Los optimistas también mueren

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Estoy pasando por una mala racha laboral. Mi trabajo me sigue gustando apasionadamente, pero currar en oncología es terrible. Es terrible tener que estar junto a personas que se están enfrentando a la muerte y aguantar el dolor, el miedo y el vacío que eso genera. También es terrible darse cuenta de que esta sociedad no nos educa para morir. No sé si el mundo sería mejor o peor, pero creo que a veces estaría bien pensar en la vida como un esfuerzo constante para llegar de forma digna al momento de la muerte.

La sociedad no nos prepara para el cáncer ni para la muerte. Se ven muchos momentos dolorosos en psicooncología, pero uno de los peores tiene que ver con el control mental cuasi-orwelliano al que se somete involuntariamente a los pacientes. El mito del pensamiento positivo afecta especialmente a los enfermos de cáncer. Las pelis y la sabiduría popular han extendido tanto el mito de que ser positivo es importante para la recuperación que muchos pacientes bloquean cualquier expresión física e incluso mental de malestar o de pesimismo.

Ya hay estudios que dicen que no es necesario ser positivo todo el rato para afrontar el cáncer, pero ésta es una de las manifestaciones más crueles y extremas de la dictadura del pensamiento positivo.

Lo dije en la segunda entrega de las verdades chungas: no se pueden controlar los pensamientos. Esto es bastante sencillo de comprobar. Siéntate en silencio y trata de prestar atención a tu respiración. Intenta suprimir todos tus pensamientos y fijarte sólo en el aire que entra y sale. Si eres capaz de mantener ese estado durante más de dos segundos, por favor: métete en un monasterio y dedícate a meditar, porque estás listo para la iluminación.

Las dificultades para controlar el pensamiento me parecen tan obvias que no creo que haga falta darle vueltas. Creo que cualquiera puede pararse, examinar su experiencia y darse cuenta de que someter a los eventos internos a un control total es imposible. Si eres capaz, genial: en ese caso, no necesitas este blog, ni ninguna ayuda que un psicólogo, psiquiatra u otro bienintencionado loquero pretenda darte. Limítate a programar tu mente para pensar cosas buenas todo el rato y disfruta de la vida.

En este punto de mi recorrido como divulgadora de las cosas de la mente, lo que me interesa resaltar es que controlar los pensamientos no sólo no es posible, sino que probablemente no nos haga ni falta.

¿De qué va esta corriente de pensamiento mágico? ¿Por qué creemos que lo que pensamos va a pasar? Si razonamos con una mentalidad medio científica y comprendemos las leyes de la causa y el efecto, ¿cómo esperamos que lo que pensamos, es decir: los chispazos de corriente entre nuestras neuronas, las composiciones lingüísticas en las que traducimos nuestras percepciones, ejerzan una influencia real en nuestro entorno? Me encantaría que alguien me lo explicara de una forma en que pudiera entenderlo.

Algunos fenómenos se pueden explicar de forma lógica si uno lo piensa un poco. Cuando parece que “todo nos sale bien” y que encontramos de forma “mágica” a personas o recursos que nos ayudan a conseguir nuestros objetivos, es muy probable que lo que hay detrás sea un puro efecto de priming. El priming está descritísimo en psicología, y se resume en que nuestro cerebro procesará de forma más rápida y mejor los estímulos a los que hemos estado expuestos antes. Si yo paso el día pensando en qué escribir en el blog, y de repente todas las frases que dice la gente o los libros de los que hablan me parecen materia interesantísima, no es que el destino los haya puesto en mi camino porque estoy siguiendo mi leyenda personal. Es priming.

En cuanto a las intuiciones, las casualidades y los pensamientos premonitorios, los explica bien la llamada “ley de los grandes números”. Consiste en que cualquier evento improbable tiene una alta posibilidad de suceder cuando el número de eventos es grande. Si consideramos cada cosa que sucede en nuestra vida como un evento, y cada suceso aparentemente mágico o casual como un evento improbable, es harto probable que en algún punto ocurra algo que nos parece increíble, si tenemos en cuenta todas las cosas que nos suceden que no lo son.

En cualquier caso, qué poco nos gusta la acción verdadera. Qué miedo dan las cosas que pasan en el mundo. En la frontera acogedora de nuestro cerebro, nos parece que será más fácil producir un cambio. Filma una peli diciéndole a la gente que todo lo que tiene que hacer para que las cosas salgan bien es pensar que van a salir bien, y te harás millonaria. Intenta decirles que seguramente tengan que trabajar duro para conseguir el éxito, y que aun así no se puede controlar todo, y resoplarán aburridos marchándose a otra parte.

El poder del pensamiento positivo es un poco como el efecto Harry Potter. Hace algunos años empecé el primer libro, y aunque me aburrí antes de acabarlo (no soy una snob, lo que pasa es que tengo problemas atencionales y las cosas tienen que ser MUY interesantes para no aburrirme) pude comprender perfectamente por qué a la gente le gustaba tanto. Harry Potter estimula la imaginación de cualquier niño, porque es un sueño hecho realidad. Quién no quiere sentirse especial y diferente. Quién no quiere descubrir que el mundo que le rodea le resulta así de raro porque, de hecho, está destinado a logros mayores. Quién no quiere ser mago.

Con el pensamiento positivo pasa igual. ¿Quién no quiere crackear el código de esta realidad tan hija de puta? ¿Quién no quiere controlar este entorno complicado y lleno de incertidumbre en el que nos movemos? Si fuera verdad que podemos atraer las cosas bonitas con la mente, cuántos problemas ahorraríamos. Seríamos mucho más listos que todas esas pobres criaturas quejicosas que nos rodean. Como resultado, nos pasamos el día ejerciendo un control férreo sobre nuestro cerebro para evitar que esos pensamientos tan pesimistas, y quizá tan infundados, atraigan el infortunio a nuestra realidad.

Pues adivinad qué: lo malo sucede. Sucede cada día. A la gente le diagnostican cáncer todos los días. A todo tipo de gente. Y algunos se mueren. Se levantan y se acuestan pensando que no se van a morir, que van a ganar la batalla, que lucharán hasta que no puedan más. Y se mueren. Y en ese proceso, en ese durísimo camino de lucha en el que tienen que pasar por tratamientos infernales, ni siquiera se pueden permitir un momento de cerrar los ojos, echarse a llorar y cagarse en la madre que parió al tumor, o preguntarse por qué ellos, o autocompadecerse con furia, porque eso les convertiría en responsables de un potencial empeoramiento.

¿Alguien recuerda aquello de la navaja de Occam? En presencia de varias explicaciones, la más sencilla suele ser la correcta. ¿Estás en paro porque tu pensamiento negativo ha atraído sobre ti la desgracia o porque la situación económica es una puta mierda? Ojo, esto no quiere decir que no seamos en absoluto responsables de lo que nos pasa. Tampoco quiere decir que una actitud positiva no tenga consecuencias positivas. Pero no podemos realizar el salto conceptual entre el pensamiento y la acción de una forma tan gratuita.

Esto quiere decir que si yo tengo pensamientos positivos acerca de encontrar trabajo, esos pensamientos deberán traducirse en acciones reales y efectivas para tener algún resultado. No encontraré trabajo pensando. Nadie puede ver mis pensamientos. Encontraré trabajo con acciones que me lleven a eso, y puedo ejecutar esas acciones sosteniendo pensamientos negativos, siempre y cuando los demás no puedan inferirlos de mi conducta.

No es tan imposible de aceptar. Pensemos en los actores. Todos somos conscientes de que cuando un actor llora en el escenario, o ríe, o se enfada, no tiene por qué sentirse así por dentro en ese momento. Quizá sí, sobre todo si le mola el rollo Stanislavski, pero apuesto a que después de cuatrocientas funciones de una misma obra, habrá momentos en que el actor esté llorando por fuera y haciendo la lista de la compra por dentro. No hay una correspondencia unívoca entre el pensamiento y la acción.

Una vez que uno comprende esto, es liberador. Porque si controlar el pensamiento al cien por cien es imposible, pero al mismo tiempo no es necesario, habremos liberado un montón de energía para otros menesteres. Si el resultado de la quimio no depende de que yo me pase el día feliz como una perdiz, puedo relajarme un poco, confesar a mis seres queridos que estoy muerto de miedo y prepararme para lo que venga de una forma más sincera y más real. Si encontrar trabajo no depende de que lo visualice todas las noches antes de dormir, puedo invertir ese esfuerzo en redactar un buen currículum y mantener un realismo sensato ante mis posibilidades.

Tratemos de distinguir con precisión entre lo que ocurre dentro y fuera de nuestra cabeza. Ayuda darnos cuenta de que todo lo importante sucede fuera. Alimentarnos, respirar, abrazar, hablar con gente, visitar sitios, tener sexo: todo son acciones, palabras y gestos que tienen lugar en la realidad 3D. Concedámosle a nuestros pensamientos la importancia que tienen: la de guiarnos hacia recursos y actos con resultados positivos, no la de configurar la realidad de forma misteriosa e inevitable. Libérate de la dictadura del optimismo. Be real, my friend.

La realidad no es tan terrible como para negarla. Tiene muchas cosas bonitas. Tenemos recursos, opciones y momentos de una luz desmesurada. No es necesario maquillarlo todo con una capa de pensamiento positivo extremo. Basta con escoger los detalles extraordinarios verdaderos y tratar de vivir de acuerdo con ellos.

Y tú, ¿has sentido alguna vez cierta presión externa por mantenerte optimista contra todo pronóstico? ¿Piensas que aceptar los pensamientos negativos podría mejorar tu vida? Cuéntalo en los comentarios.

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35 Responses to Los optimistas también mueren

  1. Cigi febrero 8, 2013 at 9:59 pm #

    Vale, yo tampoco creo que sea posible ni necesario cambiar tooooodos los pensamientos. Tampoco me gusta la idea de que uno “tenga” que ir por la vida con una sonrisa de oreja a oreja y nunca reconocer ni expresar los sentimientos de tristeza, rabia o frustración. Pero cambiar algunos pensamientos o líneas de pensamiento sí que ayuda. Por ejemplo, en el caso de encontrar trabajo, visualizar que vas a encontrar uno probablemente que no tenga ningún efecto real, pero visualizarte en una entrevista de trabajo estando serena y segura de tí misma, es posible que sí. Imaginar que vas a encontrar pareja así de la nada, tampoco tendrá efecto, pero imaginarte relacionándote con gente desconocida y siendo tu misma y disfrutando de la situación, puede ayudarte a conocer gente nueva si tu problema es la timidez.
    Además, a la gente pesimista que conozco, le va peor que a la gente optimista que conozco. No porque en sí tengan mas problemas, sino porque interpretan mas hechos de su vida en tono negativo y aprovechan menos las oportunidades que se les presentan.
    Para acabar, estoy totalmente de acuerdo en que vivimos en una sociedad que le da la espalda totalmente a la muerte. Es más, parece que sólo existe la juventud y la lozanía. Un par de conocidos me contaron que fueron incapaces de ver la cara de sus padres cuando murieron, que no lo podían soportar. Y a mí me parece un hecho fundamental para poder despedirse adecuadamente del ser querido (bueno, o al menos a mí me sucedió así, pude besar a mi abuela y despedirme de ella).

    • Marina febrero 9, 2013 at 8:03 am #

      ¡Hola!

      Está claro que favorecer unas líneas de pensamiento más que otras sí ejerce efectos beneficiosos, pero no por arte de magia, sino porque puede traducirse en acciones positivas. Respecto a la visualización, creo que está bien distinguir entre una visualización “mágica”, que sólo pretende atraer de forma misteriosa esa realidad, y lo que tú propones, que más bien se parece a lo que los psicólogos denominamos ensayo o exposición en imaginación. En el segundo caso, lo que haces es practicar en tu mente una serie de respuestas que al final toman la forma de acciones físicas, reales, que puedes desempeñar más adelante. Si al final tienes éxito en la entrevista de trabajo o encuentras pareja, será porque en esas situaciones actuarás de una forma positiva, no porque tu visualización lo haya atraído. En mi humilde opinión, vamos.

      Como muy bien comentas, despedirse de los seres queridos, e incluso ver el cadáver del fallecido, ayuda mucho a aceptar la realidad de la pérdida y el duelo posterior. Me alegro de que te sirviera con tu abuela.

      Un abracito.

  2. Marta (Galicia) febrero 8, 2013 at 10:13 pm #

    Oh, me ha gustado mucho este post! Por otra parte, tiene que ser muy duro lo de oncología. Yo he visto el capítulo de esta semana de GA y la parte de la niña ya es más drama del que puedo tolerar, así que imagínate…

    Yo en momentos especialmente complicados, sí que me fuerzo a ser optimista, más que nada porque la opción de la autocompasión en bucle me hace más daño. A veces me sirve (y creo que es la sugestión), y la mayoría no 🙂

    Un besote!

    • Marina febrero 9, 2013 at 8:12 am #

      Creo que tanto tú como KHaL Yeleytr tenéis razón en que hay que distinguir entre un control mental férreo y un regodearse en la autocompasión. Los pensamientos positivos tienen efectos positivos: en general, mejoran nuestro tono emocional y nos conectan con redes neuronales con contenidos más optimistas. Por eso existen esos días en que “lo vemos todo de color de rosa” y sólo se nos ocurren buenas ideas y/o recuerdos felices. A mí me pasa y es genial.

      La cuestión es que ese estado no puede mantenerse siempre, así que ¿qué hacemos con los pensamientos negativos cuando aparecen? ¿Nos echamos a temblar, pensamos que estamos mal y nos empeñamos por convencernos de que no tienen razón? ¿O les damos el poder que realmente tienen sobre nuestra realidad (poco) y nos dedicamos a tratar de actuar en ésta?

      El pensamiento positivo no es cuestión ni necesaria ni suficiente para la acción positiva. Claro que ayuda, pero no es indispensable. La cuestión es la pura economía de esfuerzo. ¿Qué es más sencillo? ¿Tratar de mantener actitudes optimistas todo el rato? ¿O dejar que nuestra mente haga lo que quiera y centrarnos en la realidad?

      Ejemplo: si yo te digo que pases la próxima hora teniendo pensamientos felices, o bien que pases la próxima hora dando vueltas alrededor de la manzana, ¿qué es más sencillo y factible? Si te digo que pases la mañana visualizando que encuentras un trabajo, o que la pases entregando currículum, ¿qué cae más bajo tu control? Y, sobre todo, ¿qué traerá resultados positivos con más probabilidad?

      Así las cosas, ¿qué sentido tiene en empeñarse tanto en el plano mental, cuando lo que traerá resultados es el plano físico?

      Por último, a menudo centrarse en las acciones positivas tiene el efecto paradójico de mejorar el estado de ánimo, y por tanto el contenido mental, así que al final matas dos pájaros de un tiro. No sé si me explico.

      Un besote y gracias por comentar.

      • AcK enero 12, 2015 at 8:52 pm #

        “¿qué sentido tiene en empeñarse tanto en el plano mental, cuando lo que traerá resultados es el plano físico?”

        Curiosa frase para una psicóloga.
        Un saludo.

  3. KHaL Yeleytr febrero 8, 2013 at 10:40 pm #

    El mito de que una actitud positiva genera ese efecto mágico de que las cosas salgan bien está muy extendido; es lógico, da mucho consuelo, y la esperanza es una especie de puerta trasera a la cabeza de muchas personas: por eso las religiones tienen tantos seguidores.
    No obstante, creo que en algún momento sería interesante que abundaras sobre la diferencia entre no controlar lo que pensamos y no dejarnos llevar por todos esos pensamientos. Hasta cierto punto, un grado de control puede ser útil para no dejarnos llevar por el desánimo, o eso creo yo, pero claro, una cosa es ponerle freno a la orgía mental de autocompasión y otra muy distinta ese autocontrol orwelliano que mencionabas.
    Si te soy sincero, son estos posts en los que desmitificas estas quimeras de la actitud positiva los que más atractiva y fiable te hacen: hablas sin subirte a ese podio de flores rosas y angelitos danzantes en el que se encumbran muchos de los autores de libros de autoayuda.

    • Marina febrero 9, 2013 at 8:19 am #

      Atractiva y fiable: esa soy yo (guiño sexy, beso al aire).

      Después de experimentar con mi propio y autocompasivo cerebro todos estos años, lo que he encontrado más útil para gestionar el pensamiento negativo no es dirigir directamente el pensamiento (pararlo o sustituirlo), sino la atención. Centrar la atención en algo distinto, como nuestra respiración, nuestras sensaciones corporales o los estímulos externos, ayuda más que dedicarnos a parar el pensamiento.

      En ese sentido, como comento arriba (por cierto, la respuesta al comentario de Marta también tiene que ver con lo que dices tú, así que échale un ojo si te apetece) volcar nuestros esfuerzos en el mundo exterior tiene el efecto de cambiar nuestra atención, de nuestros penosos contenidos mentales a la realidad, y en general evita que caigamos en la autocompasión en bucle. Pero descuida que, como tú dices, ya abundaré en ese concepto.

      Gracias por participar y un beso grande.

      • AcK enero 12, 2015 at 9:29 pm #

        Buf, no tenía ánimo en mi comentario anterior para extenderme más pero con esto no me resisto.
        Suscribo totalmente tu primer párrafo. Cualquiera que haya asistido a alguna clase de meditación o leído sobre el tema sabe que no se pueden parar los pensamientos y que el reto es fijar la atención sobre el objeto elegido. Esto se puede comprobar fácilmente si se practica. Ahora bien, lo que me sorprende es tu segundo párrafo. No solo no lo comparto sino que me parece contradictorio con lo que dices en el primero. “volcar nuestros esfuerzos en el mundo exterior tiene el efecto de cambiar nuestra atención, de nuestros penosos contenidos mentales a la realidad”. Cualquier esfuerzo requiere previamente una acción mental, por tanto, la clave es uno mismo, no el exterior; uno mismo es la respuesta. Por eso se medita, o se centra la atención si lo prefieres, ya que no mencionas la palabra meditación. Habría que definir también qué es la realidad. ¿La tuya? ¿La mía? ¿La de una persona ciega o sorda? Soy de los que opinan que la realidad es la extensión de nuestro equipaje mental y es tan fuerte su influencia que un mismo objeto o una misma situación es diferente según qué personas la vean e incluso en qué momento lo vea o viva una misma persona. Un ejemplo extremo podría ser un cuadro o una escultura. Por eso, según lo que entiendo y mi experiencia, la solución es uno mismo, no el exterior. Practicando mucho es cuando se puede llegar a ver la realidad más cercana a lo que es, después de eliminar los tintes que proyectamos hacia ella.
        Centrarse en el exterior del modo que propones puede ser útil pero no necesariamente cambiará nuestra atención y si lo hace puede ser como ver una película. Más que cambiarla, la desvía.

        Un saludo.

  4. volboretinha febrero 8, 2013 at 11:43 pm #

    Estoy muy de acuerdo contigo. Y me siento muy identificada con lo que dices. Yo tiendo a quejarme y a expresar lo que no me gusta o lo que considero que es injusto, pero eso no me impide disfrutar o seguir adelante. Ahora mismo estoy en un trabajo en el que considero que nos están explotando de alguna manera, y yo me quejo de algunas cosas con compañeros o con amigos y la respuesta es casi siemrpe la misma, bueno mujer, pero es lo que hay, no queda otra…y yo digo, ya ya lo sé y por eso estoy aquí y encantada y contentísima pero no quita para que no sepa que no está bien hecho y pensar que yo quiero trabajar en un sitio donde trabajan de una manera lo más profesional y ética posible. Ahora a mi pareja después de haberme venido yo para aquí hace 3 meses, lo mandan a Francia 4 meses, yo lo voy llevando y se que saldré adelante, pero es una putada y ya está, no hay más. y empiezo a cansarme de “las cosas pasan por algo”, “Algo bueno traerá”. Yo intento ser positiva más que nada para que el pesimismo no me invada y me impida seguir caminando, pero eso no evita que no piense que mi situación no es muy buena ahora mismo. Creo que para mejorar y avanzar es importante ser conscientes de lo que está mal o de lo que no funciona.

    Y en cuanto a lo que comenta Cigi arriba, creo que puedes ser pesimista y aún así intentar tirar para adelante una cosa no quita la otra. Yo se que ahora mismo el panorama laboral está muy complicado y lo veo negro, negro, pero sigo buscando trabajo todos los días.

    Ese Optimismo cegador, también es debido a los mensajes que nos llegan desde los medios, que nos transmiten ese necesidad de felicidad continua para superar esta época chunga que vivimos. Y nos distraen con frases rollo “No nos quitarán la ilusión” pues mira a mi me la han quitado, y por eso pienso seguir peleando, para recuperarla!!!

    • Marina febrero 9, 2013 at 8:24 am #

      Estoy casi completamente de acuerdo con lo que dices. Lo del optimismo radical me ha recordado al anuncio de cierta marca de fiambres que se popularizó mucho estas navidades (seguro que sabéis de lo que os hablo). Y me dan ganas de decirles que se vayan al carajo. ¿La crisis como excusa para vender mortadela? ¿La infelicidad de mi gente, la falta de oportunidades, mis amigos exiliados, los dramas que veo en el curro todos los días… todo eso anunciado por Fofito y por las estrellas más brillantes de nuestro querido cine para, insisto, vender mortadela? Vamos, no me jodas.

      Lo que sí pienso es que la queja como deporte nacional tiene sus pros y sus contras. Yo soy partidaria de quejarse, siempre y cuando eso se traduzca en intentos reales de mejorar la situación (soy realófila). Quejarse sin hacer nada nos puede hacer caer en la trampa de que estamos implicados en mejorar la situación, cuando no es así. Es como discutir sobre política en el desayuno: si esas discusiones no se acompañan de una participación real en el cambio social, para mí no significan nada. Llámame radical 😉

      De todas formas, la queja es muy adictiva y soy la primera que sucumbe a sus encantos… Pero bueno. No podemos ser perfectos. Tampoco es que quien diseñó este mundo se lo currara mucho 😉

      Un besote, gracias por participar y mucho ánimo con lo de tu chico.

    • Diara enero 30, 2014 at 8:46 am #

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  5. Judit Lara febrero 9, 2013 at 11:45 am #

    ¡Buenos días Marina!

    Primero de todo felicitarte por el blog, te sigo y te resigo, en silencio… ¡Hasta hoy! ;).

    Yo siempre he sido muy fan, fantal de los libros denominados “pensamiento mágico”, a excepción del adalid de esta corriente, o sea se, de “El secreto”, porque eso sí que era vender humo y más humo, y sobretodo muyyyyyyyy centrado en lo material “consigue una casa”, “consigue un trabajo pensando en positivo…”

    Ahora bien, en la mayoría de esos libros, hablan que pensamiento sin acción no tiene resultado, así que por mucho que pienses que quieras tener un trabajo, éste no vendrá a la puerta de tu casa a llamarte.

    Sí que creo fervientemente que el pensamiento positivo tiene mucha importancia en aquello que nos sucede, y en aquello que queremos conseguir, y lo veo cada día en mi trabajo. La gente con una actitud más positiva, más optimista, consiguen encontrar su objetivo: trabajo. (lo digo por la parte que me atañe y que conozco, pues soy orientadora laboral).

    Por otro lado, las personas que están centradas, ya sea bien en la queja, o en esta crisis que tenemos, tienen muchas pero que muchas dificultades para encontrarlo, por no decir, que la gran mayoría no llegan a acceder a entrevistas de trabajo. Y con esto, no quiero decir, que !¡mira, por culpa de sus pensamientos no les llaman! No, en absoluto! Pero sí que pienso, en la manera en cómo habrán entregado su CV al de recursos humanos.

    La actitud de la persona optimista es “bueno, me han dicho que no, voy a continuar”. Y la persona sin pensamiento mágico, es “si es que no hay trabajo, para que voy buscar”.

    El pensamiento mágico, no genera milagros. No lo creo en absoluto, pero sí que creo que puede alentarte a continuar. A mí, particularmente me da energía ;).

    Creo que las personas, cada una de nosotr@s, debemos encontrar aquello que nos haga sentir bien, la estrategia para vivir una vida plena… Que es con el reiki… pues bienvenido el reiki, que es con flores de bach… bienvenidas las flores de bach…. o si es con gestal, con terapia narrativa, o con lo que sea… y si es con un pensamiento mágico, que yo me inclino más a decir, pensamiento positivo, desde la responsabilidad, y la acción… Bienvenido!…

    Por otro lado… ¿controlar los pensamientos? No creo que se deban controlar, sino dejarlos fluir, y tal y como tú dices, sentirte. Se trata de no luchar con los pensamientos. Mira te paso este vídeo que justamente me recomendaron ayer: http://www.youtube.com/watch?v=Iie09rzwTzI

    Y ya me callo 🙂

    Buen finde 😉

    Te sigo 😉

    • Marina febrero 10, 2013 at 3:15 pm #

      ¡Hola, Judit!

      Muchas gracias por tu comentario 🙂

      Como ya he dicho arriba, una actitud positiva puede tener consecuencias positivas, pero sólo si se traduce en acciones, palabras o gestos en el plano físico. La gente que, como tú dices, cree en el “pensamiento mágico”, puede comportarse de una forma que haga más probable que encuentre trabajo: yendo a más entrevistas, siendo más simpático en ellas o manejándose mejor por tener más confianza en sí mismo. Yo no digo que no exista correlación entre pensamiento positivo y buenos resultados; digo que no existe causalidad.

      Estoy de acuerdo contigo en que lo que ayude a la gente a tirar adelante tiene su mérito y es respetable. No obstante, creo que mi función como psicóloga es tratar de desempeñar cierta labor “educativa” para al menos informar de cuáles son, siempre en mi humilde opinión, las alternativas más fiables, racionales y con consecuencias positivas, no sólo para uno mismo, sino también para los demás y para el conjunto de la sociedad. Ciertas corrientes de autoayuda y psicología, como todo el tema de “El secreto” al que tú también te refieres, no sólo no son inocuas, sino que pueden ser dañinas para el resto de la gente, y considero que es parte de mi obligación al menos dar información suficiente a los lectores, generar un debate crítico y ofrecer alternativas.

      También veo a menudo, tanto en mi trabajo como fuera de él, a personas que se convierten en consumidores cuasi compulsivos de autoayuda, psicología y distintas terapias sin obtener más que un alivio temporal y superficial de su sufrimiento. Creo que esto obedece a varias razones, pero una de ellas es la falta de conocimiento de cómo funciona la mente o de qué debemos esperar de la realidad. Esto tiene un gran componente social, que proviene de la imagen del mundo y de nosotros mismos que nos transmiten los medios. Por eso intento fomentar aquí un debate sobre creencias e ideas que están tan asentadas en nosotros que no nos las planteamos, y que nos pueden llevar a un círculo vicioso de evitación y búsqueda de alivio y a vernos atrapados en Autoayudalandia (http://www.psicosupervivencia.com/cinco-maneras-de-salir-de-autoayudalandia/).

      En cualquier caso, me gusta mucho tu actitud y tu interés por sacar la parte útil y constructiva de todo este tipo de corrientes. También creo que tu trabajo tiene que ser muy interesante. Me apasiona el tema de la orientación laboral, porque creo que una buena elección de profesión repercute mucho en la felicidad a largo plazo de la persona, así que espero que vayas compartiendo con nosotros tu experiencia.

      Muchas gracias por tu participación y nos seguimos leyendo. Un abrazo grande!

  6. abuja62 febrero 9, 2013 at 12:24 pm #

    Bienvenida a la vida real.

    Como todo lo que escribes tiene chicha y de la buena.

    Creo que lo del pensamiento positivo está bien, pero también pienso que cuando ya no queda nada más que una salida es una m. con patas.

    Pienso también que en el estado en el que se encuentran estas personas, deberíamos, casi como obligación, dejarles que sean fatalistas si es que lo quieren ser, claro. Qué te cuenten lo mal que están, lo tristes y rabiosos de no haber podido hacer determinadas cosas. Ya, ya se que eso no les ayudará para curarse, pero si para poder descargar un poco de toda esa angustia que, parece, está prohibido expresar.

    Además, creo que hay personas que no tienen a su alrededor esa gente para poder contarles, sin que sean criticados, sus pensamientos más negativos. Y, aunque como dices eso no soluciona, deja a la persona un poco más, como lo diría, suave.

    Si, es verdad que esta sociedad no permite que vivamos la muerte como algo más que incluye la vida; pero también , este sistema, nos indica como tenemos que hacer, pensar, sufrir, disfrutar, etc. Y seguimos adelante.

    En fin, yo, desde mi viejera, creo que lo mejor es dejar que las personas sean como quieran y simplemente estar o abrazar o acariciar, según sea necesario.

    Y por último, esto que estás pasando, cuando lleves un tiempo haciéndolo será lo normal y no te causará tantas sensaciones desagradables y seguro que aprenderás a ver muchas más cosas positivas.

    No se si me he liado, jejejeje.

    En fín, ánimo y al toro qué tu puedes.

    Un abrazo.

    • Marina febrero 10, 2013 at 3:22 pm #

      ¡Hola, primor!

      Gracias por comentar y por los ánimos. Como tú muy bien dices, uno de los grandes problemas de mis pacientes es que no tienen a nadie a quien contarles sus pensamientos negativos. Esto se debe tanto a la dificultad de la gente para tolerar el sufrimiento ajeno, como a esa idea de que hablar del miedo y las posibilidades de que pase algo negativo lo hará más real. El estrés sí que puede tener repercusiones negativas en el sistema inmune, así que quizá aliviar ese estres hablando de lo que sienten es más positivo que todas las visualizaciones del mundo. No lo sé; lo que sí sé es que al menos los pacientes deberían tener esa opción.

      Un besote.

  7. leucocita febrero 9, 2013 at 11:16 pm #

    Soy residente de hematología, veo morir a gente que me cae bien casi semanalmente. Es duro el “si yo se que me voy a morir” o “si yo quiero morirme ya” pero “es que no quiero preocupar más a mi familia que bastante tienen”. No puedes afrontar una enfermedad así sin ánimo, es necesario un poco de positividad para no morirte antes de morirte, pero parece que a veces tener miedo está prohibido. En fin, te escribo sobre todo para darte ánimo en tu mala racha laboral. Yo he convertido mirar a la muerte a la cara todos los días en casi un regalo, que todos los días a las 8 de la mañana el mundo te recuerde ‘a vivir que son dos días’ con todo su significado cambia muchas cosas; y la gente que está luchando por salir de esta se convierte en sabia de repente; trabajo rodeada de valientes que saben apreciar lo que importa de verdad. En fin, si algo tiene la vida, es q no vamos a salir con vida de ella, por muy positivos que nos obliguen a ponernos. Te sigo desde hace poco, y me gusta mucho tu forma de contar las cosas. Un saludo.

    • Marina febrero 10, 2013 at 3:35 pm #

      ¡Hola! Me encanta tu nick 🙂

      Muchísimas gracias por tu comentario y por compartir tu experiencia. Ni me imagino hasta qué punto debe ser duro vivir todo el rato en contacto con una realidad tan complicada. Yo sólo estaré en onco hasta abril, y no sé si sería capaz de tolerar algo así siempre. Tienes razón en que al menos los pacientes te ponen en contacto diario con la idea de que hay que aprovechar la vida, porque es breve y cada momento es precioso. Pero sí es cierto que a veces tanto dolor sobrepasa un poco.

      Un abrazo y seguimos en contacto.

  8. Alejandra febrero 10, 2013 at 3:13 pm #

    Yo también estoy de acuerdo contigo en que el pensamiento positivo está supervalorado y que no es la solución a los problemas si no se acompaña de acción positiva.
    Pienso que cada persona ha de aprender a escucharse y a encontrar cierto grado de positividad en lo que piensa de la realidad en la que se encuentra inmersa. El cáncer es una putada y el que más y el que menos lo ha vivido de cerca. Y no se supera simplemente por pensar en positivo. Conozco personas que lo llamaban el “bichito” y otras que lo sacaban a relucir en sus conversaciones diarias porque era lo que estaban viviendo y negarlo no les hacía ninguna gracia. Cada cual tiene su método, solo hay que saber encontrarlo, donde buscarlo y como utilizarlo.
    Yo en el peor momento de mi vida, en el que no tenía ninguna respuesta a lo que estaba viviendo, solo las encontré en la filosofía. Necesitaba plantearme cuestiones filosóficas -ya no digo responderlas- para seguir adelante. Y de mi incursión filosófica aprendí a gestionar mis pensamientos negativos, a experimentarlos y aprender que forman parte de mi, como la vida y como la muerte, el dolor y la enfermedad, la vejez….

    Me enrollaría más pero no es cuestión, además tu lo explicas mucho mejor que yo.
    Mucho ánimo.
    Besos

    • Marina febrero 10, 2013 at 3:37 pm #

      Hola, bonita:

      Gestionar y experimentar son dos verbos que, en mi opinión, van mejor con los pensamientos negativos que suprimir, cambiar o evitar. Son verbos más amigables y que nos ofrecen un mayor margen de acción. Ya me contarás en qué sentido te ayudaron las reflexiones filosóficas. Me parece un enfoque muy interesante y me recuerda al libro aquel de “Más Platón y menos Prozac” 😀

      Un beso y gracias por participar.

  9. Sophie febrero 13, 2013 at 4:23 pm #

    Yo también soy residente de Hemato 🙂 De mi especialidad lo que peor llevo es la parte oncológica “aguda” como una leucemia aguda o un linfoma de mal pronóstico. Cuando paso planta soy consciente de que trato con personas que a lo mejor llevan más de 15-20 días ingresados y establecen un vínculo de cercanía con su hematólogo, que es el médico que les dice si todo va bien o mal. Al hablar con ellos intento ver las cosas de forma positiva aunque por dentro tenga el alma encogida. Insisto mucho en que hagan ejercicio una vez que salgan del hospital, que se pongan los pendientes y se arreglen en el caso de las chicas, que tengan aficiones y se distraigan…el pensamiento positivo a palo seco no es lo mío. Sin embargo, a veces me siento un fraude dando ánimos a un paciente, diciéndole que piense en positivo, cuando por dentro tengo mis dudas o mis miedos acerca de la evolución que vaya a tener su enfermedad.

    • Marina febrero 14, 2013 at 10:42 am #

      Entiendo lo que quieres decir. Creo que hay una diferencia entre modificar los pensamientos y atender selectivamente. Quiero decir, que uno puede centrarse en cosas verdaderas, que existen y que son “positivas”, o al menos agradables: los buenos momentos, los amigos, ponerse guapa o darse un paseo. Lo que quizá te hace sentir más fraude es el intento de sostener que “todo va a salir bien” sin que los datos objetivos apoyen esa afirmación.

      Creo que con mi escasísima experiencia con pacientes terminales no soy nadie para decirte cómo afrontar esa situacion. Lo que a mí me está ayudando es saber que estamos al servicio de los pacientes. Es decir, que ellos van a ir solicitando la información que quieren, y que cuando se mantienen optimistas bajo todo pronóstico, es porque no pueden tolerar otra cosa y necesitan ese optimismo para no derrumbarse. Y bueno, esa postura es respetable, y no nos corresponde a nosotros confrontar a muerte esa realidad. Yo intento poner en contacto al paciente con sus emociones, sabiendo que (en mi opinión) en lo más profundo de su corazón él lo sabe. No sé si me explico.

      Mucho ánimo con tu curro y un abrazo.

  10. Cristina febrero 14, 2013 at 10:21 am #

    Hola Marina,
    para ser claros lo antes posible, no me ha gustado en absoluto este post. Siento que hablas como si tuvieras la verdad absoluta en tus manos y cualquier línea de pensamiento distinta es errónea.
    Estudio psicología y precisamente he aprendido que si bien pensamientos positivos no mejoran el estado de tu enfermedad, si hacen que no empeore. ¡Eureka!, algo es algo.
    Y no necesariamente los pensamientos tienen que traducirse en actos; es más, tú más que nadie deberías saber que los pensamientos en sí pueden crear graves trastornos mentales, ergo, una actitud positiva frente a una enfermedad (basada sólo en pensamientos) puede hacerte, por ejemplo, no caer en una depresión.
    Tendría muchas cosas que decir ante este post, pero quizá resulte más un ataque que una crítica constructiva, y no es lo que quiero.
    Me gusta tu blog y tu idea me parece fascinante, pero si que es cierto que ciertos post se me quedan muy cojos, por el aire que se respira en ellos de saber absoluto.

    Animo y mucha suerte con tus pacientes de oncología.

    • Marina febrero 14, 2013 at 10:35 am #

      ¡Hola, Cristina!

      Siento mucho que te haya dado esa impresión de tener en mis manos la verdad absoluta. Lo que intento cuando escribo es ser clara y directa, y entiendo que a veces pueda confundirse con prepotencia. Podría escribir que “creo qué” o que “en mi opinión”, pero me parece que eso ya se sobreentiende. Claro que es mi opinión, y por supuestísimo que no es la verdad. La diferencia entre narrar y hacer ciencia es que la ciencia busca una única verdad y la narrativa intenta explorar en uno de los caminos de lo posible. Yo no intento hacer ciencia. Este blog es mi camino de lo posible, y cada uno puede hacer el suyo.

      Después de unos años trabajando en esto, créeme si te digo que aumenta la lista de cosas que sé, pero aumenta mucho más la de cosas que no sé. Escribo sobre lo que voy teniendo claro y me funciona a mí y a (algunos de) mis pacientes. Si alguien llega aquí y lo que escribo resuena con él o ella, le servirá; si no, se irá a otro lado y espero que encuentre algo que sí le sirva. Intentar contentar a todos es absurdo. Si tu experiencia te dice que sirve pensar en positivo y que te hace bien, a ti y a tus futuros pacientes, te animo de corazón a que trabajes sobre ello y a que beneficies a toda la gente a la que puedas.

      De todas formas, sí me gustaría decirte que, en mi opinión, en la mayoría de las facultades lo que se enseña está muy sesgado hacia las terapias cognitivo-conductuales, y que hay muchas más orientaciones desde las que trabajar que también pueden aportarte mucho. Si te apetece, puedes informarte sobre corrientes como la ACT (Terapia de Aceptación y Compromiso), que expone una línea de pensamiento parecida a la de este post y que se está popularizando mucho últimamente.

      Pero reitero: como decía Buda, no te creas nada de lo que diga nadie, sino únicamente lo que tu razón y tu experiencia te digan que es correcto, bueno para ti y bueno para los demás; y una vez que tengas eso claro, vive de acuerdo con ello. Si quieres 😉

      Mucha suerte con la carrera y con el futuro posterior. Si te puedo ayudar en algo (por ejemplo, si te quieres preparar el PIR y necesitas consejo) no dudes en comentármelo. Gracias por participar y por tu sinceridad.

      • Marina febrero 14, 2013 at 2:17 pm #

        Me respondo a mí misma para adjuntar el texto de Buda del que te hablaba:

        No creas en nada simplemente porque lo has escuchado.
        No creas en algo simplemente porque ha sido transmitido por muchas generaciones.
        No creas en nada simplemente porque ha sido dicho y rumoreado por muchos.
        No creas en nada simplemente porque esta escrito en las Sagradas Escrituras.
        No creas en nada meramente por la autoridad de maestros, mayores u hombres sabios.
        Cree solamente despues de cuidadosa observacion y analisis, cuando encuentres que concuerda con la razon y que conduce a lo bueno y al beneficio de uno y todos.
        Entonces aceptalo y vive segun ello.

        (¡La última línea es muy importante! Y en eso me hallo yo ahora :))

        Un beso.

  11. Raquel febrero 28, 2013 at 8:28 am #

    Creo que para muchas personas como yo tu post es absolutamente liberador. No me considero una realista descarnada: al contrario; habida cuenta de lo que he elegido como profesión, está bastante claro que la ensoñación forma parte de mi vida. Pero eso no quita para que, en las cadena de mis pensamientos y acciones me vea muy reflejada, a diario. Cuando comencé el proyecto profesional en el que estoy ahora pensé en la posibilidad de que mi trabajo bien podía no gustar, que era el principal escollo para un inicio. Sin más. Eso fue definido por muchos conodidos como pesimista, y lo cierto es que para mí era simplemente una posibilidad realista, habida cuenta de que seguí adelante con mi proyecto poniendo en ello toda la fuerza de trabajo y la ilusión de la que era capaz en el momento en el que me encontraba. Cuando tomo mis decisiones de forma casi inconsciente aparece también esa posibilidad negativa de lo peor que me puede suceder. Esa corriente de pensamiento hiperpositiva parece callarlo, como si ser positivo o ir en pos de un objetivo conllevase callar cualquier pensamiento negativo o realista. Yo creo que están ahí y amordazarlos bien poco lo soluciona; otra cosa muy diferente es que sean lo que primen y nos impidan avanzar en nuestros proyectos. ¿No sería mejor simplemente aceptarlos, y seguir caminando? Lo que es injusto, es que uno diga: “estoy abocada a este proyecto de cabeza, estoy ilusionada y estoy teniendo los primeros frutos; sé que es difícil, sé que puede que no me gane la vida con ello y sé que sólo con esto no me voy a ganar la vida, pero es el primer paso”; parece que el hecho de no creer que te vas a merendar el mundo al primer intento ya es ser pesimista o algo parecido. Creo que avanzar es positivo en sí mismo, si no fuera así nos quedaríamos quietos dando vueltas como una peonza. Por eso para mí tu blog es liberador: precisamente porque me había creído eso de que era pesimista, y cada vez me doy más cuenta de que quizá sea la más optimista que conozco.

  12. ANCASALE marzo 17, 2013 at 10:05 am #

    Los hallazgos y descubrimientos en materia de Física Cuántica demuestran que el pensamiento puede modificar la realidad. No sé hasta que punto, pero así es.

  13. ANCASALE marzo 17, 2013 at 10:10 am #

    Igual que ciertos pensamientos conducen a la enfermedad (enfermedades psicosomáticas), los pensamientos podrían también llevar también a la salud (así lo creo fervientemente).

    • Marina marzo 17, 2013 at 10:14 am #

      Hola:

      Respeto tu opinión, pero creo de verdad que para hacer afirmaciones tan categóricas y con una influencia tan importante en la vida de las personas enfermas, es necesario explicarlas y razonarlas de forma mucho más exhaustiva.

      Un saludo y gracias por comentar 🙂

  14. Irene marzo 17, 2013 at 11:52 am #

    Antes de nada, agradecerte el post tan completo, hilando cosas tan dispares y a la vez dándoles un sentido.

    Yo creo que en cuanto a los pensamientos se refiere, el problema de intentar “cambiarlos” es precisamente la exigencia. Hay veces que cambiar el chip o reconocer que tendemos un estilo muy personal de pensar que a veces pueda ser dañino, pero por otro lado se puede volver en nuestra contra y no permitir pasar lo que realmente, está pasando.

    Al final esto a mí me lleva al concepto responsabilidad: con tus pensamientos, emociones y LO QUE HAY pues a ver qué haces… no es negar ninguna de las tres cosas, eso es realmente lo complicado, poder afrontar la vida con todo nuestro pack y la dura realidad que nos rodea (por eso tampoco ampararse en lo malo que es el mundo).

    Muchas gracias por darle esa visión dentro del cáncer, no puede ser que un elemento extra sea el estrés por tener que pensar de no sé qué forma que favorece la recuperación, muy bueno!

  15. descargar pou para android abril 7, 2013 at 11:36 pm #

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  16. Iván marzo 31, 2014 at 7:26 pm #

    Muy buen articulo, parece que la tristeza y los sentimientos negativos son un tabú inaceptable en esta sociedad y aún si muere alguién o sufres algún dilema hay aparentar felicidad siempre. Parece que esta sociedad nos lleva a la dictadura de los pensamientos felices aún en las las más duras situaciones.
    Particularmente tengo una compañera que cuando hay problemas dice “Nunca esta de mas sonreír”, no entiende que cuando se tiene problemas -que es muy diferente a por ello deprimirse o autodestruirse- trabajar por ello ayuda más que un tonta sonrisa. Se puede resolver un problema y tener preocupación por el, es lo más normal y lo que mas te ayuda a motivarte a resolverlo.

  17. nuria julio 17, 2015 at 8:24 pm #

    Cada vez más se lleva la tendencia de hacer responsable a los individuos de los problemas de la vida. A veces lo son y otras veces, no. Ante la falta de control y la existencia del azar, entre otros cosas, se vende el filtro mágico del “tú puedes hacer lo que quieras con tu mente”, cuando no es así (puedo convertirme en un dinosaurio sólo con deserlo?, igual me gustaría). Otras veces es que, aunque sea así, no te dicen cómo evitarlo. Por ejemplo: vas al médico porque te duele la barriga y te dice que son nervios y estrés ergo, no te estreses y relájate, piensa en positivo. Quizás no puedes dejar de tener estrés si tu trabajo es estresante o pensar en positivo si tienes problemas. Otro ejemplo: -estoy echo polvo porque me ha dejado la pareja, respuesta: -sal y diviértete, sé positivo. Creo que seríamos unos monstruos si al sentir dolor nos riéramos y quisiéramos salir a divertirnos y a ligar (no siempre un clavo saca otro clavo ni uno está con los ánimos de enfrentar, de nuevo, la relación con el otro). El gran problema es que si explicas esto, aunque sea con buenas palabras y aunque, en definitiva, te ataña sólo a ti mismo, te arriesgas a recibir insultos (¡encima que te ayudo¡ ¡y tú persistiendo en tu dolor, ves como es tu culpa y de tu actitud!) (vamos, si uno tiene un problema o le ha ido mal con “x” cosa, es lógico no querer meterse de nuevo en la misma cosa!!!).

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