Cómo usar una crisis para hacerte más fuerte

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Este es un post invitado de Alex, de www.tumejormismo.com

Desde el verano de 2015, mi vida ha cambiado casi por completo. En menos de un año pasaron muchísimas cosas: me gradué en Psicología, perdí quince kilos, dejé una relación de más de tres años, me fui de Erasmus y me eché una novia búlgara, empecé mi blog, visité más de diez países…

Y sin embargo, tanto las situaciones buenas como las malas se acaban. Después de todas las emociones fuertes del año pasado, ahora mismo estoy tratando de adaptarme de nuevo a la rutina, a tener unos horarios fijos, a empezar a trabajar, a estar otra vez soltero… Además, todas estas experiencias me han cambiado mucho, por lo que las cosas que hacía antes ya no me sirven.

Si alguna vez has pasado por un periodo de transición, sabes lo doloroso que puede ser. Quizás haya sido una ruptura amorosa, un cambio de trabajo, acabar la Universidad y entrar en el mundo laboral… En estos momentos, puede parecer que todo va mal, y que nada de lo que hagamos es suficiente. Miramos al pasado con nostalgia, deseando que pudiese volver, y como consecuencia no avanzamos hacia un futuro mejor, ni disfrutamos del presente.

Rafael Santandreu, autor de varios libros de psicología cognitiva como “El arte de no amargarse la vida” o “Ser feliz en Alaska”, nos habla de este problema. Según él, cuando acaba una temporada especialmente buena de nuestra vida (lo que él llama un paraíso perdido), es muy fácil que nos torturemos pensando en lo bien que estábamos antes y en todo lo que nos falta ahora mismo. Y como consecuencia, nos deprimimos, y buscamos la felicidad en el exterior en lugar de en nosotros mismos. Perdemos nuestra fortaleza emocional y nuestra capacidad de disfrutar con las cosas buenas de la vida.

En este artículo quiero contarte qué puedes hacer si alguna vez te encuentras en una situación similar, en la que muchas cosas han cambiado y no sabes cómo seguir adelante. Está basado tanto en la psicología y el coaching, como en mi propia experiencia personal.

¿Preparado? ¡Vamos a ello!

Aceptando el cambio

Los seres humanos estamos programados para buscar estabilidad y seguridad. En la época en la que evolucionamos como especie, esto era crucial: los que no lo hacían no duraban mucho, y por tanto no dejaban descendencia. Sin embargo, el mundo moderno es cada vez más caótico y cambiante. Las parejas se hacen y deshacen con mucha facilidad, los trabajos estables son cada vez más difíciles de conseguir, la gente cambia de país y de cultura constantemente…

Tuitea: “lo único que no cambia es el cambio”.

Aún así, la mayoría seguimos teniéndole un miedo enorme al cambio. Tratamos de conseguir estabilidad en todos los ámbitos de nuestra vida. Y aunque no es malo buscarla, cuando nos encontramos en un momento de crisis seguimos deseando volver atrás y recuperar esa sensación de estabilidad que hemos perdido. Al centrarnos en el pasado y en lo maravilloso que era, no avanzamos, y entramos en una espiral descendente de frustración, desconcierto…

¿Por qué pasa esto? En mi opinión, hay tres causas especialmente relevantes:

  • No aceptamos la realidad
  • Buscamos la felicidad en factores externos
  • Perdemos de vista las cosas importantes

Veamos cómo podemos enfrentarnos a cada una de ellas.

Aceptar la realidad

Los humanos somos expertos en evadir el presente. La mayoría del tiempo estamos recordando el pasado, anticipando el futuro o simplemente perdidos en nuestros propios pensamientos. Y al comparar nuestros pensamientos sobre una “vida ideal” con la situación en la que estamos ahora mismo, nos deprimimos y frustramos.

Pero en realidad, ¿de qué nos sirve comparar el punto en el que estamos con un pasado que recordamos como mejor, o con un futuro ideal que aún no ha llegado? Lo único que tenemos es el momento presente, y ninguna emoción negativa nuestra lo va a cambiar.

Por lo tanto, el primer paso para volver a conectar con nuestra fortaleza emocional pasa por aceptar la situación en la que estamos.

Ante un suceso doloroso, como puede ser un despido o la muerte de un ser querido, es sano sentir cierta cantidad de tristeza, pena, rabia… El problema es que si nos resistimos a aceptar que esa situación se ha producido o nos centramos en lo injusta que es, a las emociones negativas normales le añadiremos una gran cantidad de dolor que nos podríamos haber ahorrado. Este “dolor extra” surge de decirnos cosas como “esto no debería haber pasado”, “tenía que haber hecho las cosas de otra forma”…

El problema es que no podemos cambiar el pasado. Y cuanto más te centres en lo que has perdido, más difícil te resultará encontrar las oportunidades de ser feliz que hay a tu alrededor. Por lo tanto, cuanto antes te centres en lo que está en tu mano hacer ahora mismo, antes podrás empezar a construir tu nueva vida.

Los japoneses practican un arte, el Kintsukuroi, que consiste en reparar los objetos que se han roto rellenando las grietas con oro. Un jarrón reparado de esta manera no sólo será más bonito que el original, sino que será más resistente. Además, jarrones normales hay muchos, pero no habrá ninguno que sea exactamente igual que ese. Al romperse y ser reparado, el jarrón se ha convertido en algo mucho más especial, con una historia propia y diferente del resto.

kintsukuroi

De la misma manera, ¿por qué no usamos las situaciones difíciles para crear una vida mejor? Si en vez de ver lo que ha pasado como una desgracia lo enfocas como una oportunidad para aprender, puede que dentro de unos años mires atrás con agradecimiento por lo que ocurrió.

El problema es que tendemos a pensar que estar mal es algo intolerable. Estamos constantemente bombardeados por fotos de Facebook de gente pasándoselo en grande, historias de niños prodigio… Además, salvo la gente más cercana a nosotros, los demás no suelen mostrarnos sus verdaderos sentimientos y problemas. Citando a Wayne Elise, cuando le preguntas a alguien qué tal está, “En el noventa y cinco por ciento de los casos la gente responde con algún monosílabo evasivo: ‘Bien’. El tres por ciento de las personas transmiten entusiasmo en sus respuestas: ‘Muy bien’ o ‘Fenomenal’. Aléjate de esas personas; no están bien de la cabeza. Y el dos por ciento responde con honestidad: ‘Fatal. Mi marido acaba de dejarme. Se ha liado con la secretaria de su profesor de yoga. ¡Qué zen!’. A esos no hay mas remedio que adorarles.”

Todos tenemos malos momentos y problemas. Simplemente aceptar que las rachas bajas son una parte de la vida te va a quitar mucha presión de encima.

Es más, ¿te imaginas que nada cambiase nunca, o que no existiesen los problemas? Si jamás hubieses sentido una emoción “negativa”, seguirías siendo la misma persona que eras en tu infancia o en tu adolescencia. A poco que lo pienses, estoy seguro de que tus mejores épocas han venido justo después de un momento difícil.

Es más, si nunca hubiésemos tenido ningún problema, nos sería muy complicado conectar con los demás, y nuestros triunfos serían mucho menos significativos. Personas como Kyle Maynard o Nick Vujicic nos inspiran precisamente porque han tenido que superar adversidades muchísimo mas difíciles que las nuestras.

Por tanto, una forma de ayudarte a llevar mejor este momento de bajón es pensar que lo que estás pasando te puede convertir en una persona mejor. Estar en crisis no te hace más débil, sino más humano, y es algo que nos ocurre a todos.

Por si aún no te has convencido de la tranquilidad que puede darte aceptar que todo cambia, quiero dejarte este cuento que me ha ayudado en los momentos difíciles:

El anillo del equilibrio

Existía, en un país muy lejano, un rey que no era capaz de mantener el equilibrio entre la alegría y la tristeza. Cuando algo bueno le sucedía, no cabía en sí de gozo y lo celebraba por todo lo alto; pero, en cambio, cuando algo malo ocurría, se deprimía tanto que pasaba varios días en cama.

Harto de esta situación, prometió mil monedas de oro a aquella persona capaz de fabricar un anillo que le ayudara a tolerar mejor las malas situaciones y a no celebrar de forma tan exagerada las buenas. Un anillo para encontrar el equilibrio en sus emociones.

Durante semanas fueron pasando por palacio famosos joyeros, magos, hechiceros, artesanos… Todos le trajeron anillos distintos: fundidos en oro, en plata, con piedras preciosas, de distintas formas… pero ninguno de ellos era capaz de proporcionar al rey el equilibrio que necesitaba.

Cuando habían pasado ya casi dos meses y todos se habían dado por vencidos, llegó al reino un viajero que solicitó audiencia.

-¿Qué deseáis? -le preguntaron los guardias.

-Quiero ver a su majestad, pues tengo el anillo que está buscando

Aquel viajero entró en palacio ante la mirada de todos los cortesanos. Avanzó lentamente hasta el trono y, con una voz suave, dijo:

-Majestad, tengo aquí el anillo que necesita. A mí me ha servido desde hace años para mantener el equilibrio. Cada vez que me encontraba muy triste o muy alegre, lo observaba durante unos minutos.

Lentamente se lo quitó para dárselo al rey.

Este, nada más cogerlo, se dio cuenta de que era un simple anillo de bronce, sin ningún valor económico aparente y sin ninguna característica especial hasta que, de pronto, se quedó mirando las tres palabras que había escritas en su superficie. Las leyó, sonrió y se lo puso.

-Gracias, viajero, este es justo el anillo que necesito.

Y dirigiéndose a todos los cortesanos exclamó.

-Este hombre ha traído el anillo que tanto tiempo he estado buscando. Un simple anillo de bronce, un anillo que tiene tres palabras escritas, las mismas tres palabras que quiero que a partir de ahora se incluyan en mi escudo real: “Esto también pasará”.

Busca la felicidad dentro de ti

Cuando estamos mal emocionalmente, creemos que la felicidad viene del exterior. Pensamos: “Cuando consiga (una casa, una novia, un trabajo), entonces seré feliz”. El problema de pensar así es que no disfrutamos del proceso de conseguir nuestras metas, ni tampoco de tenerlas, porque cuando las consigamos nos daremos cuenta de que tampoco nos traen la felicidad.

Creo firmemente que todas las situaciones tienen algo bueno. O si quieres, puedes verlo como que cada problema encierra una oportunidad. Quizás esta crisis te ayudará a conectar de nuevo con tus seres queridos, o a retomar un hobbie que habías abandonado… Lo importante es que, si nos proponemos encontrar la belleza en el mundo que nos rodea, siempre podremos encontrar algo valioso.

¿Por qué no nos damos cuenta de lo bueno que hay en nuestra vida? En mi opinión, estamos tan condicionados para alcanzar el “éxito” que cualquier cosa que no se parezca a una vida de película nos parece poco. Valoramos lo que vivimos como “maravilloso” o “terrible” al compararnos con una supuesta vida ideal, y al hacerlo dejamos de apreciar todas las pequeñas cosas buenas que pasan cada día. Y es que no necesitamos una vida de Hollywood para ser felices.

Cosas tan sencillas como una tarde en compañía de buenos amigos, una mañana leyendo en la cama o un paseo por el parque pueden ser increíblemente satisfactorias. Pero claro, creemos que tenemos que hacer cosas grandiosas, alcanzar el éxito. Y además lo queremos ya.

Si te encuentras en un momento de crisis y quieres volver a disfrutar de las pequeñas cosas, te propongo lo siguiente:

  • Practica el agradecimiento. Cada noche, antes de acostarte, apunta cinco cosas que te hayan hecho sonreír ese día. O si lo prefieres, puedes escribir un haiku o un pequeño poema, hacer un dibujo… Puedes ser tan creativo como quieras.
  • Incluye momentos de Mindfulness en tu rutina. Esto puede significar desde empezar a meditar todos los días, a desayunar totalmente centrado en lo que comes o enfocarte en tu respiración cada vez que tengas cinco minutos libres. Si incluyes estas prácticas en tu rutina, poco a poco notarás cómo tu mente está más centrada en el presente y tienes menos preocupaciones. Aquí tienes muchas ideas que te pueden ayudar a empezar.
  • Acepta tu estado de ánimo. Si estás en un momento de bajón y no tienes energía ni para salir de la cama, no es muy realista ponerte metas hiperambiciosas. De hecho, cuanto más te tortures con lo que tendrías que estar haciendo y no haces, peor te vas a sentir, y harás cada vez menos. Como dice Talane Miedaner en su libro Coaching para el éxito, “cualquier objetivo que lleves posponiendo más de dos semanas no es un objetivo real”. Acepta que ahora no es el momento de ser ultraproductivo y aprovecha para recargar las pilas.
  • Cuídate. Aunque ahora mismo sólo te apetezca hundir la cabeza en un bol de helado y pasar el día viendo series, recuerda que la felicidad es un estado químico. Si a las emociones negativas que estás sintiendo les añades bajones de azúcar y falta de nutrientes y ejercicio, tus estados de ánimo serán cada vez peores. Puede que sea el momento perfecto para empezar a cuidar a tu cuerpo (y tu cerebro) con un poco de ejercicio y comida saludable. Sin agobios (no hace falta que corras una maratón), pero verás cómo crear hábitos saludables hará que tu estado de ánimo mejore enormemente.

Reconecta con las cosas importantes

Una vez que hayas cubierto tus necesidades más básicas y hayas repuesto un poco las pilas, es el momento de empezar a plantar las semillas de la vida que quieres. Pero, ¿cómo podemos trabajar por nuestras metas sin dejar de disfrutar de nuestro día a día?

Mucha gente asocia trabajar por lo que quieren o hacer cosas productivas con aburrimiento o dolor. Parece que consumir (series, comida basura, alcohol) es divertido, y que producir (crear un proyecto, empezar un nuevo hobbie, ampliar tu círculo social) es doloroso. Y que si queremos hacer algo útil, tenemos que “sacrificarnos” y usar toda nuestra fuerza de voluntad.

En mi opinión, este enfoque no nos va a llevar muy lejos. Las personas estamos hechas para buscar el placer y evitar el dolor, por lo que cualquier rutina que te suponga un esfuerzo enorme y no te de satisfacciones está condenada a fracasar.

Sabiendo esto, podemos intentar hacer lo contrario: programar el camino hacia nuestras metas de tal forma que sea divertido y satisfactorio. Para conseguirlo, tenemos que buscar el estado de Flow en todo lo que hacemos. Aunque hay varios requisitos para alcanzarlo, el más importante es que los retos que te pongas sean desafiantes, pero no tanto como para estresarte. A pesar de que emprender misiones casi imposibles puede ser muy bueno, lo más importante es que te escuches a ti mismo y conozcas tus límites en este momento.

Por otra parte, si quieres que los objetivos que te pongan te motiven de verdad y te acerquen cada vez más a tus metas, intenta que sean “SMARTER”:

  • S de “specific”, o específico. ¿Cómo sabrás si lo has cumplido? Por ejemplo, “ser feliz” es menos específico que “hablar 15 minutos en un idioma extranjero”.
  • M de “measurable”, o medible. ¿Cómo vas a saber si estás progresando hacia él?
  • A de “attainable”, u obtenible. Si tu objetivo está muy lejano a ti, te estresarás y acabarás por no hacer nada. Una idea podría ser dividirlo en objetivos más pequeños y asequibles que te lleven hasta tu meta final.
  • R de “realistic”, o realista. Por ejemplo, desear que jamás haya atascos no es realista, y no te va a motivar a hacer nada.
  • T de “time – bound” o específico en el tiempo. ¿Cuándo lo quieres conseguir?
  • E de “ecologic” o ecológico. No me refiero a que tu objetivo recicle: lo que conseguirías cumpliendo tu meta, ¿está de acuerdo con tus valores? Si deseas tener hijos a corto plazo pero también viajar por el mundo en solitario, tendrás que encontrar la forma de compatibilizar ambas cosas.
  • R de “rewarding”, o recompensante. Que sea algo que realmente quieras conseguir, que te motive a actuar.

Una vez que tengas claro lo que quieres conseguir en tu vida, lo más importante es empezar, y dar pequeños pasos cada día que te acerquen a ello. Si quieres saber más sobre cómo ponerte metas que te motiven y empezar a trabajar en ellas, puedes descargarte totalmente gratis mi libro “7 ideas para ir a por lo que quieres” aquí.

Conclusiones

Si ahora mismo te encuentras en un momento difícil de tu vida, estos son las acciones que más me han ayudado personalmente a superar las crisis:

  • Recuerda que sentirse mal de vez en cuando es normal, e incluso saludable.
  • Piensa en otras veces en las que hayas estado en un momento de crisis, y en todo lo bueno que salió a partir de ahí.
  • Acepta lo que ha ocurrido, y recuerda que todo (bueno y malo) acaba por terminar.
  • Reconecta con los pequeños placeres de la vida. Vive el presente, mímate, cuida de tu salud…
  • Planea la vida que querrías tener, y empieza a avanzar hacia ella poco a poco.

Espero que este post haya aportado su granito de arena para ayudarte a superar los momentos difíciles 🙂

Y tú, ¿qué haces cuando estás de bajón? ¿Qué cambios vas a llevar a cabo en tu vida?

Alex es el creador del blog de desarrollo personal www.tumejormismo.com. Psicólogo y estudiante de coaching, en su web intenta aportar sus propias experiencias y lo que va descubriendo sobre cómo vivir la vida que quiere.

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14 Responses to Cómo usar una crisis para hacerte más fuerte

  1. helena noviembre 30, 2016 at 8:33 am #

    Hoy utilizaré este artículo en mi terapia grupal (soy psicóloga en un centro de adicciones), seguro que será muy interesante leer esta reflexión sobre crisis y aceptación y comentar lo que nos sugiere a cada uno. Gracias ;)))

    • Alex noviembre 30, 2016 at 9:52 am #

      ¡Gracias a ti por el comentario!
      Espero que les sirva, al final creo que todos pasamos por momentos muy duros, pero como dicen en el corto “El circo de las Mariposas”, cuanto más grande es la dificultad mayor es el triunfo 🙂
      Un abrazo,
      Alex

  2. Erika noviembre 30, 2016 at 10:31 am #

    Muy chulo. Gracias

    • Alex diciembre 1, 2016 at 8:00 am #

      ¡A ti por tu comentario! 🙂

  3. Ester noviembre 30, 2016 at 12:11 pm #

    Muchas gracias, Me ha ayudado mucho 🙂

    • Alex diciembre 1, 2016 at 8:00 am #

      Me alegra oír eso 🙂 Gracias por leerme.
      Un abrazo

  4. Norelys noviembre 30, 2016 at 1:19 pm #

    Hola Alex y Marina. Me encanto el articulo, entre todos los puntos, el método de Kintsukuroi, de reparar los objetos que se han roto rellenando las grietas con oro por los japoneses me pareció sensacional, no lo sabia, buena forma de ver las experiencias de la vida. Me aporto un montón en todos los sentidos, muchas gracias!!!

    • Alex diciembre 1, 2016 at 8:02 am #

      ¡A ti por leerme!
      La verdad es que me parece una idea preciosa, aquí cuando algo no funciona lo descartamos sin darle otra oportunidad… Creo que pensar más como los japoneses puede ayudarnos mucho.
      Un abrazo

  5. jose david noviembre 30, 2016 at 1:27 pm #

    Hola Marina. lamento mucho lo de tu gatita y tambien saber que te preocupas xella lo que te hace mejor persona en este mundo insencible. ¿sabes? medio lei el post de alex yo que estoy viviendo en crisis emocional me viene muiy bien, son las7 de la mañana cuando todo el mundo se esta levantandose con un ruido infernal que donde esta el jabon donde la toballa?pero te prometo que en la tarde lo leere mas a fondo. sin mas , solo un abrazo, josedavid. PD luego te contare.

  6. Jesus noviembre 30, 2016 at 1:58 pm #

    Hola , excelente articulo.Todo lo que comentas es verdad; aunque sigo pensando que Marina no se merece pasar esto. Yo hice mailterapia con ella y al tiempo he visto lo mucho que me ayudo.
    Un saludo.

    • Alex diciembre 1, 2016 at 8:04 am #

      Gracias por leerme 🙂 Es cierto que a veces lo que nos pasa parece totalmente injusto; espero que este artículo aporte su granito de arena para ayudar a la gente que esté pasando por un mal momento.
      Un abrazo

  7. Jorge diciembre 1, 2016 at 12:33 pm #

    Un artículo realmente inspirador, Alex. El Kintsukuroi japonés me parece extraordinariamente original. Toda una metáfora de lo positivo que puede surgir de una desgracia.
    Me apunto a seguir tu blog desde ya.
    Mi agradecimiento también a Marina por la recomendación.

    • Alex diciembre 1, 2016 at 2:50 pm #

      ¡Muchas gracias por tu respuesta, Jorge!
      Los japoneses tienen mucho que enseñarnos en cuanto a filosofía de vida. Espero que te ayude en las épocas duras, estaré encantado de tenerte por mi blog 🙂
      Un abrazo

  8. ANONIMO diciembre 2, 2016 at 1:42 am #

    ¿Qué hacer cuando llevas sintiéndote y pasándola mal por mucho tiempo? (Más de un año).
    Por cierto, bonito blog, hace tiempo que lo sigo.

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