La cruda realidad sobre el futuro de tus sueños

«Es como si estuviera bloqueada —dijo ella—. Como si necesitara hacer un clic.»


Un manifiesto de Psicosupervivencia

ADVERTENCIA: Esto que voy a contarte no te va a gustar. Si lo que quieres en este momento es sentirte mejor contigo mismo-barrita-a, tengo otros artículos, como este. Pero si quieres una mirada honesta sobre el problema que podría acabar con tus sueños y esperanzas para siempre, sigue leyendo.

La tengo delante y su situación me es tan familiar que me duele.

Olivia es joven. Es guapa. Es una de estas personas naturalmente atléticas que me dan envidia, porque yo tengo que sudar cada músculo de mi cuerpo.

En dos semanas deja su trabajo y se toma seis meses sabáticos para descubrir qué quiere hacer con su vida. Ya tiene planeados tres destinos distintos en tres continentes.

«¿En qué te puedo ayudar?», le pregunto, como hago siempre en la primera consulta.

«No quiero desperdiciar estos seis meses. Es un sueño que tenía desde hace mucho y no quiero que se me vaya en planear, fantasear y después no hacer nada».

A mí me empiezan a caer gotas de sudor por la frente, reales y metafóricas.

Reales, porque es casi verano en Granada y este es el río Genil a su paso por la ciudad:

Metafóricas, porque tengo frente a mí una enorme responsabilidad.

Si no lo hago bien, si no soy capaz de sacudir a Olivia en las tres sesiones que ha contratado conmigo, esos seis meses se van a ir por el desagüe.

Se lo va a pasar genial en sus viajes, por supuesto. Tendrá un montón de fotos para Facebook y de buenas experiencias que recordar. Ese no es el problema.

El problema es que le gustaría empezar algunos proyectos importantes para ella en este tiempo. Escribir un blog. Ponerse en forma. Fundar una empresa. 

Y si algo sé yo después de catorce años escribiendo blogs, de ponerme en forma tras una vida de sedentarismo y tras un embarazo, y de montar mi negocio en Internet…

…es que ninguna de estas cosas llega sola. 

Hay que trabajar un montón.

Hay que ponerle una dedicación inmensa.

Hay que llorar un poco.

[Porque eso no te lo cuenta ningún gurú de Internet, pero te lo cuento yo: a veces, cuando ingreso poco dinero un mes, o no sé a dónde voy, o tengo la sensación de que todo lo que pienso y hago es estúpido, o alguien me manda un mail borde, lloro.]

No se hace solo, y por eso debo hacer lo que sea para que Olivia aprenda a transformar la información en acción.


Te explico a lo que me refiero:

La paciente que sabía demasiado

Antes de nuestra primera consulta, le pedí a Olivia que rellenara un cuestionario con información. Normalmente la gente rellena tres o cuatro párrafos.

Olivia me escribió un documento de diez páginas.

Con un índice.

Era (es) un documento súper bien escrito. Olivia no es tonta y, como todos mis pacientes, no empezó a pensar en su problema ayer. La gente no viene a mi consulta por falta de inteligencia o de esfuerzo.

De hecho, lo más largo del documento es el apartado de soluciones intentadas.

Mientras leo la lista de libros que ha leído, charlas TED que ha visto y sistemas de productividad y autoconocimiento que ha probado, pienso: Olivia sabe más que yo de desarrollo personal.

Y, de hecho, en la primera consulta, ella habla deprisa, como si no tuviera tiempo para expresar la cantidad de ideas, planes y teorías que tiene en la cabeza.

Pero después vamos al núcleo duro del problema: pasar a la acción.

«No sé qué me pasa», me dice, apesadumbrada. «Es como si estuviera bloqueada. Como si necesitara hacer un clic»

Durante las consultas, Olivia escucha, asiente y toma un montón de notas. Eso me preocupa.

Me preocupa que esta consulta esté siendo parte del mismo patrón: buscar y devorar información, planear y entender y estar cien por cien de acuerdo con lo que estamos oyendo…

… y después no hacer nada.

Por eso sé que esto, hablar sobre el tema, no puede ser lo único que trabajemos.

(Más adelante te cuento lo que estamos haciendo en consulta Olivia y yo).

Quiero agradecer inmensamente a Olivia que me haya dejado publicar su caso. Porque ella es el ejemplo, pero no es la única.

El verdadero problema de mis clientes 

El 99% de mis clientes de terapia tiene problemas para pasar a la acción.

Ya sea hacer más ejercicio, crear un negocio online, escribir un libro, conocer a gente nueva o ser más asertivos… la información es abundante, pero la acción no llega.

Y, por supuesto, mis clientes son súper inteligentes (de hecho, los más inteligentes son los que más problemas tienen). Saben un montón; muchas veces, más que yo. 

No pierdo el tiempo en explicarles la teoría, porque ya la conocen. Tampoco en decirles lo mal que les va a ir si no actúan, porque ya se lo saben.

El problema no es ese (¡ojalá!).

¿Qué está pasando aquí?

Como soy andaluza, déjame que te cuente un chiste.

Un hombre va de camino a su casa por la noche y ve a un borracho buscando en el suelo junto a una farola.

—¿Le puedo ayudar?
—Sí, es que he perdido mis llaves —contesta el borracho.

Después de buscarlas juntos un rato, el hombre le dice:

—¿Está seguro de que se le han caído aquí?
—No, hombre, que va. Se me han caído en la acera de enfrente.
—¿Y por qué está buscándolas aquí, entonces?
—¡Porque aquí hay más luz!

Hay más luz en los cursos, en los libros, en las charlas TED. Hay más luz en hacer planes, incluso en contratar a una psicóloga para que te eche un cable.

Donde no hay luz es en la acción. En el día a día de cumplir con lo que te has propuesto una y otra vez

Si sientes que tú también estás buscando las llaves junto a la farola y te da miedo que tus sueños y esperanzas se vayan por el desagüe, haz clic en continuar para saber un poco más sobre este problema y por qué sucede.

(Sabrás también por qué irte de viaje mochilero no va a solucionar tus problemas)

Ideas clave de la primera parte:

  • 1. La mayoría de la gente tiene información de sobra para cambiar.
    2. Los problemas aparecen cuando queremos pasar a la acción.
    3. Nos atascamos por que «hay más luz» (es más fácil y está más claro) en la información que en la acción.
    4. La solución no es irse de viaje mochilero ;)

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