5 alternativas a la felicidad

Un amigo me dijo una vez que el peor insulto que podían dedicarle no era estúpido, ni feo, ni capullo. El peor insulto que alguien podía decirle era “infeliz”. Yo en aquel momento tenía dieciséis años y estaba medio enamorada de mi amigo, porque era la primera prueba que tenía de que existía vida inteligente en el sexo opuesto. Lo de “infeliz” me pareció profundo y acertado. Yo tampoco quería ser infeliz, y mucho menos que los demás se dieran cuenta.

En este mundo tan lleno de posibilidades, donde tantas personas están convirtiendo sus vidas en algo fabuloso, ¿cuán humillante es admitir que no eres todo lo que podrías ser? ¿Que no estás aprovechando todas tus posibilidades, exprimiendo cada minuto, disfrutando, disfrutando y disfrutando sin parar?

Supone reconocer que has fracasado. Y ese fracaso es TU culpa, de nadie más, porque mira que parece fácil. Mira que hay libros, y vídeos, y blogs, y terapeutas, y coaches, y gurús, y técnicas, y viajes, y gimnasios, y tiendas, y restaurantes y, en fin: mira en qué enorme buffet de placer se ha convertido el mundo mientras tú estás ahí, en una esquina, incapaz de avanzar.

Entonces es cuando empiezas a fingir. A lo mejor no eres feliz, pero puedes parecerlo. Así que vamos a hacernos una foto en este restaurante de moda, corre, y vamos a activar la ubicación para que se vea que estamos de vacaciones en París o en Ibiza. Vamos a explicar lo fantásticamente que nos va nuestro negocio, el éxito que hemos alcanzado en el trabajo, la de publicaciones/premios/másters/títulos/honores que acumulamos. Exhibamos nuestras familias. Fíjate en la buena pareja que hacemos, en lo mucho que resplandezco el día de mi boda, en cómo me mira mi marido mientras acaricia mi tripa embarazada, en lo graciosos y listos y buenos que son mis hijos.

Para mantener todo esto en pie hay que hacer concesiones, claro. Nada de contar la pelea horrible que tuvimos en el aeropuerto nada más bajarnos el avión, ni lo hartos que estamos de echar horas en el curro, ni que nuestros hijos nos sacan de quicio o que hace meses que no tenemos sexo. Cállate también los pequeños dramas. No cuentes, por ejemplo, que te aburres, que tienes dudas o que quieres hacer más amigos y no sabes cómo.

En lugar de eso, trata de mantener todas las bolas en el aire y no hagas caso a esa sensación molesta de echar de menos algo y no saber qué. Porque podría ser que entonces tuvieras que admitir que eres infeliz, o podría ser que los demás se dieran cuenta.

El problema es que el precio a pagar es demasiado alto. Es frustrante pasarte la vida persiguiendo algo tan efímero y huidizo. Además, ocultar cómo te sientes de verdad, taponar todas las fisuras de tu vida con sonrisas de Instagram, acaba separándote de los demás humanos porque te hace pensar que en un nivel muy íntimo, muy privado, eres diferente (y peor). Y por último, y esto es lo más importante que quiero contarte hoy, porque la búsqueda de la felicidad podría estar ocupando el sitio de otras prácticas mucho mejores.

De todo eso vamos a hablar hoy. Para eso, tenemos que responder algunas preguntas:

  • ¿Qué entendemos por felicidad?
  • ¿Es esa felicidad, tal y como estamos acostumbrados a concebirla, un objetivo alcanzable y sostenible?
  • Si no es así, ¿existen opciones mejores?

Voy a darte mi visión del asunto en este artículo. Como siempre, jipi, que la experiencia sea tu árbitro: no te creas nada porque te lo diga yo, sino porque ves la posibilidad de que genere, en tu propia vida, cambios efectivos en la dirección que deseas.

¿Qué es la felicidad, después de todo?

La mayoría de nosotros identificamos felicidad con uno o varios de estos conceptos:

  • Felicidad es placer. Eres feliz cuando te sientes bien: cuando te enamoras, te diviertes, viajas, lees un buen libro o comes jamón de pata negra.
  • Felicidad son reforzadores externos: dinero, amor, éxito. Eres feliz cuando consigues X puesto de trabajo, Y cantidad de dinero, tu pareja ideal o los tres hijos con los que siempre soñaste.
  • Felicidad es estabilidad. Eres feliz cuando por fin te casas, o terminas de pagar tu piso, o sacas una oposición.
  • Felicidad es perfección. Eres feliz cuando comes sano, haces deporte, eres súper-productivo, tu casa es preciosa, haces manualidades con tus hijos y mandas tarjetas de navidad a todos tus amigos.

Ahora vamos a ponernos el gorro del pensamiento crítico…

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…y a plantearnos si todas o alguna de estas definiciones de felicidad son alcanzables y si pueden mantenerse durante un tiempo más o menos largo.

El mito del placer, o “no todo va a ser jiji-jojo”

La frase “no todo va a ser jijij-jojo” es de mi madre, y viene a decir algo que, si ya hace tiempo que lees este blog, te sonará: no se puede experimentar placer todo el rato. No está en nuestra naturaleza. Es imposible.

La razón es que si fuera posible, la Humanidad se habría extinguido. Si lograras llegar a un estado de éxtasis total y continuado, no tendrías ninguna motivación para moverte: no trabajarías, ni comerías, ni harías pis, y morirías muy rápido, quizá de una explosión en tu vejiga.

Mini-experimento personal: piensa en una época que consideres muy feliz en tu vida (si no tienes ninguna, puedes pensar en un día muy feliz. Y si tampoco tienes ninguno, puedes pasar al segundo mini-experimento personal).

Ahora trata de recordar algún pensamiento/sensación desagradable que tuvieras durante tu época feliz o tu día feliz. Quizá sentiste ansiedad o dudas en algún momento. Seguro que al menos sentiste hambre, sed, sueño o ganas de ir al baño.

Mini-experimento personal 2: túmbate en la cama o en el sofá todo lo cómodo que puedas. Coloca tantos cojines y mantas como sea necesario, regula la temperatura de tu casa, etc. Cronometra el tiempo que tardas en sentir una incomodidad: en que te pique algo, querer cambiar de postura, aburrirte, que te entre hambre…

La vida es una sucesión de sensaciones agradables, desagradables y neutras, y tenemos mucho menos control sobre ellas del que pensamos. Lo peor del asunto es que todos hemos experimentado esto en nuestras carnes, pero el mito de la felicidad es tan poderoso, nuestro empeño en fingirla es tan intenso, que creemos que el problema es nuestro y que otros sí que lo sienten así.

Además, no solo conviene que nos preguntemos “¿es factible sentir placer todos los días, a todas horas?”, sino “¿qué otras cosas de la vida me estoy perdiendo, qué estoy dejando pasar, cuando busco ese placer ininterrumpido?”.

“Pues no era para tanto”, o por qué tus objetivos no te hacen feliz

Ya te comentaba en el artículo que escribí sobre Cómo utilizar la escritura para ganar claridad, que ni siquiera lograr tus objetivos más ambiciosos te da una felicidad duradera.

En uno o más ámbitos de tu vida, estás viviendo lo que una vez soñaste para ti. En mi caso, por ejemplo, recuerdo que cuando estudiaba en Granada, vivir aquí una vez acabada la carrera me parecía imposible, algo sacado de una fantasía; y, sin embargo, aquí estoy, y sigo experimentando insatisfacción muy a menudo.

Y aquí es cuando alguien, quizá tú mismo, te dice: el problema es que no era el objetivo correcto, o que no has apuntado lo bastante alto. Dream big. Dispara a las estrellas. Etc. etc.

Y yo te pregunto: cuando una solución a la insatisfacción (lograr objetivos) no te está funcionando, ¿qué te hace pensar que aplicar más cantidad de la misma solución (lograr objetivos mayores) funcionará mejor? Es como tratar de apagar el fuego con gasolina y creer que el problema es que no has echado suficiente.

Lograr objetivos no genera una felicidad duradera a causa de la habituación, que es una manera fina de decir que a todo se acostumbra uno. Si nos exponemos al mismo estímulo el tiempo suficiente, la respuesta disminuirá y en algunos casos incluso desaparecerá. Por eso te acostumbras a la casa de tus sueños y al Maromo Definitivo.

Además, la habituación es todavía más rápida con las emociones positivas. La alegría dura menos que la tristeza. ¿Por qué? Pues qué sé yo: una de esas molestas decisiones de diseño del Rey del Cosmos (como diría el Ezcritor) que nadie entiende. Como lo de cambiar cada dos por tres el cargador del iPhone. La explicación más probable es que las emociones desagradables son mucho más eficaces para motivarnos y generar movimiento que las agradables.

Mini-experimento personal: piensa en qué objetivos tienes ahora que en el pasado te parecían inalcanzables y maravillosos. ¿Cómo valorarías, del uno al diez, la felicidad que te causaron en su momento? ¿Y la que te generan ahora? No cuando te paras a pensarlo, sino diariamente, en tu vida cotidiana.

La estabilidad es la mayor mentira del mundo

A medida que me hago mayor, y veo a mi alrededor bodas dudosas, convivencias horribles o trabajos frustrantes, me sorprende lo que la mayoría de nosotros hacemos por tener estabilidad. La incertidumbre es tan desagradable para nosotros que preferimos lo malo conocido y el pájaro en mano.

Eso estaría muy bien si realmente tuviéramos la expectativa de lograr estabilidad. Pero (y esto es difícil de asumir, créeme), la estabilidad no existe. Tarde o temprano, las cosas cambian. Y mientras más tardan en hacerlo, mientras más nos instalamos en nuestro falso palacio predecible, más nos sacude el cambio cuando sucede.

Vemos ejemplos de esto todo el rato. “Cómo es que se ha muerto, con lo bien que estaba”; “por qué se habían separado, si parecían la pareja perfecta”. Y pensamos que si nos esforzamos lo bastante por asegurar el andamiaje de nuestra vida, podremos protegernos del dolor y de la pérdida.

Mini-experimento personal: busca en tu propia vida ejemplos de estos cambios. ¿Ha habido alguna situación que se mantenga invariable desde que empezó? Incluso si llevas 30 años con la misma pareja, ¿habéis cambiado desde que empezásteis? ¿Qué es distinto ahora? ¿Se acabará esta pareja o esta situación en algún momento (pista: la respuesta a esta pregunta siempre es “sí”)?

La solución a la imperfección no es ser aún más perfecto

Internet nos pone fácil aprender sobre casi todo. Esto hace que nos veamos cada vez más como seres capaces de asimilar información y cambiar muy rápido. La cara oscura de esto es que la perfección absoluta se ha vuelto un mito mucho más presente que hace unas décadas.

El entorno nos bombardea constantemente con la idea de que si no lo haces bien, es porque no quieres: porque hay métodos mejores, hacks, tutoriales y todo un mundo de herramientas y gurús a tu disposición. Para colmo, puedes compararte con absolutamente todo el planeta, todo el rato. La idea que hay detrás de esto es que ser feliz es mejorar constantemente, porque además es algo que depende de ti.

Me gusta cómo define Brené Brown el perfeccionismo:

“El perfeccionismo es un sistema de creencias autodestructivo y adictivo que alimenta este pensamiento principal: si tengo un aspecto perfecto, vivo perfectamente y lo hago todo perfectamente, podré evitar o minimizar los sentimientos dolorosos de vergüenza, juicio y culpa.”

La trampa del perfeccionismo es la siguiente: no existe lo perfecto, pero es muy fácil creernos que la solución a lo imperfecto es, precisamente, más perfeccionismo. Como dice Brené: “cuando, invariablemente, experimentamos el juicio, la vergüenza y la culpa, a menudo creemos que no somos lo suficientemente perfectos: en lugar de cuestionar la lógica errónea del perfeccionismo, nos enredamos aún más en nuestro empeño de vivir correctamente, hacer lo correcto y tener el aspecto correcto”.

Mini-experimento personal: ¿cuáles son tus experiencias con lo perfecto? ¿Has logrado alguna vez hacer algo con tal perfección que hayas logrado escapar de los pensamientos “no soy lo suficientemente bueno” o “podría haber mejorado tal y tal cosa”?

La felicidad no existe, pero hay otras opciones

Todo esto que acabo de contarte no quiere decir que no puedas buscar el placer, conseguir objetivos, lograr una vida más o menos estable o tratar de ser mejor persona. Quiere decir que cuando lo haces para conseguir estados irreales de éxtasis, o para evitar las pérdidas y el dolor inherente a ser humano, la cosa no funciona y la insatisfacción aparece.

Además, hay alternativas a la felicidad mucho más interesantes. Si hemos llegado a la conclusión de que la felicidad tal y como la entendemos (placer, reforzadores externos, estabilidad o perfección) es o inalcanzable, o poco sostenible, sus sutitutos tendrán que:

  • Ser alcanzables con relativa facilidad, a ser posible en el aquí y el ahora.
  • Persistir en el tiempo o, al menos, estar a un paso de distancia cuando los necesitamos.

Las alternativas que te propongo son prácticas, es decir: en lugar de buscar un resultado, buscas una intención y la pones en marcha voluntariamente y con frecuencia. Y la intención siempre está bajo tu control.

Te voy a presentar seis de estas alternativas y a darte algunas herramientas para que puedas practicarlas a menudo y cambiar esa elusiva felicidad por una vida mucho más rica y plena.

Implicación (engagement)

Dice Leo Babauta que la mayoría de las discusiones en una pareja en realidad la pregunta que hacen es “¿te importo?”. No se trata de que dejes la tapa del váter abierta o cerrada, sino de que a mí me importa que esté cerrada, ¿y a ti? ¿Te afectan y te preocupan las mismas cosas que a mí? ¿Te importo yo?

¿Cómo cambiaría tu vida si en lugar de tratar de alcanzar la perfección en tu trabajo, pareja, aspecto, etc., simplemente te esforzaras por ser una persona involucrada, alguien a quien le importan las cosas? Te darás cuenta de lo que pueden perdonarte los demás cuando te ven realmente presente y activo en sus vidas y en sus proyectos y, sobre todo, de lo que puedes perdonarte tú.

Implicarte supone también convocar a menudo a tus valores y preguntarte para qué haces lo que haces. Mientras más sentido consigas traer a tu día a día, más fácil te será involucrarte, y viceversa.

Crea tu propia práctica:

  • ¿Qué puedes hacer hoy para implicarte más en algo que te importa?
  • ¿Qué puedes seguir haciendo todos los días?
  • ¿Cómo puedes transmitir a los que te rodean que vuestra relación te importa?

Gratitud

El placer es automático, una respuesta a un estímulo que puedes sentir tú y puede sentir tu gato. La gratitud, sin embargo, solo la tenemos los humanos: es nuestra capacidad de convocar a voluntad, gracias al lenguaje y a la imaginación, lo positivo que tenemos en nuestra vida.

Algo muy importante sobre la gratitud es que no trata de eliminar todo lo oscuro y lo vulnerable de nosotros. No queremos ser como el personaje de Alec Baldwin en Friends: todo el rato como Papá Noel harto de Prozac, echando un polvo en Disneylandia.

Como te he dicho antes, tenemos mucho menos control sobre nuestras emociones del que nos gustaría, y esto también se aplica a crear sensaciones y sentimientos de gratitud. Si empiezas a agradecer cosas en tu vida y no sientes una invasión inmediata de burbujitas felices, no pasa nada.

La clave de la gratitud no es cómo te hace sentir, sino la capacidad que tiene para cambiar tu forma de actuar. Dirigir tu atención a lo que va bien es una manera de quitar atención a los pensamientos negativos y sobreponernos a ellos. Es una forma de recordar lo que de verdad importa y elegir nuestra conducta en consecuencia.

Por ejemplo: imagina que tu pareja te está sacando de quicio. En lugar de dejarte llevar por las quejas y pensamientos de cómo te gustaría que fueran las cosas, ¿qué ocurre si practicas la gratitud? Empiezas a agradecer que tienes a una persona fantástica a tu lado, que estáis bien de salud, que no os falta para comer, y esto hace que resulte más fácil traer al presente tus valores de conexión, amabilidad o cuidado.

Crea tu propia práctica:

  • ¿En qué momento del día podrías agradecer lo que tienes?
  • ¿De qué forma te gustaría hacerlo (mentalmente, escribiendo, hablándolo con un amigo o con tu pareja)?

Compasión

La compasión es una respuesta al sufrimiento ajeno que tiene dos componentes: sentir con el otro (compasión viene de cumpassio, sufrir con alguien) y desear aliviar su sufrimiento.

La magia de la compasión, y la razón por la que la incluyo en esta mini-caja de herramientas alternativas a la felicidad, es que pone nuestro propio sufrimiento en perspectiva. En lugar de enredarnos en nuestros pensamientos y sentimientos, de mirar solo hacia adentro y alimentar cualquier mínima incomodidad rumiándola hasta el cansancio, sales de ti y miras al mundo. Y el mundo es tan grande que cualquier sufrimiento que tengas en este momento se va a quedar pequeño si logras ponerlo en perspectiva.

Además, del deseo de ayudar es de donde nace la acción, y ya sabes que actuar de acuerdo con lo que valoras es la clave para salir de la neurosis y minimizar (que no eliminar) tu malestar cotidiano.

Crea tu propia práctica:

  • ¿Cómo puedes redirigir tu atención hacia los que sufren en tu vida cotidiana?
  • ¿Qué puedes hacer para recordar, cuando alguien te hace daño o te molesta, que él también sufre y que merece tu compasión?

Conciencia plena (Mindfulness)

Me hace gracia la manía que le está cogiendo la gente al mindfulness, y que apostaría a que tiene que ver con que es chungo oír hablar de algo que parece ser tan bueno y que cuesta tanto practicar. Es un poco como tenerle manía a las verduras o a subir por las escaleras en vez de por el ascensor.

La conciencia plena no es más que observar las cosas tal y como son: tus pensamientos, tus sensaciones, tu respiración. Y es tan poderosa porque nuestra infelicidad no es tanto lo que nos pasa como lo que hacemos con lo que nos pasa: darle vueltas, agrandarlo, masticarlo y, sobre todo, dejar que nos paralice.

Si lograras mirar solo lo que te hace sufrir te darías cuenta de que no es para tanto. Hay pensamientos: chungos, feos, pero solo pensamientos, conjuntos de palabras. Hay emociones: desagradables, dolorosas pero, en el fondo, compuestas de sensaciones físicas, de vibraciones, presión, calor, cosquilleo. Mirarlo de esta forma abre perspectivas increíbles de libertad y espacio en medio de nuestro sufrimiento.

Crea tu propia práctica:

  • ¿Puedes encontrar un rato al día para prestar atención a tu respiración, tus sensaciones, tus pensamientos… sin juzgarlos, sin dejarte llevar por ellos, solo observando?
  • ¿Conoces algún recurso sobre conciencia plena o mindfulness con el que podrías empezar a aprender?

Autocuidado

La última alternativa a la felicidad que quiero proponerte (hay más pero, como siempre, este artículo ya va pasadito de extensión) es el autocuidado. Cuidarse es responder a la pregunta: ¿qué podría empezar a hacer por mí hoy mismo que significara tratarme con más amabilidad?

Un ejercicio interesante que propuso Kelly Wilson en una charla a la que asistí recientemente es la “prueba del niño pequeño”. Consiste en pensar en algunos de tus hábitos mejorables. Por ejemplo:

  • No hago ejercicio nunca.
  • Me alimento con comida basura.
  • No me relaciono con nadie y apenas salgo de casa.
  • Cuando algo sale mal, me machaco.
  • No duermo lo suficiente.

Ahora piensa en un niño pequeño presente en tu vida: puede ser tu hijo, tu sobrino, un alumno, un vecino… y aplícale cada uno de estos comportamientos.

  • No dejo que haga ejercicio nunca.
  • Lo alimento con comida basura.
  • No le permito que se relacione con nadie ni que salga de casa.
  • Si algo le sale mal, lo machaco.
  • No le dejo que duerma suficiente.

Fíjate a qué velocidad lo que en ti mismo te parece normal, quizá mejorable pero, en cualquier caso, nada del otro mundo, se convierte en maltrato cuando te lo imaginas aplicado a un niño. Y ahora pregúntate: ¿por qué para ti sí es aceptable?

Repite conmigo: si no lo haría con un niño pequeño, no voy a hacerlo conmigo mismo.

Crea tu propia práctica:

  • ¿Qué podrías empezar a hacer hoy por ti que signifique tratarte con más amabilidad?
  • ¿En qué personas de tu entorno repercutiría esto? ¿Cómo les afectaría?
  • ¿Qué pensamientos y emociones se ponen en tu camino? ¿Cómo puedes sobreponerte a ellos?

¿Qué hacer con toda esta información?

Lo más importante de este artículo, querido jipi, es que aunque en la vida hay mucho sufrimiento y suceden muchas cosas terribles, también existen estados de apertura y libertad al alcance de nuestra mano, en el aquí y el ahora. Conocerlos, practicarlos y adueñarse de ellos supone reclamar para nosotros una felicidad que va más allá del sentirse “bien”, y que consiste en tener perspectiva, saber que todo pasa y que siempre, siempre podemos controlar nuestras acciones y nuestra intención.

Te deseo mucha no-felicidad en tu vida 🙂

Si te ha gustado y no sabes por dónde empezar, te recomiendo mi ebook gratuito: “¿Por dónde empiezo? Manual de supervivencia para el náufrago cotidiano”. Puedes descargarlo gratis aquí.

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49 Responses to 5 alternativas a la felicidad

  1. Begoña noviembre 16, 2016 at 4:09 pm #

    “Auténtico” tu mensaje y tu post de hoy. Gracias por compartir tus experiencias, a todos nos ayuda, creo yo. Y cómo no te vamos a escribir mensajes de “apoyo”, si es que me ha dado un vuelvo el corazón, y eso que no te conozco. Espero que todo vuelva a estar bien lo más pronto posible. Abrazos.

  2. Florencia noviembre 16, 2016 at 4:43 pm #

    Un gran artículo, muy profundo y para leerlo más de una vez.
    Observar las cosas tal y como son… tan difícil y tan sano… no sabía que se le estuviese pillando manía al mindfulness, yo procuro practicarlo a diario pero es muy difícil. Lo hago porque no tengo dudas de sus beneficios… Hoy estuve en diferentes librerías y me ha llamado la atención cómo se han reproducido los libros de Mindfulness en cuestión de meses… me ha alegrado porque vengo dando la chapa a todos mis conocidos y amigos desde hace un par de años, y la gente me mira raro. A lo mejor no lo sé explicar, me lo replantearé. 😀
    Me quedo con la conciencia plena, el auto-cuidado y la compasión hacia uno mismo bien entendida, pero intentaré trabajar en todo. Un abrazo.

  3. Elvira noviembre 16, 2016 at 5:05 pm #

    Ayer leía aquello de si tu problema no tiene solución, quizá no es un problema. Metta Marina.

  4. Esther noviembre 16, 2016 at 5:08 pm #

    Creo que, en verdad, la meditación ayuda (ahora se llama mindfulness); yo la practico regularmente y noto que me ha reducido el nivel de ansiedad. Es algo complicado al principio porque tu mente tiende a engancharse con los pensamientos, pero poco a poco lo vas consiguiendo más aún si encuentras un video (hay muchos en youtube) que te van guiando.
    Interesante entrada, Marina, a mi entender con muy buenas reflexiones y un punto de vista que se acerca más a la realidad que otros que circulan por el proceloso mundo de internet.
    Te deseo mucho éxito pero no felicidad absoluta (ya sabes que no existe) sólo la suficiente.
    Un abrazo.

  5. Helena noviembre 16, 2016 at 6:02 pm #

    Que se recupere pronto tu bebita

  6. Luna noviembre 16, 2016 at 6:59 pm #

    Antes que nada agradecerte toda la ayuda que me das a través de tus post. No puedes imaginarte hasta qué punto me veo reflejada. Y a veces tomo conciencia real de mis vivencias cuando leo tus reflexiones.
    El post de hoy es todo un acierto y una guía estupenda para abrirnos camino en el día a día.
    Deseo que esta etapa que estás viviendo dure sólo lo necesario y te ayude a ver también todo lo positivo que tienes en tu vida. Ya sabes que cuando una puerta se cierra otra se abre.
    Mucho ánimo y te mando toda la energía positiva posible.
    Gracias de nuevo por seguir ahí.
    Muacitos guapa!

  7. Encarni noviembre 16, 2016 at 7:00 pm #

    Gracias Marina por todo! Te quiero decir: Que esté bien Marina y que esté bien yo 🙂

  8. Douglas Sibrián noviembre 16, 2016 at 7:00 pm #

    Gracias por el artículo, buenísimo como de costumbre, voy a aplicarlo y espero comentarte mis resultados en el futuro, …de mi propia experiencia de vida (ya tengo 46) algo que he hecho desde niño ante los eventos no agradables que necesariamente vienen, es ponerlos en perspectiva de tiempo, algo así como: “En un par de semanas esto será solo un feo recuerdo, ya habrá pasado y estaré bien”, esa actitud me ha ayudado mucho cuando las cosas se pusieron oscuras, ….espero Marina que pronto veas hacia atrás y lo veas todo como un pasado, y estés quizá no feliz, pero estés bien.

    Un abrazo desde El Salvador,

    Douglas

  9. Mercedes noviembre 16, 2016 at 8:08 pm #

    Solo puedo decirte que te entiendo perfectamente y que comparto contigo el amor por los animales. Recogi una gatita de la calle, ciega y con leucemia, solo vivio tres años pero creo que fueron muy felices. Aprendimos mucho de ella, aceptaba todas sus limitaciones y desgracias con total normalidad. Estaba contenta solo con poder vivir el dia a dia, aunque estuviera enferma. Como envidio esa actitud…
    En EDM, todo se ve muy negro, pero lo cierto es que esas epocas pasan y llegan otras mejores.
    Mucho animo Marina.
    Un fuerte abrazo

    P.D.: Perdon por no poner acentos, pero estoy con una tablet nueva y no me aclaro con ella.

  10. Rafael noviembre 16, 2016 at 8:22 pm #

    Es importante aceptar la vida como es, se compone de momentos: felices, infelices y la mayoría neutros, para poder sobreponernos a los infelices y aceptar los neutros, es muy importante leer y digerir éste post que habeis enviado. Es verdad que la felicidad no existe, quizá solo momentos que llegan y así mismo se van tan pronto como vinieron. Tampoco hay que resignarnos a la medianidad de la vida, solo debemos seguir adelante, porque lo único que nos mantiene con vida y con ganas de seguir luchando es la esperanza, la única “virtud” que salió al final de la ánfora de Pandora.
    Un abrazo.
    Rafael

  11. Alvaro noviembre 16, 2016 at 8:26 pm #

    Gracias por tan lindo articulo y por compartir tus sentimientos con nosotros.Deseo de corazon que todo mejore pronto.mucha paz para ti.Saludos

  12. Alex noviembre 16, 2016 at 9:59 pm #

    Wow Marina, ojalá todos los psicólogos fuesen como tú.
    Enhorabuena por el artículo, me han encajado muchas piezas en su sitio. Creo que me lo voy a guardar en favoritos para cuando pierda un poco la perspectiva.
    Mucho ánimo con tu EDM… No sé por qué me suena que este finde venías a la fiesta de Vivir al Máximo? Si es así nos veremos por allí y nos tomamos una cerveza a la salud de tu gata 🙂

    • Marina noviembre 16, 2016 at 10:21 pm #

      Hola, Alex!

      Finalmente no iré a la fiesta. Lo que pasa es que al finde siguiente tengo máster, por lo que ir significaba o bien quedarme una semana en Madrid o ir y volver dos veces en diez días, y no me veo con ganas de hacer ninguna de las dos cosas. Pero si estás por Madrid, podemos tomarnos algo cualquiera de los findes del máster. Vamos hablando por mail, ¿vale? Un abrazo fuerte!

  13. Esther noviembre 16, 2016 at 10:14 pm #

    Marina, querría darte feedback positivo (y público) sobre el curso “Transforma tus mañanas”. Merece muchísimo la pena, no sólo por introducir la rutina, sino porque es ameno y aplicable a otras áreas de la vida. Yo era muy escéptica y me fue bien.

    De esta entrada destaco los valores de implicación (yo lo llamo compromiso o sentido) y compasión (me encanta la palabra compassion, más cercana a empatizar que a sentir penita/sympathy).
    Hay dos autores muy majos: Víctor Frankl (logoterapia) y Bertrand Russell. Del primero sólo me he leído El hombre en busca de sentido, pero me ayudó mucho. Tengo pendiente la segunda parte para leerla a partir del 26;). De Russell no he leído nada (shame) pero me han recomendado La conquista de la felicidad personas en las que confío, de ahí sacaron el concepto de compasión.
    Mafalda, las tiras de The oatmeal, hacer ejercicio y cuidarte ” como cuidarías a otra persona sin maltratar a nadie” son cosas que a veces ayudan?
    También hay cosas en las que discrepo… Más que nada, por el significado que le damos a la palabra estabilidad o placer.
    Yo prefiero entenderlo como “algo de fiar” “entorno de fiar” “conducta/carrera razonable” cuando pienso en el valor seguridad. Quizá debería ser mas flexible…
    Y en cuanto al placer, yo prefiero mil veces la sensación de FLUJO, cuando te abstraes en una actividad y el tiempo vuela y estás agotada y feliz… Sea en el gym, en el curro, con un libro o peli exigentes…
    Algún día descubriremos qué narices significa la autorrealización, espero que no sea justo antes de palmarla. XD

    No nos conocemos pero quiero darte las gracias por todo.
    Creo que eres una profesional muy competente, y una buena persona.
    Y te mereces estas alternativas a la felicidad, que ya formaban parte de mi idea de felicidad.
    Cuando leía la parte de los mitos me acordaba de la última temporada de Black Mirror (nosedive, men against gire) o del ultimo monólogo de Quequé sobre la dictadura de lo cuqui.
    La palabra felicidad, como amor, belleza o familia, ha sido a veces pervertida por el marketing pero algo queda en el sentido común.
    Si te puedo ayudar, tienes mi correo y mi twitter, silba.

  14. Angel noviembre 16, 2016 at 10:24 pm #

    Hola Marina, estoy suscrito desde hace algun tiempo a tu blog y recibo tus email, quería escribirte unas cuantas palabras. Yo también estoy atravesando una EDM que se está alargando más de lo que me pensaba, no sé por qué me cuesta tanto poner en práctica los consejos que das porque todo lo que escribes está muy bien (este artículo es una obra maestra que habría que releer a menudo), te prometo que empezaré mañana a ponerle solución a mi estancamiento, y con ello te invito a que no te pase a ti lo mismo que a mí. Eres una chica preciosa, con un gran talento, con un gran corazón (por que lo sé, porque se nota), con grandes cualidades y valores. No te permitas el lujo de venirte abajo, sigue luchando, por ti misma y por los que te quieren.

    Un abrazo

  15. Esther noviembre 16, 2016 at 10:32 pm #

    PS: Quería decir que la estabilidad es algo bueno para mí, más del tipo “paz interior” “pequeñas metas realistas” “ser una persona de fiar” “mis sueños, aunque sean pequeños o grises, son los míos”.
    Tengo claro que la estabilidad empieza por uno mismo, y que las rutinas salvan vidas;)
    No sé, me gustaría criar a mis hijos en un entorno sin que tuvieran que mudarse a 800 km de cada a los 12 años (mis padres emigraron un montón de veces).
    Y con una persona que comparta o al menos comprendan parte de nuestros valores. Creo que todos tenemos derecho a eso al elegir a pareja, amigos, entorno: a pasar tiempo con quien nos hace pensar, y sonreír incluso con curro y tareas domesticas acumulandose.
    Rutina nocturna calling!!
    De propina, un abrazo a carochin y ángel de vam, que me descubrió este blog, espero alguna entrada más sobre vispassana (en ambos).
    Paz y amor, y a darle difusión a Marina en redes. Muaks

  16. Cristina noviembre 16, 2016 at 10:42 pm #

    Gracias Marina por este artículo, me encantó. Me sentí tan identificada con lo que estoy sintiendo en estos momento que voy a empezar a aplicar tus herramientas ya mismo. Me parecen muy acertadas, son de una gran ayuda para mí. Deseo de corazón que superes pronto esta mala etapa, porque todos sabemos que detrás de las nubes siempre está el Sol. Gracias!!

  17. Gloria noviembre 16, 2016 at 10:54 pm #

    Hola Marina, me ha encantado tu post: realista, muy útil y práctico. Últimamente también han ocurrido cosas en mi entorno que pueden catalogarse como EDM, pero fíjate que a mí me ha servido para comprobar que he crecido mucho personalmente y me he convertido en alguien mucho mas serena y parecida a la persona que quería ser cuando se producen circunstancias adversas y ,el mero hecho de ser consciente de esto me hace sentir bien. Al final mi conclusión es que lo que nos duele, hace sufrir o incomoda es útil también como referencia o parámetro para saber si hemos evolucionado o aprendido de nuestras experiencias en situaciones parecidas anteriores y como retos para continuar haciéndolo. Al final de cada circunstancia chunga que se me presenta me planteo qué es lo que me hace sentir, identificó en la mayoría de los casos miedo, enfado o tristeza y ,pese a sentirlos, actuó del mejor modo que sé, como por ejemplo acudiendo a Psicosupervivencia para descubrir post tan reconfortantes, balsámicos y auténticos como este.

    Molas mucho, Marina. Espero que la gata se mejore pronto, al igual que la humana. Un fuerte abrazo.

  18. Lau Moreno noviembre 16, 2016 at 11:17 pm #

    Menudo pedazo de artículo, Marina. Me ha gustado mucho mucho. Creo que es muy útil, y es alucinante cómo a pesar de que uno conozca la existencia de la compasión o el mindfulness (o cualquiera de las otras estrategias) el enfoque desde el que lo expones lo cambia todo 🙂

    Yo creo sinceramente que estás creciendo como persona, independientemente de que tengas días en los que das gracias por no ser famosa y tener paparazzis vigilándote y haciéndote fotos en tus momentos de loca total. ¿Quién no los tiene?

    En serio, gracias, muchas gracias 🙂 Aportas mucho. Bendito sea tu PGL!

    Y oye, aunque seguro que te las arreglas muy bien (aunque sea a ratos), por si te sirve, aquí ando al otro lado de la pantalla. A veces dándome cabezazos, a veces con risa malvada, a veces llorosa, a veces con ganas de hacer pis… Pero aquí al fin y al cabo. Igual el saber que habrá un “alguien” al otro lado que “está” y te lee te hace sentir acompañada. A mí también me vendría de perlas un “alguien” al otro lado, así que no te sientas la enfermita a la que acarician la cabeza que tú también ayudas 🙂

    Te mando un abrazo de 20 segundos Marina ^^

  19. xisca noviembre 17, 2016 at 6:52 am #

    Un gran post++++++ como todo lo que escribes. Sabes transmitir, llegas a la esencia, y tocas el alma.
    Para cuando un libro¿?

    Un abrazo

  20. MN noviembre 17, 2016 at 8:42 am #

    ¡Fantástico post! Qué importante es a veces que la gente salga de ese positivismo color de rosa que todo lo impregna, que parece que a todo el mundo le va maravilloso y no tiene dificultades, y que todo tiene arreglo con una sonrisa y buena voluntad…
    Es bueno ver con tus propios ojos esta realidad: que todos tenemos nuestras miserias, malas rachas y dificultades, creo que ayuda saber que no sólo tú tienes problemas, sino que el resto del mundo también.
    Al final, todo es equilibrio, y si hay cosas buenas, aunque nos cueste, debe haber cosas malas…

    Te mando fuerza para los días feos, y muchos mimos para tu pequeña.

  21. Marta noviembre 17, 2016 at 8:52 am #

    Como siempre genial Marina, tus articulos siempre me dicen algo nuevo o me sirven de necesario recodatorio, lo que significa que el mensaje de la vida hippi me va calando poco a poco. Tomaaa! de aqui a nada me mudo a la India jaja

    Que sepas que de los bloggeros que empecé a seguir hace un año y pico cuando me dio por esto de conocerme a mi misma un poco eres de las pocas que no dejo de abrir un email ni de fly!

    Gracias, gracias gracias por los artículos. Un abrazo Marta.

  22. Li noviembre 17, 2016 at 10:25 am #

    Marina, creo que es la primera vez que escribo un comentario en uno de los blogs que leo (sin duda el tuyo es uno de los que nunca pasa desapercibido). Sólo puedo decirte algo que a mí me quitó mucho peso de la mochila “Embrace sadness and just let it happen, don’t buy the drama and let go the fight. It’s never that bad, probably is just an invitation to rest” (Tiger Singleton en su entrevista cuando visitó Holanda)

  23. Yolanda noviembre 17, 2016 at 10:27 am #

    Hola Marina. Un articulo increible, como siempre. Has descrito con acertadisimas palabras una sensación que me venia acompañando durante meses. Porque si todo es perfecto no me siento tranquila? Porque tengo la sensacion de que llevo una careta todo el tiempo? Porque tengo que esconderme?Gracias por abrirme los ojos ante otra forma de ver las cosas.
    Un abrazo muy fuerte . Que este periodo dure poco y te enseñe muchisimo.

  24. Ana noviembre 17, 2016 at 10:54 am #

    Para mí tiene mucho sentido lo que dices en este post, la verdad es que tus artículos siempre me arrojan un poquito de luz. También está siendo una época difícil para mí y ya se alarga bastante y aún nadie me había dado ni una sola pista de cómo sentirme bien a pesar de que las cosas no estén saliendo como me gustaría. Me acabas de poner el objetivo a mi alcance y aquí y ahora, me tranquiliza pensar que no tengo que encontrar mi super talento, saber lo que quiero, emprender online o tener una vida perfecta para estar bien. Muchas gracias por todo lo que nos compartes, a mi me vale mucho, y mucho ánimo con todos tus cambios, un abrazo grande y otro también para la gatita.

  25. Juan Carlos noviembre 17, 2016 at 12:22 pm #

    Ánimo guapa!

    “no llueve eternamente”

  26. Sarai noviembre 17, 2016 at 1:03 pm #

    Mil gracias por el artículo. “Que esté bien yo y que esté bien Marina” : )

  27. Isa noviembre 17, 2016 at 7:10 pm #

    Me ha gustado mucho. Se nota que te implicas. 🙂 Creo que volveré por aquí (llegué de casualidad).

    Saludos

  28. Aida noviembre 17, 2016 at 7:56 pm #

    Gracias Marina, por todo. Un abrazo fuerte

  29. Alvaro noviembre 17, 2016 at 8:11 pm #

    Me temo que vas camino a la anti-fragilidad… Felicidades Marina!!!

  30. Jorge noviembre 17, 2016 at 8:33 pm #

    Un post magistral, Marina. El tema de la felicidad me fascinó tanto de joven que me matriculé en Filosofía intentando buscar respuestas. Es inacabable la lista de filósofos (a la que luego se añadieron psicólogos) que se han dedicado a reflexionar sobre ella, la famosa eudemonía. Y a pesar de todo, qué esquiva y escurridiza es. El enfoque que le das en tu artículo me parece un soplo de aire fresco potenciado por tu experiencia vital y el mal momento que estás atravesando.
    Nada que añadir a lo que has escrito; me parece una pequeña obra maestra. Fíjate en la cantidad de buenos comentarios que has cosechado. Este post merece una relectura, y luego una rerrelectura…
    Mucho ánimo con esa EDM, estoy convencido de que saldrás de ella fortalecida. Llámame “plasta” pero ahí va una vez más la cita de Nietzsche: “Todo aquello que no me mata me hace más fuerte”.
    Todo mi cariño para tu gatita Minerva.
    Un beso, Marina.

  31. Viviana noviembre 17, 2016 at 11:23 pm #

    Gran tema.. Me lo tengo que volver a leer para interiorizarlo:)
    PD. Cuando pase por una situación sentimental similar alguien me dio un consejo: Tu eres la única que decide cuando y cómo seguir adelante! Un abrazo

  32. Vero noviembre 18, 2016 at 10:27 am #

    Hola Marina,

    no suelo comentar nunca, pero …menuda EDM…yo he pasado algunas, la verdad, pero como bien dices, todo pasa y la felicidad eterna no existe…[yo ahora estoy en una así por diferentes motivos, pero ese no es el tema,jejje] Así que a continuar siendo agradecida con la vida, compasiva y sin dejar de perder esa sonrisa -que seguro que es maravillosa y te llena de luz-.[ Al menos es lo que yo hago, apreciar las cosas más sencillas y, algunas veces, las más insignificante como: una bonita sonrisa de gente desconocida; un atardecer; el encuentro inesperado con algún animal, ardilla, pájaros, etc; una buena película; una buena charla; una risa compartida…Y no veas el bien que me hace!!! ]

    Mucho ánimo para tu gatita, aunque seguro que no lo va a necesitar y saldrá bien repuesta de lo suyo. Es tan mona!

    Y por lo de tu vida sentimental…muchas veces los problemas o factores externos hacen que no podamos convivir con alguien al que amamos o hemos amado, cambiando nuestra visión y relación con él. Lo importante es apreciar con cariño aquello que se vivió con esa persona, dejando de lado lo que nos hizo separarnos; adaptarnos a la situación y seguir construyendo nuestras nuevas vidas. Ya sea con él a nuestro lado de diferente manera o, en algunos otros casos más extremos, sin él de manera más rotunda. Sea la que sea vuestra decisión y los motivos por los que os habéis tomado un tiempo, os envío mucha energía a ambos y espero que tengáis una vida llena de maravillosas experiencias placenteras !

    Un besazo a los dos ;* Y mil gracias Marina por tus posts, que nos ayudan tanto!
    No dejes de reflexionar en” voz” alta! Siempre estaremos ahí para leerte!!

    Un fuerte abrazo.

  33. Germán noviembre 18, 2016 at 11:57 am #

    Hola Marina, muy interesante artículo. Llegué aquí por intermedio de una publicación de Rober S. Un gusto conocerte, pasaré más seguido. Saludos, Germán.

  34. Antonio noviembre 18, 2016 at 3:30 pm #

    ¡Solo te dejo un comentario para decirte que ha sido una entrada ESPECTACULAR!!
    Grande Marina!

  35. Antoni noviembre 18, 2016 at 3:56 pm #

    Me encantó tu artículo… lo mejor de todo, tu sinceridad, honestidad e implicación. Muchas gracias por compartir y ser como eres…

    Recibe un cálido abrazo con cariño!

    Antoni

  36. Norelys noviembre 18, 2016 at 4:25 pm #

    Hola Marina!!

    Leyendo tu correo de “No soy feliz” se me llenaron los ojos de lagrimas y se me arrugo el corazón. La EDM te llego un poco cargada 🙁 . Bendiciones para Mirerva, que se recupere superrr pronto vale. Y sobre Pablo y el cambio de residencia, esa noticia si me entristeció y es que en verdad me alegra mucho la idea de que cuentes con el amor de Pablo y hables del amor y la pareja con tus palabras que tan fácil llegan al alma. El Post me ha encantado, ese animo inspirador tuyo a pesar de la tormenta me hace reflexionar, como todos tus temas. Besos y abrazossss!!

  37. Pedro noviembre 18, 2016 at 5:48 pm #

    Hola Marina! Para mí este es, sin duda, el mejor post de todos los que has escrito. Te creces en la adversidad y sacas lo mejor de tí. Enhorabuena! Ya sabes cuan rápido pasa el tiempo, por eso te recomiento que disfrutes ahora de tu EDM todo lo que puedas porque luego lo echarás de menos ;)))

  38. Cynthia noviembre 18, 2016 at 9:16 pm #

    Me ha encantado el articulo! Llevas toda la razon deberiamos de ser mas no-felices.
    Espero que tu peque se recupere pronto. Animo!

  39. Roberto noviembre 19, 2016 at 5:20 pm #

    No suelo dejar comentarios, pero me a parecido un magnifico articulo. Yo que llevo en un estado de NSCDSAPMQL(No Soy Capaz De Subir Arriba Por Mas Que Leo) y CCELA (Cuando Coj… Empiezo La Accion), me parece un articulo muy valido y acertado.
    Enhorabuena, Marina

  40. Sonia noviembre 20, 2016 at 5:51 am #

    Un post buenísimo , para imprimir y leerlo varias veces.
    En temas de desarrollo personal eres la mejor Marina.

  41. Rosita noviembre 20, 2016 at 6:36 pm #

    Marina, me ha encantado tu post y lo he recomendado a varias personas para que estén preparadas cuando tengan una EPM. Tal vez es obvio, pero las EPM no nos hacen más guapos, ni más altos pero si más sabios. Y la sabiduría nos hace más fuertes. Ni pena ni miedo

  42. Dani noviembre 20, 2016 at 9:14 pm #

    Siempre me gustó y me gusta el modo tan cercano con el que escribes tus posts. Yo he aprendido mucho la verdad porque me conecta de una manera sensata con la toma de consciencia de mi y mis circunstancias.

    Tu manera práctica y alejada de cierto misticismo, que a veces provoca la huída de los lectores, (sin ni mucho menos ser importante, porque lo respeto mucho), considero que es parecida a esa charla amistosa que pueden mantener dos buenos amigos con ganas de verse y saber como les va.

    Un abrazo muy fuerte Marina. ¡Muchísimos besos!

  43. ROBERTO noviembre 21, 2016 at 4:50 am #

    No puedo decir que llevo una VDM (Vida de Mierda), tengo 42 años hace 4 me abrieron un expediente disciplinario en la empresa, hace 3 mi mujer se lió con el marido de mi psicóloga, hace 5 me extirparon la vesícula, hace 20 me echaron del equipo de futbol, hace 18 me echaron me mi primer trabajo, hace 28 no podía dormir acordandome de los niños de África, ahora no duermo porque pienso en la felicidad de mi hija. Hace un par de meses me intenté suicidar, pero ni para eso sirvo, luego pensé en las deudas que la dejaría a mi hija y se me quitaron las ganas de volverlo a intentar. Al igual que se puede ser imbecil crónico, se puede ser depresivo e infeliz con todo lo que tengas, aunque te toque la primitiva, tengo una hija maravillosa, amigos, en fin, amigos no de los que se parten la cara por uno, sino amigos de convivencia, una familia protectora, un hermano competitivo y una hermana mentirosa compulsiva, yo la gano a decir mentiras, pero no me las creo. En definitiva querida Marina, que no hay que plantearse bajarse del carro, porque vivimos de una manera efímera, somos un microorganismo en el espacio y como dice Sabina, “hay que ser feliz, aunque sea por joder”.

  44. Alicia noviembre 21, 2016 at 11:36 pm #

    Excelente articulo!!! de leer varias veces, por lo nutrido…muchas gracias por compartirlo!!

  45. chichita noviembre 23, 2016 at 2:37 pm #

    Como siempre ¡¡¡¡MARAVILLOSO!!!!!.-

  46. Ana noviembre 23, 2016 at 6:57 pm #

    Hola Marina!
    Aunque no soy muy gatuna yo, espero y deseo que Minerva esté ya en casita recuperándose.
    En los últimos dos años he pasado varias EDM y estoy segura de que volverán a venir otras. La diferencia es que ahora soy consciente de que yo misma acrecentaba y agudizaba esa “infelicidad” que sentía. Al final eran más mis pensamientos y mi actitud ante la situación que estaba pasando que la propia situación en sí. Ahora intento relativizar más, disfrutar de los efímeros momentos de felicidad/placer/diversión y no fustigarme tanto.
    Tu artículo me ha recordado a un libro que acabo de empezar ahora mismo titulado “la trampa de la felicidad” de Russ Harris y que trata sobre el método ACT (acceptance and commitment therapy). Creo que sigue la línea de tu artículo y es una forma de afrontar y vivir la realidad, dejando a un lado la idea irreal de que algún día alcanzaremos la felicidad plena.
    Te mando un abrazo fuerte y espero que tu EDM termine más pronto que tarde.

    Ana

  47. MARIA noviembre 26, 2016 at 5:30 am #

    Hola Marina, gracias por esta entrada.Gracias, gracias, gracias.
    Que haya mejoría de tu gatita.
    Un abrazo.

  48. Yann noviembre 26, 2016 at 11:51 am #

    Muy interesante el artículo.
    Con lo que no estoy del todo de acuerdo es con el ejercicio del niño pequeño.
    Si yo decido no hacer la serie de cosas que mencionas es por voluntad propia, aunque cierta parte de dicha voluntad esté alienada por el cúmulo de emociones y/o sensaciones de la circunstancia.
    Sin embargo, al extrapolar ese ideario a un niño, lo que hago es imponer mi voluntad sobre un tercero. Y es ahí donde yace lo inaceptable; en lo inmoral de las imposiciones ajenas.
    Si, simplemente, el niño u otro tercero decide, motu proprio, tomar las mismas decisiones que yo tomaría en base a dichas proposiciones, todo lo inadmisible del ejemplo anterior se relaja. Es su voluntad.
    Evidentemente, el niño es un ideal que representa lo vulnerable y eso dramatiza el ejercicio pero, en esencia, es eso.

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