Consigue la vida que quieres con la metáfora del jardín

Escribir este artículo es probablemente una mala decisión de negocio, porque corro el riesgo de que al terminarlo puedas hacerte tú solito la terapia y no me necesites, y nadie me contrate jamás, y muera de hambre y ni siquiera mis gatas quieran comerse mi cadáver porque son muy exquisitas.

Aun así, lo voy a escribir porque la metáfora del jardín es como Barrio Sésamo: parece tontorrona, pero esconde profundos aprendizajes que pueden cambiar tu vida.

¿Por qué usar metáforas? (y unas palabras de advertencia)

Las metáforas sirven para explicar mejor algo que no está del todo claro. Usas algo concreto y conocido para arrojar luz sobre algo abstracto, desconocido o un poco turbio.

Si afirmo que Pablo es «un sol», sin conocer a Pablo quizá asumas que es una persona luminosa, encantadora, buena. N pensarás que Pablo causa cáncer de piel si se toma en exceso o que solo está presente durante unas horas al día y después se esconde: tu comprensión de las metáforas tiene en cuenta tu conocimiento del mundo.

Sin embargo, las metáforas son, en el fondo, un elemento de manipulación.

Si te digo:

«La mente humana es el ordenador más poderoso»

Lo que hago es convencerte, mediante la magia del verbo ser, de que la mente tiene las mismas propiedades que un ordenador muy poderoso. De aquí puedes deducir que:

  • La mente tiene una gran capacidad de analizar datos.
  • La mente es versátil.
  • La mente es rápida, potente y asombrosa.

Sabes lo suficiente para no asumir, por ejemplo, que la mente puede enchufarse y desenchufarse, o que tiene una gran pantalla, o que la humanidad está dividida en sistemas operativos que se odian a muerte.

Pero si confías en mí y «compras» mi metáfora, quizá te convenza de que la mente puede programarse y reprogramarse o de que puedes eliminar lo que ya no te sirve. Si esto no se ajusta a la realidad, la metáfora y yo te podemos meter en un problema.

Esto sirve también para las metáforas que usas sobre ti o sobre tu vida. Por ejemplo, fíjate en la diferencia entre estas dos frases:

«Este proyecto es una losa que tengo encima».

«Este proyecto es mi Tourmalet».

 

En la primera, el proyecto es algo más grande que tú, que te paraliza, que te carga. En la segunda, el proyecto es difícil, requiere lo mejor de ti, va a exigirte un gran esfuerzo… pero estás pedaleando con fuerza, esperando que sea algo transitorio y después venga la cuesta abajo.

En realidad, el proyecto no es ninguna de las dos cosas. Ambas metáforas han salido de la nada, sin ninguna razón que las convierta en «correctas» o «reales». Sin embargo, «comprarlas» tiene consecuencias para ti.

Por eso es importante que tengas en cuenta que una metáfora no es solo una figura estilística. Creértela tiene consecuencias en tu forma de ver el mundo y en cómo vas a actuar después. La metáfora del jardín no solo pretende explicarte algo, sino cambiar la forma en que actúas y te relacionas con tu mente.

Moraleja: cómprala solo si te sirve.

Margarita, te voy a contar un cuento

Imagina a un jardinero cuidando de un jardín. Tiene una extensión de terreno con distintas parcelas: familia, pareja, trabajo, ocio… En cada una de esas parcelas puede plantar lo que él quiera; nadie puede elegir por él y nadie puede encargarse de sus plantas por él.

Ejemplo de jardín. Cada persona puede cultivar distintas plantas en las áreas que más le interesan. También pueden repetirse las mismas plantas en distintas áreas. Pero así quedaba más bonito.

En este jardín, de vez en cuando, aparecen pájaros. No solo eso, sino que aparecen más cuando el jardinero se pone a trabajar en una parcela especialmente importante para él, como si acudieran a la tierra recién removida.

Esos pájaros son pensamientos, emociones y sensaciones de distintos tipos:

  • Hay pájaros que dan órdenes.
  • Otros, simplemente, cuentan historias.
  • Otros insultan y atemorizan al jardinero.
  • Otros crean excusas y razones para dejar de plantar.

Lo que tienen en común estos pájaros es que cuando aparecen, el jardinero deja su azada y empieza a prestarles atención a ellos.

  • En primer lugar, dejará de trabajar en la planta que tenía en ese momento para que desaparezcan (recuerda que se agitan más al olor de la tierra recién removida).
  • Puede que, además, intente espantarlos con las manos o gritarles para que se vayan.
  • Puede que intente discutir con ellos. Por ejemplo, si un pájaro le dice «no eres un buen jardinero», él puede responder «sí que lo soy, soy una persona valiosa y un gran jardinero».
  • Puede que trate de calmarlos obedeciéndoles: por ejemplo, si le dicen que deje de cultivar porque en realidad no es eso lo que quiere, o incluso que plante malas hierbas.
  • Quizá simplemente se distraiga oyéndoles y viéndoles volar.

El problema, claro está, es que si el jardinero está con los pájaros… no está en el jardín. Sus plantas se van quedando cada vez más mustias. Nunca planta esas semillas que siempre quiso ver florecer. Su parcela da un poco de penita.

¿Cuál es la solución?

Quizá el jardinero puede desear que no haya más pájaros, que no vengan más… Con esa esperanza, se sienta a vigilarlos, y puede que por un momento parezca que vengan menos.

Pero en cuanto se pone a trabajar, los pájaros vuelven.

Y recuerda: si el jardinero está con los pájaros, no está con el jardín.

No solo eso, sino que a veces no se pone a trabajar, los pájaros se van por un momento… pero después de un tiempo aparecen más pájaros que le dicen «mira lo feo que está tu jardín», «otras personas tienen jardines preciosos», «eres lo peor»…

Haga lo que haga el jardinero, los pájaros siguen viniendo.

¿Se parece esto a tu vida?

¿Eres el jardinero que se pasa el día con los pájaros, mirándolos, discutiendo con ellos, ahuyentándolos, esperando a que se vayan… y no cultiva su jardín?

Mira tu parcela ahora. ¿Cómo la ves? ¿Te gusta lo que ves?

¿Cómo te sientes al leer todo esto?

La primera función de la metáfora es hacerte sentir mal

Lo ideal es que leas lo anterior y pasen dos cosas: que te identifiques con la historia y que te entre una desesperación moderada.

Por ejemplo, puede que pienses: «es verdad, esa soy yo: mi jardín es un asco». «Marina tiene razón: me paso el día con los pájaros». «¡Tiene que haber alguna forma de librarse de los pájaros!». «Si esto es así, la vida no tiene sentido: no es más que sufrir y sufrir».

¡Estupendo! Estás en lo que en ACT (Terapia de Aceptación y Compromiso) se llama «desesperanza creativa»: un estado que reconoce que lo que estabas haciendo hasta ahora no te sirve… pero que deja espacio para nuevas posibilidades.

Antes de abrir esas posibilidades, vamos a analizar la metáfora con un poco más de detenimiento.

Los pájaros

En esta metáfora, un pájaro es un evento interno que funciona como barrera entre tu (el jardinero) y lo que quieres hacer (tu jardín).

¿Qué es un evento interno (EI para los amigos)?

Un EI es todo aquello que pasa dentro de ti: pensamientos, sensaciones y emociones. Todo son EIs. Estás leyendo esto ahora, las palabras «suenan» en tu cabeza: esos «sonidos» son EIs. Si estás sentado en una silla y notas la sensación de presión en la espalda, esa sensación es un EI.

¿Oyes algo a tu alrededor? La percepción de ese sonido es un EI. ¿Lo que estás viendo ahora mismo? EIs.

Recuerda que cuando hablo de lo que percibes con los sentidos, me refiero a eso, al reflejo del objeto en tu mente. Por supuesto que la pantalla de tu ordenador, el objeto en sí, no es un evento interno; que tú lo veas sí lo es.

Si cierras los ojos y observas lo que te pasa por la cabeza, cada uno de esos pensamientos es un EI. El pensamiento «no tengo ningún pensamiento» es un EI. La imagen de los huevos con beicon que te gustaría comerte para cenar: EI.

Quizá la pregunta más interesante es: ¿qué no es un EI?

Lo único que no es un EI en ti es el yo observador.

¿Quién puede ver ahora mismo estas palabras en la pantalla?

(Quizá respondas: yo).

¿Quién nota la presión de la silla en su espalda o en su culo (o, si eres Rober Sánchez y estás leyendo esto de pie, ¿quién nota la presión del suelo en la planta de los pies?).

(De nuevo: yo).

Presta atención al aire que entra y sale de tu nariz. ¿Quién se da cuenta de que ese aire está entrando y saliendo?

(Yo)

Ese «yo» que nota cosas, que puede dirigir el foco de la atención aquí y allí, es tu yo observador. No es verbal, no es mejorable, no puede definirse, está siempre ahí, no es una «cosa».

Es, simplemente, el punto desde el que percibes todo lo que entra en tu consciencia.

Ahora que tienes clara la diferencia entre un evento interno y el yo observador, llega la segunda parte de la definición: ¿qué quiere decir “que funciona como barrera”? Las personas tenemos eventos internos todo el rato, pero no nos pasamos el día en la cama mirando al techo. Nos apañamos para funcionar.

Sin embargo, en ocasiones esos EIs son tan desagradables (o tan distractores, o tan convincentes) que concluyes que si ellos están ahí, tú no puedes actuar. Por ejemplo:

  • Quiero irme sola de viaje, pero cuando empiezo a planearlo, me vienen un millón de preocupaciones -> las preocupaciones funcionan como barrera para que me vaya de viaje.
  • Quiero tocar el piano, pero cada vez que intento un ejercicio y no me sale, me frustro y paro de practicar -> la frustración es una barrera para que progrese.
  • Quiero volver a hablar con una amiga con la que me peleé, pero cuando pienso en decirle algo, me siento vulnerable y me da miedo de cómo pueda reaccionar -> la vulnerabilidad y el miedo funcionan como barrera para cultivar esa planta.

A esos EIs en concreto es a los que, en esta metáfora, llamamos pájaros.

Tu turno

Este artículo es un poco técnico, que no es más que una forma delicada de decir que se puede volver aburrido, así que voy a parar aquí. De momento, te invito a que hagas lo siguiente:

1. Trata de identificar los pájaros que te están causando más dificultades últimamente. Recuerda que los pájaros son:

  • Pensamientos: lo que dice la «radio» que suena constantemente en tu cabeza.
  • Sensaciones: cualquier cosa que notes en el cuerpo. Generalmente, las sensaciones relacionadas con emociones fuertes suelen ubicarse en la garganta, el pecho y la tripa. Una sensación puede ser cualquier cosa: presión, tensión, frío, calor, dolor, contracción, expansión, hormigueo, cosquilleo, picor, pesadez, ligereza… CUALQUIER COSA.
  • Emociones: suelen ser un mix de pensamientos y sensaciones al que le ponemos nombre: tristeza, ansiedad, agobio, enfado, ira, rabia, frustración…

Si quieres, puedes compartir en los comentarios cuáles son tus pájaros más frecuentes.

2. Trata de «pillar» al yo observador. Simplemente, cuando te des cuenta de que te ha venido un pájaro, pregúntate: ¿quién ha tenido ese pensamiento? ¿Quién nota esa sensación? Trata de colocarte en ese yo neutro que simplemente se da cuenta de lo que pasa.

No le des demasiadas vueltas. Recuerda que el yo observador no es verbal, así que no trates de describirlo; solamente nótalo unos segundos.

¿Quieres saber qué puede hacer el pobre jardinero para tener un jardín FF (Florido y Frondoso) pese a los malévolos pájaros? No te pierdas la próxima entrega. Si quieres que te avise cuando salga, puedes suscribirte aquí.

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60 Responses to Consigue la vida que quieres con la metáfora del jardín

  1. Jos marzo 22, 2018 at 10:34 am #

    Brillante

    • Marina marzo 22, 2018 at 10:48 am #

      Muchas gracias, Jos. Un abrazo.

      Marina

  2. PapaPrimerizo marzo 22, 2018 at 10:42 am #

    Me ha encantao Marina!!
    Todo, también los dibujos que dices que son nivel primaria,jajaja.
    Gracias a ellos, leer el texto me ha sido más ameno y mi mente se ha divertido.
    Muchas gracias
    Un abrazo

    • Marina marzo 22, 2018 at 10:51 am #

      Jajaja gracias, PapaPrimerizo. Lo importante de los dibujos era, en efecto, la capacidad de explicar mejor la metáfora, no su valor artístico. Un abrazo,

      Marina

  3. Eugenia marzo 22, 2018 at 10:46 am #

    Muy fan de tus dibujos Marina! Me encantan!

    Espero impaciente a la siguiente entrega para saber cómo el jardinero pudo cultivar su jardin.

    Es muy difícil no escuchar/mirar/obeceder a los pájaros. Me gustaría cambiar los verbos por oir/ver/ignorar, porque al final no se manda en la naturaleza, no puedes evitar que decidan pasar por tu jardín.

    Un abrazo!

    • Marina marzo 22, 2018 at 10:50 am #

      ¡Gracias, Eugenia!

      Sí, por ahí va un poco la cosa: oír, ver e ignorar (o quizá incluso algún verbo que no sugiera lucha, como permitir o dejar espacio). Como tú dices, en la naturaleza no se manda.

      Un abrazo fuerte,

      Marina

  4. Priscila marzo 22, 2018 at 10:49 am #

    Ya se te echaba de menos.
    Genial, y los dibujos también.
    Deseando leer la próxima entrega.
    ¡Gracias, Marina!

    • Marina marzo 22, 2018 at 11:29 am #

      Muchas gracias, Priscila. Prometo no retrasarme en la siguiente entrega. Besitos,

      Marina

  5. Aránzazu marzo 22, 2018 at 11:08 am #

    Yo también te echaba de menos.. !!
    Y me has dejado con las ganas.. !!
    Ahora mismo no estoy para echar cohetes, así que mis pájaros los vivo como los de la peli de Hichcock..!! montones, negros y paralizadores.. !!!
    Esperando me quedo.. y sin saber si cargar una escopeta, dejar que me “coman” o qué hacer….

    • Clau marzo 22, 2018 at 7:22 pm #

      Ah jaja me encantó lo de los pájaros de Hitchcock… Yo estoy igual! ?

  6. Lola marzo 22, 2018 at 11:15 am #

    Me encanta , estoy deseando saber como puede hacer el jardinero a ver si me lo chiva que los pajaros me tienen loca.

    Mil gracias!!! muy bueno.

  7. Lily marzo 22, 2018 at 11:35 am #

    Me ha gustado mucho la metáfora, gracias!! A la espera de la siguiente entrega.
    Quería decirte que hace poco que me suscribí, pero no he recibido el minicurso de la vida jipi…lo he solicitado dos veces pero nada. Si me pudieras ayudar, te lo agradezco.
    Un saludo!!

    • Marina marzo 23, 2018 at 1:30 pm #

      Hola, Lily:

      Mira en la carpeta de spam a ver si están ahí, porfa. Si no, escríbeme al correo y te los mando. Un abrazo,

      Marina

  8. Eva marzo 22, 2018 at 11:53 am #

    Ayer pensaba “Cuánto tiempo sin saber de Marina” y mira por donde he sabido y con un artículo fenomenalmente ilustrado.

    El yo observador es lo que en yoga se conoce como conciencia testigo. Me encanta el concepto 🙂 Últimamente mis pájaros son águilas reales, así que te compro la metáfora.

    Muchas gracias.

    • Marina marzo 23, 2018 at 1:30 pm #

      Sí, en efecto, hay muchas maneras de llamarlo; lo importante es captar el concepto. Un abrazo, Eva.

      Marina

  9. Horatius marzo 22, 2018 at 12:07 pm #

    Excelente planteo Marina, muchas gracias! Me ha conectado con diversas cosas muy enriquecedoras. Tal vez una respuesta sea “asumir” que los pájaros siempre que aparecen algo se llevan, y tomarlo como una ley natural, como la entropía, jajaja… (me salió el físico)

  10. Patricia marzo 22, 2018 at 12:09 pm #

    ¡Muy fan de tu arte!

  11. Marian marzo 22, 2018 at 12:22 pm #

    Maravilloso articulo Marina.

    Ya había leído sobre el yo observador, pero nunca de una forma tan sencilla y clara como lo explicas tú.

    Mis pájaros siempre han sido el miedo, la angustia, la vergüenza… pero ¿sabes? si no les haces caso (vosotros volad por ahí todo lo que querais que yo sigo a lo mío) todo eso se va superando.

    Ah, y me encantan tus dibujos XD

    Gracias por estar ahí.

  12. Rosa marzo 22, 2018 at 12:50 pm #

    Muchas gracias por este artículo tan interesante y por los bonitos dibujos. Me han gustado mucho 🙂

  13. Fran marzo 22, 2018 at 12:54 pm #

    Sencillamente GENIAL. Muy bien explicado.

    Ahora estoy con la duda…¿Que puede hacer el jardinero? y sobre todo, si ese problema lo tiene un hijo ¿Que podemos hacer?

    Yo, de momento, le enviare tu post para que lo lea.

    Mil gracias y un super abrazo desde la isla de los volcanes. Lanzarote

    • Marina marzo 23, 2018 at 1:32 pm #

      Fran: cuando es otra persona la que tiene un problema, como tú dices, lo único que podemos hacer es darle nuestro apoyo y ofrecerle con amabilidad formas de recibir ayuda. Más allá de eso, como dicen los budistas, cada uno tiene su propio karma. Cambiar ya es difícil cuando sale de nosotros; conseguir que otros lo hagan suele ser misión imposible.

      Abrazos,

      Marina

  14. Noe-d-@rgentina marzo 22, 2018 at 1:04 pm #

    Aaayyy!!! Nos dejas con el nudo de la historia! Antes no eras asi…jajaja. Quedare expectante ( si, asi como lo planeabas ) Es muy interesante, siempre, leerte. Un abrazo

  15. Marcela marzo 22, 2018 at 1:08 pm #

    Hoy me desperté con la cabeza llena de pájaros, que me trajeron volando a mi lugar de trabajo. Abro mi correo y me encuentro con esto… qué maravilla cómo funcionan las sincronías, muchas gracias por esto y espero atenta la siguiente entrega 🙂

  16. Maite marzo 22, 2018 at 1:35 pm #

    Bravo, eres simpática, creativa y además aportas valor.

    Me encantó el artículo, tu forma de redactarlo, lo valioso de él la metáfora y también los dibujos¡¡

    Ahora mis pájaros siguen siendo pensamientos pero que me llenan de gratitud¡¡¡

    Gracias Marina

  17. María Fornet marzo 22, 2018 at 2:41 pm #

    Geme, he muerto con los dibujos de los pájaros y sus comentarios. Qué articulazo.

    Abrazos,
    M

  18. Jorge marzo 22, 2018 at 3:15 pm #

    Mi huerto no es únicamente sobrevolado por pájaros, ya me gustaría, sino también por pterodáctilos y otros saurios voladores extremadamente voraces. Espero con impaciencia la prometida continuación del post, Marina.
    Por cierto, qué gran idea incluir tus dibujos en el post.
    Un abrazo, Marina.

  19. Luis Daniel marzo 22, 2018 at 3:19 pm #

    ¡Wow!

    Un artículo de esos que te ponen a pensar y reflexionar.

    Espero que la continuación no tarde mucho je, je.

    Un saludo Marina.

  20. Mariam marzo 22, 2018 at 4:21 pm #

    Justo cuando estoy cayendo en una lucha fraticida contra “los pájaros” abro el mail y veo tu nombre. Ahí pienso,por fin,Marina para salvarme?. Y maldita sea ahora tengo que esperar al próximo episodio, aunque lo haré con una sonrisa. Gracias Marina,guardo todos tus post para releer cuando estoy de bajón, un placer haberte encontrado. Besos.

  21. Carmuchi marzo 22, 2018 at 5:39 pm #

    Ra! Ra! Ra!
    Segunda parte ya!

    Me chiflan tus postststs.
    Gracias 🙂

  22. Matteo marzo 22, 2018 at 6:14 pm #

    Muy interesante.Gracias por compartir
    Pregunta: Hay algunos videos en Youtube donde la gente se expone y cuenta “Su mierda”. Busca en youtube “Mi mierda”. Todos tenemos adentro eso ¿No? Esos pajaros a los que te refieres (Evento Interno o Els) me imagino que es lo que manifiestan los youtubers en sus videos 🙂 ¿Verdad?

    Eso me ha a ayudado a entender mas este articulo.

    Un saludo desde Bolivia.

    Matteo

  23. jose de jesus montoya marzo 22, 2018 at 6:37 pm #

    Hay marina me encanta como explicas la metafora, cada vez me enamoro de ti :3

  24. Erika Tello marzo 22, 2018 at 7:01 pm #

    Gran post ! Gracias por compartir recursos. A riesgo de que nos quedemos sin trabajo vale la pena educar tanto como se pueda y educarnos también

  25. Armando marzo 22, 2018 at 7:32 pm #

    Que bueno saber de ti, me hacia falta leerte.

    Gracias por esta información, valiosa como siempre.

    Quedo en espera de tu próxima aportación.

    Un saludo

  26. Lilium marzo 22, 2018 at 8:56 pm #

    Muchas gracias Marina , me encanta leerte.

  27. Sergio marzo 22, 2018 at 9:01 pm #

    Hola Marina gracias por la metafora , me encantan las metaforas. Empece a escribir nuevamente por las mañanas gracias a tu mail y estoy con mindfullness q descanso de mis pajaros. Espero la segunda parte Abraxo desde Buenos Aires

  28. Liliana marzo 22, 2018 at 10:06 pm #

    Hola Marina. Qué buen post!. Me encantó tu metáfora, tus dibujos y espero ansiosa tu próxima entrega, para saber que hacer con mis pájaros internos.

  29. Celia marzo 22, 2018 at 11:21 pm #

    Joe Marina eres genial! Me lo voy a escribir en algún lado ese mantra “recuerda que si estás con los pájaros, no estás con el jardín”. Yo tengo un montón de pájaros y la radio no se calla. Y bueno, no me impiden mucho hacer lo que quiero pero es absolutamente increiblemente totalmente agotador luchar con los pájaros todo el rato. Ha habido un momento, cuando el protagonista en cuestión se ha puesto a hablar con los pájaros que he pensado, pero si los pájaros no hablan qué hace hablando con pájaros? Está loco oo qué? Para qué hablamos con pájaros? jajajaja en fin, por lo que sé de mis terapias, sí que hay que hablar un poco con los pájaros, pero estoy deseando saber si opinas lo mismo que aquella terapia mía 🙂

    • Marina marzo 23, 2018 at 1:34 pm #

      Jajajaj Celia, me muero de risa con lo de “¿pero qué hace hablando con los pájaros?”. Creo que ilustra de alguna forma la absurdidad de engancharnos con pensamientos que, después de todo, son solo pensamientos.
      Te dejo con la intriga de lo que opino si hay que hablar, si no hay que hablar o qué pasa con ellos.

      Abrazos,

      Marina

  30. María marzo 23, 2018 at 10:06 am #

    Marina!! Feliz de leerte,desde que supe de tu existencia en redes cada post tuyo es un regalo y una suerte poder leerlo y aprender con tus sabias palabras,cuánto ayudas y cuánto reconfortas..¡Viva Marina!!!
    Abracico.

  31. Olga marzo 23, 2018 at 12:26 pm #

    Eres maravillosa, Marina. Siempre te las apañas para invitarnos a reflexionar pero también para arrancarnos varias veces una gran sonrisa. ¿Cómo es posible que seas tan sabia siendo tan joven?? Me han ENCANTADO los dibujos; explora por ahí, que tienes futuro ;).

    Mi peor “pájaro” es la vergüenza. Ahora mismo estoy leyendo La insoportable levedad del ser, y me maravillo con la explicitud que el autor narra ciertas escenas de sexo que a mí me sonrojaría siquiera pensar en escribir. Y me doy cuenta de la gran barrera que supone ese pájaro entre yo, mi ansia de escribir y el paso decisivo de ponerme a hacerlo. ¡Deseando estoy leer la segunda parte!! Gracias por todo.

  32. Petter Briones marzo 23, 2018 at 1:58 pm #

    Me ha encantado la metáfora, leí tu post con una buena música de fondo y muy relajado.

    Me das buenas herramientas y reflexiones para “masticar” mentalmente los próximos días.

    Siempre leo tus post y estaré muy pendiente del siguiente.

    Te envío un abrazo y te deseo más éxitos.

  33. Marta marzo 23, 2018 at 3:10 pm #

    Y si por mucho que hayas aprendido a espantar los pájaros no hay manera que por mucho que regues empiece a florecer nada en un jardín determinado de tu vida?
    Estoy soltera desde hace 8 años casi(y tengo 25, toda la vida) y empiezo a desanimarme…veo que por mucho que espante los pájaros, cada dia vienen más y que no hay manera de que empiece a salir ni una trsite hoja…

    • Marina marzo 23, 2018 at 5:43 pm #

      Hola, Marta:

      No hay forma de controlar al 100% lo que crece en el jardín. Uno solo puede concentrarse en el acto de plantar. En el caso de la pareja es difícil porque no depende al 100% de ti. Quizá lo que yo haría en tu lugar sería tratar de cultivar esos valores con toda la gente a mi alrededor y conmigo misma, por una parte, y continuar probando nuevas estrategias para conocer a potenciales parejas, por otra.

      De todas formas, hablaré más de eso cuando llegue el momento de explicar el jardín.

      Un abrazo,

      Marina

  34. Antoni marzo 23, 2018 at 5:57 pm #

    Marina, me encanta la metáfora! Como dices, para gestionar nuestros pensamientos, emociones y sensaciones hace falta tomar conciencia de ellos. El observador nos permite no identificarnos con los mismos… ¡Yo no soy mi pensamiento! ¡Yo no soy esa emoción!

    Siento que también es importante la aceptación de los mismos con total amabilidad y compasión -en el sentido oriental de este término-. Si, observándolos, los rechazamos o luchamos contra ellos, nos convertimos en sus rehenes y perdemos libertad.

    Me encanta tu forma de escribir y tus dibujos son un fiel reflejo de tu brillo… Te mando un cálido abrazo!

  35. OskarMaria marzo 23, 2018 at 7:19 pm #

    Excelente como siempre, gracia.

  36. Laura marzo 23, 2018 at 10:20 pm #

    Un post genial, Marina. Gracias!

  37. Gorka marzo 24, 2018 at 12:19 am #

    Me ha encantado el articulo!

    Me he sentido muy identificado con la metáfora de la losa y el puerto de montaña y como una misma situación puede verse de distintas maneras depende de la actitud y el punto de vista con el que actuemos.

    Por cierto, los dibujos molan!

    Muchas Gracias por tus artículos y por ser como eres!

    Un fuerte abrazo!

    Gorka.

  38. Enrique Carmona Ibañez marzo 24, 2018 at 1:51 am #

    Me ha encantado el artículo, Marina. Es genial. Todos mis deseos de armonía y plenitud en tu vida ! Muchos besos!

  39. Paula marzo 24, 2018 at 7:35 pm #

    Marina, me hace mucho bien leerte… Siempre!
    Tienes una forma de explicar excepcional.
    Gracias!!

  40. jose david marzo 25, 2018 at 1:45 am #

    Hola amiga Marina estoy muy inprecionado con el articulo de las metaforas y todos esos pajaros, bueno te cuento que los unicos pajaros que rondan por mi mente desde hace ya un año y ocho meses y que me complican la vida , es el amargo recuerdo de haber perdido a la unica amiga que tenia,y de la forma en que sucedieron las cosas, que hasta hoy no e podido superarlo me despido puesto que las emociones me estan traicionando. un abrazo fuerte jose david desde chile

  41. Chus Rubio marzo 27, 2018 at 10:57 am #

    Marina, espléndidamente descrita y narrada la metáfora del jardín, los dibujos graciosísimos.

    Abrazos compi.

    • Marina marzo 28, 2018 at 7:48 pm #

      ¡Gracias, Chus! Qué ilusión verte por aquí. Besitos.

      Marina

  42. Laura abril 6, 2018 at 6:59 am #

    Buenísimo, como siempre. Espero ávida la siguiente entrega!!

  43. Sergio abril 11, 2018 at 2:55 pm #

    Hola Marina , muy bueno la metafora de los pajaros, te leo siempre y espero la otra parte . Muchas felicidades por tu embarazo , me alegro a la distancia por la noticia . Abrazo desde Buenos Aires

  44. lorena abril 12, 2018 at 1:02 pm #

    Wooow, como decimos en México: me quede picada :O

    Ya voy por la segunda parte…gracias! =)

  45. Katherine abril 12, 2018 at 8:24 pm #

    Mis pajaros:
    No soy capaz de hacer la tesis de maestría.
    Hacer la tesis es el proceso más aburridor y difícil que puede existir, además de borrar cualquier indicio de nalga que tengo, porque la tengo que escribir entada, sola y aburrida.
    Para la tesis tengo que leer miles de artículos aburridísimos en educación, pero como no se leer rapidamente, me voy a demorar esta vida y la otra, entonces ni para qué empiezo a hacerla.
    Fue un error haber empezado a hacer una maestría en investigacion sabiendo que odio sentarme aescribir una tesis.
    Si no hago la tesis, nunca podré ser una profesional en todo el sentido de la palabra.
    Si no hago la tesis, me estancaré de por vida en un limbo profesional y moriré pobre y frustrada.
    En este punto ya empiezo a sentir desespero, frustración, tristeza, ganas de llorar, presión en la garganta, tensión en las mejillas…:,(

    • Fuera pajarracos abril 13, 2018 at 2:42 pm #

      Con esos pensamientos tan negativos o bien pajarracos como bien dice el artículo tu sola haces que tu jardín no florezca ( en este caso poder ser una profesional)..A todos nos cuesta hacer cosas que no son de nuestro agrado, como por ejemplo madrugar mucho para ir trabajar o estudiar mucho para conseguir aprobar..pero sin esfuerzo no hay recompensa…nadie dice que sea fácil pero una vez que lo consigas te alegrarás de haber ignorando esos pájaros que tienes en tu interior…y no mal gastar tiempo y energía en eso y dejarlo todo de lado ahora que has llegado aquí, así que organízate bien , en una agenda semanal planifica las horas para preparar la tesis con tus descansos y nadie mejor que tu misma para motivarte para que lo consigas…Y si una vez que tengas la tesis,..y no te gusta lo que has estudiado siempre puedes elegir otros estudios..pero haz de esto como una prueba de superación de que tu puedes…
      Ánimo y adelante!!

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