La Psicoletter de los Viernes (14.9.2018)

¡Hola!

Aquí estoy un viernes más para contarte en qué ando metida.

Recuerda que puedes comentar y contar qué estás reflexionando, leyendo, escribiendo, viendo, haciendo, probando, etc… tú.

¡Tenemos piso nuevo!

Este verano Pablo y yo decidimos cometer la temeridad de dejar nuestro piso de Granada, mudarnos dos meses a Gijón y buscar otra casa a la vuelta. La parte temeraria es que yo estaría de 35 semanas al final de las vacaciones, y que o encontrábamos algo pronto o Alana pasaría sus primeros días de vida en nuestra furgo.

La gente me preguntaba si tenía síndrome del nido, y yo me reía y decía «no puedes tener síndrome del nido si no tienes nido«. A mis familiares y amigos, que son menos vivalavida que yo, el plan les parecía muy loco.

«¿Y si te pones de parto en Gijón?». Ahí yo revelaba una primicia increíble: ¡en Gijón hay un hospital! ¡Se llama Cabueñes! Atienden partos y todo. De hecho, como hice las clases de preparación al parto allí, sé más del hospital de Cabueñes que de los de Granada.

«¿Y si te pones de parto en Granada y no tienes casa? ¡Eres como la Virgen María en busca de posada!». Sí, parecido, solo que en el siglo XXI, donde existe AirBnB, y tengo familia y amigos, y es una niña, no un dinosaurio, así que digo yo que en algún sitio la podremos meter. 

«¿Y cómo vas a preparar las cosas de la niña?». Punto uno: me niego a dejar que Prenatal vomite en mi casa, la tenga o no. Punto dos: lo básico de un recién nacido lo puedes comprar en una tarde en el Corte Inglés. Punto tres: puedes seguir comprando cosas de bebé después de parir. ¡No cierran las tiendas! ¡No te prohiben la entrada como si fueras un judío en la alemania nazi!

Aun así, reconozco que después de una semana buscando piso a tiempo completo, instalados en un AirBnB con las gatas, yo ya estaba un poco mosca. ¿Y si de verdad estábamos apurando demasiado? Bromas aparte, no me hacía ninguna gracia parir y tener que llevar a la nena en volandas hasta encontrar casa.

Para colmo, alquilar un piso se ha convertido en una prueba olímpica si eres autónomo. Tienes que presentar avalista, tus impuestos, tus ahorros, una analítica, prometer derecho de pernada sobre tu primogénita y encontrar las tres partes del medallón perdido de Santa Apolonia. Sumemos a eso que el 90% de los pisos que se alquilan en Granada tienen los muebles de la posguerra de tu tía abuela Encarna, que además no pueden moverse ni quitarse porque están encajados de pared a pared y llenos de jarrones e imitaciones de Lladró, y después de una semana Pablo y yo empezábamos a estar algo deprimidos.

Pero finalmente, como suceden estas cosas, encontramos el piso perfecto cuando estábamos más desanimados y hartos. Lo vimos, nos encantó, dimos la fianza y el primer mes del tirón, la dueña nos dio las llaves y en 24 horas ya estábamos aquí Pablo, las gatas, el Pequeño Ser Fetal y una servidora. Es un piso nuevo y precioso que tiene dos de mis Sueños Húmedos Inmobiliarios: suelo de parqué (en Andalucía no es muy común) y un trastero en el edificio. Así que Pablo y yo estamos en pleno frenesí minimalista y aparecen frases en la conversación como «¿pero tú has pensado en la cantidad de espacio que ocupan las camas?».

Juro que este apartado iba a ser más corto. Es que me he venido arriba.

Lo que estoy leyendo

Contra todo pronóstico, terminé el nuevo volumen de relatos de Mark Haddon. Mi veredicto: están muy bien escritos, pero son un poco truculentos y a algunos les falta una historia más potente. Aun así, terminarse una colección de relatos entera cuando tu cerebro está convirtiéndose en fosfatina pre-parto y llevas una semana buscando piso sin parar habla bien de ellos.

Ahora estoy leyendo Twelve Rules for Life, de Jordan B. Peterson, muy recomendado por Pablo. Solo llevo unas veinte páginas, así que no puedo decir mucho más.

Docus, series, etc

Estamos viendo una serie de Netflix sobre el corredor de la muerte llamada I am a Killer. ¿Somos gente morbosa y raruna? ¡Claro que lo somos!

Empezamos Dirk Gently, agencia de investigaciones holísticas, que tenía buena pinta pero que resultó ser demasiado violenta para mí. Y sí, mi nivel de tolerancia a lo desagradable/violento está en algún lugar entre esa serie y lo del corredor de la muerte. Yo tampoco puedo explicarlo muy bien.

Por último, ha salido la nueva temporada de Atypical, una serie estupenda de Netflix sobre un chico autista, con actores excelentes y un gran guión. Muy, muy recomendable.

Hábito en el que estamos trabajando antes de que venga Alana

Hace unas tres semanas, Pablo y yo decidimos crear una mini-rutina de intimidad exprés. La idea era que en 10-15 minutos podamos repasar lo importante del día y conectar incluso aunque el resto de la jornada haya sido un caos. Nos gustaría mantenerlo cuando llegue Alana y así salvarnos del supuesto divorcio que nos amenaza en cuanto yo expulse la placenta. De momento, nos encanta ese rato, así que comparto contigo nuestras preguntas por si quieres probarlas con tu pareja:

  1. ¿Cuál ha sido tu momento favorito del día? ¿Qué te ha gustado de ese momento?
  2. ¿Qué te ha resultado difícil, duro o te ha costado trabajo? ¿Qué te diría al respecto alguien a quien admires? (En el caso de Pablo, ese alguien es Epícteto, el filósofo; en el mío, es Leo Babauta)
  3. ¿Qué te ha hecho sentir amado?
  4. ¿Cómo puedo apoyarte/serte de utilidad mañana?

Si la pruebas con tu pareja, cuéntame qué tal os va con ella.

Cita que me ha hecho pensar

When you have something to say, silence is a lie.

[Cuando tienes algo que decir, el silencio es una mentira]

– Jordan B. Peterson

¡Hasta el viernes que viene!

Un fuerte abrazo,

PD: Recuerda que puedes comentar en esta entrada y contarme en qué andas tú.