La Psicoletter de los Viernes (20.7.2018)

¡Hola!
Aquí estoy una semana más para contarte en qué ando metida. Recuerda que puedes comentar y contar qué estás reflexionando, leyendo, escribiendo, viendo, haciendo, probando, etc… tú.

Lo que estoy leyendo

Mis lecturas de esta semana están siendo muy desordenadas.

Por una parte, voy por más de la mitad de El libro de los Baltimore, de Jöel Dicker. Con Dicker me pasa que no me gusta especialmente cómo escribe, pero me enganchan sus novelas; aún recuerdo esa madrugada terminándome La verdad sobre el caso Harry Quebert y pensando, al mismo tiempo, lo mucho que me irritaba la voz narrativa del protagonista. Con El libro de los Baltimore me pasa igual: no sé qué es, pero algo en la escritura de Dicker me resulta artificioso y repelente y, aun así, ahí sigo, lee que te lee.

También estoy releyendo What I Thought I Knew, de Alice Eve Cohen. Es un libro autobiográfico sobre una mujer que se quedó embarazada por accidente a los cuarenta y cinco y no se enteró hasta que no estaba de casi seis meses: los médicos que la veían le dieron varios diagnósticos distintos para sus síntomas (menopausia, debilidad muscular, ¡sujetadores demasiado rígidos!) pero a ninguno se le ocurrió mirar dentro de su útero. Es un libro delicioso, repleto de humor negro y de ternura, y estoy disfrutando mucho de leerlo de nuevo.

Por último, tengo en la mesita de noche Mi vida: instrucciones de uso, de mi adorada Marian Keyes, y lo voy leyendo a trocitos. Sí, qué pasa, me encanta Marian Keyes. Me parece divertidísima y locuela, trabajadora a más no poder, imaginativa y muy, muy valiente por compartir su experiencia con el alcohol, la infertilidad y la depresión. Keyes es una neurótica descomunal y, aun así, continúa trabajando día tras día en algo que le resulta complicado pero que la hace muy feliz. He comprado y seguiré comprando todo lo que saque (¡incluido su libro de repostería!) y la voy a defender siempre a capa y espada como reina inimitable del chick-lit.

Preñi-news

Pues parece que al final me van a diagnosticar de diabetes gestacional: estoy pendiente de ver al endocrino en diez días. Así que he empezado a comer millones de verduras y todo integral, y a principios de esta semana estaba con un dolor de panza no muy intenso pero constante, probablemente por tragar fibra por encima de mis posibilidades. Así que ahora estoy metida en el catch-22 de que la dieta adecuada para diabetes gestacional no le sienta bien a mi estómago, y la dieta blanda para mi estómago no le va bien a mi páncreas, así que como patatas y luego subo y bajo escaleras para quemar los hidratos.

Agradezco mucho todos los comentarios y correos que me mandasteis la semana pasada contándome cosas bonitas de ser madre. Prometo ir contestándolos poco a poco. Me han animado un montón y ahora me siento con energía para afrontar el posparto y sus fantásticos eventos, como «huélele el ombligo a tu recién nacido para asegurarte de que no está putrefacto» o «sécate los puntos del potorro con un secador de pelo en modo frío».

Proyecto de movimiento en el que me he embarcado

Mi querido y admirado Rober Sánchez ha empezado hace poco su proyecto Un ejercicio al día: durante seis semanas, te manda una propuesta de movimiento a tu correo que te llevará solo unos minutos y que promete cambiar tu vida, hacerte millonario, encontrar tu pasión ¡no! Rober no es de esos. Es tremendamente honesto, pragmático y un encanto de persona que me acogió en su casa hace unos meses cuando yo era un despojo de náuseas y catarro, me dio tortilla de huevo ecológico y me dejó achuchar a su perrita Lula. Así que venga, todos a apuntarse, que si yo lo estoy haciendo con mi panza de tercer trimestre, tú también puedes.

Cita que me ha hecho pensar

It’s a slow process, but quitting won’t speed it up.

[Es un proceso lento, pero abandonar no lo hará más rápido]

Olivia (@flyingpaperwords en Instagram) en este Show and Tell del blog de Bullet Journal (¡ya hablaré del Bullet Journal cuando le coja el truco!).

¡Hasta el viernes que viene!

Abrazos,