La Psicoletter de los Viernes, edición especial Fin de Año

Esta es la última Psicoletter del año, ¡qué emoción!

[IMPORTANTE: en algún momento a lo largo de los próximos tres días publicaré el clásico post de Psicosupervivencia sobre propósitos de Año Nuevo. Presta atención a tu bandeja de entrada para no perdértelo.]

Estas últimas semanas he estado revisando el año y preparándome para el que viene, y en el proceso he revisado todas las Psicoletters desde que empecé con ello, allá por ¿mayo? He aprovechado para recopilar Lo Mejor de Lo Mejor de la Psicoletter, que no es que sea lo Mejor de lo Mejor del Mundo porque yo tengo gustos bastante normalitos.

Además, he creado un PDF con todas las citas que me han hecho pensar, para que puedas releerlas y tenerlas todas en el mismo sitio, y no te pase lo típico de «leí una cita muy chula en la Psicoletter y ahora no la recuerdo». Encontrarás el enlace al final, porque las citas van al final de la Psicoletter.

Como siempre, me encantaría que comentaras al final de este post qué ha sido lo mejor de tu año.

NOTA: Iba por la mitad de lo que pensaba escribir cuando me he dado cuenta de que esto iba a ser uno de mis monster-post, pero en Psicoletter, así que la voy a dividir en dos: hoy tocan libros y docus, y la semana que viene te mando pelis, apps y Psicotrucos. Incluiré el PDF con las citas en ambos.

¡Vamos allá!

Libros de mater/paternidad (he creado una categoría aparte porque es de lo que más he leído este año)

The Birth Partner, de Penny Simkin: Pablo describió este libro como «la mejor rentabilidad que he sacado por mi dinero en una compra». A lo largo del Evento Potorril, iba leyéndolo en su Kindle y le servía para saber por dónde íbamos y para recordar cómo podía ayudarme. Este libro no es solo para padres o acompañantes en el parto: si estás embarazada, la descripción de los estadios del parto y los consejos prácticos son estupendos. Está libre de ideologías en un sentido o en otro y simplemente describe tus opciones y te aconseja cómo sacar lo mejor de cada situación, incluyendo cesáreas y epidurales.

En español: no lo he encontrado, pero parece que hay un libro de la misma autora llamado Guía sencilla para tener un bebé. no lo he leído, pero ahí lo dejo.

Parentspeak, de Jennifer Lehr: este es uno de los libros que me voy a releer en 2019, porque es fantástico. La idea original (hablarles a tus hijos con respeto y empatía) es sencilla, pero los matices son infinitos. Lehr explica por qué no es buena idea obligar a los niños a dar besos, decirles «ya eres mayor» para convencerles de que hagan cosas o hacerles cosquillas.

En español: ¡Dale un beso a la abuela!

A Man’s Guide to Newborn Babies, de Anthony Kim: este libro es estupendo por varias razones. La más importante es que una tercera parte de él está dedicada a cómo el padre puede cuidar de la madre en el posparto, con ideas fantásticas como: «tu mujer está hecha polvo, así que tú encárgate de TODO lo que no sea amamantar» (cita no textual). Además, es muy pragmático y va al grano, y te da instrucciones sobre asuntos prácticos estilo tío: cambiar un pañal en el menor tiempo posible, usar a tu bebé como pesa para hacer bicep curls, etc. Todo libre de ideologías y de narrativas complejo-emocionales, que creo que es más el estilo femenino de encarar la maternidad. Por último, este libro nos dio la fantástica idea de crear un turno de sueño, que empezamos desde que llegamos del hospital y que ha salvado nuestra cordura y nuestra relación de pareja.

Lo mejor que tiene es que es un libro optimista. Empieza diciéndote que te sientas agradecido y feliz de tener a tu bebé y que te centres en lo positivo, en vez de quejarte, echar de menos tu vida de antes y amargar a todo el mundo.

Libros (otros de no ficción)

The More You Do, The Better You Feel, de David Parker: no sé por qué este libro no ha tenido más éxito. Es la mejor explicación de la procrastinación que he encontrado y explica el mejor método para superarlo: el JOT (Just One Thing), que explicaré unos párrafos más abajo. Quizá, como dice uno de los que escribió una reseña de cinco estrellas en Amazon.com, todos sus lectores se han vuelto tan productivos que no pierden el tiempo comentando libros en Internet. En cualquier caso, si tienes problemas de procrastinación te lo recomiendo encarecidamente.

The Little Book of Contentment, de Leo Babauta: al igual que el anterior, este es un libro sencillo y poderoso sobre encontrar satisfacción en el presente. Es la manera más fácil de empezar a ser feliz ahora-ya, sin complejos procesos intermedios. Además, Leo lo ofrece gratis en versión digital, aunque puedes comprarlo por un precio irrisorio aquí.

Marry Him: The Case for Settling for Mr. Good Enough, de Lori Gottlieb: ya he hablado de Marry Him dos veces en esta Psicoletter (tres con esta), así que no me repetiré más. Solo te digo: si eres mujer, soltera, hetero y buscas pareja, tienes que leer este libro. 

De propina, unas memorias

What I Thought I Knew, de Alice Eve Cohen: uno de los libros que he releído este año. Imagínate que tienes cuarenta y cuatro años, has sido diagnosticada como infértil y empiezas a sufrir una serie de síntomas extraños. Cuando vas a hacerte una resonancia pensando que tienes un tumor, resulta que estás embarazada. De veintiséis semanas. Esto es lo que le pasó a Alice Eve Cohen, y su relato de la experiencia es un libro conmovedor y curiosamente divertido. 

Documentales

Wild Wild Country: la mejor experiencia de visionado de este año. Pablo y yo terminábamos cada capítulo con un «Dios, ¡¡no puede ser real!!» y nos abalanzábamos sobre el siguiente. Historia de la comuna que Osho, uno de los gurús espirituales más famosos, trató de montar en Oregón. La que lió.

Operación Odessa: un docu bizarro y divertido sobre mafiosos que compran y venden coches, motos y hasta submarinos. Te hace preguntarte si de verdad hay gente en la realidad llevando esas vidas. Extrañamente estimulante.

AlphaGo: la historia de un campeonato que enfrenta al campeón el mundo de Go, un antiguo juego chino, con una inteligencia artificial. No sé cómo funciona el Go, no me interesa demasiado la inteligencia artificial (admitámoslo: es difícil tenerle miedo cuando ves a tu Roomba encerrarse sola en la cocina), y aun así este documental me conmovió, y aún hoy se me pone la piel de gallina al recordarlo. Hay algo intenso y aterrador en el hombre enfrentándose a la máquina, y al mismo tiempo es bello ver cómo el intelecto humano es capaz de construir algo que le supera. Si tienes que elegir un solo docu, quédate con este.

¡Eso es todo por hoy! Y, como lo prometido es deuda, aquí tienes las citas de la Psicoletter, todas juntitas y mínimamente formateadas -> Citas_que_me_han_hecho_pensar_en_2018.pdf Espero que las disfrutes.

Muchas, muchas, MUCHAS GRACIAS por estar ahí este 2018. La Psicoletter ha sido la mejor idea que he tenido este año y me ha servido un montón para llevar un registro de lo importante y, sobre todo, para estar más en contacto contigo. Aprecio mucho todos tus comentarios, tus mails y/o tus ojos silenciosos al otro lado de tu pantalla.

Espero que el año que viene te trate genial. Nos vemos allí.

Un fuerte abrazo,

PD: Recuerda que puedes comentar y contar qué ha sido lo mejor de tu año.

14 Responses to La Psicoletter de los Viernes, edición especial Fin de Año

  1. Sergio diciembre 28, 2018 at 9:42 pm #

    Hola Marina como estas ? Había pagado el curso de escritura matutina y no lo hice porq estaba con otro curso , yo te había mandado un mail . Y queria hacerlo . Como se puede realizar ? Saludos Sergio

    • Sergio diciembre 28, 2018 at 10:19 pm #

      Hola Marina ,ahí pude entrar saludos

      • Marina diciembre 29, 2018 at 4:53 pm #

        Vale, Sergio, disculpa el retraso al contestar. Te acabo de mandar un mail. Un abrazo fuerte.

  2. ALICE diciembre 28, 2018 at 10:36 pm #

    Hola Marina!!!
    Quizá entendí mal, me quedé esperando que comentaras el Método JOT «unos párrafos más abajo». Igualmente gracias por todo lo que entregas los viernes!!! Me encanta leerte!
    Un abrazo, Alice

    • Marina diciembre 29, 2018 at 4:52 pm #

      Uy, sí, perdón! Es que como decidí cortar la Psicoletter en dos, hablaré de él en la de la semana que viene, pero me olvidé de cambiar eso. ¡Gracias, Alice! Un fuerte abrazo y feliz año nuevo.

  3. Jorge diciembre 29, 2018 at 8:24 am #

    Solo quería agradecerte las psicoletters de los viernes. Este espacio es uno de los pocos sitios de Internet en español (al menos que yo haya encontrado) que aportan contenido de valor de una forma divertida. Que sigas así o mejor en el nuevo año.

    • Marina diciembre 29, 2018 at 5:57 pm #

      Muchas gracias a ti, Jorge, por estar siempre ahí. Un abrazo y feliz año nuevo.

  4. María diciembre 30, 2018 at 8:05 pm #

    Hola Marina!, sinceramente después de leer tu post has conseguido que tenga más ilusión por hacer cosas y por organizarme para este año,leerte siempre me ayuda,me reconforta,aprendo y me apetece difundirlo a todo el mundo que conozco para que disfruten y aprendan tanto o más que yo lo hago contigo.Deseo que tengas un año muy bueno, tan bueno como todo lo que nos transmites.Gracias y gracias Marina!! Un abrazo grande.

  5. Isabel diciembre 30, 2018 at 11:14 pm #

    ¡Hola Marina y lectores! Quería agradecerte un montón que nos hayas recomendado el libro de «Marry Him..». ¡Ojalá lo hubiera leído hace unos años, antes de romper con mi ex! Bueno, ahora ya no tiene mucho sentido lamentarse por eso, él está con otra y quizás lo nuestro no hubiera tenido mucho futuro de todas formas.

    El caso es que hace ya casi tres años, rompí con mi ex, después de un año de relación, porque sentía que no me llenaba, que no era lo suficientemente intelectual, y que no estaba enamorada; sin embargo, nos llevábamos bien, teníamos intereses comunes, ambos buscábamos una relación estable, yo confiaba en él, era muy buena persona, etc. Precisamente la noche que corté con él, te mandé un email para hacer terapia contigo; tenía dudas: me preguntaba a mí misma si no estaba actuando como una caprichosa que no puede estar satisfecha con ningún hombre. Pero unos días o semanas después, pensé que no, que realmente no quería estar con este chico, y no hice terapia contigo.

    El resultado fue que en estos últimos años he conocido otros tres chicos más intelectuales, pero que, mira por donde, no querían una relación, al menos no conmigo. Y él ahora tiene otra novia. Como dice la autora en su libro, yo tenía «un chico 8», pero me preguntaba si no podría tener un 10…

    En fin, ahora ya mi historia anterior no tiene remedio, pero creo que este libro me ha ayudado a reconsiderar las cualidades que me parecen importantes en un hombre y en una relación. Muchas gracias, de verdad, por recomendar este libro.

    Si alguna vez escribes un post sobre este tema, lo leeré y compartiré encantadísima 🙂

    Te deseo lo mejor para el 2019, Alana tiene mucha suerte de tener unos padres como vosotros, y a ti y los demás lectores, ¡feliz 2019!

  6. Cigi diciembre 31, 2018 at 4:31 pm #

    ¡Hola Marina y demás lectores!

    Pues para empezar Marina, te quería agradecer que me hayas hecho reflexionar sobre este año, porque me he puesto a pensar y la verdad es que he conseguido cosas bastante importantes pero el estrés, el cansancio, los momentos de frustración o incertidumbre que los acompañan, me hacen olvidarlas o infravalorarlas.

    El caso es que durante este año, y por orden cronológico: he empezado a vivir con mi novio, he conseguido levantarme a las 5 a.m. para estudiar, he disfrutado de mi trabajo, he conseguido un laaaargamente esperado aumento de sueldo, he APROBADO la opo y he dejado por fin mi trabajo.

    Vamos, la polla.

    ¿Por qué carajo dura tan poco la satisfacción de conseguir cosas?

    En fin, no se si pedirle algo más al 2019. Bueno, sí, mucho disfrute, que lo necesito 🙂

    Por cierto, no me he leído el libro del método JOT, pero lo puse en práctica en cuanto lo comentaste por aquí y me ayudó un montón con el estudio. Yo soy de hacer listas de mil cosas que no hago, pero enfocarme en una sola tarea cada vez no me daba tanta pereza o miedo, y conseguí avanzar bastante. Ahora me estoy leyendo Make time y me está ayudando a que estas navidades sean algo productivas.
    Así que gracias por tu inspiración a los procrastinadores como yo. Funda un grupo de ayuda Procrastinadores anónimos XD.

    Un besito Marina (y demás lectores)

  7. miguel ramirez enero 29, 2019 at 10:15 am #

    Hola Marina. Feliz entrada en el 2019 😛 (a buenas horas).

    Me pica la curiosidad: ¿por qué dice Jennier Lehr que no es bueno hacerle cosquilas a tus hijos?

    Besos

    • Marina enero 29, 2019 at 11:59 am #

      Hola, Miguel!
      Feliz 2019 a ti también.
      Acabo de releerme el capítulo para darte una respuesta. La idea es que:
      – Para algunas personas (¿la mayoría?) las cosquillas son desagradables. En varias culturas han sido literalmente tortura, incluyendo la Alemania nazi. A menudo, los adultos hacen cosquillas a los niños a pesar de que estos les digan que paren, porque la respuesta aparente es de agrado. Para hacer las cosquillas, generalmente se inmoviliza al niño o se ejerce algún tipo de fuerza sobre él.
      – La autora tiene la hipótesis de que las cosquillas podrían ser una forma sencilla de obtener una respuesta emocional aparentemente positiva de los niños. ¡Qué mágico, se está riendo! También habla de cómo hay gente que lo usa para que el niño no haga algo «malo» (en plan control).
      – Las cosquillas pueden servir como «puerta de entrada» a comportamientos de abuso sexual: una forma del perpetrador de probar los límites que ponen los adultos alrededor del niño al contacto físico no deseado. Si tu tío Pepito te hace cosquillas, tú le dices que pare y tus padres no te defienden, interiorizas que es normal que tu tío Pepito te haga cosquillas y que no tienes poder para decirle que no (de hecho, no tienes por qué hacerlo).
      El tema me parece súper serio y veo importante que se difunda y que no se hagan cosquillas a los niños a no ser que a) estés seguro de que le guste; b) el niño pueda decírtelo si no le gusta (nada de cosquillas a los bebés) y c) respetes sus deseos de parar cuando te lo pida.
      ¿Qué opinas tú?

      Abrazos,

      Marina

  8. miguel ramirez febrero 4, 2019 at 11:00 am #

    Pues voy a opinar radicalmente, que es algo muy divertido de hacer para polemizar y lo echarás de menos desde que te fuiste de Twitter XD.

    Sin pensármelo mucho (para que quede un comentario radical), te diré que tengo un hijo que cumple hoy 5 meses, y que desde hace aproximadamente un mes, al cambiarlo, le hacíamos cosquillas en el costado y en el sobaco sin querer alguna vez, y se descojonaba, y claro, ahora lo hacemos queriendo muchas veces y se nos cae la baba como a los primerizos que NO somos.

    Al mayor, de 3 años, también disfruto haciéndole cosquillas, y no sabría decirte muy bien desde cuándo.

    Estoy de acuerdo con la reflexión de la autora sobre que son un comportamiento que «fuerza» una respuesta positiva en el niño, y es una forma cómoda de conseguirla. Esto tiene su crítica, porque por supuesto que es mejor conseguir cosas de los niños sin forzarlos. Pero:
    ¿No nos estamos convirtiendo en una sociedad demasiado individualista?¿en un enjambre de individuos aislados?
    No sé, no me parece malo «acostumbrar» a los niños al contacto físico, ni tampoco a que a veces hay que hacer cosas que los adultos que los aman quieren hacer, aunque ellos no. En ese contexto, desde un punto de vista «ético», me parecen bien las cosquillas incluso aunque el niño no siempre quiera recibirlas (otra cosa sería hacérselas a alguien que claramente las rechace sistemáticamente), de hecho, me parece un buen sistema de resolución de conflictos a veces (mucho mejor sujetar a un niño con cosquillas que sin ellas, si como padre crees que tienes que hacerlo en algún momento).

    Entrecomillé lo de acostumbrar, porque muchas veces la educación me parece un proceso demasiado parecido a la domesticación, y eso me preocupa. Pero creo que eso forma parte de un debate diferente, más amplio y profundo probablemente.

    Lo que sí me preocupa, como a la autora, es lo de los abusos sexuales, y me ha hecho pensar. Empero, me reafirmo en mi postura. Primero, por debatir contigo, que me gusta mucho 🙂 y segundo, (y más en serio, claro) porque me parece más importante lo que he dicho antes de combatir el aislamiento e individualismo de la sociedad en que vivimos, y fomentar el contacto físico agradable y el cariño, que no una prevención de una tragedia que está por venir (o no). Me viene a la mente, además uno de los primeros posts que te leí, que defendía algo así como el ser ridículamente amable, y con el que me sentí muy conectado. Pues lo mismo, pero defendiendo el ser ridículamente cariñoso también.

    ¿Ahora qué piensas?¿Se ha reído ya Alana con alguna cosquillita? (cara de diablillo de whatsapp)
    Besos, Marina

    • Marina febrero 5, 2019 at 7:32 am #

      ¡Hola, Miguel!

      Para mí hay dos puntos clave aquí. El primero es: ¿tenemos claro que al niño (no al tuyo: al que sea) le gusten las cosquillas? Todos nos reímos cuando nos hacen cosquillas y eso no quiere decir que nos gusten. Yo, por ejemplo, las odio. Un niño que no sabe hablar no te puede decir si le estás haciendo algo que odia, y si es así para mí no hay justificación para hacérselo, a no ser que sea algo que proteja su integridad o la de otros (por ejemplo: si odias el cinturón de seguridad o la sillita del coche, me da igual. Te voy a obligar a que los uses, punto).

      Lo segundo, lo de los abusos. Es un problema que está muy, muy, MUY invisibilizado en nuestra sociedad. Fliparías si supieras la de casos que se dan, la mayoría dentro de la familia, la inmensa mayoría que no se denuncian. Abusadores no tiene por qué ser un vecino delincuente, ni siquiera el grimoso del tío Juan. Puede abusar de ti tu primita que solo tiene cinco años más que tú y a la que dejan jugando contigo sola en la habitación. Incluso en el caso de que los adultos u otros niños no abusen de ti, el mensaje «no eres dueño de tu cuerpo y alguien con más fuerza que tú puede imponerse aunque tú no quieras» me parece súper peligroso de cara a la adolescencia, sobre todo (tristemente) para niñas. Es muy importante que los niños sepan desde pequeños cuáles son los límites y que tienen derecho a decir no si están recibiendo un contacto físico que no desean. Para mí la prevención de abusos entra en la categoría de cinturón de seguridad. Puede no gustarme lo que tengo que hacer para conseguirlo, y es muy probable que nunca haga falta, pero no por eso dejo de usarlo.

      Creo que ser cariñoso y hacer cosquillas no entran en la misma categoría, a no ser (insisto) que al niño le guste recibirlas. Yo soy súper cariñosa y me encanta que mi chico me abrace y me bese. Si para él ser cariñoso fuera hacerme cosquillas, tendríamos un problema. Si él pudiera someterme con su fuerza y hacerme cosquillas cuando yo no quiero, y si yo ni siquiera pudiera transmitirle que las odio, el problema sería aún más grande.

      No sé, quizá son filosofías de pater-maternidad distintas, y en cualquier caso yo llevo demasiado poco tiempo en esto como para opinar desde lo práctico. Desde lo teórico, te diré que estoy intentando que el respeto extremo sea una de las guías fundamentales en mi relación con Alana. Hacerle cosquillas porque a mí me gusta, sin tener en cuenta lo que opina ella, me parece abusar de mi poder como adulto y no es algo con lo que me sienta cómoda.

      Por último, respondiendo a tu pregunta: hace unos días descubrimos que si le das besos en el cuello, Alana se ríe de una forma ultra-graciosa. Confieso que lo hice 4 o 5 veces sin poder resistirme… Y no solo eso, sino que lo grabé porque era adorable (#vergüenza). Luego me admití a mí misma «esto son cosquillas» y he dejado de hacerlo. Tratamos de hacer reír a Alana de otras maneras (voces, gestos, canciones…). Le damos abrazos y besos, claro, pero procurando que no sean en sitios susceptibles de hacerle cosquillas ni con esa intención. También intentamos observar sus reacciones a todo, para ver cuándo se la ve a gusto y cuándo empieza a estar estresada, agobiada o molesta. De momento, mientras no podamos negociar con palabras, prefiero pasarme de respetuosa que quedarme corta. Es un ser humano aunque sea pequeñito. Ya te contaré cómo evoluciona la cosa.

      Besitos y gracias por participar.

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