Cómo ayudar a tu ex

goodbye

Hace unos días, una lectora me envió al correo un mail con una duda existencial. Como es muy maja, pensó que la respuesta podía interesar a más gente y me sugirió que la publicara en el blog. Así que aquí va mi intento de solucionar su duda, que es la siguiente:

¿Qué puedes hacer después de una ruptura cuando ves que la otra persona lo está pasando muy mal?

Respuesta corta: nada.

Si andas corto de tiempo, quédate aquí. Deja a tu ex vivir su vida y cometer sus errores, vive tú la tuya y dedica el tiempo que ibas a emplear en este artículo a una buena novela o un capítulo de tu serie favorita.

Si sigues leyendo es porque te interesa saber las razones las cosas, porque no tienes tan claro que esa sea la respuesta correcta, porque te niegas a dejarte manipular por una psicóloga novatilla con aires de grandeza o por todo lo anterior junto. En ese caso, vamos al lío.

Nota previa: la utilización de los géneros aquí es arbitraria. El maldito castellano me obliga a elegir entre masculino y femenino, así que, como mi lectora es una chica, voy a suponer que el ex es masculino y quien tiene la duda es una mujer. Los géneros, por supuesto, son intercambiables.

Nos ha pasado a todos. Dejas o te dejan. Pasas por momentos de gran destrucción y sufrimiento. Entonces, cuando la cosa empieza a mejorar y se retiran las nubes de la desdicha, eres capaz de ver con claridad no sólo tu situación vital, sino también la de tu ex. Está MAL. Sufre. Quizá incluso te pide ayuda de forma directa o indirecta. Tú ya has superado la fase sufrir como una perra, la vida te va bien y te sientes en disposición de echar una mano, así que te dispones a iniciar una empresa loable: arreglarle la vida a tu ex. Darle buenos consejos. Convertirte en su amiga.

Música de violines, arco iris y ponis.

Mi consejo personal/profesional es que no lo hagas. Retírate y corta la comunicación; como mucho, aconséjale que se ponga en contacto con sus amigos o que se apoye en su familia. Pero aléjate. Como dice mi supervisora en el hospital de día: No mires a la luz, Caroline.

¿Por qué actuar así? En esta y otras decisiones, una manera práctica y sencilla de analizar la situación es examinar las intenciones y los resultados.


Intenciones, o el por qué de las cosas

No podemos controlar al cien por cien los resultados de nuestras acciones, pero sí podemos examinar nuestras motivaciones con sinceridad. Si te encuentras queriendo hacerte cargo de la vida de tu ex en cualquiera de sus aspectos, puede que lo hagas porque te interesa de verdad su bienestar y no has tirado por tierra todo el amor que compartisteis. Eso está muy bien y te felicito. Sin embargo, conviene repasar a otros sospechosos habituales para ver si tienen alguna relación con tu comportamiento.


Sospechoso 1: la culpa

¿Lo dejaste tú? ¿él estaba de acuerdo? ¿has empezado una nueva relación? ¿te dejó él, y tras la ruptura tú perdiste veinte kilos, y ahora estás buenorra, y él se ha arrepentido, pero ahora tú no quieres volver, y llora por las esquinas mientras escucha esas canciones de La Oreja de Van Gogh que siempre le horrorizaron?

Lo que tienen en común las situaciones anteriores es que, en teoría, te dejan en una posición “superior”. La naturaleza te ha dotado de poderosos mecanismos empáticos y culposos para que no te conviertas en una psicópata. Todos nos arrepentimos de lo que hicimos en nuestras relaciones anteriores: desde arrepentimientos directos por putadas tipo “le dejé justo después de que le echaran del curro” o “le engañé con su mejor amigo” hasta arrepentimientos más metafísicos, en plan “si le hubiera dejado antes, no habría malgastado su juventud conmigo y ahora sería feliz”.

La culpa es como las verduras: hay que tragársela y punto. Si la decisión que hemos tomado se alinea con nuestros valores, es posible que vaya acompañada de una parte de culpa. Si pensamos que es una buena consejera, es probable que nos paralice o nos lleve a paliarla ofreciendo al ex en problemas una ayuda que quizá no sirva para nada.


Sospechoso 2: el control

El ego es un pulpo de largos tentáculos. Nos hemos pasado X meses o años siendo la novia o la mujer de Fulanito, y ahora le consideramos algo nuestro. Nos cuesta muchísimo aceptar la idea de que el otro tiene, como dirían los budistas, su propio karma, y nosotros ya no jugamos un papel en él. Al menos, no un papel tan directo. Si sentimos que todavía somos importantes, algo en nuestro ego es masajeado: todavía me hace caso, aún puedo influir, no me ha reemplazado.


Sospechoso 3: el apego

Tanto si somos dejados como si dejamos, es lógico extrañar ciertas facetas de la convivencia con nuestro ex. Terminar con una relación amorosa supone asumir que una gran parte de nuestras experiencias y esfuerzos de los últimos tiempos no ha servido para nada. Entre comillas, claro: seamos políticamente correctos y digamos que todo sirve y que de todo se aprende. Pero si buscabas a alguien con quien compartir un proyecto común y formar una familia, has abortado la misión, y eso deja cierta sensación de fracaso. Mantener el contacto como forma de conservar parte de esa relación o, todavía peor, como salida de emergencia si la cosa va mal pasado un tiempo, es otro peligro habitual con el que hay que tener cuidado.

Estos sospechosos no son más que sugerencias acerca de posibles motivaciones chungas. No tiene por qué aplicarse a todos los casos. Si examinas tu intención y ves que es 100% buena, bien por ti: a veces pasa. No es muy común que uno albergue intenciones totalmente puras hacia su ex, sobre todo si hace poco que se terminó la relación, pero a veces pasa.

Aun así, que tu intención sea buena no es el final de la historia. Ahora toca examinar la segunda parte del proceso.


Resultados, o el para qué de las cosas

No suele servir de mucho pensar en términos de bueno y malo, sino de útil e inútil. Los pensamientos y las acciones no son positivos o negativos de acuerdo a un único e inamovible criterio moral. Es más práctico calcular la probabilidad que tienen esos pensamientos y acciones de ayudarnos a alcanzar nuestros objetivos o a desarrollar nuestros valores.

Suponiendo que nuestra intención sea solo y exclusivamente ayudar a nuestro ex a que se sienta mejor, preguntémonos: ¿somos capaces de conseguir que nuestro ex se sienta mejor? ¿Son nuestras acciones buenas para él? ¿Y para nosotros?

Aquí cada uno conoce sus circunstancias, su relación y etcétera. Voy a limitarme a señalar algunas ideas que me parecen importantes.


No se puede cambiar a la gente

La semana pasada, un compañero psiquiatra comentó que hace un tiempo llevó a su hijo a un psicólogo y que le fue muy bien. Contaba que cuando le preguntó a su hijo qué le decía el psicólogo en la consulta, él le contestaba: “Lo mismo que tú, papá”. Sin embargo, el psicólogo fue útil y mi amigo no. ¿Por qué? Porque no somos ideas etéreas capaces de transmitirse en el vacío puro de la razón. Cumplimos funciones en la vida de otras personas que tienen que ver con el rol que representamos en ellas. Por eso, es muy, muy improbable que consigas cambiar a tus amigos, y es todavía más improbable que consigas cambiar a tu ex.

Explicándolo de esta forma: yo soy psicóloga. Mis pacientes vienen a mí porque, en teoría, quieren cambiar. Han seguido un proceso más o menos complejo hasta decidir que tienen un problema. Muy probablemente, han experimentado con sus propias soluciones y ha fracasado, y ahora llegan reconociendo que no pueden con su vida. No me pagan directamente, pero en un futuro es probable que lo hagan. Se sientan frente a mí, me escuchan con atención y me piden de forma activa que les aconseje.

E incluso así, es muy complicado encontrar la forma de generar un cambio.

¿En serio crees que puedes cambiar a tu amigo o a tu ex pareja? ¿Crees de verdad que el sufrimiento que tú percibes en ellos es suficiente para decidir lo que deberían hacer y convencerles para que lo hagan? Ojalá fuera tan simple. O bueno, ojalá no lo fuera, porque tener ese poder sobre la vida de la gente sería peligroso.


Tu ex es tu ex. No es tu colega, ni tu amigo, ni tu hermano: es tu ex

Lo confieso: no hacen falta cinco años de carrera y cuatro de especialidad para decir esto. Basta con tener ojos. Y, a pesar de esto, es algo que nos cuesta asimilar. Ex es una palabra que suena fea, y en seguida queremos librarnos de las connotaciones negativas que tiene y cambiarla por algo más inofensivo. “Somos muy buenos amigos”. “Es mi colega”.

¡¡Mentira!! Sois buenos exs. Si quieres, te puedes inventar una palabra nueva para el término. Algo con iniciales, quizá: Persona Anteriormente Conocida Como Pareja, o PACP. Pero no amigos.

Yo me llevo muy bien con mis exs. Preocupantemente bien. Pero no son mis amigos, lo sentimos; por lo menos, no son solo mis amigos. Son mis exs. Son personas con las que planeé un proyecto que se vino abajo. Personas que conocieron facetas de mí que no dejo ver a mucha gente. ¡¡Personas a las que les toqué el pito, por el amor de Dios!! ¿Tú les tocas el pito a todos tus amigos? Quizá sí. Pero es muy probable que no.

En ese sentido, la carga emocional de una relación íntima que se ha roto está ahí y es un factor que no sirve de nada ignorar. Si se ignora el hecho de que estuvisteis juntos y que eso quizá afecte aún a todas o a alguna de las partes, estamos mirando hacia otro lado de la habitación sin hacer caso a un elefante que lleva sentado ahí desde que entramos.


Tópicos que son verdades: deja espacio a lo nuevo

Los humanos somos seres narrativos y configurados no solo por nuestra visión y nuestras experiencias, sino por la visión y experiencias que nos proporciona el otro. Los demás nos prestan sus cerebros y su concepto de nosotros para ayudarnos a completar el nuestro. En ese sentido, el cambio positivo implica también una modificación de la narrativa dominante más acorde con lo que queremos conseguir.

Traduciendo: convertirse en esclavo de la mirada de nuestro ex, o convertirlo a él en un esclavo de la nuestra, puede impedir una evolución hacia una narrativa más favorable a lo que los dos queremos hacer con nuestra vida.

Yo empecé con mi último ex cuando tenía veinte años. ¡¡Veinte!! ¡¡No sabía nada de la vida!! Probablemente, creía que los niños venían de París. Ahora tampoco es que me haya convertido en la Abuela Sauce, pero soy muy, muy distinta a la persona que él conoció por aquel entonces. Si me dejo tratar por él como si fuera la Marina de veinte, o incluso de veinticuatro años, cuando lo dejamos; si permito que maneje los mismos supuestos acerca de mis problemas y sus soluciones, quizá no encuentre el espacio para ser una Marina distinta y evitar cometer los errores que cometí con él.

Por eso es común cortarse el pelo cuando se termina una relación, o mudarse de ciudad, o dejar aquel trabajo que nunca nos convenció. Tenemos la oportunidad de explorar otros escenarios de lo posible sin las limitaciones de la mirada de nuestra pareja. Y desde el punto de vista de la persona que mira, probablemente le estás haciendo un favor a tu ex si diriges tus ojos hacia otro lugar y le dejas cometer sus propios errores.


No se puede curar con el veneno

Si tu ex está mal por ti, ¿cómo puedes pretender ayudarle tú? Porque si tú eres la causa de su malestar, quiere decir que o tu ausencia o tu presencia le perjudican. Si le perjudica tu presencia, obviamente no puedes ayudarle. Si le perjudica tu ausencia como pareja, tampoco puedes ayudarle como amigo. Es bastante probable que no hagas más que remover una herida que todavía no ha tenido tiempo de curarse.


La otra cara de la ayuda

Si estás suscrito a la newsletter, habrás observado que la pregunta que te hago en el formulario del final es: ¿Qué querrías empezar a cambiar hoy? No es ¿en qué puedo ayudarte? La ayuda supone una falta, una incapacidad por parte de la otra persona de gestionar sus propias historias. Partir del supuesto de que el otro nos necesita para hacerse cargo de su vida es quitarle una gran parte de su poder. Quizá ahora veas a tu ex hecho una mierda, o deprimido, o mal alimentado, o en el paro. Si de verdad le quisiste y le respetaste, ¿por qué no suponer que en algún momento va a ser capaz de remontar el vuelo y rehacer su vida? ¿Por qué no confiar también en su entorno, en la gente que le quiere, en sus herramientas para generar recursos nuevos? Como decía al principio, es mucho más gratificante para nuestro ego pensar que somos indispensables, y que sin nosotros se van a precipitar al vacío de la desesperación. La mayoría de las veces, eso no es así.


Cuestión de límites: ¿y si el otro quiere?

Mientras más aprendo acerca de esta extraña profesión mía, más me doy cuenta de que todo sería mucho más fácil si distinguiéramos lo que es nuestro de lo que es de los demás, y lo que depende de nosotros de lo que no. En este caso, es importante darse cuenta de que si todas nuestras reflexiones hasta aquí dan como resultado un “no, no debería hacerme cargo de los problemas de mi ex”, que él nos pida ayuda es una cuestión secundaria. También tiene sus motivaciones, sus emociones y su manera más o menos retorcida de obtener beneficios, y por supuesto que duele actuar a favor de nuestros valores cuando no coinciden con las intenciones inmediatas del otro, pero si tienes claro que tu postura es beneficiosa para ti y para él, lo más conveniente es mantenerse firme.

En ese sentido, es importante recordar que, como siempre, las sensaciones desagradables que vas a tener que tolerar no son las suyas, sino las tuyas. Eres tú la que sufre por él, y tú la que recrea de forma más o menos realista su malestar. Así que aprieta los dientes, trágate la culpa, aguanta las sensaciones desagradables y deja que vuestra vida siga su curso de forma independiente. Para eso lo dejasteis, al fin y al cabo, ¿no? Para probar cómo es la vida sin el otro.

Pues eso.

Nota final: todo esto no quiere decir que no puedas tener una buena relación con tu ex. Se puede. Yo la tengo. Pero es difícil y requiere tiempo, un esfuerzo activo por ambas partes y una conciencia clara de las zonas sensibles y los límites de esa relación nueva. Y eso, como diría Michael Ende, es otra historia, y deberá ser contada en otra ocasión.
[Imagen: Raul Lieberwirth]

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17 Responses to Cómo ayudar a tu ex

  1. yipi julio 15, 2013 at 10:44 pm #

    me muero con lo del pito!
    me encanta!!!!!!! un ex siempre es un ex, son seres extraños! 😛

    Os echo de menos a ti y a Pink 🙂

  2. ester julio 16, 2013 at 6:33 am #

    Totalmente de acuerdo. Yo también me llevo muy bien con todos los chicos que han pasado por mi vida, pero para mí eso quiere decir que si me los encuentro hablamos tranquilamente, que a algunos los felicito por su cumpleaños, navidad y esas cosas y punto. No que vaya al cine con ellos o les cuente qué tal me va con mi actual pareja, porque como bien has dicho, pueden ser personas con las que te lleves bien, incluso amigos, pero no son solo eso, así que una separación debe haber y punto. Por cierto, pon un aviso al principio del post de que puede contener una frase que te haga soltar una sonora carcajada porque lo del pito creo que ha acabado por hundir la imagen que nunca tuve que proteger…jajajajjaja

  3. alejandro julio 16, 2013 at 6:55 am #

    Se resumen en lo que has comentado. Una vez finaliza una relación, lo que hay que hacer es pasar página. Lo que pudiste resolver en la pareja, perfecto, si no se pudo resolver, ahora no puedes ir de Teresa de Calculta porque tú eres la más buena. NO!!!
    Cada uno por su lado y Dios por la de todos. Me lo acabo de inventar pero bueno, creo que vale.
    Eso no quiere decir que dejes de hablar ni ser su amigo/a pero creo que con el tiempo se hace la distancia.
    Si se rompió es porque no tenía que seguir. Ahora no es momento de buscar ni culpable ni víctimas. Fin es fin.
    Besos!

  4. Elsa julio 16, 2013 at 11:07 pm #

    Ahora entiendo que siempre tengas tu lista de correos pendientes llena, ¡menudo pedazo de respesta!
    Se nota que lo das todo por los jipis.

    Besotes

  5. Silvia C julio 16, 2013 at 11:44 pm #

    Jajajajajajjaja ¡¡Eres una cachonda!!

    No, yo tampoco le toco el pito a mis amigos jajajajajjaja

    Poder ser amigo de un ex depende de muchas circunstancias,

    A veces el acercamiento es debido a una necesidad de respuestas… asuntos que quedaron pendientes, misterios sin resolver… una vez resueltos, el ex se va con su bálsamo o se retira a chuparse las heridas … pero no cree volverse loco de dudas, porque no hay nada peor que creer que has hecho las cosas bien y no entender porqué se han desencadenado las situaciones…

    ¿se gastó el amor de tanto usarlo? entonces es más fácil, aunque puede que no te apetezca…

    ¿te puso los cuernos? la cosa se complica

    ¿se los pusiste tú? Si se ha enterado… chungo… La confianza es la base de la amistad, no sólo del amor

    ¿Alguno de los dos estaba loco de amor y el otro ya no? entonces el ritmo lo marcará la recuperación del enamorado y el interés mutuo

    ¿las causas eran por inmadurez pero había verdadera complicidad y sinceridad ? quien sabe… con el tiempo puede convertirse en uno de tus mejores amigos y consejeros… y quien dice que no en un nuevo amor…. o un nuevo ex…

    ¿Te machacó durante la relación? … ¡Ponte las zapatillas y corre!

    ¿Es un manipulador y chantajista emocional? ¡cómprate un par más de zapatillas!

    ¿ha pasado el tiempo, ya no os duele a ninguno de los dos, os alegráis de veros, no hay cicatrices y sigues pensando que como persona es una de las mejores que has podido conocer? … ¿Cómo perder de vista a un ser humano así?

    … Al fin y al cabo en esta vida todos venimos a Amar y a aprender, y todos ellos forman parte de nuestra historia….

    ;))

    Silvia

    Pd.. Muy buena observación la puntualización entre la diferencia entre ayudar a otro y animar a que se auto gestione…

  6. Caro chan julio 17, 2013 at 2:36 pm #

    Gracias, gracias y gracias…lo digo con la lagrimilla asomando por el rabillo del ojo…He sido fuerte, me he enfrentado a la culpa, mire a los ojos al control y con una bella tecnica de aikido deje k.o. al apego, Asi que creo que lo voy a dejar ahi, en el limbo de las personas, zona ex…y si yo tambien tengo la teoria de que si le toco el pito a alguien pasa de ser amigo a otra cosa y es un camino de no retorno!

    Sigue asi…y…porque no me llega un mail cuando actualizas?Tengo que estar mirando y me encantaria poder ser unas de las primeras en leerte!

    No me cansare de agradecerte!!

    Chu!!!!

  7. Antón Pirulero julio 18, 2013 at 4:51 am #

    B R A V O

  8. Ángel julio 18, 2013 at 6:00 am #

    El comentario del pito es magnífico jajaja ¡Y yo reconozco que fui de los que se cortó el pelo al acabar una relación! 😀

  9. Marta (Galicia) julio 18, 2013 at 3:00 pm #

    I agree. Hay veces que sí que puede haber buenas intenciones que no tienen nada que ver con estas razones que comentas, pero la mayoría creo que encajan en estas categorías. Para ayudar a tu ex es fundamental que esté dispuesto a que lo ayudes (tú, o cualquier otra persona), y eso requiere tiempo. Y forjar una amistad de nuevo, también requiere tiempo y esfuerzo, una actitud madura por ambas partes, aceptar que lo que fue, fue, y estar dispuesto a no tocar ciertas teclas por el bien de la nueva relación de amistad. Es muy complicado, pero sí se puede y a veces, sólo a veces, merece la pena el esfuerzo. Un besote!

  10. Marta (Galicia) julio 18, 2013 at 3:02 pm #

    P.D. Se me ha colado una coma en mal lugar en el comentario de arriba. Voy preparando la pira en lo alto para que me queméis, que me lo merezco 🙂

  11. Silvia C julio 18, 2013 at 9:05 pm #

    Joder Marta..

    .¡¡ Me estas acojonando!! No sabía que escribir sin que falte una coma era tan importante a la hora de formar parte de este selecto club … ;)) pues ya es el segundo comentario al respecto que leo en las últimas semanas, posiblemente de post atrasados, no digo que no… Uno hacía alusión a un post sobre la ortografía que aún no he tenido ocasión de leer…

    Si es así a mi Marina me debe odiar porque cuando escribo con el móvil no pongo una sola tilde, quito y pongo comas pensando más en mi dialogo mental que en las reglas ortográficas o gramaticales, y desde luego mi ortografía dista mucho de ser perfecta, aunque creo que es medianamente inteligible… Aún así, apelo a la comprensión de la autora y espero que le siga compensando mi participación aunque sea de forma tan imperfecta…

    Muchas veces me doy cuenta de mis errores una vez ya he mandado mi comentario, pero te juro que si me pongo a rectificarlo todo, me dan las uvas del año 2014…

    ;))

    Besos

    Silvia

  12. Cigi julio 19, 2013 at 12:26 pm #

    Oh cielos, yo le tengo pánico a las comas :-P. Estoy convencida de que las pongo todas mal pero eso no me impedirá comentar!

    Con respecto al post, es estupendo. En algún mundo ideal se puede seguir siendo amigo/a de tus ex nada más cortar como si tal cosa (lo reconozco, yo pensaba así, inocente de mí), pero la realidad es tozuda y nos demuestra que en la mayoría de los casos ni es posible ni recomendable.

    Si en algo aprecias a tu ex (y a tí misma) lo mejor es dejar el mayor espacio posible para que las heridas se puedan airear y cicatricen adecuadamente (como cuando te raspabas las rodillas de pequeña, que tras aplicar agua oxigenada y mercromina tenías que dejarlas al aire para que se curasen mejor). Cuando la costra sentimental ya esté bien seca, ya se verá.

  13. Juan Carlos julio 19, 2013 at 3:30 pm #

    Estoy con cigi…un acercamiento demasiado prematuro (sin las heridas curadas)…puede conducir al garete la posible futura amistad.

  14. Anónima agosto 15, 2013 at 2:54 pm #

    Me ha parecido fantástico el post!
    Opino muy parecido a ti. Aunque en mi caso todavía no tengo ningun ex (no es si es una suerte o desgracia) y una cosa es la teoría y otra muy distinta la práctica… espero saberlo ver de este modo si algun dia llega el momento (pero que si no llega mejor! jajajaja)

  15. isthar septiembre 8, 2015 at 5:32 pm #

    No estoy de acuerdo con la autora de este articulo. ¿Se puede ser amigo de un ex??? Es evidente que la gran mayoria respondera a mi pregunta de forma negativa porque facil no es. El problema es que solemos responder en base a nuestras experiencias, es decir, si nunca has conseguido llegar a tener una amistad con tu ex, y me refiero a AMISTAD no a “llevarse bien”, pensarás que es imposible que eso sea posible en otras personas.

    Yo soy amiga de mi primer ex, hace que no estamos juntos 10 años ya, y ha dia de hoy siento a mi ex mas como mi amigo que como un ex,porque hemos vivido más tiempo de mistad que de novios. Hacemos las mismas cosas que hacen los amigos, un cafe, comer, ir a la playa etc. Yo he tenido otras relaciones y el tambien. Me cuenta sus historias y hablamos de sexo con otras personas, hasta ha venido a pedirme consejo para otras chicas!!! y ahora stareis pensando cosas raras como que uno de los dos sta pillado o sufre o a saber que pasa ahí porque no es normal, y es cierto, NO ES NORMAL y por eso la gente cree que no es posible, como todas las personas que nos han visto de cerca, mal pensar.

    SI, le toque el pito y que? Y lo quise con todas mis fuerzas, pero eso pasó, los sentimientos cambian, y hoy no me apetece tocarselo, porque he cambiado y el tambien. Hoy no siento ninguna pasión, ni ninguna carga emocional hacia el. Asi que, porque tenfo de desterrar a una persona de mi vida a la que quiero cuando el amor deja de existir? me conoce muy bien, y eso en el terreno de la amistad es la hostia.

    Es más, a mi preocuparia que cualquiera de mis parejas actuales llegaran a decirme que mejor lejos la ex porque existe ” carga emocional” con ella. Como? Me darian los siete males, yo espero que lo que exista entre mi pareja y su respectiva ex sea INDIFERENCIA. Lo contrario me haria pensar que o no la ha olvidado o sigue sintiendo atraccion.

    • Alex noviembre 5, 2016 at 3:10 pm #

      Isthar, muy de acuerdo contigo!
      Hace solo unos meses que rompí con mi ex, por lo que no puedo tener una opinión tan fundamentada como la tuya. Pero de lo que sí estoy convencido, es que para mi sigue y seguirá siendo una persona importante, una muy buena amiga. Lo fue durante la relación que tuvimos, no veo porque tendría que cambiar!
      Es verdad que nadie lo entiende, y es verdad que no es fácil. Pero para mi la amistad está por encima de lo demás, de celos, atracción sexual, sentimientos que puedan quedar… Creo que con esfuerzo todo se puede superar 🙂

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