No, no te has quedado atrás sin remedio en la vida

Una de las ideas a las que le doy vueltas últimamente es la posibilidad de mudarme al extranjero. A Canadá, concretamente. Sé que cuando mi madre lea esto, igual le da un soponcio. «Pero, Pitu – dirá (mi madre me llama Pitu) -, ¿qué pintas tú en Canadá? Con el frío que hace y lo bien que se está en Andalucía». Y tendrá pánico a que me quede allí para siempre y ella tenga que cruzar el Atlántico para ver a sus nietos.

Sin embargo, ayer estaba caminando en dirección al gimnasio y llegué a la conclusión de que no quiero mudarme a Canadá. La razón por la que pienso que sí es porque pienso que me apetece conocer a gente interesante, y que en Granada no hay suficiente gente interesante.

Lo que pasa es que cuando digo interesante, lo que en realidad quiero decir es «gente parecida a mí». E incluso aunque fuera verdad que toda esa gente interesante está en Madrid, en Berlín o en Vancouver, la realidad es que si me importara lo suficiente, ya me habría mudado a uno de esos sitios. El hecho de que esté en Granada, viviendo en mi mini-apartamento con mis gatas y llevando una vida de lo más rutinaria quiere decir que lo que me importa a mí en realidad es estar tranquilita: poder leer, escribir, trabajar e ir al gimnasio con frecuencia.

Sin embargo, ¿qué cantidad de energía estoy gastando a diario en preguntarme si esta es realmente la vida que quiero llevar, si estoy donde quiero estar y si todas las oportunidades no me están pasando de largo?

Así que la pregunta importante no es si estoy haciendo lo correcto. La pregunta importante de verdad es cómo evito pasarme la vida preguntándome si estoy haciendo lo correcto y me dedico sencillamente a vivir las opciones que he elegido. Cómo distinguir entre el sufrimiento real de no estar haciendo lo que es importante para nosotros, y la angustia existencial y absurda de «todo el mundo ha averiguado de qué va esto menos yo».

Hoy estaba dándole vueltas a este problema y te propongo cinco ideas, porque cinco es un número que mola para artículos como este.

1. Empieza a tratarte a ti misma como si fueras una persona adulta con razones para hacer lo que hace

Hace tres años decidí mudarme a un pueblo perdido en el norte de Cataluña sin tener en cuenta que los pueblos son ABURRIDOS, y que estar a once horas en coche de tu familia y amigos quizá, pero solo quizá, no sea la mejor situación del mundo. Y es muy tentador pensar que fui estúpida y no me di cuenta de lo que quería de verdad hasta que estaba a punto de colgarme de un olivo mientras mascullaba «la naturaleza es un asco».Pero en su momento tenía mis razones para mudarme a Margalef. Quería tranquilidad y todavía la quiero; quería estar en la naturaleza, y todavía quiero, solo que quizá no TODO EL SANTO DÍA; quería escalar y todavía quiero. Equivocarte en la forma de tus decisiones no las invalida, ni te manda de vuelta a la casilla de salida. Te da más información para la siguiente.

2. No trates solo de imaginar lo que te hace feliz: recuérdalo y pregunta a otros

En un alarde de capacidad ilimitada para tropezar dos veces con el mismo pedrusco rural, cuando volví a Granada cedí a la petición de Pablo de irnos a las afueras. Nos mudamos a una bonita casa que, de hecho, estaba a diez minutos en coche del centro, y que tenía terraza, piscina, una cocina gigante y un estudio para cada uno.Acabo de hacer la cuenta y de descubrir que a lo largo de mi vida he vivido en diecinueve casas. Me refiero a vivir-vivir, no a pasar un mes acampada en el sofá de un colega mientras viajas. Diecinueve mudanzas completas. Y mientras más cerca del centro de la ciudad vivía, más feliz era (quizá con la excepción de Madrid, pero es que Madrid me aberra toda entera).

Así que en lugar de imaginar y de pensar intelectualmente que vivir en las afueras de Granada estaría bien, porque así no era tan grande el trauma de volver del campo y tal (¡pero si odiaba el campo! Es como seguir torturando un poquito a un ex-preso político para que el trauma de estar en libertad no sea tan grande), podía haberme limitado a recordar qué es lo que me hace feliz. Y me habría ahorrado la frustración de pasar seis meses en mi casa de Cenes teniendo que coger el coche hasta para comprar el pan.En Stumbling on Happiness, Daniel Gilbert dice que los humanos somos muy malos prediciendo lo que nos va a hacer felices porque nos creemos que somos únicos. Cuando, de hecho, la mayoría nos parecemos un montón. Así que si no tienes recuerdos suficientes para tomar una decisión, pregunta a otros: hay muchas posibilidades de que lo que hace felices a ellos también te haga feliz a ti.

3. Entiende que la comparación es inevitable, y que siempre hay alguien mejor que tú

Hay gente mejor que tú en todas las áreas. Más inteligente, más brillante, más sociable, con una familia más perfecta, una casa má grande, una carrera mejor diseñada, más alta, más guapa, con más cuerpazo, que escala más duro. Hay alguien mejor que tú en TODO, literalmente (si estás leyendo esto y eres la número uno del mundo en algo, dímelo, porque me encantaría conocerte).Pero leemos esto y nos saltan todas las defensas. «No me importa no ser la mejor, solo quiero ser feliz», o «Seguro que toda esa gente también tiene problemas». Estas defensas son parte de la energía que nos quita compararnos. Es mucho más práctico asumir que tu cerebro va a seguir haciéndolo toda tu vida y no seguirle el rollo.

4. Deja de pensar en perseguir tus sueños en términos de blanco o negro

Irme al extranjero para conocer gente interesante es como irme a Margalef para escalar: un intento de que el entorno haga el trabajo por mí. E igual que en Margalef había días que me costaba convencerme para ponerme el arnés, conocer a gente interesante seguirá suponiéndome un esfuerzo aunque esté rodeada de ellos. Por eso cuando vivía en Madrid no estaba haciendo una vida social toda loca, sino metida en mi cuarto con los tapones de los oídos puestos.Lo que pasa es que es más sencillo posponer el camino hacia nuestros valores hasta que cambiemos toooda nuestra vida con la esperanza de que cuando lo hagamos todo se volverá mágicamente fácil.

5. Date cuenta de que la decisión más importante es la que tienes frente a ti ahora mismo

No importa lo que decidas, en última instancia. No importa que tengas hijos o no, que te cases o no, que vivas en Jaén, en Vancouver o en la Conchinchina (atención, pregunta: ¿existe realmente la Conchinchina o es simplemente una expresión?) (respuesta: sí, existe, y además, todo el mundo se hace las mismas preguntas que yo porque todos somos muy parecidos).Lo importante es que en cada momento de tu vida tienes dos opciones: dejarte llevar por tus pensamientos negativos, tus sensaciones incómodas, tus impulsos… o respirar profundamente, elevarte sobre ellos y pensar en qué quieres hacer que sea verdaderamente importante para ti, hoy mismo. Sin necesidad de grandes decisiones o cambios estratosféricos.

Este artículo es una de las razones por las que nunca seré brutalmente famosa: porque nunca podré escribir la historia de «cómo salí un día de mi casa con un cuchillo y una lata de paté y un año después ganaba seis cifras con mi blog». Como mucho, escribiré la historia de «cómo me construí una vida extremadamente tranquila en la que podía pasarme dos horas al día leyendo fan fiction de Sherlock». Pero quizá la mía sea una historia de éxito como otra cualquiera, y el único problema es que aún no me he dado cuenta.

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49 comentarios
49 comentarios
  1. Andrea marzo 28, 2017

    Que artículo tan maravilloso ?. Llegó justo después de la tormenta, pero me ayudó a entenderla mejor. Gracias por tus consejos. A veces sólo hace falta confiar un poquito más :3

    Responder
    • Marina marzo 28, 2017

      Gracias por comentar, Andrea 🙂

      Responder
  2. Lou marzo 28, 2017

    Felicidades Marina! Cómo en la mayoría de tus artículos, estoy de acuerdo contigo.
    Me gustaría añadir que muchas veces por otras elecciones, no podemos siempre elegir lo que queremos el 100% de las veces; me explico: en mi caso soy una petslover hasta el punto que comparto mi vida con 4 perritas y 3 gatos, no soy de la familia vdel Sr. Ortega y me encanta vivir en la ciudad; pero soy consciente que en este momento de mi vida tengo que priorizar qué es más importante para mí: mis niñ@s o no vivir en el centro para evitar posibles problemas con los vecinos.
    Jode, claro! Pero esta noche he dejado a las perritas en una guardería toda la semana mientras me mudo y no pude dormir de noche… (Duermen conmigo).
    Un abrazo Marina!

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    • Marina marzo 28, 2017

      Hola, Lou!

      Sí, por supuesto que no siempre podemos elegir lo que queremos. En ocasiones por las circunstancias y en ocasiones como resultado de lo que hemos elegido anteriormente. En mi caso, elegí quedarme con mis gatitas y eso me limita para otras decisiones, pero me compensa (casi siempre; cuando se ponen a saltar sobre mí a las cuatro de la mañana, me lo replanteo ;).

      ¡Un abrazo!

      Responder
      • Lou marzo 29, 2017

        They are the best!!!!!!
        Hugs!!!
        Lou

        Responder
  3. Robert marzo 28, 2017

    ¿Y que es importante para mi en estos momentos?.

    Seguir estudiando, buscar trabajo, formarme o me decanto por sentarme y jugar, o ver series o peliculas cualquier cosa que me libere del tiempo y deje de pensar.

    La vida da muchas vueltas, cuando tienes ese momento de felicidad de pronto todo se viene abajo porque tu realidad es diferente a los demas.

    Deseamos una estabilidad, lograr ese estado de animo como personas independientes pero eso a mi, me rumia la mente y crea estados.

    Aislo esos sentimientos, y te centras. Pero tu, tu alrededor te vuelve a crear esos sentimientos de inseguridad, de que voy hacer con mi vida, donde estoy.

    Y como lo consigo, quiero salir de este uroboros. Pero solo ves trabas por muchos meses que le dediques a salir.

    Piensas que estoy haciendo mal, intentas huir de todo y como bien comentas una mudanza tras mudanza

    Pero lo que llevas contigo eres tu misma, o yo mismo cargamos con todo asi que da igual a donde querramos ir.

    Tenemos que pensar y pensar, dejo a mi pareja, abandono mi hogar, que ocurre con este trabajo temporal, dudas y dudas que no ae resuelven. Pasan dias, meses, años y cada cez te sientes peor al ver como tu alrededor cbia ya sea en Barcelona,Madrid y Granada

    Los animales ayudan a no estar solos. A sentir afecto, cariño pero no lo es todo.

    Vuelves al punto de partida, pero la moral sigue siendo la misma.

    Y ahora mi economia se resiente. Que hacemos con todo, seguimos adelante y nos paramos a dislumbrar en nuestras emociones.

    Soy bastante maduro, tengo fe en mi por no tener un empleo o soy un desecho humano por no saber que hacer ni como actuar. Ver dia tras dia el caer en ese lado de leer a sherlock o jugar juegos de mesa tu solo, tu mismo.

    Que manera tenemos de derivar con nuestra mente y a la vez como nos coloca en nuestrabpropia realidad.

    Responder
  4. Camino marzo 28, 2017

    Y yo que soy de finales, tengo que decir que este me ha ganado 🙂

    Un saludo,

    Responder
  5. Deira marzo 28, 2017

    Aaaah, otro escrito de Marina que llega en el momento perfecto 🙂 Gracias <3

    Responder
  6. Eugenia marzo 28, 2017

    Hola Marina! Inspirador como siempre.
    El punto 3 a la gente que somos de naturaleza competitiva, nos duele aunque esa sea la verdad. Pero en mi caso no me saltan defensas, les admiro y trato de que el sentimiento que me produce no sea malsano. ¿esto le pasará a más gente, no?
    Mil gracias por todo lo que escribes.

    Responder
  7. AINHOA marzo 28, 2017

    Marina, no sé si llegarás a ser «brutalmente famosa», o ser la número 1 de la blogesfera (para algunas de nosotras YA ERES LA NUMBER ONE!), pero lo que está claro es que cada vez que leo tus artículos, la sensación es la de que ALGUIEN HA ENCENDIDO LA LUZ. Así qué GRACIAS BONITA!

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    • Marina marzo 28, 2017

      Qué bonito, Ainhoa, gracias 🙂

      Responder
  8. Juan Carlos marzo 28, 2017

    Quizás seamos demasiado mentales. Buen post

    Responder
  9. Ego marzo 28, 2017

    Es que eres brillante, tengas el éxito que tengas. Buen post, Marina, en tu línea.
    Suerte con los cambios. Un abrazo

    Responder
  10. Maria marzo 28, 2017

    Hola Marina.
    El artículo de hoy me ha tocado especialmente. Después de tener cáncer el año pasado, tengo como esta presión continua por «hacer cosas importantes con mi vida», y siento como que me quedo corta haga lo que haga, como que no estoy viviendo «to the fullest». Me imagino que después de lo que he pasado esto es normal, asi que ahora me lo planteo en plan lo que dices tú;centrarme en mis valores, y en decisiones diarias.
    Gracias por el articulo de hoy
    Pd: yo también cuando viví Madrid estaba en mi cuarto con los tapones puestos XD

    PD: conoces algún libro de ACT enfocado al cancer?
    Abrazos

    Responder
    • Lou marzo 29, 2017

      Hola María!
      Eres una campeona!
      Siento especial sensibilidad por las personas que tienen que convivir con enfermedades crónicas y que son devastadoras, cómo el cáncer; o que son víctimas de las grandes injusticias de esta sociedad tal y como está montada hoy!
      Nunca pierdas la ilusión y la vida como los placeres, poco a poco se disfrutan mejor!
      Un abrazo!!!!
      Lou

      Responder
  11. Sandra marzo 28, 2017

    Breve, conciso y bien clarito!Por eso te digo Marina, sigue así!!

    Responder
  12. Laura marzo 28, 2017

    Para mí, Marina, tú eres un ejemplo de éxito. Me ha encantado el artículo, y llega para mí en el momento justo. Muchas gracias.

    Responder
  13. Male marzo 28, 2017

    Me sentí identificada con lo de buscar gente interesante jaja! pero yo todavía le doy vueltas a irme a Canadá (o Inglaterra…). Pero es algo radical y a veces no sé cuando soy feliz y positiva en mi entorno porque siento que al final es mi lugar y cuando en realidad me estoy autoboicoteando y evitando las decisiones difìciles que me lleven a donde realmente quiero… en fin, me gustaría eso de vivir más y pensar menos…

    Responder
    • Lou marzo 29, 2017

      Aquí otra que tiene en mente Canadá, Australia o algo similar… Y ya he pasado los 40!!!!!
      USA con el actual presidente queda descartado mientras continúe esa política.
      Todo es empezar!
      Ánimo!
      Lou

      Responder
  14. Fran marzo 28, 2017

    Hola Marina. Magnífico post.

    Te sigo desde hace tiempo, aunque como el 99% de los lectores soy «vaguillo» a la hora de comentar.

    Fallo mio, ya que yo también tengo un blog y me encanta que mis lectores comenten.

    Al final, entiendo que hablas (creo haber leído entre lineas), de como «no huir de nosotros mismos», de vivir el aquí y ahora.

    Mi profesión es «matrona». Trabajo en un Hospital, en Lanzarote, la isla de los volcanes !!!! y siempre que «necesito hablar con una amiga» recurro a tu blog.

    Muchas gracias por todos los buenos ratos que me proporciona leerte.

    Y como diría nuestro amigo Frank Scipion….1 fuerte abrazo !!!!

    Responder
  15. luisa marzo 28, 2017

    Un artículo muy interesante, ya veo que muchos (o todos) pecamos más o menos de lo mismo.

    Abrazos!

    Responder
  16. kiko marzo 28, 2017

    Hola Marina,

    No había escrito antes en comentarios de tu blog.

    Me encanta como escribes y la claridad que transmites.

    Me gustaría acercarme algún curso de escritura y de paso, conocerte, porque si pareces una persona interesantísima.

    Me siento muy identificado con el contenido de este post y con la línea general de tu filosofía de trabajo. Te seguiré de cerca 😉

    En general estoy de acuerdo con el artículo, pero a la hora de tomar decisiones drásticas siempre hay que tener en cuenta la motivación real que subyace de los pensamientos. Normalmente si están bien alineados con valores y grandes proyectos, sueles ser consecuente y responsable con el cambio. No hay mayor problema.

    Otra cosa es el bucle de estar huyendo o perseguir lo que las máscaras del ego te dicen que necesitas en cada momento.

    ¿Cómo distinguir? Pues aquí has ayudado bastante,

    ¡Gracias!

    Responder
  17. Mónica marzo 28, 2017

    Qué identificada me he sentido con este artículo.
    Soy de las que llevan años con la maleta a cuestas buscando todo eso que dices, tranquilidad, un lugar en el que me sienta cómoda y comprendida y rodeada por gente que «sea como yo».
    Tras vivir en muchos lugares y pasada la euforia de las primeras semanas, volvía a sentirme igual. Ahora intento (repito, intento) ser feliz donde estoy con lo que hay, sin intentar mirar mucho más allá, porque me come la ansiedad.
    Gran artículo.
    También te digo que prefiero post así, realistas, que aquellos que me cuentan como hacerse rico con un lápiz sin punta y ser feliz viviendo en la Luna.
    Un saludo!

    Responder
  18. Rafael marzo 28, 2017

    …Respirar profundamente, elevarte sobre ellos (pensamientos negativos), y pensar en qué quieres hacer que sea verdaderamente importante para ti, hoy mismo…

    Tal como subsumes el artículo, es como debemos enfrentar los avatares de la vida. Esta es la frase más importante que has escrito. Te felicito.
    No debemos cargar a cuestas con él, o los, cadáveres de nuestros errores del pasado, sino, arrojarlos lejos, seguir adelante, el pasado ya no existe, ya no cuenta, solo nos queda el aquí y el ahora, y por fin la ESPERANZA de que mañana será un día mejor.

    Te voy a extrañar.

    Un abrazo de oso.

    Responder
  19. Sofía marzo 28, 2017

    gracias, Marina.

    Responder
  20. delainus marzo 28, 2017

    «No, no te has quedado atrás sin remedio en la vida»

    Pues a lo mejor si, a lo mejor nos hemos quedado sin remedio en la vida de ayer, pero la vida de mañana está por llegar…

    Un placer leerte, como siempre.

    Responder
  21. Almudena marzo 28, 2017

    Coñe, qué os pasa con Madrid, que tampoco hace tanto ruido…
    Genial post! A mi me pilla pensando por enésima vez en qué actividad paralela dejar: que si el coro, que si la guitarra, que si el curso tal o el curso cual… y a lo mejor lo único q tengo que dejar es pensar tanto, cohone…

    Responder
  22. Héctor marzo 28, 2017

    Me ha gustado mucho la entrada de hoy. A mí también me gusta Canadá y en concreto tengo cierto interés por Vancouver desde que de niño leí una novela ambientada allí. Tengo ganas de ver el famoso puente del experimento de psicología social de Aron y Dutton que está por cierto en Vancouver. También aborrezco Madrid, aunque algunos barrios se salvan un poco 🙂
    Es muy interesante lo de que no somos capaces de predecir qué nos hará felices y me pregunto si la ACT mal entendida no podría empujarnos a perseguir objetivos que cuando los alcancemos no querremos, y acabar persiguiéndolos a veces con malestar pensando que será la forma coincidir con nuestros valores.
    Otra idea interesante es que si usamos el recuerdo, el yo que recuerda no es igual que el yo que vive experiencias y que a veces al tomar decisiones basándonos en el recuerdo podemos también equivocarnos al igual que si imaginásemos las cosas. Un enlace interesante sobre este tema aquí…
    https://helenamatute.wordpress.com/2014/05/31/la-importancia-de-los-finales-felices/
    Esta frase me gusta…
    “qué quieres hacer que sea verdaderamente importante para ti, hoy mismo. Sin necesidad de grandes decisiones o cambios estratosféricos. “
    Sobre esta frase…
    Pero quizá la mía sea una historia de éxito como otra cualquiera, y el único problema es que aún no me he dado cuenta.
    En un libro que leí sobre cómo hacer buenos guiones para pelis decían que muchas historias que han triunfado a priori no parecían prometedoras, pero que haciendo énfasis en las cosas adecuadas y contando bien la historia acababan siendo muy interesantes. Por otra parte es también destacable la idea de que hemos de tener una vida de película… ¿cómo nos afecta toda la información que recibimos mediante el cine? Muchas veces elegimos las cosas en función de ideas estereotipadas que un día entraron en nuestra mente. En psicología de ocio estudiamos por ejemplo, cómo la gente busca aficiones en parte en su búsqueda de identidad, prefiriendo aquellas que reflejan cualidades que uno mismo quiere tener… ¿aunque nos hagan en realidad menos felices que otras cosas que encajan peor en nuestro autoconcepto?
    Otra pregunta que me hago… ¿Necesitamos que nuestra vida sea un cúmulo de emociones? Es curioso que la gente joven describa la felicidad como excitación, aventura y cosas divertidas y la gente mayor como rutina tranquila y bienestar.
    Buen post! Un abrazoo

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    • Marina marzo 28, 2017

      Gracias por tus contribuciones, Héctor! Como siempre, son muy interesantes 🙂
      Sobre lo de la ACT mal entendida: la idea de los valores es que nos introducen en actividades que son intrínsecamente reforzantes en el ahora, que te proporcionan satisfacción y vitalidad en el ahora a pesar de que generen cierta incomodidad en algunos momentos. De hecho, si no son intrínsecamente reforzantes, es poco probable que la conducta se mantenga. Este artículo me aclaró mucho al respecto -> https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2686995/

      Abrazos!

      Responder
  23. Adriana marzo 28, 2017

    Muy buen post.Me he hecho la misma pregunta un millón de veces.Estoy llevando la vida que quiero?Creo que eso me ha llevado a cambiar 15 veces de casa y unas cuantas de trabajo,de país y pareja.Aunque es agotador tanto cambio creo que estas inquietudes nos llevan también a aprender y avanzar en la vida.La clave es encontrar el equilibrio para vivir los viajes de la vida sin estrés y encontrar nuestro rumbo.

    Responder
  24. Rita marzo 28, 2017

    Marinaaa! No sé en qué momento embrionario (real o metafísico) nuestras madres chocaron or something……¡sal de mi cabeza ya!…no mejor, quédatee, que me lo cuentas todo mucho mejor que yo misma…..lo cual viene a respaldar la teoría de que, aún creyéndonos en nuestras casa el último raro tesoro de la humanidad, pues somos todos muy similares en aquello del a-dónde-voy-de-dónde-vengo-y-qué-narices-ha-pasado-en-medio…

    ¡BRAVA, como siempre!
    Un abrazaco de más de seis segundos

    Responder
    • Marina marzo 28, 2017

      Me parto con lo del momento embrionario 😉 Abrazos, Rita!

      Responder
  25. Héctor marzo 28, 2017

    Por cierto, en relación a este tema este vídeo está también bien. No sé si estoy de acuerdo con lo que dice, pero desde luego invita a reflexión. A mí me hizo pensar sobre ello. Si lo llegas a ver, ya me dirás…
    https://www.youtube.com/watch?v=pWanYrjjOOU

    Responder
  26. joaquin marzo 28, 2017

    Muchas gracias Marina!
    Inspirador como siempre, el hecho de que cuentes aspectos reales de tu vida te hace muy creíble y auténtica, y relacionarlo con tu profesión requiere valentía, por la exposición a la que te enfrentas… te admiro.
    Un saludo

    Responder
  27. chichita marzo 28, 2017

    Muchas gracias Marina. Sos maravillosa !!!! Hace mucho que te sigo y, me cambiaste la vida, me enseñaste a «pensar».- Soy descendiente de europeos (mis bisabuelos maternos eran italianos y, los paternos españoles -de Asturias-mi abuelo también-),A ellos les vivo agradeciendo todo lo que me enseñaron «en todo», tengo de ellos cosas que vinieron con ellos en barco hace más de un siglo y las sigo utilizando. Mirá cuantas décadas después vos me enseñaste lo que dije en el principio.- Te adoro, Cariños. Chichita.-

    Responder
  28. Olga Velasco Gallego marzo 28, 2017

    Marina… ¿cómo narices consigues dar siempre en el clavo? Efectivamente, muchas veces tenemos justo delante todo lo que necesitamos para ser felices. Es más, no solo tenemos todo lo que necesitamos, sino todo aquello que un día nos propusimos. Pero, ¡ay!, la naturaleza del ser humano, eternamente insatisfecho, en cuanto logramos nuestras metas se nos antojan otras y se nos olvida que estar en el punto en el que estamos es justo lo que queríamos no hace tanto…

    En mi caso, me he reconciliado con esta MARAVILLOSA ciudad que es Madrid (lamento que a algunos no os guste; peor para vosotros, no sabéis lo que os perdéis ;). Y, además, estoy trabajando duro en eso de poner tanto el foco en todo aquello que «me falta».

    En fin, estupenda reflexión, Marina, como siempre, poniendo en palabras aquellos pensamientos abstractos que muchos tenemos. Ah, y por cierto: es Cochinchina, no Conchinchina. Llevamos toda la vida diciéndolo mal: sobra la primera «n» de la primera sílaba. 🙂

    Responder
  29. Isabel marzo 28, 2017

    ¡Hola Marina y lectores!
    ¡Me ha encantado este artículo! Y, como dicen otros ya, ha llegado en un momento muy adecuado. Me siento algo agobiada planteándome casi todos los días si comienzo con este proyecto, con este otro o con el de más allá. Aparte de preguntarme en qué continente quiero vivir..

    Por cierto, leí hace poco una entrevista a Daniel Gilbert que decía que las cuatro cosas que nos hacen más felices son justamente gratuitas (aunque lo de gratuitas puede ser relativo..): el sexo, las conversaciones, escuchar música y hacer ejercicio. Pues eso, que no hace falta irse a Canadá o a la Conchinchina para hacer estas cosas, ¿no?

    ¡Un abrazo!

    Responder
  30. Maria marzo 28, 2017

    Marina escribes muy muy muy bien. Transmites mucho siempre en cada frase. Como siempre me ha encantado y lo imprimiré para guardarlo en mi carpeta de escritos que me encantan. Casi siempre leerte es reflejarse en un espejo por lo sincera y transparente que eres. Yo estuve por Granada unos dos años, en los intercambios de idiomas de los miércoles hay gente muy maja!! Un beso enorme.

    Responder
  31. Alfonso marzo 29, 2017

    Hola, me encanto el artículo, aportas muchas cosas para la vida de muchas personas, incluyendo la mía. Le di pinchazo a lo de supervivencia pero me hace falta enviar la foto de la libreta, aún se puede enviar???

    Responder
  32. Elena marzo 29, 2017

    Joer, en medio de una mini-crisis de mediana edad, calma muchísimo este artículo, desde el título hasta el final. Lo de quedarse quietecita lo aprendí después de pasarme 10 años de una ciudad a otra. Al final lo único que hacía era arrastrar los mismos problemas de acá para allá, así que ahora, aunque muchas veces me entran ganas de irme a Vancouver o a Murcia, tanto me da, me paro un poco y pienso que si no me centro, no relativizo y no actúo, es volver a repetir una y otra vez lo mismo.

    Gracias por ponerlo todo tan ameno y tan sencillo.

    Responder
  33. Antuan marzo 30, 2017

    Buenas tardes Marina y seguidor@s

    Como siempre me encantan tus post, por lo que nos cuentas, como lo cuentas y capacidad de síntesis de ideas tan amplias.

    En un momento de crisis, me planteé, dar la vuelta al mundo en bicicleta, hablando con un compañero, me puso un símil muy interesante. «Si te sientes sucio, ve a la ducha, no hace falta que te metas en un túnel de lavado de coches»

    Es curiosa la plasticidad psicológica, como en función del ánimo se siente-piensa de forma diferente
    Es importante tener ilusión y luchar por ella, hace poco leía un artículo sobre cómo había descendido la media de edad entre los hombres blancos de norteamérica por este motivo

    Y si no fuera casao, contigo me iba a perder
    Un beso y gracias por tus escritos

    Responder
  34. Ana marzo 30, 2017

    Gracias Marina.

    Me lees la mente, tus artículos tratan con sorprendente puntería los pensamientos que me perturban e incomodan desde hace tiempo, parece que es verdad que no somos únicos 😉
    Además tu forma de hablar de ellos (realista, sencilla y práctica) me ayuda a entender cómo funcionan y así consigo por fin gestionarlos y evitar que me traigan más sufrimiento. De verdad, que tus artículos me traen un poquito más de paz y aire fresco. Gracias, un abrazo.

    Responder
  35. Javier marzo 30, 2017

    ¿Soy el único qué no puede evitar sacar esa sonrisilla al terminar de leer un post tuyo?

    En serio, me alegras muchísimo el día, por eso creo que deberías escribir más a menudo… ¡A veces la espera me mata!

    Que bien hice en entrevistarte en mi blog, y que ganas de intercambiar algún café contigo.

    Nada, que lo mismo eres súper famosa y tú aquí, sin hacer ni caso…

    Cuídate Marina 😀

    Responder
  36. Elo marzo 30, 2017

    Mori! fanfiction de Sherlock! la verdad que me pasa eso, estoy todo el dia, literal, preguntandome que hago o hacer de mi vida y lo mismo hablo en terapia, pero no dejo de joderme no pego el compromiso conmigo misma, es increible, de a poco estoy luchando con esto.
    Me gusto leerte.
    Gracias.
    Saludos de Buenos Aires.

    Responder
  37. Luisma marzo 30, 2017

    Cinco ideas, cinco…soluciones. Gracias Marina por tan buenos consejos 😉

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  38. Jessy abril 1, 2017

    Hola amiga, creo que puedo llamarte así después de leer tan asertivo relato, nunca me habia detenido a pensar en cuantas veces me he cambiado de casa y claro han sido 20, Quise estudiar y por motivos económicos nunca lo hice, cada día me pregunto si está bien querer hacerlo ahora o será demasiado tarde, me preguntó y para que meterme en problemas y preocupaciones, me quedo asi como estoy o estudio lo que implica cambiarme de ciudad y casa nuevamente. me cuestiono todo el tiempo por lo que debí haber realizado en el momento preciso.
    Los sueños aveces se alejan y son realmente inalcanzables y tu los haces sentir más simples y reales,

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  39. Patricia abril 19, 2017

    Buen artículo, y gran última frase. Disfrutemos de nuestros pequeños éxitos.

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