Desarrolla tu capacidad de hacer las cosas sin ganas

Ya te he hablado alguna vez de mi profesora de lengua de Primaria, la Cone. Le llamábamos así porque sus grandes dientes delanteros le daban aspecto de conejo. Era una mujer cruel que ridiculizaba a los alumnos, pero enseñar lengua se le daba muy bien. Tengo los apuntes sobre sintaxis grabados a fuego en mi cerebro.

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