La cruda realidad sobre el futuro de tus sueños
(parte 4 de 6)

O por qué saber a nivel teórico se parece a planear un parto natural


Un manifiesto de Psicosupervivencia

Es muy posible que tú ya sepas (a un nivel teórico, claro), que el miedo siempre va a estar ahí. Es una idea que a pesar de ser poco sexy, cada vez está haciéndose más popular.

Y yo sé que tú lo sabes. Hasta ahora, cada vez que se lo he dicho a alguien (en consulta y fuera de ella), me he llevado asentimientos convencidísimos.

«Sí, ya sé que siempre va a dar miedo, pero…» (y ahí normalmente se inserta una excusa que para la persona no es excusa, sino razón).

El problema de saberlo a un nivel teórico es el mismo que cuando estás de parto.

Déjame que me explique.

En julio de 2018 yo estaba embarazada de siete meses y yendo a las clases de preparación al parto en Gijón, donde estábamos pasando el verano.

Cuando las embarazadas del grupo nos presentamos, la mayoría expresó su deseo de parir de forma «lo más natural posible» (lo que quiere decir sin epidural).

La matrona también era muy anti-epidural. Nos habló de los riesgos, nos dijo que el dolor del parto es un dolor fisiológico, que las mujeres estamos preparadas para ello.


Todas asentimos con mucho convencimiento.

Y luego dijo:

—A ver, que de hecho, la epidural no es mala… ¡si yo misma la pedí en mi parto! Pero no me la pusieron porque no daba tiempo.

A mí la mandíbula casi se me cae al suelo.

What?

Pero, ¿tú no estabas diciendo hace cinco minutos que parir sin epidural había sido la mejor decisión que habías podido tomar?

¿Que te había dado confianza en que podías hacer cualquier cosa con tu poder mamífero-femenino?

Lo que pasa es que parir duele.

Un montón.

(Si eres mujer y no has parido: es como coger al dolor de regla y darle esteroides)

Y puedes hablar del dolor todo lo que quieras, y decir que es fisiológico y blablablá… que cuando tus hormonas te están estrujando el cuello del útero como si fuera una bayeta, tú pides la epidural y lo que sea.

Por eso un 80% de las mujeres acaba poniéndose la epidural (
fuente), aunque la mayoría exprese su deseo por un parto «lo más natural posible».

Y por eso no actúas.

Porque es muy fácil decir que «hay que actuar aunque tengas miedo, a pesar de las excusas, a pesar de la pereza»…

… pero en el momento, cuando estás dentro, la pereza, la incertidumbre y el miedo te tapan la cara como el Alien de la película. No te dejan pensar.

Y cuando tienes la cara tapada, te da igual que al otro lado estén Steve Jobs, la Madre Teresa, Tony Robbins y el unicornio de Mr. Wonderful.

Es más; ni siquiera es un Alien. Porque cuando tienes un Alien en la cara, te das cuenta de que lo tienes.

La pereza, la incertidumbre y el miedo se parecen más bien a unas gafas de realidad virtual muy avanzadas: cuando están frente a ti, te crees que son la realidad.

(Tus excusas son razones, ¿recuerdas?)

Así que actúas como si fueran reales... y huyes.


Y quizá ahora también estés siendo consciente de esto, y asientes con la cabeza como Olivia en mi consulta, y lo sabes...


...y seguimos sin solucionar el problema (¡qué p**a desesperación! ¿Por qué se nos está resistiendo tanto?)

La verdadera explicación de todo está en la siguiente página, y tiene que ver con que no eres quien crees ser. Haz clic en «continuar» y te lo cuento.

Ideas clave de la cuarta parte:

  • 1. Sabemos a un nivel teórico que el miedo va a estar ahí.
  • 2. Peeeero a la hora de la verdad, el miedo, la pereza y la incertidumbre nos tapan la cara y no nos dejan ver.
    3. Y encima no nos damos cuenta de que tenemos la cara tapada.
    4. (Sí, rollo Neo en Matrix).
    5. Y seguimos sin solucionar el problema (mátame, camión).

Hecho con amor por Marina la de Psicosupervivencia en 2019      -       Aviso legal         Protección de datos