Crea una rutina matinal efectiva para conseguir una vida plena

Transforma Tus Mañanas: un curso online de 15 días

  • ¿Quieres tener más tiempo para cuidarte, aprender o mejorar… pero no sabes de dónde sacarlo?
  • ¿Te da la impresión de que los días se te van y no sabes a dónde?
  • ¿Tus Proyectos Grandes y Locos están por ahí abandonados, mientras tú apagas fuegos y te dedicas a lo urgente?
  • No tienes por qué empezar la jornada con la sensación de que la vida te supera. Aprende paso a paso a aprovechar los primeros momentos de tu mañana y gánale al día desde el minuto 1.

Tu fuerza de voluntad es como la batería de tu móvil…

…está a tope cuando te levantas y se va descargando a lo largo del día.

(Suponiendo que cargues el móvil por la noche, claro. Si no es así, busca otra metáfora que te sirva mejor).

Por eso las mañanas son el momento que tiene más potencial para el cambio: empieza tu jornada en dirección a lo que es importante para ti y marca así el tono para el resto de tu día.

¿Es para ti Transforma Tus Mañanas?

Antes de responder a esa pregunta, te propongo que un pequeño ejercicio mental:

Imagínate que sigues organizando tus días, tomando decisiones y asignando tu tiempo exactamente igual que lo estás haciendo ahora. Ignoras esto de la rutina matinal y no haces ningún cambio.

¿Qué pasa si continúas así durante el próximo mes?

¿Y durante el próximo año?

¿Y durante los próximos diez años?

¿Cómo te ves? ¿Cómo están tus proyectos, tus relaciones, tu sensación de satisfacción con la vida y con la forma en que la vives tú?

Y ahora imagínate que logras introducir un pequeño cambio: cinco minutos, o diez, de lo que es más importante para ti en la vida. Puede ser escribir, o meditar, o hacer yoga, o leer sobre un tema que te interese.

Diez minutos al día durante un año son más de sesenta horas. Sesenta horas dedicadas a algo que es importante para ti. Sesenta horas de diferencia entre donde estás ahora y donde quieres estar.

Y si te parece que es poco, imagina el efecto que ese pequeño cambio puede tener en cada uno de tus días. Como decía la abuela sauce, los cambios son como las ondas: da igual donde los empieces, porque terminan por tocar toda la superficie del agua.

“Transforma tus mañanas” ha tenido un impacto muy positivo en mi día a día ayudándome a establecer una rutina matinal.
Durante el curso identifiqué qué actividades son las que me aportan verdadero valor y apliqué una serie de herramientas para convertirlas en hábitos matutinos.
Ahora empiezo las mañanas de manera mucho más consciente y enfocada.

Si sientes que tus mañanas son un caos, Marina te ayudará a organizarte mejor y reservar cada día un espacio exclusivo para ti que,te aseguro, marcará la diferencia.

Sara, de descubreteyvuela.com

Lo importante no es cambiar tus mañanas…

… Es cambiar la forma en que te ves.

Es empezar a pensar en ti como en una persona capaz de empezar un cambio y seguir con él.

Es ser alguien que empieza sus días con intención y entusiasmo.

Es dejar de hablar de actuar, de pensar en actuar, de imaginar cómo sería actuar… y empezar a actuar.

Porque lo que te da autoestima y autoconfianza no es simplemente tener pensamientos positivos: es demostrarte que tienes la energía y la voluntad de hacer lo que sabes que te beneficia.

En este curso…

  • Crearás hábitos que se mantengan en el tiempo.
  • Aprenderás a recompensarte de forma efectiva, y no solo con chocolate.
  • Descubrirás qué actividades priorizar para sacar el máximo partido de tus mañanas.
  • Te quitarás las etiquetas sobre ti que llevan limitándote toda tu vida.
  • Diseñarás una rutina adaptada a tus circunstancias y necesidades.
  • Lograrás más claridad, propósito y energía para el resto de tu jornada.

Vídeos de dos minutos, con tomas falsas incluidas

Si estás aquí porque tu día te sobrepasa, no voy a pedirte que te comprometas con lecciones de una hora. Los vídeos de Transforma Tus Mañanas son breves, divertidos e incluyen tomas falsas con grados variables de humor.

Además, podrás descargar un cuaderno de trabajo para tener toda la información por escrito y con detalle. En él encontrarás también otros recursos por si tienes ganas de más.

Este no es un curso sobre productividad

No has venido a este mundo para llegar al final de tus días con la mayor cantidad posible de tareas tachadas en tu lista.

Aunque la productividad es un frecuente efecto secundario de TTM, lo más importante de este curso es crear espacio: un momento y un lugar en tu día en que puedas pararte, respirar y reorientarte hacia lo que te importa.

Tu rutina matinal no tiene por qué estar compuesta de tareas útiles y sensatas. Puedes reservarte un espacio para soñar, bailar o pensar en las musarañas. Lo importante es que sea un tiempo que reservas intencionadamente para ti: para cuidarte, crecer y ser más persona.

Tu curso “Transforma Tus Mañanas” me ha sido de mucha utilitad. La información es clara y precisa, ni sobra ni falta. Es muy práctico, cosa que se agradece, y aligera tanto su consulta como los ejercicios, que son sencillos pero a la vez profundos. Me encantan tus vídeos.

Sergi

Preguntas frecuentes

  • ¿Tendré que levantarme antes para hacer el curso?
    Levantarte un poco antes es parte del curso, sí, pero no va a ser demasiado terrible: empezarás con cinco minutos antes de la hora a la que te despiertas normalmente, e irás alargándolo hasta llegar a quince. La idea es introducir cambios sostenibles. ?Por otra parte, la inmensa mayoría de nosotros podemos acostarnos antes, y eso es algo que también trabajaremos en el curso. ¡No quiero que pierdas (literalmente) el sueño por mi culpa.
  • Ya me levanto ultra-mega-temprano y no quiero adelantar esa hora ni cinco minutos, ¿me servirá el curso?
    Si ves inviable de verdad cambiar tu hora de despertar y/o de irte a dormir, tienes otra opción: hacer la rutina en otro momento. Por ejemplo, si trabajas de 6 de la mañana a 2 de la tarde y luego te echas una siesta, puedes hacer una rutina-post-siesta. No será exactamente lo mismo, pero tendrá sus propias ventajas.
  • Tengo turnos rotatorios y no estoy seguro de poder mantener una rutina, ¿puedo beneficiarme de TTM?
    Uno de los conceptos más importantes que vamos a trabajar en el curso no es iniciar rutinas, sino retomarlas. Todos nosotros nos enfrentamos a situaciones donde abandonamos nuestros buenos hábitos: volver a ellos, en lugar de decidir que somos un desastre y no valemos para nada, es un ingrediente importantísimo del éxito. Creo que una rutina matinal puede beneficiarte incluso si no la haces todos los días, así que sí, pienso que TTM te puede servir 🙂
  • ¿Es seguro el pago?
    Sí. El pago se hace a través de Stripe, una pasarela de pago que dispone de la certificación máxima según los Payment Card Industry Data Security Standards (estándares de seguridad de la Industria de Tarjetas de Pago). No tengo acceso en ningún momento a los datos de tu tarjeta (los números aparecen enmascarados en el área de usuario).
  • ¿Y si no me gusta o no me sirve?
    No tengo interés en que te quedes con algo que no te funciona, así que te ofrezco una doble garantía: durante los 7 días siguientes a la compra del curso podrás devolverlo sin explicación ninguna, y durante los 30 días después recibirás una devolución si has visto el material y hecho los ejercicios y, aun así, no te sirve de nada.

¡Nos vemos en el curso!

Recibirás toda la información en tu correo en breve. Si el mail no aparece, asegúrate de comprobar tu carpeta de spam o tu pestaña de promociones.

¡Nos vemos pronto!

Guía definitiva para actuar según tus valores (1)

Esta mañana me he despertado con la noticia de que ha muerto Pablo Ráez: un malagueño que disparó las donaciones de médula contando su lucha contra la leucemia.

Me había despertado a las 5:45 y no podía volver a dormirme, así que he pasado un rato tirada en la cama, con los ojos entrecerrados y mis gatas paseándose sobre mí, leyendo en el móvil sobre el funeral de Pablo y las reacciones a su muerte en Internet.

He pensado: qué putada, morirse. Y después: qué admirable que Pablo lograra hacer que sus días contaran, aunque fueran demasiado pocos. Y, por último: va, Marina, fíjate, estás viva, ¡viva! ¿Qué vas a hacer hoy que merezca la pena? ¿Cómo vas a lograr que tus días sobre este pequeño planeta cuenten? Mi cabeza se ha llenado de grandes planes, inspiración y propósitos.

¿Cuánto me ha durado? Media hora, aproximadamente, antes de que mis PMC (Pensamientos Matutinos Cotidianos) se pongan en marcha. “Tengo frío”, “tengo hambre”, “las gatas han vuelto a ponerlo todo perdido de arena”, “mi bandeja de entrada da miedo”, etc. etc.

¿Dónde está la inspiración? ¿Dónde se quedan los buenos propósitos cuando se nos olvida que la gente se muere de cáncer a los veinte años?

Ese es el problema. Que no es que no sepamos qué significa para nosotros vivir bien: es que se nos olvida.

Así que hoy vengo a contarte qué puedes hacer para recordar.

¿Cómo integramos los valores en el día a día y los recordamos en los momentos difíciles?

Te recuerdo que los valores son las cualidades que deseamos para nosotros mismos, y que son importantes porque nos llevan hacia una vida que queremos, que disfrutamos y que nos hace sentir satisfechos. El sufrimiento aparece cuando no escuchamos a nuestros valores o dejamos de actuar de acuerdo con ellos. Cuando te imaginas qué vas a pensar el día que te mueras y la perspectiva no te gusta demasiado.

El primer paso para trabajar con los valores es averiguarlos, y para eso te di algunas ideas en el post anterior. Pero que te quede clara una cosa: hablar de valores no es vivir de acuerdo a tus valores. Decir “para mí es muy importante ser amable” no es valorar; tus valores solo se hacen presentes de verdad por medio de la acción.

Ah, la acción, esa palabra tan útil y molesta. Yo siempre estoy hablando de ella, porque ahí es donde se oculta el secreto para sacar a tu vida del barro. La falta de información nunca es el problema. Y no saber cuáles son tus valores puede ser un problema al principio, en la fase de búsqueda de información; pero una vez que tienes clara aunque solo sea una dirección, es el momento de actuar.

Así que el primer paso para integrar tus valores en tu día a día es actuar. Mediante la acción, empezarás a construir un círculo virtuoso: actuar de acuerdo con tus valores te recordará tus valores, y a la inversa.

Por ejemplo: yo me he levantado esta mañana con un sueño horrible, porque a mis gatas les encanta pasar la noche entretenidas en a) pasearse sobre mi cara/cuerpo; b) comer haciendo ruido; c) usar su arena haciendo ruido; d) corretear por toda la casa haciendo ruido. No tenía ganas de nada. Así que me he preguntado: ¿qué puedo hacer hoy que me haga sentirme satisfecha al final del día? La respuesta ha sido: “terminar la segunda parte del post de los valores”.

Y aquí estoy, escribiendo. Y a medida que escribo, voy recordando lo que es involucrarme en la escritura y en este blog: por medio de la acción y de cómo me siento cuando escribo, mi cuerpo recuerda que esto es importante para mí, que me hace sentir viva.

Es probable que a ti también te haya ocurrido: estás en el gimnasio, o pasando un día en el campo, o viendo una obra de teatro, y te preguntas: ¿por qué no hago esto más a menudo? ¿Por qué me da tanta pereza, si luego me alegro?

Este es un buen momento para enseñaros el bar "El gimnasio", que está aquí en Granada.

Gente que se alegra de haber ido al gimnasio. Nota: este bar está en Granada.

Ese “alegrarse” no es más que probar aunque solo sea un poco del sabor que tiene vivir una vida que valoras y que está llena de SFAD: Satisfacción, Flow, Alegría y Disfrute. Y la manera más rápida es lanzarse a actuar.

Pero, ¿cómo se acuerda uno de actuar según sus valores?

Antes de darte algunas sugerencias, voy a explicarte (algo de) cómo funciona la mente.

Quieras o no… ya vives en el presente

Solo existe el presente. Eso tú ya lo sabes, porque has visto millones de frases motivantes diciéndote que vivas el presente, te centres en el hoy y blablablá. Pero quizá estas frases te hayan dado la idea de que estar en el presente es una opción, y no es así. Lo que es una opción es prestar atención al presente. Pero estar en el presente es lo que hay, es como funciona la vida.

Si estás dando vueltas a algo que ocurrió hace 10 años, no estás en el pasado. Estás en el presente pensando en algo que ocurrió hace 10 años. Y eso te quita atención y te aparta de algunas cosas, así que la mayoría de las veces no es buena idea. Pero sigues viviendo el presente, porque es lo único que tienes, el único lugar al que puede acceder tu mente.

Tu mente no se va al pasado o al futuro: tu mente trae el pasado y el futuro al presente. Tu mente trae, de hecho, millones de cosas al presente, porque es una experta en asociar. Tú esto ya lo has vivido: vas por la calle y ves un cartel de la última peli de Jennifer Lawrence, y te acuerdas de Los juegos del hambre, y de que lo leíste cuando tenías gripe hace tres años, y vivías en Madrid, y tu compañera de piso estaba como una cabra, y se dedicaba a hacer bufandas todo el día mientras veía la tele, y a ver si te compras una bufanda nueva antes de que acaben las rebajas.

Voilà: de repente están aquí contigo, paseando por la calle: Los juegos del hambre, Madrid, tu compañera de piso, la tele, las bufandas y, en fin, todo lo que tú permitas a tu mente que traiga.

Esto es divertido e indispensable: si no fuéramos capaces de relacionar unas cosas con otras, seríamos como mis gatas, que solo ven lo que tienen delante (su comida). Pero somos humanos porque podemos llenar nuestro presente de ideas e imágenes que están muy lejos.

¿Qué tiene que ver esto con los valores? Para vivir una vida basada en valores, necesitas traerlos al presente tan a menudo como te sea posible.

Esto no es fácil. Simplemente saber que algo es importante no hace que automáticamente venga a tu presente una y otra vez. Es como lo que te comentaba al principio de recordar lo importante porque alguien se ha muerto de cáncer. Ese momento de revelación, ese contacto inmediato con tus valores, se pierde rápidamente en la inmensidad de la película mental.

Si quieres llevar una vida basada en valores, no basta con que leas este artículo y pases a otra cosa mariposa. Los valores no van a venir a tu presente por arte de magia. Es tu responsabilidad crear una vida en la que puedas pensar y recordar a menudo lo que es importante.

¿Cómo? Paciencia, que te lo cuento ahora.

Inclinando la mente hacia los valores

Ya lo dijo el Buda: cualquier cosa sobre la que reflexione y piense el practicante se convertirá en la inclinación de su mente. Mientras más reflexiones y pienses sobre tus valores, más tendencia tendrás a recordarlos en todos los momentos de tu vida.

pablo

¿Te has fijado alguna vez en que cuando llevas un tiempo jugando al tetris y paras, después ves las fichas por todas partes? El cerebro tiende a buscar en el entorno aquellos patrones en los que se ha estado fijando durante un tiempo.

Esto quiere decir que mientras más hables de valores, más los recordarás, y más oportunidades tendrás de actuar de acuerdo con ellos. Importante: oportunidades. Hablar de valores no hará que actúes mágicamente; para ello, tienes que activar tu voluntad y decidir actuar “a pesar de”. A pesar de las incomodidades, de los pensamientos negativos, de las emociones difíciles.

No obstante, crear esas oportunidades es el primer e importante paso para actuar de una forma significativa. Así que es importante que hables de valores, que pienses sobre ellos, que recablees tu mente para que vengan a menudo a tu presente.

¿Cómo? Hay millones de maneras, y seguro que muchas de ellas ya las has usado. Por ejemplo:

Es decir, que todos esos cínicos que dicen “bah, los cartelitos motivacionales no sirven de nada”, se equivocan. Sirven de algo: traen al presente lo que te importa. Pero no sirven de todo, porque no van al gimnasio por ti, ni dejan de fumar por ti, ni se embarcan ellos solos en un Proyecto Grande y Loco. Pero es que esta no es la vida de los cartelitos motivacionales: es la tuya.

Dicho esto, hay algunas sutilezas que debes de tener en cuenta cuando pienses en formas de inclinar a tu mente hacia los valores.

Piensa en valores, no en metas

Un valor es una dirección hacia la que puedes avanzar siempre; una meta es un punto al que llegas, y punto, valga la redundancia. Esto ya lo he dicho, pero es que se nos olvida. Una de las ventajas de los valores es que no tienes que esperar para beneficiarte de ellos: puedes empezar aquí y ahora a hacerlos presentes y sentirte mejor con tu vida. 

Lo que pasa es que las metas son mucho más intuitivas, más sexys. Es más fácil pensar en objetivos concretos que queremos alcanzar dentro de dos días, tres días, una semana, un año. Y por eso, cuando utilizamos recordatorios que nos ayuden a llevar una vida mejor, se parecen a estos:

Pero eso no es inclinarse hacia los valores. Es inclinarse hacia las metas. Y las metas no funcionan tanto como nos gustaría, porque solo prometen UN momento de recompensa, de disfrute: cuando las consigues. Ese momento tarda en llegar y se acaba pronto, y tu mente lo sabe. Por eso no eres capaz de arrastrarte al gimnasio, aunque el cuerpazo de Elsa Pataki te mire desde la nevera.

Los valores, sin embargo, dan la oportunidad de acceder a esa recompensa en cualquier momento. Pregúntate: ¿qué conseguiré hoy si voy al gimnasio, o si me alimento con comida nutritiva? ¿Me sentiré mejor, más llena de energía, más activa? ¿Más fuerte, disciplinada, poderosa? Prueba a poner esas palabras en la nevera, a ver si funcionan.

Esto no es Corea del Norte: acércate en vez de alejarte

Durante un tiempo estuve utilizando Just Fucking Work: una extensión para Chrome que te muestra mensajes “motivantes” cuando abres determinadas páginas. Lo que pasa es que no son mensajes motivantes. Son insultos. “You’re not a Kardashian, go fucking work!”, o “Tik tok. Fucking work”. Se supone que es gracioso, porque es duro y no se anda con tonterías.

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Problemas del Primer Mundo: cuando necesitas que tu pantalla te insulte para ponerte a trabajar

Lo cierto es que cuando estoy cansada y dispersa, y me apetece mirar Instagram para relajarme, y alguien me dice que no soy una Kardashian y que trabaje de una p**a vez, el miedo a acabar debajo de un puente no funciona. Los insultos no conectan con la persona que yo quiero ser cuando trabajo concentrada y pongo toda mi energía en lo que tengo delante.

Machacarte e insultarte no sirven de nada porque el miedo como gasolina se acaba rapidísimo ¿Funcionan las fotos macabras de los paquetes de tabaco? ¿Sirve insultar a la gente por tener sobrepeso? ¿Sirve la cárcel? Los humanos queremos volar, no que nos den latigazos; los castigos pueden hacer el apaño un rato, pero es raro que generen un cambio duradero

Que no te toquen las narices: que te toquen el corazón

No importa lo bien que suene un valor en tu cabeza: si no conecta con tus emociones, si no lo disfrutas al menos un poco mientras actúas de acuerdo con él, se irá como lágrimas en la lluvia.

Para no quedarte en el aspecto mental, es buena idea dedicar un rato a imaginar, a soñar, a describir con detalle cómo quieres que sea tu vida en el camino a tus valores. Esto puedes incluirlo también cuando inclines tu mente hacia ellos; por ejemplo: si yo volviera a contratar a la gran María Fornet como coach literaria, le pediría que dedicáramos un rato a recordar qué es lo que amo de contar historias, y que después volviéramos a ello a menudo.

Pon todos tus sentidos en acción. Recuerda a qué huele el campo cuando te sacudes la pereza el domingo por la mañana y te vas a hacer senderismo. Escucha en tu cabeza el sonido del viento, de tus pasos sobre la tierra húmeda, de los pájaros volando sobre tu cabeza. Recuerda el sabor del agua fresca cuando llevas un rato caminando al sol. Toca con los dedos de tu mente la hierba bajo tus pies.

¿Estás más liado que la pata de un romano? Es el momento de recapitular

Si todo esto te está empezando a sonar demasiado complicado, ¡tranqui! No lo es tanto, en serio. Voy a hacerte un resumen muy concretito.

En primer lugar: para vivir de acuerdo a tus valores tienes que acordarte de ellos. Para acordarte de ellos, tienes que traerlos a tu presente tan a menudo como te sea posible. Y para ello puedes utilizar todos los recursos que tengas a tu alcance: rutinas, recordatorios visuales, a otras personas…

En segundo lugar: esos recursos solo te servirán si están orientados a valores, y no a metas; si se basan en el amor, y no en el miedo; y si te ayudan a conectar emocionalmente con lo que el valor significa para ti. De lo contrario, se convertirán en otro aviso que apagas automáticamente.

Te voy a poner dos ejemplos basados en mi propia vida y en los (muchos) momentos en que yo misma no vivo de acuerdo con mis valores.

Ejemplo 1: mi problema con Duolingo

Duolingo es una web para aprender idiomas poco a poco y de forma interactiva. Está muy bien montada y hace que no te dé demasiada pereza practicar. Hace un mes y pico, decidí que iba a aprender italiano, porque suena bien y porque es fácil, y me marqué un objetivo: 20 xp (unidades de práctica) al día, que en teoría equivalen a 20 minutos, pero que se hacen mucho más rápido.

Cada día, Duolingo me manda una notificación para recordarme que practique. La notificación dice: “learning a language requires practice every day!” (“¡Aprender un idioma requiere práctica diaria!”). Tú, avispado lector, seguro que ya sabes por qué esa notificación no es demasiado efectiva:

¿Qué sería mucho más efectivo? Que Duolingo me recordara lo mucho que me gusta aprender, lo divertido que es hablar italiano gesticulando mucho, o lo que voy a disfrutar cuando vaya esta primavera a Florencia y pueda pedir la comida en su idioma. Que me trasladara al futuro, donde puedo, qué sé yo, recitar poesía en italiano, o irme un año a vivir allí y a aprender sobre arte renacentista mientras me atiborro a pasta.

Ejemplo 2: el diario de Marina Frank

Otro recordatorio que me llega diariamente (y que diariamente ignoro) es el de la aplicación que utilizo para escribir mi diario. Amablemente, me pregunta: “How was your day today?” (“¿Cómo ha ido hoy tu día?”). De nuevo, no hay amor, no hay emociones, no hay valores.

Si yo pudiera escribir el mail, me recordaría lo mucho que me gusta releer lo que he escrito más adelante, cuando apenas me acuerdo; lo interesante que sería poder dar a leer a mis hijos y a mis nietos mi diario; lo que puedo aprender si al final del año repaso los temas más importantes. Y probablemente me serviría más cuando, al final del día, solo tengo ganas de meterme en la cama y dormir el sueño de los justos.

Espero que estos dos ejemplos te sirvan para inclinar tu mente hacia los valores y llevar la vida que deseas.

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¡Eso es todo de momento, jipi! Es más que posible que publique una tercera parte de esto, porque aún me quedan temas por cubrir. A saber:

Pero este artículo ya ha quedado, una vez más, infernalmente largo, así que con esto me despido y te recuerdo que si te apuntas a la lista de correo, te avisaré cuando la siguiente parte haya salido del horno (antes de 2018, a ser posible).

¡Gracias por leerme!

Te he añadido al grupo de Transforma Tus Mañanas que empezará el 18 de septiembre. ¡Nos vemos en tu bandeja de entrada!

Un abrazo,

Llevo tres días planificando mi jornada la noche antes, y es absurdo lo mucho que ha mejorado mi vida. Como tengo casi todas mis consultas por la tarde, si no me organizo me paso la mañana con sentimiento de culpa por no estar trabajando, y la tarde trabajando. Si tengo un horario, aunque sea aproximado, puedo relajarme porque sé que en algún momento me voy a ocupar de lo importante.

Así que este post debería llamarse: «Diez hábitos que cuando los cumples te hacen sentir estúpida por lo muchísimo mejor que es tu vida y el poco tiempo que requieren (y que, a pesar de todo, no consigues mantener, pero bueno: están bien mientras te duran)».

Lo que pasa es que como título es un poco largo.

Este post iba a ser algo breve y al grano para recordarte que Transforma Tus Mañanas, mi curso sobre rutina matinal, está rebajado al 50% hasta esta tarde, pero para variar, se ha convertido en un monstruo-post. Así que si te interesa el curso, te dejo aquí el enlace para que no se te pase el descuento -> ¡enlace!

[NOTA: he tratado de escribir este post sin otros enlaces para evitar distracciones, pero hay demasiados recursos interesantes y pensé que iba a ser más confuso dejarlos para el final, así que los he incluido. De todas formas, este es un post que puedes leer a trozos o desordenado, porque es una lista y no requiere una concentración excesiva, así que sujétate el cerebro, que vienen links.]

Ahí van los hábitos, en el orden en que se me han ido ocurriendo:

1. Organizarte (un poco) tu día (5 minutos)

No sirvo para planificar mi vida al minuto, así que utilizo una versión breve en la que me aseguro de que voy a hacer lo importante, pero me dejo tiempo libre para vaguear y mirar al techo. Las dos actividades: hacer lo importante y vaguear, se necesitan una a la otra para sobrevivir. El vagueo sin lo importante me da ansiedad, y lo importante sin el vagueo me funde el cerebro.

He aquí cómo lo hago:

Se tarda más en describirlo que en hacerlo, créeme.

Como muestra, este es mi plan de ayer, que cumplí más o menos al 80% (estaba cansada y toqué el piano veinte minutos o así). La aplicación que utilizo es Fantastical.

Nota: este NO es un hábito solo para aquellos que trabajamos en casa. Al contrario. Ojalá hubiera hecho esto cuando tenía un trabajo fuera. Es como creerte que hacer un presupuesto solo es para ricos, cuando en realidad una persona que va justa de dinero aún se beneficiaría más.

2. Meditar (5-15 minutos)

Si le estás cogiendo asco al concepto meditación, o mindfulness, o llámalo X, porque está hasta en la maldita sopa, no te culpo. Meditar es aburrido y uno de los hábitos más difíciles de mantener, porque no tiene por qué ser agradable. A veces meditar es sentarse cinco minutos y, cuando suena la alarma, darte cuenta de que te los has pasado pensando en Anatomía de Grey.

PERO. Meditar es super útil. No solo porque calma la mente, sino porque te permite entrenarte en lo más importante que puedes aprender, que es distanciarte de tus pensamientos y tus sensaciones.

Esto suena un poco a disociarse y a quedarse acurrucado en una esquina mientras murmuras «no está pasando, ¡no está pasando!». Pero distanciarse de tus pensamientos o sensaciones no quiere decir más que dar un paso atrás para verlos con más objetividad y poder decidir si te dejas o no llevar por ellos.

Por ejemplo: tu pareja te dice algo que te molesta. Aparece el pensamiento de «Dios, no le soporto». Aparece una rabia en el estómago con forma de bola de fuego. Si te dejas llevar por ellos, le dirás «odio tu estúpida cara y siempre estás haciéndome la vida imposible» (o algo parecido).

Pero si das un paso atrás, verás el pensamiento, sí, y verás la bola de fuego, pero también verás los ojos de tu chico o de tu chica mirándote con amor cuando te dijo «te quiero» por primera vez, y todo lo que habéis hecho juntos desde entonces, y lo mucho que te importa construir un futuro a su lado. Y actuarás viendo todo eso, no solo la bola y el pensamiento.

La realidad del asunto espiritual

Si no sabes por dónde empezar, limítate a prestar atención a la respiración. Aquí tienes un audio para practicar.

Bonus: meditar aumenta la creatividad. No sé por qué: supongo que porque das una oportunidad a la mente para que se salga de los caminos trillados que recorre todo el rato, y eso permite que aparezcan ideas nuevas. David Lynch medita; con eso te lo digo todo.

3. Hacerte un súper-batido (5 minutos)

Durante mucho tiempo, dije que no creía en la fruta. Uno de los regalos que me ha hecho la naturaleza es un desinterés absoluto por el dulce en las fases no menstruales de mi existencia, y la fruta es dulce y está fría y a mí me aburre casi más que meditar.

Peeero de un tiempo a esta parte estoy tratando de nutrirme más, y según examine.com, la única web a la que me creo en términos de nutrición y demás, hay algunos alimentos que son de verdad superalimentos, entre ellos los frutos del bosque, las verduras de hoja verde y la espirulina (un alga de sabor repugnante).

¿Cómo he conseguido meter todo eso en mi dieta de forma consistente? Haciéndome un batido por las mañanas en mi batidora individual. Bate frutos congelados, que encima salen super baratos en el Mercadona, e incluso hielo. Llevo desde enero con ella y mi esperanza de vida ha aumentado como cincuenta años desde entonces. Los batidos salen de color gris asfalto, y al sabor puedes darle, en una escala del uno al diez, un cuatro, siendo muy generosa. Pero nadie dijo que la inmortalidad fuera fácil.

Nota importante: yo no creo que la dieta sea la solución a todo. De hecho, creo que la dieta es a veces un parche cuando el problema es otro. Pero si la ciencia está más o menos de acuerdo en que hay algunos alimentos que no son muy caros y que pueden tenernos más tiempo sobre este mundo tan interesante, emplear cinco minutos en asegurarte de comerlos quizá merece la pena.

Bonus: el cuarto alimento es el ajo crudo. Ni siquiera yo le echo ajo a mis batidos matutinos. Pero lo como igual, y también en mi batidora, y el secreto es una sola palabra de dulce resonancia andaluza: GAZPACHO.

Por razones ajenas a mi voluntad, no puedo decir la palabra gazpacho sin acordarme de Bertín Osborne

 

4. Practicar tu movilidad (15 minutos)

La mujer de mi padre se cayó hace algunas semanas y se partió la cadera, y ahora tiene que pasarse dos meses en silla de ruedas. No es una ancianita: tiene las inquietudes, la actividad y la vida social de una persona de mi edad. Pero se ha roto la cadera y ahora está que se sube por las paredes. Metafóricamente, claro.

Desde que pasó, estoy concienciadísima no solo con mi vigorexia, que ya estaba ahí de antes, sino con preservar mi capacidad de moverme de forma ágil. Los ejercicios de movilidad son una buena forma de practicar todo esto.

Yo este hábito no lo he probado aún, pero está en mi lista. Cuando lo haga, es probable que utilice esta web, porque Pablo tiene el libro del chaval y es muy fan. Pero no puedo recomendarlo de primera mano, así que el enlace no es afiliado (el de la batidora sí, porque mi batidora es mi segunda mejor amiga, después de mi piano nuevo).

Aquí es donde estaría genial que comentaras, Rober Sánchez, que sé que estás ahí leyendo esto y tu web sobre movimiento me encanta.

5. Revisar el contenido de tu nevera (3 minutos)

Si, como a mí, el despiste te hace olvidar comida en tu nevera en diversos estados de putrefacción, este hábito aparentemente absurdo puede salvarte. También te servirá para que te sea más fácil pensar qué vas a comer.

Es sencillo: compra una pizarra (en Ale-Hop las tienen a tres euros) y colócala en la parte frontal de tu nevera. Escribe lo que hay dentro. Pon un asterisco al lado de lo que va a ponerse malo pronto. Cuando gastes algo, táchalo en vez de borrarlo; así puedes usar la pizarra como base para hacer tu lista de la compra.

La próxima vez que vayas a prepararte algo, en lugar de mirar la nevera, mira la pizarra. Porque si te olvidas de ese tupper que escondiste al fondo de la última balda, puedes encontrarte con sorpresas desagradables y con excursiones al váter, tupper en mano, con pasta de dientes en la nariz para evitar el olor (Le pasó a una amiga. Y esta vez es verdad: lo hizo mi compañera de piso de la facultad una vez que se le puso malo un pollo guisado).

Solo he hecho esto durante una semana, pero estoy convencida de que si lo mantengo, va a evitar que el agujero negro que es mi gasto en comida se haga aún más grande.

6. Hacer (y llevar) un presupuesto (5 minutos o menos)

Se me va a caer la boca de decir lo terrible que sería mi vida, y el tiempo que llevaría debajo de un puente, si no fuera por You Need a Budget, la aplicación que uso para llevar las cuentas. Llevo tres años con ella y LA HAMO. No voy a explicaros en detalle cómo funciona (tengo un capítulo dedicado a eso en mi libro gratuito), pero si pudiera decirle algo a la Marina de hace diez años sería: «instálate YNAB en cuando lo creen». Bueno, y quizá «trata de ligarte a Benedict Cumberbatch ahora que todavía no es tan famoso».

 

Lo tendría todo el día encerrado en una habitación, vestido de Sherlock.

Este es un ejemplo de hábito que me hace parecer una persona con las cosas controladas, cuando lo cierto es que a menudo entro en negación y no miro YNAB en semanas, y después tengo que pasar una hora coordinándolo con mi cuenta del banco, y acabo con todo en números rojos. Pero la diferencia entre hacer un presupuesto mal y no hacerlo es abismal. Por eso es de alto impacto.

7. El saludo al sol de yoga (10 minutos)

El yoga, como el mindfulness, también es de esas cosas que dan coraje. Porque se ha vuelto mainstream, y ahora ya no eres esa chica interesante de la universidad, que lleva faldas largas, habla de chakras y liga un montón porque está envuelta en un aire de misterio oriental. Ahora si haces yoga puedes ser un señor jubilado, tu frutera, la gótica del instituto o el dependiente del chino de abajo de tu casa.

A mí me pasó. Durante mucho tiempo, creí que estaba en estratos demasiado elevados del desarrollo personal como para beneficiarme del yoga. «¿Yoga, en serio? —decía—. Eso es tan de 2001». Y luego empecé a hacer yoga y fue como darle esteroides a mi paz interior.

Porque, en serio, si siempre os estoy diciendo que no se pueden cambiar los pensamientos y que hay que apechugar con las sensaciones desagradables es porque lo creo de verdad. Pero he aquí un secreto: el yoga cambia las sensaciones desagradables. ¡Es mágico! Me pongo a hacer yoga sintiéndome como una patatilla, y termino llena de energía y de apetito por la vida. Si no lo digo más a menudo es porque no quiero que os hagáis yonquis del yoga y me abandonéis. Pero creo que si uno hace suficiente yoga, este blog es innecesario.

El saludo al sol es una secuencia muy fácil de aprender y muy rápida. Yo la aprendí con Adriene, que es lo mejor que se ha inventado en el mundo mundial. Quiero que Adriene y Benedict procreen y me regalen a su hijo.

8. Estudiar (15 minutos)

Pablo me contó hace un tiempo que había leído que los médicos más fiables son los que llevan cinco años ejerciendo: a partir de ahí, al parecer, se instalan en la comodidad y dejan de actualizarse. Intuyo que algo parecido nos pasa a todos. Así que sea cual sea el campo en el que estás, estoy segura de que te puedes beneficiar de quince minutos de lectura-estudio al día.

Como efecto secundario positivo, puedes utilizar el tiempo de estudio para practicar el foco. Ya te contaré en el artículo anti-Facebook que estoy preparando, pero si quieres evitar que Internet convierta tu cerebro en natillas, vas a tener que poner de tu parte y ejercitar la concentración sostenida. Y nada como un tradicional y amable libro de papel para hacerlo.

9. Escribir diez ideas sobre cualquier cosa (10-15 minutos)

El rey de las diez ideas es James Altucher, que asegura que ha utilizado esta técnica para crear negocios millonarios y etcétera. Ya sabes cómo son los yanquis. Pero escribir diez ideas sobre cualquier cosa es una práctica fascinante. Según Altucher, la creatividad es como un músculo que puede ejercitarse: mientras más ideas generes, más fácil te será tenerlas.

Como mi vida ya es una sucesión angustiosa de intentos de automejora, este hábito concretamente lo practico por épocas. Mi récord, hasta ahora, es de veinticinco días seguidos. Pero cuando lo hago, el mundo parece más interesante y divertido.

Bonus: puedes practicar esto en pareja, durante un paseo o durante una cena en la que os habéis quedado sin temas de conversación. Por ejemplo: diez ideas que harían este restaurante apropiado para niños, o diez platos que añadirías al menú. Lo importante no es que sean buenas ideas; si notas que te está costando dar con diez, escribe veinte para sacudirte el perfeccionismo.

Tienes propuestas para las diez ideas en este libro de la ex mujer de Altucher.

10. Llevar un diario de gratitud (10 minutos)

Pablo dice que este es el truco más efectivo que conoce para lograr felicidad instantánea. A mí me cuesta un poco más, pero creo que es porque no me doy tiempo suficiente para conectar con la emoción, y esa es la clave más importante de crear un diario de gratitud.

Puedes hacer una lista como el que hace la lista de la compra, claro: agradezco el sol, el agua, comer todos los días, a mi pareja, mis gatos, mi Kindle, etc. Pero es muchísimo más efectivo si reduces la lista a cuatro o cinco elementos y realmente te concentras en cada uno de ellos. Trata de verlo frente a ti. Trata de sentir la emoción positiva que asocias a cada uno de ellos. Imagina una escena concreta donde está sucediendo y báñate en ella. Apúntalo todo en un cuaderno.

O visualiza a mis gatas. Te las presto, metafórica y literalmente.

¡Eso es todo! Diez hábitos que pueden mejorar tu vida un montón. Y lo importante es que no tienes que hacerlos todos. De hecho, NO LOS HAGAS TODOS. Elige solo uno. Empieza pequeñito. Son de alto impacto porque solo uno de ellos ya va a ejercer un efecto fantástico sobre todas las áreas de tu vida. Son hábitos Abuela Sauce: generan ondas en toda la superficie del agua.

Piensa en mí, que llevo literalmente meses centrada en el hábito de fregar los platos antes de irme a dormir. Es pequeño. Es ridículo. Pero lo estoy haciendo de forma consistente por primera vez en mi vida adulta.

Si no sabes por dónde empezar, te recomiendo mi curso Transforma tus mañanas, que hasta esta tarde estará rebajado a un 50%.  Te guiará paso a paso hasta crear un espacio de 15 minutos en tu rutina cotidiana para ocuparte de lo importante. Aprovéchalo y únete a mí, que voy a hacerlo también para meterme en vereda en honor a septiembre.

¡Nos vemos allí!

El post de hoy es una colaboración de Núria Gallego Carbonell, de La escritora de tu vida.

Ayer se cumplieron 10 meses desde que comparto mi vida con Bubbles, el gato que aparece en la foto de la izquierda.

Muchas personas se consideran superiores a los animales por las capacidades cognitivas que tenemos los humanos. Sin embargo, yo no comparto esta opinión.

Hay algo en lo que ellos son mucho más expertos: vivir el presente.

Cuando se despierta a las 6:30 de la mañana, Bubbles no se levanta pensando:

“¡Oh, my God! Tengo que controlar las malditas golondrinas. No sé cómo lo hacen para esconderse en el tejado.

Y tengo que asegurarme de que Núria o Miguel me ponen mis 4 raciones de comida. Espero que no se olviden ni una.

Mierda, ya llego tarde para ver salir el sol.

También tengo que cazar todos los insectos que entren en casa.

Ay, ¡qué hambre! Qué ganas de desayunar.

Luego tengo que darme una buena limpieza, que se está muy a gustito tomando el sol recién lavado.

Y que no se me olvide dormir mis 16 horas diarias. Con suerte, me pasaré la tarde entera en un regazo.

Mmmm…. Cordero….

¡Mierda, mierda! Ya voy tarde para todo. Será mejor que me dé prisa.”

Bubbles no se estresa por cumplir con sus tareas de felino. Sencillamente, las hace cuando tocan.

Sin embargo, tú y yo, que no tuvimos el privilegio de nacer gato doméstico, sí nos preocupamos por nuestras obligaciones. De hecho, los humanos comunes tenemos muchas y poco tiempo para terminarlas.

Ante esto, lo que acostumbramos a hacer es ir de un lugar a otro como una peonza, tachando acciones de nuestra to do list y reaccionando a los imprevistos que se nos presentan.

Pasamos el día apagando fuegos y alimentando los pensamientos en nuestra cabeza.

De esta forma, terminamos exhaustos, cansados de dar vueltas, hartos de los demás y de nosotros mismos. Si hemos tenido un día particularmente estresante, incluso es posible que hayamos acumulado tensión en el cuerpo.

Quizá nos duele la cabeza o la espalda o hemos apretado los dientes. Quizá nos sentimos frustrados, enfadados o tristes.

Pero no podemos detenernos demasiado, mañana nos espera una lista igual o más larga que la de hoy.

Así no hay forma de vivir el presente, lo que tanto recomiendan en Autoayudalandia.

Pero no todo el horizonte es descorazonador. Hay una forma de evitar el baile de la peonza día tras día o, por lo menos, existe la posibilidad de recargar las pilas y prevenir algunos de tus malestares: tomar ejemplo de los animales y vivir en el cuerpo.

Vivir en el cuerpo es estar presente en él. Se trata de sentir las sensaciones que hay en cada una de las partes que lo componen.

Por ejemplo, se trata de saber cómo están tus piernas y tus pies. Reconocer si están cansados antes de que duelan, si te sostienen con seguridad, si son flexibles o rígidos.

También se trata de reconocer, cuando estás en tu rutina, cómo reacciona tu cuerpo.

Imagina que llegas tarde al trabajo y el metro se retrasa. ¿Sabrías decir lo que ocurre dentro de ti? No me refiero a lo que piensas. ¿Sabrías detectar si contienes la respiración o si tu estómago se tensa?

La mayoría de las personas viven atrapadas en sus pensamientos y no son conscientes de ello. No se han acostumbrado a sentir el sol en su piel, el peso de la comida en el estómago, el sostén que ofrecen los pies o la tensión en su espalda tras muchas horas en la misma postura.

Sin embargo, cuando estás en contacto constante con tus sensaciones corporales, te resulta mucho más fácil vivir en el presente.

La diferencia entre la mente y el cuerpo

Quizá alguna vez has leído que mente y cuerpo son lo mismo. Y sí, lo son, porque no pueden separarse. Por ahora, todavía no hay cabezas pensantes insertadas en líquidos al estilo de Futurama.

Como no pueden separarse, forman un sistema único que se relaciona. Es decir, los cambios que acontecen a nivel mental influyen en el cuerpo. Y viceversa: las variaciones en el cuerpo, se representan en la mente también.

Por ejemplo, muchas veces, tras una buena sesión de deporte, te gustas más y te sientes más confiado.

No obstante, a pesar de que son un sistema único, no tienen la misma función.

La mente nos sirve para proyectar, analizar y planificar. No puede parar nunca quieta, porque su función natural es pensar.

Los pensamientos son como una radio que, siempre que la enciendes está reproduciendo un programa u otro.

El neocórtex, la parte de nuestro cerebro que nos hace humanos (y que compartimos con los chimpancés, los bonobos, los gorilas y los orangutanes), se formó para memorizar, hablar, reflexionar, solucionar problemas…

Necesitábamos desarrollar esas capacidades para interactuar en nuestras relaciones sociales complejas.

El cuerpo nos sirve para relacionarnos con el mundo. Mediante él, podemos percibir lo que nos rodea a través de los sentidos, movernos y sentir nuestras emociones.

Usamos el cuerpo para actuar en el presente. Esas acciones producen unos estímulos que nos provocan sensaciones y sentimientos.

Por ejemplo, piensa en las mariposas del estómago que sientes cuando estás enamorado, o en las lágrimas que te caen cuando ves una peli triste o en los gritos que pegan algunas personas cuando se enfadan.

En los tres casos, una emoción ha provocado una reacción física.

Esto no quiere decir que no haya una reacción mental en forma de pensamientos. Por supuesto que la hay. Como te he comentado, cuerpo y mente no pueden separarse el uno del otro.

Lo bueno que tiene el cuerpo es que, cuando conseguimos centrarnos en las percepciones corporales, los pensamientos lo tienen un poco más difícil para despistarnos del momento presente.

No obstante, el problema que tenemos es que muchas de esas reacciones corporales son inconscientes, ya que en algún momento de nuestra vida nos fueron útiles y decidimos quedarnos con ellas. Ahora ya no nos sirven, pero seguimos usándolas sin darnos cuenta.

Por ejemplo, de pequeña, debido a las circunstancias que viví, aprendí que era mejor no dar mi opinión y quedarme calladita. Mi forma de evitarlo fue tensar la mandíbula. Por eso, muchas veces, cuando alguien me cuenta algo con lo que no estoy de acuerdo, mi tendencia es apretar esa zona.

Si estoy presente en mi cuerpo, sintiéndolo, puedo reconocer esa reacción y decidir si quiero o no cambiarla. En cambio, si en ese momento estoy perdida en mis tribulaciones, no me daré cuenta de ello y, quizá, más tarde, me sentiré triste o me dolerá la mandíbula.

Al igual que los animales, tú también puedes acostumbrarte a integrar tu realidad presente a través de tus percepciones corporales. Para ello, voy a explicarte unas sencillas prácticas para aplicar en tu vida.

3 claves para conectar con tu cuerpo

En muchos lugares, se recomienda meditar para vivir el presente. Y es una buena forma de conseguirlo. No obstante, reconozco que sentarme a observar la respiración no me ha traído demasiados resultados en el pasado.

Me resultaba muy difícil quedarme quieta para observar mis inhalaciones y espiraciones. Siempre terminaba perdida en mis pensamientos.

Lo que inspiró un cambio verdadero en mí fue integrar el movimiento en mis meditaciones. Para ello, me sirvió la terapia de movimiento.

La terapia de movimiento es un conjunto de técnicas que te ponen en contacto con tus sensaciones y tensiones corporales. De esta forma, consigues conectar con tu realidad y con tus emociones a través de tus reacciones físicas.

Algunas de sus prácticas están enfocadas a la expresión de tus sentimientos para que puedas aliviar tus malestares corporales. Por ejemplo, puedes liberarte de tus dolores en 5 minutos con este ejercicio.

Pero la base de la terapia de movimiento es conectarte con el cuerpo y, por lo tanto, con tu realidad presente. Para hacerlo, te vendrá bien tener en cuenta estas 3 consideraciones.

 

Movimiento constante

¿Cuánto movimiento hay en tu vida? ¿Trabajas 8 horas diarias frente al ordenador y te levantas sólo para ir al baño o a por un café? ¿Vas a todas partes con el coche y deseas aparcar lo más cerca posible del lugar? Si este es tu caso, estás firmando tu sentencia de muerte.

Porque todo lo que no se mueve, muere. Incluso las plantas, que no pueden alejarse de donde están arraigadas, giran.

Quizá ahora mismo estás pensando que tú no entras en la categoría de los sedentarios porque vas 3 ó 5 días al gimnasio. Pero sí.

No te estoy recomendando hacer deporte, que está muy bien y es saludable; aunque habría que revisar cómo es tu rutina de ejercicios para ver si realmente es buena para el cuerpo.

Estoy hablando de integrar el movimiento en tu día a día. Es decir, te animo a que te pongas alarmas cada hora, levantes el culo de la silla y te pongas a estirar, bailar, hacer un saludo al sol, subir escaleras o lo que a ti te apetezca.

Necesitas mover el cuerpo para percibir tus sensaciones, porque ellas son las que te conectan con tus necesidades reales. Por ejemplo, cuando sientes el estómago vacío, por un momento, tienes que centrarte en tu presente para decidir qué vas a comer.

Sin embargo, cuando te mantienes inmóvil, dejas de percibir esa información. De hecho, puedes probarlo en casa: mantén tu brazo inmóvil durante 10 minutos, sin hacerle caso, y verás como dejarás de notar su presencia.

Si necesitas ideas de lo que puedes hacer, puedes consultar esta infografía.

Los 5 sentidos

Este tipo de actividad acostumbra a usarse al principio de los talleres de movimiento. Su finalidad es bajar revoluciones, disminuir el nivel de pensamientos y empezar a conectar con el cuerpo.

Para ello, lo que tienes que hacer es dejarte llevar; andar o moverte libremente por el lugar donde estés y empezar a fijarte en lo que perciben tus sentidos.

Para que puedas practicarlo en casa, te detallo los pasos:

También te he grabado un audio para que puedas practicarlo sin estar pendiente de cuál es el siguiente paso.

 

Para que la experiencia sea más placentera, te recomiendo hacerla en la naturaleza, pues los estímulos que recibirás serán mejores. Porque fijarse en la textura de una flor es más gratificante que observar el respaldo de una silla.

Rutina matinal

Una buena forma de integrar el movimiento en tus días es iniciarlos con una rutina matinal. Cuando empiezas tus jornadas con ejercicios de terapia de movimiento o cualquier otra técnica que conozcas que te haga estar presente en ti, esa consciencia se traspasa a lo largo de las horas.

Así, es mucho más fácil acordarte de hacer una pausa en medio del trabajo para practicar yoga o tendrás más ganas de estirar las piernas y dar un paseo. Tu cuerpo se habrá acostumbrado a estar en movimiento.

Si te soy sincera, hasta hace unos meses, yo no había sido capaz de integrar este hábito en mi vida. Finalmente, lo conseguí gracias a dos herramientas.

Por un lado, conseguí levantarme a las 6:30 de la mañana con un despertador implacable que me obliga a hacer una foto de mi oficina casera para apagarlo. Se llama Alarmy.

Y, por otro lado, el curso de Marina, Transforma tus mañanas, que me ayudó a encontrar motivos para perseverar en mi hábito.

Gracias al curso, diseñé mi rutina matinal de movimiento perfecta. Si visitas el enlace, podrás descubrir los ejercicios que hago para mantenerme presente a lo largo del día.

Encuentra tu forma única de vivir el presente

Cuando empecé a vivir en mi cuerpo, me transformé. Antes, tenía serios problemas para saber cómo me sentía frente a las situaciones que se me presentaban. Por eso, me sentía perdida y acumulaba dolores en el cuerpo.

Cuando la terapia de movimiento me enseñó las técnicas necesarias para conectar conmigo misma, aprendí a expresar mis emociones y me sentí más libre para vivir la vida como realmente quiero. Una vida centrada en disfrutar del presente.

Conectar con el cuerpo tiene innumerables beneficios; sin embargo, no todo el mundo se siente cómodo en él. Por eso, te animo a que encuentres tu fórmula única para vivir el presente.

Si eres una persona muy analítica, quizá te irá mejor un método que te ayude a vivir el presente con la ayuda de la mente.

Si te mueves más por las emociones o tu intuición, puedes poner en práctica algunos de los ejercicios que te propongo en mi página web para aprender a escuchar tu cuerpo.

Sea cual sea la fórmula que escojas, no te olvides de ponerla en práctica. Sin tus acciones diarias, seguirás atrapado en el pasado o el futuro.

Y si, como yo, vives con un animal, aprende de él. Fíjate en lo que hace para disfrutar del momento presente.

Ahora te toca a ti. ¿Tienes alguna estrategia para vivir el presente? ¿Alguna duda sobre los ejercicios que te he explicado? Escríbeme y seguimos la conversación en los comentarios.

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Soy Núria Gallego Carbonell. Soy facilitadora de autoconocimiento a través de la terapia de movimiento y la escritura. Hace unos años, el dolor de cabeza, los cólicos menstruales y la ansiedad me perseguían. No sabía qué hacer para vivir sin dolor.

Todo cambió cuando aprendí que tenía todas las soluciones dentro de mí. Mi cuerpo sabía qué necesitaba para superar mis malestares. Sólo tenía que detenerme a escucharlo. Para ello, la Terapia de Movimiento y la Escritura fueron mis dos herramientas básicas.

Tras 6 años de autoconocimiento a través del cuerpo, he encontrado mi fórmula para superar el dolor físico y emocional.

Puedes conocerme mejor en mi web, La escritora de tu vida.

 

Si quieres aprender a tu ritmo y desde la comodidad de tu casa, he elaborado dos cursos para echarte un cable.

Son cursos originales, divertidos, pensados con muchísimo detenimiento y hechos a mano con amor.

¿No sabes por dónde empezar a cambiar tu vida? Empieza por tus mañanas. Descubre paso a paso la manera de crear espacio en tu día para todo eso que nunca encuentras tiempo de hacer: meditar, escribir tu libro o simplemente dedicar un rato a cuidarte.

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Si lo que quieres es un curso en profundidad, dirigido a la acción y a entender de una p***a vez cómo funciona tu mente, Reescríbete es tu curso. Sale dos veces al año (normalmente en mayo y diciembre) para que podamos hacerlo todos juntitos en amor y compaña.

Si no quieres perderte la próxima edición, apúntate y te aviso cuando salga.

Quiero entrar en la lista de espera

¡Nos vemos en el interior!

pablo-8Como ya te he ido contando por aquí y en la newsletter, el lunes que viene estará disponible Transforma tus mañanas: un curso de 15 días para construir una rutina matinal que cambie tu vida de arriba abajo.

Estoy TAN convencida de que una rutina matinal te puede cambiar la vida, que hoy te he traído a 17 conocidos bloggers para que te cuenten las suyas.

Tener un blog no es indicativo de que seas una persona interesante, por supuesto, pero los 17 fenómenos que van a participar hoy tienen otros motivos para que nos fijemos en ellos: son gente que está desarrollando Proyectos Grandes y Locos, viviendo vidas con sentido y aportando su granito de arena a la Humanidad.

Verás que hay rutinas para todos los gustos: complejas y sencillas, cortas y largas, estructuradas o más libres. Lo que tienen todas en común es que te ayudan a empezar el día con intención y espacio, en lugar de estar siempre corriendo y en modo apagar fuegos.

Te animo a que leas este post con una libreta en mano y anotes las ideas que puedan servirte a ti. Sin más, te dejo con ellos (¡al final te cuento también mi rutina, por si tienes curiosidad!).

Rutina #1: vaciarme, llenarme y moverme (escritura + visualizar + ejercicio)

Jon Valdivia, coach y músico

jon-round-postTengo tres partes muy definidas para mi rutina matinal. Está sujeta a modificaciones, pero esta estructura me funciona de perlas.

1. Vaciarme: escribo durante unos 20 minutos sin filtrar lo que pasa por mi cabeza. La idea es vaciar las telarañas mentales y darme un espacio para “escupir” todos esos pensamientos recurrentes que flotan en la cabeza por la mañana.

2. Llenarme: dedico unos 10 minutos a visualizar, sentir y asociarme emocionalmente con todas las cosas buenas que tengo en la vida y que doy por sentado. Entro en un espacio emocional en el que no necesito nada y todo está ya resuelto. Imagino que he conseguido mis objetivos, que soy la versión de mí que aspiro a ser y que las cosas importantes de la vida están en orden. La idea es vivir mis días desde ese estado emocional. Esto marca la diferencia entre vivir en mi máximo potencial actual o vivir preocupado por todo lo que aún no está resuelto o queda por conseguir.

3. Ejercicio físico y meditación: para mí esto suele ser pasear al perro y/o hacer una sesión de fitness. Durante este tiempo me concentro en estar en el “aquí y el ahora”, entrenando mi sistema a mantener presentes todas las emociones que he creado en el paso 2.

En total me lleva entre una y dos horas. Acabo feliz emocional, física y espiritualmente. Es una burrada de tiempo pero lo importante es la estructura. Es una inversión que da resultados a corto y largo plazo, así que hago la inversión muy a gusto.

Jon Valdivia es coach, nómada y músico. Desde su web comparte inspiración y acompañamiento para inconformistas que quieren escuchar su voz interior y vivir su Gran Historia.

Rutina #2: aprovechar la creatividad (escritura)

Cristina Veira, psicóloga clínica

cristina-round-postMi rutina diaria es bien sencilla: nada más levantarme, bebo un vaso de agua y escribo. Suelo despertarme sobre las 7:30, antes que el resto de personas de la casa y aprovecho ese rato de silencio y tranquilidad para concentrarme en escribir.

Lo del agua es porque me suelo despertar con mucha sed, no por nada especial. Lo de escribir es porque he comprobado que la primera hora de la mañana es mi momento más creativo.

Paro de escribir o bien cuando termino un post o un capítulo de un curso o cuando mi hijo se despierta, lo que antes ocurra. Pero si tengo que decir un tiempo, normalmente estoy escribiendo entre 45 o 60 minutos seguidos, más que de sobra para llevar todo al día, sin estar pensando “tengo que escribir, tengo que escribir”

Después, desayuno, me visto y ahí ya la rutina cambia dependiendo de si me toca trabajar o estar con el niño. Si estoy con mi hijo, pues juego y voy al parque y si trabajo, aprovecho el resto del tiempo en tareas más mecánicas como maquetar posts, grabar vídeos, etc.

Por las tardes atiendo pacientes en consulta.

Los fines de semana altero un poco la rutina y no escribo nada, sino que dedico ese tiempo extra por las mañanas a leer, estar con el ipad o dormir algo más.

Esta es mi rutina de las mañanas, que me ha resultado muy útil para poder llevar al día dos blogs y sacar varios cursos online mientras cuidábamos de nuestro hijo en casa.

Cristina Veira es psicóloga clínica y terapeuta familiar. Dirige una consulta de psicología en A Coruña.

Rutina #3: planes y rituales (revisión + planificación + foco)

Márcos Vázquez, emprendedor y asesor nutricional y de fitness

marcosvazquez2rEl rumbo con el que empieza tu día determina en gran parte donde termina. La dirección inicial determina el destino final. Si lo primero que haces al levantarte es sumergirte en el torrente de información de redes sociales y correos interminables, te arrastrará la corriente, perderás el control de tu mente. Cuando quieras darte cuenta, se habrá evaporado media mañana sin haber logrado nada. Una bandeja de entrada vacía no es un buen indicador de progreso.

Para evitar la deriva, debes tomar el control de tu día. Ten un plan y un ritual

En mi caso, hay pequeñas diferencias según el día. El lunes dedico más tiempo a reflexión y planificación. El viernes hago un repaso de los objetivos cumplidos y fallos cometidos. Pero a grandes rasgos, sería lo siguiente.

Me levanto sin despertador. Bebo agua con un poco de jugo de limón. Pongo el café al fuego. 

Reviso los objetivos del día, con enfoque 1-3-5: 1 objetivo principal, 3 objetivos menos importantes de apoyo y 5 (como máximo) actividades pendientes a completar. El objetivo principal del día está alineado con la planificación semanal. Idealmente el resto también, pero varían en función de los imprevistos de cada día.

Sirvo el café y reviso el email para asegurar que todo está bien. No respondo correos, solo valido que el mundo no se ha venido abajo mientras dormía (es decir, no hay nada super urgente o algún problema serio). Con la tranquilidad de que el mundo sigue girando, desayuno (si no toca ayuno intermitente). 

Después empiezo a trabajar en mi prioridad n°1, normalmente relacionada con generación de contenido. Organizo mi tiempo por bloques, al estilo Pomodoro, porque me permite mantener máxima concentración. Aprovecho los descansos para responder emails o participar en las redes sociales.

(Puedes leer más sobre rituales, hábitos, etc., en esta entrada de Marcos: El poder de la concentración y el mito de la inspiración.

Marcos Vázquez es experto en Fitness y Nutrición desde una visión alejada de convencionalismos y comprometida con la verdadera salud del ser humano. Desde su blog Fitness Revolucionario lidera una revolución que cuenta ya con más de 90.000 seguidores.

Rutina #4: movimiento, inspiración y gratitud (deporte + meditación + diario de gratitud)

María Fornet, escritora y psicóloga

bio-maria-fornetMe levanto a las seis y hago algo de deporte. Algunos días, en el gimnasio; otros, aprovecho para caminar; los menos, hago algo en casa. Uso esta hora para, además, escuchar podcasts que me motiven e inspiren: tiro de charlas de TED, de personas exitosas o veo vídeos en Youtube de escritoras que me recuerdan quién quiero llegar a ser (Allende, Laura Freixas, qué sé yo. Gente grande que me enseña mucho).

Cuando acabo, me ducho y me siento a hacer unos minutos de meditación, que luego repetiré a la noche. Para finalizar con mi rutina, cojo mi diario y escribo cinco cosas por las que estoy agradecida, pero con un truco: al menos dos aún no han sucedido. Todo esto me sirve para no olvidarme de lo que quiero conseguir, desbloquear mis miedos y preparar mi mente para que, aquello por lo que cada día trabajo, me pille con la actitud correcta.

María Fornet tiene dos novelas publicadas con éxito y cada semana comparte en su web lo que sabe y lo que aprende de sus dos grandes pasiones: la psicología y la escritura.

Rutina #5: modo apisonadora on (ejecutar y punto)

Gonzalo Ruiz Utrilla, ingeniero, inversor y emprendedorgonzalo-round-post

Cuando he tenido mucho foco en un objetivo o proyecto y sabía perfectamente lo que hay que hacer, siempre me despertaba muy pronto. Entre las 4 y 6 de la mañana y empezaba a ejecutar en modo apisonadora. Sin coger el teléfono, sin mirar el email, sin redes sociales, sin movil. Simplemente tarea-ejecución.

Cuando he tenido menos foco, intento seguir la idea de que el origen de la motivación está en la acción. Por eso intento concentrarme lo antes posible y ejecutar.

Algo que si he intentado toda mi vida es pensar en mi “Yo del futuro”. He detectado que la mayoría de la gente sobreestima a su yo del mañana. Cree que es alguien superpoderoso que lo va a hacer todo. Sin embargo, por experiencia, se que el “Yo del futuro” es vago, perezoso, le cuesta arrancar, procrastina y rezonga cuando tiene que hacer algo. Sobre todo por las mañanas, cuando se despierta con sueño sin una motivación clara.

Lo mejor es allanarle el camino y darle instrucciones claras. Piensa la tarde o la noche de antes en lo que tendrá que hacer y los objetivos que tiene que conseguir. Escríbelos y define de la forma más explicita posible, paso por paso, lo que tiene que hacer desde que suene el despertador: Pon un pie en el suelo, enciende la cafetera, ducha, no mires el facebook, no deambules, dúchate, vístete, haz la cama, ve al banco, haz esa llamada, envía ese documento…. Así será mucho más fácil realizar tus objetivos.

No confíes en tu yo del mañana. Es vago. Es perezoso y en cualquier momento intentará escaquearse de sus objetivos.

Gonzalo Ruiz Utrilla es ingeniero en Telecomunicación y Miembro del Alumni de Singularity University. Fundador de empresas como Tendenzias Media SL, FinancialRed.com, Bolsa.com o Cursos.com. Inversor en Startups a través de Civeta Investment SA y Fintech Ventures SL. Apasionado y divulgador de Transhumanista, Biohacking y Desarrollo personal.

Rutina #6: recarga mental y física (meditación + desayuno)

Ana Vico, psicóloga

ana-roundpostMe di cuenta de la importancia de una rutina saludable cuando, tras una temporada más o menos prolongada, me sentía sin fuerzas e irritable por las mañanas. ¿Qué ocurría? Me analicé y resultó que lo primero que hacía por la mañana era abrir el email, el ordenador, la web… ¡Ya empezaba con estrés! 

Desde ese momento, supe que necesitaba empezar bien el día, por muchas tareas que tuviera que hacer.

1. Ahora me levanto temprano, me lavo un poco la cara y me siento a meditar durante 1 hora

2. Después, con el foco puesto en el presente, desayuno. ¡Mi comida favorita del día! Disfruto cada bocado y muchas veces lo hago desde mi balcón, mirando el paisaje.

3. Cuando he hecho eso, tengo la energía suficiente como para comerme el mundo. Y, dependiendo del día, me voy a hacer un poco de deporte o me pongo a trabajar en algo creativo (crear mi nuevo curso, escribir partes de mi libro, definir metas a corto plazo…). 

Lo ideal es que recargues tus pilas mentalmente (yo lo hago meditando) y físicamente (comer, moverte, yoga…). Con esto, tendrás todo lo necesario para vivir plenamente un día más.

Ana es psicóloga y coach experta en inteligencia emocional. ¿Su lema? Entrena tus emociones y conquista tu vida. Puedes empezar a dominar tus emociones con su minicurso gratuito.

Rutina #7: viviendo el aquí y ahora (desayuno consciente)

Jesús Matos, psicólogo

jesus-round-postDesde hace ya muchos años, mi rutina matutina es la misma. Me levanto con una hora de antelación para poder desayunar mirando por la ventana. Intento vivir el momento al 100%, especialmente los días que puedo ver amanecer.

El ritual no tiene ninguna complicación, simplemente prepárame un café solo bien cargado, sentarme en el sofá y ponerme a contemplar las vistas desde mi casa.

Me centro en impregnarme de toda la información que me dan mis sentidos. Desde el contacto de la piel con el sofá, pasando por el sabor amargo del café, el sonido de los pájaros revoloteando y la visión de la majestuosa montaña que corona el pinar.

Pensar en lo inalterable de la naturaleza durante tantos miles de años me hace sentirme pequeño. Me hace sentirme parte de todo, en unión a todo lo que me rodea.

Esta forma de empezar el día me conecta conmigo mismo, me hace relativizar las dificultades del día a día y me mantiene en equilibrio. Es uno de mis momentos preferidos. Salto de la cama con ganas de tomarme el café mirando la naturaleza.

Jesús Matos es psicólogo y enseña a personas que están tristes las técnicas necesarias para regular emociones con eficacia y vivir una vida plena.

Rutina #8: nutrirme y activarme (desayuno + Meditación Activa)

María Mikhailova, coach de intervención estratégica

maria-round-postAunque no soy una persona constante en mi rutina, sí que intento seguir unas directrices para aprovechar al máximo las primeras horas.

No me gusta despertarme de golpe, así que siempre pongo la alarma unos 10 minutos antes de la hora prevista. Gracias a trabajar desde casa y no tener que ir a la oficina, puedo tomarme mi tiempo tranquilamente. Siempre tomo un gran vaso de agua fría o templada antes de desayunar y desayuno tranquilamente cereales con fruta y café (y si estoy inspirada, incluso me hago un batido verde de espinacas y fruta).

Una de las cosas que más me funciona es realizar la Meditación Corporal Activa, para activarme y crear mi día ideal. Consiste en una respiración activa de unos 15 minutos que tiene 4 fases: respiración enérgica acompañada del movimiento del cuerpo para conseguir energía y claridad; gratitud por todo lo bueno que hay en mi vida; visualización de 3 objetivos que quiero cumplir en el día de hoy; y por último creación de afirmaciones positivas que me potencian mi nueva identidad.

Puedes descargar de forma gratuita la meditación que he grabado yo misma y que ofrezco a mis seguidores aquí.

María Mikhailova es coach personal, escritora, formadora y conferenciante del crecimiento personal y desarrollo del talento. Postgrado en Coaching, Inteligencia Emocional y PNL por la Universidad Rey Juan Carlos. Ayuda a las personas a descubrir su propósito, reinventarse profesionalmente y crear una atractiva marca personal para conseguir el estilo de vida que sueñan.

Rutina #9: inspiración y energía (meditación + agradecimiento + ejercicio + desayuno)

Isa y Juanmi – ingenieros y emprendedores

isa-y-juanmiCada vez somos más conscientes de la importancia que tiene empezar el día dedicando tiempo a nosotros.

Empezar de forma reactiva, mirando el móvil, las redes sociales o el email es lo peor que hay para la productividad, así que poco a poco hemos ido creando nuestra propia rutina que por supuesto está en constante cambio y evolución:

1. Para comenzar, 10-15 minutos de meditación para empezar el día enfocados y relajados. 

2. Después dedicamos unos minutos a decir 3 cosas por las que estamos agradecidos hoy. Pueden ser desde cosas más importantes como tener salud, hasta cosas aparentemente pequeñas como tener un techo donde dormir. Es incorporar el hábito de no dar nada por sentado y valorar lo que tenemos. Nos hace empezar el día con actitud positiva 🙂

3. Luego hacemos unos estiramientos y ejercicios rápidos para cargar el cuerpo de energía, como flexiones, sentadillas, etc Es algo que no lleva más de 5 o 10 minutos, pero te activa. Al margen de que algunos días vamos al gimnasio, claro.

4. Y por último ¡un buen desayuno! Nos encanta preparar un desayuno a base de batidos de frutas, avena o huevos. Alimentos que nos dan energía para toda la mañana. Nos lo tomamos o bien viendo videos de Youtube o con música de fondo y charlando.

Y esa es nuestra mañana. Más o menos 1 hora en total y estamos listos para empezar a trabajar.  En nuestro caso las tareas las dejamos planificadas la tarde-noche de antes así que por la mañana ya sabemos con que tenemos que empezar. También intentamos no activar los datos del móvil hasta bien avanzada la mañana y así nos aseguramos no tener distracciones.

La verdad que podemos decir que las mañanas están cambiando nuestra vida.

Isa y Juanmi ayudan a emprendedores a activar su máximo potencial a través del Alto Rendimiento. Apasionados por la Productividad, la Gestión de Proyectos y los viajes.

Rutina #10: no es mi rutina, es mi vida (estiramientos + paseo + movimiento)

Rober Sánchez, entrenador personal y filósofo cotidiano

roberMi rutina matinal dura cinco horas, de 7 a 12. ¿Cinco horas? Sí, ni una más ni una menos. ¿Por qué? Verás… Hace un tiempo descubrí que la vida de un hombre/mujer es un simple eco de cómo se viven las cinco primeras horas del día, más o menos. De hecho, mi rutina matinal no es una rutina, es mi vida. No hay nada más importante que esta primera parte del día, ya que el resto es una mera consecuencia, una prolongación de mi compromiso matutino.

¿Y cómo es? Allá vamos.

Me levanto a las 7. Me preparo un café americano mezclado con una yema de huevo, y manteca y aceite de coco, al mismo tiempo que dejo listo mi desayuno para más tarde.

A las 7:15 me tomo el café, sentado en el suelo mientras hago algunos estiramientos y miro vídeos de danza, circo o gimnasia.

A las 7:30 bajo al parque con Lula, mi chihuahua, y juego con ella al pilla-pilla unos veinte minutos.

Vuelvo a casa y a las 8 salgo hacia el gimnasio o la playa, en bicicleta. Durante dos horas y media me muevo. No, ni entreno ni hago ejercicio. Me muevo. Al final, algo de relajación y vuelta a casa para ducharme y desayunar, sobre las 11:30. A las 12 ya estoy listo para disfrutar del impacto de empezar cada día de esta manera.”

Rober Sánchez es entrenador personal en proceso de convertirse en profesor de movimiento. Escribe sobre experimentalismo cotidiano: una filosofía de vida propia basada en el libro Walden, de Henry D. Thoreau.

Rutina #11: energía, actividad y concentración (desayuno + ideas + meditación)

Sandra Llinares, coach y mentora de emprendedores

sandra-llinares-300x300Al levantarme bebo mi primer vaso de agua del día. La hidratación es básica para el cerebro.

Antes de dedicarme a mí y a mi trabajo me ocupo de mi hijo. Le despierto y desayunamos juntos. Para mí es importante desayunar bien. Con el estómago vacío soy incapaz de hacer nada. Como pan de centeno y fruta. Eso me ayuda a mantener unos niveles constantes de glucosa en sangre y a no tener hambre durante la mañana.

Una vez nos hemos arreglado y le he llevado al colegio puedo ponerme a trabajar. Como ya hace un rato que me he despertado, estoy activa y he conducido, suelen venirme un montón de ideas a la cabeza y de cosas por hacer. El coche es uno de mis lugares más creativos. Así que lo anoto todo en mi libreta para vaciar la mente y poder abordar cada tema a su momento.

Además antes de encender el ordenador suelo hacer una meditación guiada de unos 15 minutos. Me ayuda a tranquilizar la mente y a concentrarme. Desde que lo hago soy más productiva y afronto los contratiempos con más serenidad.

Sandra Llinares ayuda a los profesionales del desarrollo personal y la salud a atraer clientes por internet para que puedan llevar la vida que quieren trabajando exclusivamente en lo que les apasiona.

Rutina #12: all you need is love (amor + gratitud + ejercicio)

Diana Garcés, blogger experta en sexualidad y relaciones

diana-1Cuando abro los ojos cada mañana lo primero que hago es arruncharme junto a la persona  que tengo al lado, darle un beso y decirle “te quiero”.

Luego me paro de la cama, abro la ventana, observo el día y doy gracias al universo por las posibilidades y los aprendizajes que vendrán este día.

Me visto, voy al baño y luego me preparo para salir a caminar durante una hora

A veces no salgo, porque hace mucho calor o porque me ha cogido la tarde o porque no  quiero, asi que hago ejercico en casa: cardio, abdominales, sentadillas y yoga para estirar, medito unos minutos y empiezo mi día.

No te diré mentiras, no todos los días es así, pero hay algo que nunca cambia y que es una constante en mi vida desde el 2004. El darle un beso a mi pareja y decirle que lo quiero.

Por más enojada que esté, por más cogida de la tarde que ande, aunque haya tenido una mala noche, así no sea yo la primera en levantarme de la cama, es un ritual que tenemos y es algo que nos recuerda que el día que vamos a enfrentar ya tiene un ingrediente que lo hará especial, no perfecto, pero al menos estaremos bien y eso ya es empezar el día con buen pie.

He decir que las mañanas nunca han sido mi fuerte. Odio a muerte madrugar y sería feliz acostandome todos los días a las 3 de la mañana y levantandome de las 11 en adelante. 

Sin embargo es un hecho que cuando logro despertarme pronto y llevar a cabo una rutina matinal me siento mucho mejor el resto del día. Y cuando esto lo mantengo en el tiempo me siento mejor, más ligera, más feliz y soy mucho más productiva.

Diana Garcés es una blogger apasionada de la vida nómada que lleva unos años trabajando en su blog Hablando de Sexo el tema de la aceptación, las parejas y el amor propio con mujeres. Su misión es crear conciencia desde la evaluación de temas tabú hasta la responsabilidad que genera ser la protagonista de tu propia vida.

Rutina #13: energía espiritual y física (meditación + desayuno)

Míriam Martín, psicóloga

miriamCuando suena la alarma lo primero que hago es saltar de la cama (como retrase la alarma 5 minutos ya la hemos liado) y darme una ducha, hago mi cama y me siento en la postura de medio loto para meditar 15 minutos, enciendo una barrita de incienso de jazmin (me encanta ese olor y lo tengo asociado con la meditación) y simplemente me concentro en mi respiración sintiendo como esta va purificando mi cuerpo y llenándolo de energía. 

Después de esto desayuno, normalmante a base de frutas frescas y un vaso de té verde con leche de almendras y en unos 40/45 minutos desde que sonó el despertador estoy lista y llena de energía para comenzar el día. 

Miriam Martín es psicóloga, coach, habitante imperfecto del planeta tierra y autora de Psicorumbo, un proyecto destinado a ayudarte vivir de una manera consciente y plena de Lunes a Domingo.

Rutina #14: tranquilidad, abundancia y energía (meditación + agradecimiento + ejercicio + desayuno)

Álvaro López, experto en reinvención profesional

alvaroEsta es mi rutina matinal:

  1. Beber dos vasos de agua
  2. Meditar durante 30 minutos.
  3. Agradecimientos después de la meditación.
  4. Salgo a andar 45 minutos.
  5. Ducha.
  6. Desayuno con consistencia.
  7. Dos horas enfocándome en la tarea más importante del día.

¿Para qué hago cada una de estas actividades?

Beber agua para eliminar toxinas del cuerpo, es decir, lo realizo como ejercicio de purificación corporal.

Meditar me permite pacificar mi mente, porque tengo tendencia a cierta hiperactividad. Con este ejercicio entreno mi conciencia presente que es fundamental para que pueda alcanzar los objetivos que me propongo cada día.

Andar o hacer algo de deporte me sirve para tonificar el cuerpo, o lo que es lo mismo dotarlo de energía para empezar el día.

La ducha obviamente es para que nadie me mire mal por la calle 🙂 . Bueno también porque la purificación no sólo debe del cuerpo interior, sino también del exterior.

El desayuno es otro elemento que me llena de energía. Más allá de por el contenido nutricional, porque mientras lo preparo escucho un podcast inspirador, y luego como con mi mujer, lo cual es sin duda extraordinario para comenzar el día.

Los agradecimientos son una fórmula de conectar con mi abundancia. Sintiéndome abundante sé que tengo todo lo que necesito y que todo lo que venga será un regalo del nuevo día. Esto proporciona un ánimo inquebrantable que me hace ver la vida con un enorme positivismo.

Álvaro López es mentor y formador experto en reinvención profesional: acompaño a profesionales insatisfechos en su trabajo a descubrir su talento para reinventarse profesionalmente creando proyectos profesionales con sentido que les permitan conciliar su vida laboral con el estilo de vida que desean

Rutina #15: cuerpo, mente y espíritu (meditación + entrenamiento mental + entrenamiento físico)

Miguel Guzmán, Ingeniero de Desarrollo Personal

miguelLas rutinas son una forma muy eficiente de llevarte al estado interno que desees en cada situación. En mi caso mi rutina matinal tiene como objetivo activar mi mente y mi cuerpo para empezar la jornada de trabajo con energía y determinación.

  1. Beber un vaso de agua
  2. 10 minutos de Meditación Mindfulness
  3. 15 minutos de entrenamiento mental – para activar la mente
  4. 15 minutos de cardio (HIIT) – para activar el cuerpo
  5. Poner música motivadora – para comenzar a trabajar con energía

Una vez hecho esto, si toca trabajar en casa, incorporo además un ritual de arranque, ya que lo que más cuesta es siempre cambiar la inercia (comenzar o parar):

  1. Despejar mi escritorio – un espacio ordenado aporta claridad mental
  2. Planificar mi día – me planifico las tareas para estructurar la jornada, para tener una visión global de lo que voy a hacer y no tener que decidirlo en cada paso
  3. Comenzar inmediatamente el primer bloque de trabajo – arrancando en este punto aprovecho la inercia de la rutina para dar un fuerte empujón y comenzar el día a tope !

Soy un gran defensor de crear tus propias rutinas para cualquier otra actividad que te interese (¡no sólo para las mañanas!), creando pasos para llegar al estado mental, físico, emocional o espiritual más adecuado – puedes aprender cómo en este post de El Poder de los Rituales Personales.

Miguel Guzmán es Ingeniero del Desarrollo Personal en Éxito Personal – Desarrollo Personal que Funciona

Rutina #16: empezar por lo difícil (apartar distracciones + abordar tareas complicadas)

Pau Navarro, experto en carisma y habilidades sociales

pauA pesar de que en general me encuentro más cómodo trabajando o haciendo mis tareas por la noche (por la ausencia de interrupciones) recientemente he empezado a crear mis rutinas matinales. Varias investigaciones han demostrado que a primeras horas del día tenemos más fuerza de voluntad y mayor capacidad de concentración, así que espero aumentar de esta forma mi productividad.

Por esa misma razón, intento empezar por las tareas duras y dejar las que me gustan más para el final de la mañana. También me ayuda mucho ponérmelo fácil: elimino o aparto el mayor número posible de distracciones, como manteniendo sin abrir la página del correo electrónico o guardando el teléfono móvil en la habitación. El simple hecho de tener que levantarme para ir a consultarlo consigue reducir la cantidad de veces que lo hago.

Estoy empezando a experimentar con la técnica Pomodoro, aunque encuentro que hay muchas ocasiones en las que no necesito descansar 5 minutos entre cada ciclo y puedo seguir trabajando varias horas seguidas. Pero me parece que puede tener un elemento competitivo muy adictivo si consigues “picarte” con un amigo tuyo, así que seguiré trabajando en ello.

En cualquier caso, para mí el mayor aprendizaje es reconocer que no necesitamos sentirnos motivados para hacer algo. Y es que me he pasado muchos años procrastinando por el hecho de no sentirme lo suficientemente motivado para ponerme a escribir en ese momento. Sin embargo, si nos forzamos a sentarnos delante del ordenador y nos ponemos a teclear, aún a desgana, la motivación siempre termina por llegar.

Nos motivamos haciendo, no pensando en hacer. A partir de ahí, con un poco de método y organización todo se puede conseguir.

Pau Navarro ayuda a personas tímidas e introvertidas a superar sus miedos y conseguir una personalidad carismática.

Rutina #17: cuidar del cuerpo y del espíritu (higiene yógica + yoga + desayuno)

Francisco Fortuño, coach y profesor de yoga

franSoy nómada digital. Este año he pasado 5 meses en Tailandia, 3 en España, 5 semanas en EEUU y ahora estoy en Colombia. Con tanto trajín es bastante difícil llevar una rutina pero eso me hace más consciente de la importancia que tiene en la productividad. Cada vez que consigo seguir unos hábitos matinales observo como mejora mi rendimiento durante el día.

Lo que intento hacer cada vez que tengo la posibilidad y está en mi control:

Francisco Fortuño es coach , profesor de yoga, organiza talleres de crecimiento personal para hombres y comparte el viaje del desarrollo y evolución espiritual desde su blog El Síndrome de la Mochila.

Rutina bonus: energía, creatividad y conocimiento (yoga + 10 ideas + estudiar)

Marina Díaz, psicóloga y escritora

marina-redonda-2Lo primero que hago cuando me levanto por la mañana es vestirme (me ducho más adelante para no despertar a mi chico). Si trabajas en casa, ponerte ropa de calle es fundamental para entrar en modo acción y no quedarte vagando en pijama.

Después bebo agua y como algo ligero: normalmente, una tostada con mantequilla de cacahuete (la probé en EEUU y me encantó) y pavo. Si desayuno muy temprano, después paso la mañana muerta de hambre; de esta forma, tengo algo de energía pero no pierdo demasiado tiempo ni me siento pesada.

Lo siguiente que hago es pensar en diez ideas, utilizando el libro Become an Idea Machine, de Claudia Azula Altucher. Es como hacer ejercicio mental y me prepara para un día creativo y lleno de posibilidades.

Por último, estudio algo de psicología. Si no lo hago  por la mañana, no me pongo en todo el día, y para mí es fundamental estar a la última en los avances de mi campo.

Mi rutina funciona como una forma de poner a punto cuerpo y mente, y como un “seguro” que me garantiza que aunque el resto del día vaya mal, ya he cuidado de mí un ratito y he avanzado en lo que me importa. Todo esto va sumando poco a poco y me permite estar más satisfecha con mi vida.

Marina Díaz es psicóloga clínica y escritora. Escribe sobre psicología pragmática y autoayuda no convencional en Psicosupervivencia, y piensa que no hay mejor momento que el ahora para empezar a sentirte suficiente mientras trabajas hacia el cambio que deseas.

Sé que algunos de vosotros tenéis un blog o queréis empezar uno, así que he hecho una lista aquí de los recursos que utilizo para trabajar en mi día a día, por si a alguien le sirve.

Lo tangible

Para escribir utilizo un MacBook Air y estoy encantada. Es ligero, bonito, suficientemente potente para mí, y está diseñado para llevarlo de acá para allá. Qué queréis que os diga: me harté de formatear el PC.

Los cacharros de grabación (cámara, micro y focos) no los especifico hasta que no suba a Youtube algún vídeo hecho con ellos, que si no, sirve de bien poco. Los que tengo de momento en el canal están hechos con la webcam del portátil.

Tengo un iPad 3 (no incluyo el link porque aparentemente Apple ya no la fabrica, o yo no la encuentro porque soy torpe, todo puede ser) que uso sobre todo para leer las noticias por la mañana. Antes escribía en ella cuando viajaba porque mi otro portátil pesaba mucho, pero con el Air apenas te enteras de que lo llevas.

Leo en un Kindle Paperwhite que me encanta. Casi todo lo leo en digital porque me mudo con demasiada frecuencia.

Y tengo una Olivetti rosa modelo pluma como tótem de la suerte en mi escritorio 🙂 El anuncio no es mío, no vendería mi Olivetti por nada del mundo, pero si a alguien le interesa hacerse con una igual, ahí la tiene. La mía costó 20 euros en el mercadillo, pero no funciona.

Lo intangible

El blog está construido en WordPress y la plantilla es Canvas, de Woothemes. No es una plantilla que recomiende especialmente (de hecho, no me gusta nada), pero ya no voy a hacer más cambios en el blog hasta que no me pueda permitir un diseñador web porque el tema de elegir y modificar themes me da perezón.

Las imágenes para los últimos posts están diseñadas en Canva, que es una aplicación que recomiendo muchísimo. Si necesito otras fotos, las busco en Flickr Creative Commons

Para gestionar la lista de correo utilizo ConvertKit; me gusta tanto, que he escrito una opinión completa aquí

Para montar los cursos (Reescríbete y Transforma tus mañanas) uso Zippy Courses.

La web de Reescríbete está diseñada desde cero por mi chico, igual que la landing del curso (que ahora mismo no se puede ver porque ha terminado el plazo de inscripción, pero que quedó preciosa).

Para dividir el tiempo que paso frente al ordenador y hacer descansos uso Tadam; al menos, cuando no estoy demasiado entusiasmada con lo que tengo entre manos.

Para trackear el tiempo que paso trabajando en cada proyecto, utilizo ocasionalmente Toggl, pero en general me raya un poco y me acabo hartando.

Utilizo Wunderlist para hacer listas de todo lo listable y para organizarme las tareas del día a día. También tengo listas compartidas con Pablo (el equipaje, la lista de la compra…).

Para organizarme el día a día, he empezado a usar hacer poco Fantastical 2. Te permite crear eventos y recordatorios con el teclado y te obliga a asignar a cada uno de esos recordatorios un día y una hora, lo que aumenta exponencialmente la probabilidad de que lo hagas. Usar calendario es lo que me permite terminar proyectos y ganar para vivir así que sí, vale lo que cuesta (y este enlace, concretamente, no es de afiliado).

Para gestionar mi presupuesto personal y profesional uso la única, la fantástica, You Need A Budget. Ahora tienen una nueva versión web, pero seguiré con la antigua de momento porque hay cosas de la nueva (como, hola, tener mis datos financieros en f****ng Internet) que no me convencen. Hablo más de YNAB en mi libro ¿Por dónde empiezo? Kit de Psicosupervivencia para el Náufrago Cotidiano.

Utilizo este software de Infoautónomos para llevar mis facturas y es muy cómodo.

Los cobros los hago con Stripe y también es muy cómodo, aunque la parte técnica la gestiona Pablo y no sé qué tal va. A veces también utilizo Paypal, pero Stripe queda más mono para las webs.

¡Y eso es todo! Algunos de estos enlaces son de afiliado, es decir: yo me llevo una pequeña comisión si compras a través de ellos y a ti no te cuesta nada. Pero todos son productos que uso y recomiendo (los que no recomiendo, como la plantilla, no llevan enlace de afiliado).

Si tienes alguna pregunta sobre mis recursos, puedes dejarla en los comentarios y trataré de responderla cuanto antes.

Ayer estaba pensando que me iría mucho mejor si siguiera mis propios consejos. Es absurda la cantidad de veces que cometo los mismos errores de los que hablo aquí. Imagino que ser psicóloga es parte del problema: me creo que estoy en un nivel superior y que a mí no me hacen falta esos trucos para principiantes, y acabo cayéndome con todo el equipo.

La rutina matinal es otro ejemplo. Las épocas en que consigo tenerla, mi vida mejora de una forma ridícula. Después me olvido, la dejo de lado y mis días vuelven a disolverse en un confuso pudding de autocompasión.

Lo más gracioso es que mi rutina se va al carajo porque, de nuevo, no sigo mis propios consejos. El más útil, sin duda, es empezar poco a poco. Es el consejo más útil para todo, porque resulta que hacer cambios de verdad en la propia vida es de una lentitud desesperante.

Me he comprado un piano. Es algo que no sabía si contar aquí, porque me preocupa que la gente que me conoce (y la que no) se piense que estoy rebozada en dinero, como el tío Gilito, cuando lo cierto, es que mi situación económica es lo que podríamos definir como justita. Y también me da miedo hablar de mi situación económica justita y caeros bien porque soy normal, y que más adelante, si por alguna razón me hago rica, toda esa gente a la que le reconforta saber que soy normal se sienta mal consigo misma cuando lea el blog y me abandone.

(He aquí una muestra del nivel de neurosis de mi vida diaria)

(Por otra parte, os GARANTIZO que si alguna vez me hago rica, voy a encontrar formas de seguir insatisfecha y las voy a contar aquí)

Aun así, me he comprado un piano, porque me encanta tocar el piano y a principios de 2017 decidí tener una vida más llena de cosas que me encanten. Lo toco fatal. No es falsa humildad: estudié (algo) entre los 15 y los 18 y después lo dejé hasta ahora. Puede que grabe un vídeo en algún momento.

Practicar piano me mantiene cuerda. No se trata solo de que me relaje el acto en sí. Es que es un recordatorio de que hay cosas en la vida que son difíciles y lleva tiempo aprender; y, al mismo tiempo, me demuestra que cuando invierto tiempo y esfuerzo, el resultado mejora.

Como parte de mi nueva aventura pianística, me he leído un libro llamado Becoming a Great Sigth Reader (or not). Va de un señor que decide pasar un año dedicando dos horas diarias a leer partituras, para ver si consigue mejorar. Al final se viene arriba y continúa cuatro años más. Su conclusión cuando acaba es (spoiler alert) que no ha mejorado tanto para la cantidad de tiempo que ha invertido.

Está bien que haya un libro que cuenta eso, porque a menudo con esto de la automejora y la optimización pasa como con los estudios científicos: solo se publican cuando salen bien, y nos quedamos sin un montón de información acerca de lo que no funciona.

Así que este post se titula «Mi fantástica rutina matinal (o no)», porque lo cierto es que después de un año, no he avanzado mucho respecto a cuando empecé. He tenido épocas en las que sí lo he logrado: levantarme todos los días a la misma hora, hacer algo que merezca la pena, etc. etc. Pero después vienen la vacaciones, o una época de estrés, y vuelvo a la casilla de salida.

Voy a compartir contigo el estado actual de mi rutina matinal, o RM.

ESTADO ACTUAL DE MI RUTINA MATINAL A 13.9.17

Logros definitivos (lo que hago siempre):

Logros esporádicos (lo que hago a veces):

No, no me han llamado de Hollywood para hacer una peli.

Problemas con los que me he encontrado

Lo más gracioso de todo esto es que tengo un curso entero que he hecho yo y que aborda todos esos problemas uno por uno. Es un curso que hice mientras Pablo y yo decidíamos si seguir juntos el año pasado: lloraba por las mañanas para poder grabar vídeos por la tarde sin que se me pusieran los ojos rojos. Lo hice porque creía en él, y todavía lo hago. Así que en un alarde de ingenio e innovación tecnológico-autoayudil, voy a  (chanchachachán) hacer mi propio curso.

Esto no estaba preparado. Una de las cosas que estoy cambiando en el blog es escribir para divertirme, y me he dado cuenta de que una de las condiciones para divertirme escribiendo es que mis posts me sorprendan. Yo solo quería escribir algo sobre hábitos para decirte que voy a rebajar temporalmente el curso (eso sí estaba preparado). Pero lo de hacerlo yo se me acaba de ocurrir cuando he visto en negro sobre blanco que puedo ser mi propia psicóloga y arreglar mis problema. ¡Albricias!

Voy a empezar la semana que viene y te voy a contar cómo me va. Cada mañana del curso te mandaré un mail contándote si he logrado cumplir con los desafíos del día, e imagino que alguna otra reflexión que pueda servirte. Si te soy sincera, no sé exactamente cuál va a ser el contenido de los mails, pero quiero pensar que es parte de la gracia.

Este es, probablemente, el peor post promocional de la historia de la humanidad. Menos mal que he hecho una página para el curso que es mucho más optimista y alegre, pero si te fijas no he incluido el típico párrafo de «mi vida antes era una mierda y ahora tengo una rutina matinal y es fantástica», porque sería mentira: no tengo una rutina matinal fantástica. Peeeeero creo en ella. Creo en ella de verdad. Quizá he creado una página tan optimista para convencerme a mí misma.

Voy a dejar el precio del curso a la mitad de lo que vale hasta el viernes, para que te animes a unirte a mí en esta aventura matutina: en vez de cincuenta euros, valdrá veinticinco. El lunes empezamos. Si sigues teniendo dudas, al menos los vídeos son divertidos.

Accede al curso (y mira mi página súper optimista) aquí.