedir un mosto a la hora del vermut más allá del décimoquinto cumpleaños es toda una transgresión, os lo digo yo…. XDD

    Encantadísima de pasar por aquí, para quedarme!! 🙂

  3. Siro julio 9, 2013 at 2:31 am #

    Pues sí , yo también creo que cada uno debe explorarse , conocerse ….aún a riesgo de ir contracorriente o de no ser entendido. Es un sentimiento muy agradable sentir que tus opiniones , tu forma de vivir y sentir es tuya , elegida, libre .
    En cuanto a la alimentación, la mía siempre ha sido basicamente ovo-lacteo-vegetariana . Y muy casero todo . Aunque algunas veces también como otras cosas , especialmente en casas de amigos o en restaurantes . Pero no es muy habitual . Y la verdad es que no he tenido practicamente ningún problema de salud nunca .
    Pienso que los centros médicos están llenos de gente que se hincha de grasas , alimentos precocinados de dudosa calidad , alcohol.. . Así que eso bueno no puede ser. Comiendo mucha pasta , arroz, legumbres , tamari , vegetales , fruta …es mucho más dificil enfermar .

  4. marta julio 9, 2013 at 8:34 am #

    Bueno, yo fui, la que te acusó de radical al leer tu artículo, el de hoy me parece mejor explicado.

    A mí el tema de la comida me apasiona.

    De pequeña tenía una alergia y como no existían las pruebas de alergia como existen hoy, – tengo 44 años- el médico me tuvo 1 mes comiendo carne, desayunaba, comia y cenaba filete. Al mes siguiente introdujo el pescado, y así sucesivamente. Llegó a la conclusión de que eran los colorantes. Así que me pasé toda la infancia y muchos años sin probar una chuchería, un refresco o nada parecido.

    Cuando de adulta probé la fanta o la coca cola, directamente me repugnaron por su sabor artificial, las chuches por desgracia, desde que tuve una niña las empecé a comer y me encantan.

    Yo me lo hago todo y jamás compro un precocinado, y me leo la composición de arriba a abajo de todo lo que compro, casi todos los blogs que leo son de cocina, y por eso veo que hoy existen muchas ” modas” alimentarias que -creo- carecen de base o rigor científico. Son en mi opinión modas con un barniz ” científico”, o ” médico”, en concreto la moda “antigluten” me mata.

    Tu blog, por otro lado, Marina, me encanta.

  5. Juan Carlos julio 9, 2013 at 12:17 pm #

    Yo llevo 3 meses sin ver las noticias (sea en internet, televisión o diarios) y si, es dificil explicarlo o cuando lo cuento a algun conocido…..”debes estar informado de lo que pasa en el mundo”, etc etc

    Me da salud, y menos nervios. Lo sé, es como cerrar los ojos a lo que pasa, pero en su momento me pregunté….¿realmente me interesa saber el dinero que se llevó tal o cual en sus corruptelas? y un muy largo etc….en el fondo, son unos “vende miedos” (o así lo veo yo).

    Supongo que me di cuenta cuando noté que leia las noticias en el trabajo (via internet), despues en los telediarios, etc

    Supongo que soy feliz en mi inconsciencia, pero no me apetece “alimentarme” de según que cosas. Que no por ello dejarán de estar ahi, y mi vida será de color de rosa, pero A MI me sirve.

    Saludos

    • Caro chan julio 10, 2013 at 7:03 am #

      Jose Carlos, yo llevo haciendo lo mismo desde hace un año!Y no sabes la calidad de comidas que tengo ahora, antes se me atragantaba al segundo bocado!Quien es capaz de comer tranquilamente mientras ves como la gente se mata al otro lado del mundo?? Tambien me tachan de vivir en mi mundo piruleta, pero bien dulce que es!!
      Asi que brindo por las soluciones que NOS sirven!!

      Chu!

      • Caro chan julio 10, 2013 at 7:04 am #

        Perdona Juan Carlos que te he cambiado el nombre…jejeje

        • Juan Carlos julio 10, 2013 at 1:41 pm #

          Igualmente te acabas enterando por una cosa u otra. Cuando un amigo me dijo que no sabia que era la prima de riesgo me abrió los ojos 🙂

  6. raz julio 15, 2013 at 8:08 pm #

    Me parece un poco exagerado escribir artículos sobre dejar el alcohol si no existe realmente un problema con el alcohol. La cerveza alimenta, el vino también, aunque en exceso me dan más sopor, si cabe, después de comer. No hablo de licores porque me colocan y me pongo malo. Siempre que no haya apego o dependencia, no le veo yo el perjuicio.

    • Jaihun enero 31, 2014 at 5:16 pm #

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  7. FRAN septiembre 20, 2013 at 5:21 pm #

    ¡Hola Marina!

    No beber en absoluto alcohol no te convierte en una persona radical ni mucho menos. Por desgracia, vivimos en una sociedad en la que vivimos rodeados de la apología constante del consumo del alcohol. Para socializar parece que estemos obligados a beberlo, si bebemos mucho eso es sinónimo de que nos lo pasamos muy bien, etc…

    Pero si uno se olvida de su entorno, tarea difícil porque el entorno siempre nos influye porque como mínimo nos obliga a posicionarnos, e intenta abstraerse de esta apología generalizada del alcohol en la que vivimos, yo pienso que se puede llegar facilmente a la conclusión de que podemos vivir perfectamente una vida plena a todos los niveles sin tomar una gota de alcohol, aunque haya gente que esto le suene a chino.

    Así que tú NO al alcohol no tiene nada de radical. ¿Porqué una postura muy minoritaria debería ser algo radical? Escuchar música clásica, por ejemplo, es algo muy minoritario y no tiene nada de radical u otras muchas actividades que se nos pueden venir a la cabeza.

    Saludos.

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