¿Quién soy?

Me llamo Marina Díaz y estoy aquí para decirte que no tengo ningún título que me acredite para ayudarte.

Literalmente.

A ver, me explico. En realidad tengo tres títulos.

  • Psicóloga (cinco años de licenciatura).
  • Psicóloga Clínica vía PIR (como el MIR de los médicos) (cuatro años de especialidad).
  • Máster en Terapias Contextuales por el Madrid Institute of Contextual Psychology) (un año).

Pero título, título físico, no tengo ninguno. Los dos primeros no los pedí nunca y el último está en casa de mi madre.

Es que soy un poco despistada y, la verdad, nunca me ha hecho falta porque trabajo para mí misma y para gente como tú.

Y hasta ahora nadie me ha pedido fotocopia de los títulos para que le echara un cable con sus problemas.

Eso solo lo hacen los burócratas. La gente de verdad lo que quiere es que sepas ayudarles.

Aunque yo lo de los títulos lo digo porque oye, mi trabajo me costaron y acreditan que lo que te cuento no me lo invento.

Además de esto, soy formadora online.

Eso me lo he puesto yo porque suena bien. Y hoy en día en Internet te puedes poner cualquier cosa.

¡Domador de unicornios!

¡Líder Supremo de Seres de Luz!

Ya en serio. Tengo unos cursos muy útiles y divertidos cual fascículo de aprender inglés con Muzzy.

Te hablo de ellos cuando te suscribes a la newsletter más entretenida de Internet.

Por último, soy escritora.

Así me paso todo el día. Esta es foto postureo, pero casi nunca trabajo al aire libre porque no se ve bien la pantalla. La pongo básicamente porque salgo con pelazo.

Me hice psicóloga por lo que lo hacemos todos: para arreglar mi propia cabeza.

Lo decidí después de pasar varios meses metida en casa de mi madre, viendo Crímenes Imperfectos y sintiendo compasión de mí misma.

¿Todo esto por qué?

Pues mira.

En septiembre de 2003 empecé Periodismo en Barcelona. Me gustaba mucho escribir y pensé que era la mejor opción.

Pero entonces llegó Santiago Tejedor, mi profe de Teoría de la Comunicación de Masas.

(Este es el Teje, que ahora que lo pienso se me parece un poco a Mario Vaquerizo)

 

 

Santiago nos explicó que Periodismo es una carrera en la que en el primer año, piensas: «me he equivocado, pero voy a quedarme a ver qué tal».

En el segundo año sigue sin gustarte, pero continúas a ver si mejora.

En el tercero piensas que ya que estás ahí, la terminas…

…y en el cuarto, la acabas.

Yo pensé que a) el Teje tenía razón: llevaba semanas pensando que me había equivocado.

Y b) que no quería pasar cuatro años de mi vida, mirar atrás y decir: terminé la carrera porque «ya que estaba».

Así que lo dejé y volví a casa con el rabo entre las piernas.

Después de toda una vida de estudiante ideal, de esas que dan coraje porque se dan el atracón el último día y sacan buenas notas, ¡me había equivocado!

¡En la decisión más importante de mi vida!

¿Cómo iba a confiar en mí misma de ahora en adelante?

Ese año lo pasé luchando con mi mente: con la ansiedad y la tristeza.

Me costaba respirar. Me costaba dormir. Me levantaba tarde. Lloraba a menudo.

Cuando me di cuenta del daño que puede hacer la propia mente, decidí estudiar Psicología.

Tu mente puede acabar con tu vida y yo quería aprender a evitarlo.

Avancemos, porque llevo tres horas contándote mi vida y apenas he empezado con la carrera.

Por resumir: que estudié Psicología. Después la especialidad. Después un Máster.

Y entretanto, creé este blog para que no te pase como a mí después de dejar periodismo. Para que te lleves mejor con tu mente y no te juegue malas pasadas.

Ahora vivo en Granada con mis gatas, mi chico y nuestra hija, Alana.

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Mis gatas, Kalimera y Minerva

Con Pablo y nuestra nena recién nacida en octubre de 2018. Perdona mis pintas, pero no hacía ni una semana que acababa de sacar algo del tamaño de un melón por un hueco del tamaño de un limón.

Me gustan, no necesariamente por este orden: hacer pesas, los pintaúñas de colores, los libros, el chocolate, las personas, viajar, los zapatos y las montañas rusas.

No me gusta el color beige, la gente borde y los que escuchan música en sitios públicos sin auriculares.

Intento muy fuerte ser buena persona, pero a veces yo misma me pongo borde y/o gruñona.

Soy impulsiva y tengo un buen sentido del humor. Soy muy, muy despistada, algo desordenada y tengo la horrible costumbre de llegar siempre cinco minutos tarde.

Y me encanta mandar mails. Me lo paso pipa. Comprueba de qué hablo en mi fantástica newsletter.