La cruda realidad sobre el futuro de tus sueños
(parte 2 de 6)

«Irme de viaje por Sudamérica estuvo bien —me explicó Javi—, pero los problemas que tenía aquí me siguieron hasta allí»


Un manifiesto de Psicosupervivencia

[Sí, lo sé, seis partes son muchas. Es porque tus sueños son un tema importante]

Igual que Olivia, Javi también es joven, y guapo, y está en forma. Él acaba de volver de un viaje mochilero por Sudamérica y me ha contratado porque, en sus palabras,«los mismos problemas que tenía aquí me siguieron hasta allí».

Porque no: irte de viaje mochilero no te va a solucionar la vida.

Puede que te parezca que sí, porque estarás haciendo, yendo en direcciones importantes. Sin duda; para la mayoría de la gente, irse de viaje solo a un lugar exótico es una acción con sentido que supone salir de su zona de confort.

Lo que pasa es que irse de viaje mochilero es un truco con una duración muy corta.

Sí: por un momento (días, meses… ¡años!) cambias radicalmente tu contexto y tu mente se queda un poco atrás. No hay hábitos. No hay excusas. Puedes ser quien quieras.

Pero:

1. A todo se acostumbra uno. Incluso a irse de viaje mochilero.


2. En algún punto tienes que volver. Y ahora no puedes usar un truco radical para engañar a tu mente (ir en un avión tan rápido que ella no puede seguirte). Ahora tienes que entender qué pasa en el día a día. Porque es en el día a día donde transcurre tu vida.

Javi, como Olivia, también escribe bien, es inteligente, perceptivo, encantador.


En un momento de nuestra consulta, le digo que se imagine cómo se ve a los cincuenta si las cosas siguen como hasta ahora.


(Tú también puedes hacer este ejercicio ahora mismo añadiéndole 20-25 años a tu edad actual)


Hago esto en consulta a menudo. La idea es que la persona conecte con que la dirección en la que le están llevando sus actos no es la que realmente quieren.

Pero Javi a los cincuenta se ve estupendo. Habiendo encontrado su pasión. Con mucho dinero, quizá retirado.

Cuando le pregunto cómo va a llegar desde el ahora hasta ese futuro ideal, su respuesta me lo aclara todo.

Me contesta: «creo que en algún momento me pondré a ello».

No hay ningún problema, ningún malestar en que el presente no nos lleve hacia donde queremos… si creemos que uno de nuestros yos del futuro (¿quizá el de 30? ¿O el de 40?) va a hacer el trabajo por nosotros.

(Y, de nuevo: Javi es el ejemplo y aprecio mucho que me haya dejado compartirlo. Esto lo hacemos TODOS)

De hecho, otro paciente me pasó hace poco un estudio que revela algo alucinante: cuando pensamos en el yo del futuro, se activan las mismas regiones cerebrales que cuando pensamos en otra persona (
estudio).

¿Cómo se te queda el cuerpo?

Sin embargo, esa otra persona también eres tú. Y cuando llegue el momento, te vas a sentir (en un 99% de las veces) EXACTAMENTE IGUAL QUE AHORA.


No te va a dar menos pereza. No va a ser más fácil.

Así que la cruda realidad sobre el futuro de tus sueños es que si no has empezado a cumplirlos ya…

lo más probable es que no lo hagas nunca.

(Date una pausa aquí y deja que esto te cale. Si te sientes mal, ¡estupendo! Necesitas sentirte un poco mal para cambiar.)

Por qué «abandona tus excusas» es una frase absurda

Déjame que justifique lo que te he dicho antes, porque sé que es bastante fuerte. 


Si no has empezado a cumplir tus sueños ya, lo más probable es que no lo hagas nunca… porque ahora es tan buen momento como cualquier otro.

Estoy segura de que piensas que no. He aquí una frase que usamos todos: ahora no es buen momento para X porque Y.

No es buen momento para empezar mi negocio porque todavía no sé hacer bien lo que quiero hacer.

No es buen momento para ir al gimnasio porque estoy hasta arriba de curro.

No es buen momento para conocer a gente nueva porque a quien quiero dedicarle más tiempo es a mi hija.

Hace un par de días, vi este cuadro en la cafetería donde voy a trabajar a veces.

«No dudes ni te permitas poner excusas. Solo sal y hazlo. Te alegrarás mucho, mucho de haberlo hecho».

Suena bien, ¿no? Eso ya lo sabemos todos. «No te dejes vencer por tus excusas».

¿Sabes cuál es el problema?

Que para ti, tus excusas no son excusas. Son razones. Y muy buenas, además.


Si supieras que son excusas, si las identificaras inmediatamente como tales, te sería mucho más fácil no hacerles caso.

Pero en el momento, suenan súper bien. Tan bien, que las obedeces y te paralizas una y otra vez.

Es posible que ya te hayas dado cuenta de esto (tú también eres inteligente y también le has dado muchas vueltas a tu problema). Lo malo es que puede que estés aplicando la solución incorrecta.

Y no solo una vez, sino muchas. Cada vez con más fuerza.


Si quieres saber cuál es esa solución incorrecta, haz clic en «continuar» y te lo cuento.

Ideas clave de la segunda parte:

  • 1. Es posible que lo que estas haciendo ahora no te esté llevando en la dirección que deseas...
    2. ... pero que esto no te importe porque pienses que tu yo del futuro se encargará.
    3. Sin embargo, tu yo del futuro va a tener las mismas ganas que tú ahora (pocas o ninguna).
  • 4. Aunque seas consciente de que no deberías hacer caso a tus excusas, en tu mente tus excusas son razones y tiene sentido hacerles caso.

Hecho con amor por Marina la de Psicosupervivencia en 2019      -       Aviso legal         Protección de datos