Un psicólogo y este blog: encuentra las siete diferencias

Es domingo por la tarde, tengo veintitrés años y voy sentada en un autobús de camino a Granada con mi mejor amigo. Mi mejor amigo es listísimo. Como también estudia psicología, dice frases del tipo “tengo el hipocampo del tamaño de una berenjena”. Vamos charlando de no recuerdo qué, y en un momento en que la conversación decae, él mete la mano en su mochila y saca un cubo de Rubik. ¿Sabes hacerlo?, le pregunto. Claro, contesta, y empieza a manipularlo. Observo alucinada cómo lo gira hasta que la última pieza encaja en su sitio. Parece magia. Antes de llegar a Granada, ya he empezado a aprender cómo hacerlo yo.

Aprender a resolver el cubo de Rubik es algo que recomendaría a todo el mundo. Como decía Erickson, las metáforas son formas poderosas de hablarle al inconsciente, y ¿qué mejor mensaje podemos mandarle que ver un problema en apariencia irresoluble y ser capaces de solucionarlo? Cuando lo hagas delante de tus amigos, se asombrarán. Serás la comidilla de las reuniones sociales. Pensarán que “tiene truco”; entonces podrás mirarles y decir con aplomo “una tecnología suficientemente avanzada es indistingible de la magia”.

Aprende a hacer el cubo de Rubik aquí. No es fácil y resulta completamente inútil, pero ahí está la gracia.

Me he dispersado tela. Yo lo que quería contarte es que más adelante me enteré de que existe toda una comunidad friki, los cuberos, que se dedica a elevar el arte del cubo a su máxima expresión. Entre ellos, hay un sector de máximo frikismo que es capaz de resolverlo con los ojos cerrados. Mira, mira, que no me lo estoy inventando:

¿Qué tiene que ver eso con este blog? Pues que después de haber visto a cientos de pacientes, me siento aquí a escribiros a vosotros y es como resolver el cubo de Rubik con los ojos cerrados.

Una consulta con un paciente es una experiencia muy bonita de interacción humana. Desde el momento en que entra por la puerta, ya te está enviando mensajes. No es posible no comunicar. Llega temprano o tarde, se sienta lejos o cerca de la mesa, empieza a hablar enseguida o cuesta sacarle las palabras. Si intentas hacer tu trabajo bien, analizarás todos esos mensajes desde el minuto uno para darles la respuesta adecuada. Es un sistema de retroalimentación increíblemente refinado. Cada frase que dices, cada pequeña intervención qua ensayas, le llega a la persona de una manera; tienes que aprender a intuir su reacción para ajustar el siguiente movimiento. Es como ver dónde van quedando las piezas del cubo antes de ejecutar el siguiente paso.

Una buena entrevista está altamente customizada. Puedes orientarte por protocolos, pero la forma de hablar, los tiempos y el tipo de propuestas dependen de cada paciente. Una vez trabajé con una mujer que funcionaba básicamente a fuerza de llevar la contraria. El día que la miré a los ojos con mucha cara de pena y le dije que, quizá por mi juventud, quizá por mi inexperiencia, temía no ser capaz de ayudarla en absoluto, empezó a mejorar a toda pastilla (intervención paradójica, se llama eso; ya os lo contaré otro día).

Un buen post, sin embargo, debería tener la suficiente cantidad de elementos comunes a una gran parte de lectores como para que todos lo aprovechen. Tengo que construir el cubo entero con los ojos cerrados. ¿Cuál es tu reacción a cada frase? ¿Estoy sabiendo explicar bien el tema? ¿Es interesante la historia que te voy a contar para ponerla como ejemplo? Si pudiera verte ahora mismo, podría intuirlo: por tu cara, tus gestos, tu lenguaje corporal o tu “me aburro”. Puedes dejarme un comentario al final, pero es tan arriesgado como el momento en que uno se quita la venda, mira el cubo y se da cuenta de que se equivocó en el primer giro y ahora la ha liado por completo.

Todo esto para pedirte disculpas por las limitaciones de este medio. Aquí encontrarás ideas con las que estés de acuerdo y otras con las que no. Es lógico; como dice Steve Pavlina, si tú y yo pensáramos exactamente lo mismo, seríamos el mismo ser humano. Y, créeme: el mundo ya tiene bastante con una Marina. vas a tener que ser tu propio solucionador de problemas, y la primera parte de tu trabajo consiste en discriminar. En quedarte con lo útil y desechar lo inútil.

En el curso de Vipassana cuentan una historia que me gusta mucho. Se trata de una madre que le llevó a su hijo un postre indio muy rico, el khir. Es un postre hecho de arroz, leche, azúcar y almendras. Cuando iba a tomárselo, el niño se fijó en unas semillas negras que había en la superficie del plato. “¿Qué es eso?”, le preguntó a su madre. “Es cardamomo”. “¡Qué asco, no lo quiero!” dijo el niño, poniendo cara de repugnancia. “A ver, hijo – contestó la madre -, no me seas cabezón. Quita el cardamomo y cómete el resto del postre, que está muy rico.”

Esta historia asume que el postre, en general, va a estar muy bueno. ¿Qué pasa si el postre entero no nos gusta nada? Quizá escriba algún post que te parezca una enorme basura; incluso en ese caso puede haber cosas aprovechables. De pequeña no me gustaban las tartas de cumpleaños, así que intentaba pillar al menos alguno de los adornos hechos de oblea de colores: las flores, las casitas… la mayoría de la tarta se quedaba sin tocar, pero al menos podía disfrutar de algo.

Por supuesto, esto no sólo vale para el blog. De la gran mayoría de situaciones podemos sacar algo aprovechable. No se trata de aferrarnos al optimismo absurdo de Pollyana y pensar que el mundo es un constante jiji jaja, porque no lo es. No cerremos los ojos a esa realidad. Por cada persona con una vida que mola, hay otras diez (u otras cien, o mil) que las están pasando putas. Trabajo en un hospital; sé de lo que hablo.

Aun así, hay muchos postres ricos y muchas casitas de azúcar.

Estás en una boda aburrida a la que has tenido que acudir por compromiso. ¿Vas a pasar toda la noche autocompadeciéndote y quejándote de que te duelen los pies? ¿O vas a buscar a alguien interesante con quién hablar? Cómete la casita.

Tu suegro es una persona maravillosa, pero algunas de sus ideas políticas no coinciden con las tuyas. ¿Vas a empeñarte en sacar el tema todas las sobremesas y convertir aquello en la versión extendida de 59 segundos? ¿O vas a tratar de dejar a un lado vuestras diferencias y aprender de sus demás cualidades? Aparta el cardamomo.

Tú verás lo que haces. Yo sólo te anticipo que en esta vida hay pocas cosas perfectas; si me apuras, yo me quedo con el chocolate negro y el pintaúñas rouge casino de Bourjois.

No es fácil hacer un cubo de Rubik con los ojos cerrados, y no es fácil escribir un post sin verte. Este blog, como esta vida, va a estar lleno de cardamomo, aunque espero que en la mayoría de los casos salga un rico khir que te puedas comer con alegría. A veces, sin embargo, el blog o la vida serán una tarta asquerosa con el bizcocho reseco y demasiada nata montada. ¿Qué hacer entones? Aparta el cardamomo. Cómete las casitas. Eres un superviviente: utiliza todo lo que tengas a tu alcance. En situaciones extremas, no te puedes permitir el lujo de tirar nada a la basura.

¿Ha salido bien el cubo esta vez? Cuéntamelo en los comentarios.

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9 Responses to Un psicólogo y este blog: encuentra las siete diferencias

  1. Guadalupe enero 7, 2013 at 9:57 pm #

    Ja ja jaaaaaa Hola Marina, mira que me has sacado bastante risa, me recordaste mucho lo que me decía mi abuela, ella preparaba un dulce con arroz y leche, canela y pasitas, de niña, el ver esas cositas oscuras en mi plato inmaculado no me agradaban y ella me decía quítalos, hazlos a un lado y comete el resto, estaba delicioso!!!!y así es la vida, tu decides si quedarte con las ganas o hacer de lado lo que no quieres…. deliciosa vuestra página, yo tambien me dedico a lo mismo, soy psicóloga, terapeuta familiar, imparto catedra en licenciatura y maestría!!!
    Enhorabuena y Feliz Año!!!!!

    • Marina enero 8, 2013 at 6:01 am #

      ¡Qué sabia, tu abuela! Encantada de conocerte. Me gusta mucho la terapia familiar, y es uno de los enfoques que estoy intentando aprender. Un abrazo grande y feliz año a ti también 🙂

  2. Marta (Galicia) enero 8, 2013 at 9:29 pm #

    🙂

  3. Ximena mayo 30, 2013 at 5:21 pm #

    En mi opinión, si que ha salido bien el cubo. Te lo agradezco.

  4. Caro chan junio 19, 2013 at 5:29 pm #

    Granada??Cuando vuelvas por aqui avisa que estoy deseando charlar contigo…me da hasta miedo…tampoco me comia mis tartas, solo las flores, el chocolate negro es lo unico que me gusta y el rojo es mi color de uñas…mieedooo….jejeje y de camino me explicas el truco del cubo…que soy negada:(

  5. Pilar T. julio 22, 2013 at 2:40 pm #

    jjajajaja, yo también soy psicóloga (desde hace poquito) jajaja…y me encanta tu método de resolver el cubo, desenfadado, natural, fresco….y a la vez profesional. Me encanta!!!, creo que aprenderé mucho de ti.

    Gracias!!

  6. Ignacio agosto 22, 2013 at 12:15 am #

    Me ha gustado y me ha llegado lo del cardamomo. A veces o muchas veces nos quedamos con lo que no nos gusta, y no vemos el resto del pastel.

  7. Diego junio 7, 2014 at 11:26 pm #

    Por cierto, si lo que queréis es aprender a resolver el cubo de Rubik, os recomiendo estas soluciones: http://www.yourubik.com/es/solucion-cubo-rubik/

  8. Alma febrero 26, 2016 at 11:19 pm #

    ¡Hola, Marina! Esta entrada es un poco antigua, pero no estoy segura de si sea la única que le has dedicado al cubo de rubik. La primera vez que llegué a ti fue por una entrada así, pero no estoy segura de que sea ésta, por eso quería preguntarte: ¿ésta es la única entrada que le has dedicado al cubo de rubik?

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